agosto 3, 2026

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#4 Tiempos

Saber que vendrás | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

¿Vivimos en una época que cree poco en la amistad? «¡Amigos, no hay amigos!», clamaba nostálgico el poeta. Pero, entonces, estos amigos a los que se dirigía ¿no eran en verdad amigos?

De la experiencia de la amistad decía Cicerón, el escritor latino, que era como tener un alma compartiéndola con otro: un solo principio vital animando dos cuerpos. Sin embargo, la comparación nos parece hoy lejana, acaso demasiado bella para ser real. ¿Dónde se ven ya amistades así? Y qué distinto nos parece el tiempo en que un San Agustín, por ejemplo, hablaba de la muerte de un amigo de su juventud con estas palabras desconsoladas:

«¡Con qué dolor quedó mi corazón de luto! Todo lo que miraba era muerte. La patria era un suplicio para mí y la casa paterna una extraña desdicha. Todo cuanto con él había compartido se había vuelto, sin él, atroz tortura. Le buscaban por todas partes mis ojos, pero no lo encontraban. Y llegué a aborrecer todas las cosas porque no le tenían ni podían decirme: “¡Mira, ya viene!”, como cuando vivía y estaba ausente. Yo me había convertido en un gran interrogante para mí mismo. Preguntaba a mi alma por qué estaba triste y por qué me conturbaba tanto, y no sabía ella responderme nada» (Confesiones IV, 4, 9).

En el momento en que llega el lector a este punto del libro de San Agustín, casi siempre hace un profundo silencio, suspira con resignación y da vuelta a la página. «Era otra época», dice como disculpándose de algo que no alcanza a comprender qué sea. ¿Es que eran más generosos los hombres de otros tiempos? ¿Qué nos falta a nosotros, los modernos, que los antiguos tenían a manos llenas?

Cuando San Bernardo de Claraval (1090-1153), ya viejo, se enteró de que uno de sus discípulos más queridos había sido elegido Papa (Eugenio III), preocupado por su suerte, le escribió una larga carta en la que le decía: «Hace tiempo que te metí en mis entrañas y no te sacarán de ellas con tanta facilidad… Te amé cuando eras pobre; igualmente te he de amar hecho padre de los pobres y de los ricos… Demente pareceré; pero será a quien no ama, a quien no conoce la fuerza del amor».

«Sí» –decimos al leer estos textos preciosos-, «eran otros tiempos, era otra época. Hoy ya no somos capaces de hablar así; hoy ya no somos capaces de tanta ternura». 

¿Qué nos falta?, ¿qué tenían nos antiguos que ya no tenemos nosotros? Tiempo. El hombre posmoderno, digámoslo con sinceridad, tiene poco tiempo para la amistad. Y, sin embargo, la nostalgia de ella lo persigue como un perro vuelto loco.

«El encuentro de dos seres humanos –escribe Anselm Grün en uno de sus libros- es un regalo de Dios. Así lo afirma el filósofo griego más significativo, Platón: Dios hace a los amigos; Dios lleva el amigo al amigo. Es Dios, en última instancia, quien conduce al mutuo encuentro a aquellos seres cuyas almas vibran al unísono. Los mismos amigos con frecuencia no saben por qué se hicieron amigos o cómo surgió la amistad. De pronto está ahí. Dios ha abierto las puertas de mi corazón para que entre en él esta persona».

De acuerdo, de acuerdo, ¿pero quién es capaz hoy de experimentar una cosa tan sagrada, si nos falta tiempo para cultivarla? ¡Estamos siempre tan atareados! Pero la nostalgia sigue allí, no obstante, agarrándonos con sus tenazas. Se trata de la misma nostalgia que hizo escribir a Albert Camus (1913-1960) en una página de La caída: «Mire usted, me hablaron de un hombre cuyo amigo estaba preso, y él se acostaba todas las noches en el suelo para no gozar de una comodidad de que habían privado a aquel a quien él quería. ¿Quién, querido señor, se acostará en el suelo por nosotros? ¿Y yo mismo soy capaz de hacerlo? Mire usted, quisiera ser capaz, seré capaz, sí, un día todos seremos capaces de hacerlo, y entonces nos salvaremos».

Seremos salvados por la amistad –parece decir Camus-, es decir, por aquellos que, mientras nosotros padecemos y luchamos, nos tienen constantemente en su memoria, en su pensamiento: por aquellos que no nos olvidan ni quieren hacerlo. Karl Barth (1886-1968) lo dijo mejor que nadie: «Descartes no tenía razón cuando dijo: Cogito, ergo sum -pienso, luego existo-, sino que hubiese estado más en la verdad si hubiese dicho, en cambio: Cogitor, ergo sum: soy pensado, luego existo», luego soy importante para Alguien. ¡Entonces vale la pena vivir!

Un día, después de una jornada de combates especialmente violentos, un soldado pidió permiso a su superior para ir a buscar a su amigo al campo de batalla, pues al no haber regresado a la barraca seguramente se hallaba herido y, Dios no lo quisiera, hasta muerto.

-Permiso denegado -declaró el superior-. Ir al campo es peligroso y no quisiera perder así como así a uno de mis elementos más valiosos. Acaso su amigo ya haya fallecido. Piense usted en que es inútil exponerse a semejante riesgo.

Contraviniendo la prohibición, el soldado fue en busca de su amigo. Regresó después de una hora trayendo entre sus brazos un cuerpo hecho pedazos. Cuando el superior vio al desobediente, se le acercó para decirle:

-¿Ve usted cómo su amigo ya estaba muerto? Y, no obstante, usted desobedeció. ¡Debería degradarlo!

Respondió el soldado:

-No fue inútil mi trabajo, capitán, porque cuando llegué por él aún no moría; de hecho, todavía alcanzó a decirme: «Jack, estaba seguro de que vendrías».

«El amigo verdadero es como la sangre –decía Quevedo-, que acude rápidamente a la herida sin ser llamado».

Amigo es aquel que siempre viene; aquel del que se puede estar seguro de que vendrá. Porque es Dios quien lleva el amigo al amigo…

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Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

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Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

.

Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Acento Ajeno

Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.

Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.

Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.

Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.

Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.

Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?

Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.

En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.

¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.

Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.

Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.

Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.

No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.

La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.

Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.

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