#4 Tiempos
Ritmos y Algoritmos al 2021 | Columna de Jorge Saldaña
Tercera llamada
Culto Público, por recomendación y convicción es que decidí poner a trabajar a mis demonios. Regreso con mi columna “Tercera llamada” luego de algunos meses de desapercibida, disipada y permisiva ausencia.
La transición del Poder Ejecutivo en el estado, que será un producto del proceso electoral que se aproxima, dispone de circunstancias muy particulares en cada partido, en cada grupo, en cada nivel de gobierno y por supuesto en cada protagonista de la historia que se está escribiendo.
Cada una de esas circunstancias supone una ecuación (no necesariamente corrupta), es decir, una operación independiente de los partidos que se tendrá que resolver y acomodar en orden para finalmente formar el algoritmo final de los resultados.
Por ejemplo, el PAN tendrá que decidir el mecanismo para elegir a su candidato a gobernador y no auto-mutilarse en el intento, regular y equilibrar sus cuotas con sus respectivos grupos, ponerse de acuerdo en convocatorias, encuestas o sondeos, aceptar o no a externos, selección abierta a la población o solamente entre panistas y un holgado etcétera. Lo mismo el PRI, PRD, VERDE, MC, CP y los que aparezcan.
Antes, durante o después de que los institutos resuelvan cada ecuación, intervendrá la química de las alianzas y la aritmética electoral. ¿Cuánto vale en realidad cada partido y qué tan rentables son juntos o separados? Los números de los resultados anteriores pueden ser una referencia engañosa, pues si bien Sonia Mendoza perdió por menos de 30 mil votos contra Juan Manuel Carreras, eso no significa que el PAN pueda garantizar la misma cantidad de votos de manera automática en la siguiente elección.
Otro ejemplo, si bien en 2015 el PRI junto con el Verde y el desaparecido Panal se alzaron con la victoria, logrando más de 300 mil votos, la última referencia de votación estatal del tricolor de 2019 es de apenas 22 mil votos que consiguieron para la elección de dirigente nacional, una cifra verdaderamente vergonzosa, y sin embargo nadie puede dar por muerto o subestimar siquiera al Revolucionario Institucional, pues para la oposición justamente ese ha sido el error de los últimos dos sexenios.
El Verde cambió de dirección, y sus números –por lo menos se espera- serán totalmente disímbolos a la elección anterior. El PRD no es el mismo de 2009, 2012, o el de 2015 y a la fecha pocas certezas existen de lo que pueda pasar en ese partido en 2021 o si de plano dejará de existir para formar uno nuevo.
Al respecto, el alcalde de la capital, Xavier Nava, a través de su asesor Sergio Leyva (de orígenes en el partido del Sol Azteca) fue a pedir la dirigencia el año pasado a Guadalupe Acosta Naranjo y lo regresaron con patada en las de sentarse.
Mi amiga y diputada federal, Lupita Almaguer hizo lo propio sin resultados exitosos, lo mismo que la alcaldesa de Villa de Reyes, Erika Briones a quien tampoco le fue bien, e incluso al pedirlo juntas también encontraron negativa. El PRD es una incógnita sin despejar.
En fin, ya no entraré en mayores detalles porque los iré desmenuzando por entregas, pero es importante poner en el tablero dos piezas clave para la elección se quiera o no: La bendición y el tamaño de la misma del presidente López Obrador, y el alcance de la mano de Juan Manuel Carreras.
En una lectura política simple, lo que interesa al presidente en una elección intermedia como la que viene es mantener la mayoría en la Cámara de Diputados y –ojo- no necesariamente con diputados de Morena, sino con los que pueda hacer alianzas. En San Luis se jugarán de forma directa 7 posiciones para la cámara baja, pero si se cuenta bien, podría lograr hasta 11 lugares solamente de nuestro estado, no son muchos… pero todo suma.
En la otra mano, la amistad y altísimas consideraciones que ha mostrado en más ocasiones de las que se quisiera aceptar con el gobernador priista, Juan Manuel Carreras, dejan ver que a cambio de una transición tersa y años venideros de puro amor y paz, está atravesado el tema de la elección intermedia y esos 11 escaños, que para el caso deberían ser más importantes para el presidente que el nombre del próximo gobernador potosino.
Solo Dios todopoderoso, Juan Manuel Carreras, poderoso todavía, y Andrés Manuel el omnipresente, saben de los términos de un acuerdo que, incluso puede todavía no estar cerrado hasta sus últimos términos.
¿Cuáles son los caminos posibles? Uno natural y óptimo para la salud democrática del estado es que López Obrador no meta las manos en la elección potosina y no dé “bendición” a ningún candidato ni de su partido o de ningún otro.
Que a cambio del mayor número de diputaciones federales para Morena o sus aliados, le permitiese (creo que la palabra es concediese) el presidente a Carreras empujar algún sucesor que le garantice tranquilidad espiritual, cordialidad de transición, el cumplimentar acuerdos con las oligarquías y al más puro estilo de éste gobierno estatal, se quiera “quedar bien con todo el mundo”.
Algo como:
-Mira Juan Manuel… Lleva lag cojag tranquilag, San Luis debe continuar por buen rumbo, yo no me meto… Esteban me ayuda bien aquí, log que quieran participar que je pongan de acuerdo…
-Gracias presidente, mire ¿Se acuerda de Gustavo Puente Orozco? Es un gran chico…
Yo lo sé Culto Público, es un escenario ñoño (no por El Ojos Puente, que en una alianza PRI-PAN sería quizás la carta más alta del juego pero ya hablaré de eso después…)
Es un escenario en el que nadie mete las manos, no hay electores ilustres más allá de los oligarcas potosinos que acompañan a esta columna y los mortales que depositaremos nuestra boleta en las urnas. Es un escenario ingenuo pero, caray, ¿qué le digo? Soy un romántico.
Ya en la realidad, dentro de los híbridos de esa misma posibilidad, cabe también que se le conceda al gobernador el derecho de veto, es decir, que no elige candidato ni empuja a nadie, pero tiene la facultad, antes de la elección de decir “todos menos este” y se lo respeten.
Algo como:
-Presidente, San Luis entregará buenas cuentas para la democracia…
-Eg importante la elección, hay buenos gallos Juan Manuel, todo va jalir bien…
-Sí presidente, pero hay un grave riesgo si permitimos que “xxxx” logre la gubernatura
-Ejta bien… Déjame revisar log acuerdos…
Tanto el derecho de veto del gobernador, como la posición del gran elector del presidente son dos riesgos latentes pero posibles, son dos incógnitas más que despejar en el algoritmo y los acuerdos, de aquí a junio del 2021 son maleables.
Mientras tanto, las encuestas hasta este momento, locales o nacionales, son aproximaciones muy imprecisas cuando no pura propaganda usada como ansiolíticos para los más nerviosos. No hay lente todavía que alcance a ver con claridad la fotografía del 6 de junio del año que viene, pero si los niveles de conocimiento de nombres quieren los políticos traducirlo en posibilidades, pues… cada quién que se haga tonto como mejor le plazca.
Lo que es un hecho es que existen muchos nombres ya en la baraja de cada partido, algunos se han apuntado abiertamente, otros, sobre todo los funcionarios, se salen por la muy gastada frase de “esperar los tiempos” e incluso alguno como Juan Ramiro Robledo ayer dijo que lo dieran por muerto…(oííííílooooooo a ver quién le cree). Todos juegan sus cartas según conveniencia y lo seguirán haciendo.
Desde aquí estaremos atentos a Octavio Pedroza, Sonia Mendoza, Marco Gama, Rolando Hervert, los gallos del ex gobernador del mismo nombre, Marcelo de los Santos (A) y Marcelo de los Santos (B) (léase Xavier Azuara) y un externo de ese mismo partido como Xavier Nava, (al que parece absurdo pudieran dejar pasar los panistas de trayectoria nada más por su graciosa presencia, cero militancia y egoísta gobierno del que no convidó a los blanquiazules) Algo como:
-Ay pásale Xavier, te estábamos esperando porque no tenemos candidato ¿eh?
¿Quieres ser gobernador ahora? Nombre pues aquí esta la candidatura, faltaba más…
(inserte aquí una carcajada editorial)
Por el lado tricolor también desde aquí observaremos a Sara Rocha, que desde el Congreso opera sus posibilidades y se apunta para lograr la candidatura con alianzas con la dirigencia y algunas estructuras estatales.
Estaremos muy pendientes de Joel Ramírez, hombre institucional y buen estadista, que aunque unos lo quieren ver como aspirante de sacrificio, los ojos más entrenados saben que tiene muchos más elementos para ser el candidato de la “unificación de los acuerdos” con el que todos ganen (cabe recordar que Morena tiene muchas más coincidencias con el PRI que conoce bien Joel, que con el PAN, que Joel significaría un mensaje de continuidad para Juan Manuel Carreras y que además sale de la misma secretaría de la que emergió como candidato el actual gobernador… no sé #piénsenlo).
El mismo cuidado pondremos a Juan Carlos Machinena Morales que se auto-promueve con encuestas realizadas por si mismo, Carlos Jiménez Macías que quiere regresar, Caco Leal Tovias que se puede convertir en la profecía de los Macabeos y si nos da un poco de tiempo echaremos un ojo a Elías Pecina antes de que nos “sorprenda” con que será diputado plurinominal en la primera posición de su partido.
En Morena están apuntados el senador Primo Dothé, el secretario Esteban Moctezuma, el muy débil Gabino Morales (que ya le urge que lo saquen de la ratonera de la delegación y le den su queso de diputado local) Juan Ramiro Robledo que ayer se auto-descartó para que pronto lo vuelvan a encartar, y hasta el buen Leonel Serrato, que tiene muchas mayores posibilidades y condiciones para ganar la capital… Ya veremos. De todos ellos también estaremos al pendiente.
Gustavo Puente Orozco, Ricardo Gallardo Cardona, Adrián Esper Cárdenas, otra vez Xavier Nava y Eugenio Govea serán los aspirantes de las alianzas y sus variantes: PRI-PAN, PRI-VERDE, MORENA-VERDE, PRI-PAN-MC, MORENA-VERDE-PRD, PRI-PAN-PRD, PAN-PRD-MC, etc. Pondremos mucha atención a ellos también.
¿A poco no se va a poner bien sabroso como un menudo bien picoso en domingo de rehidratación? Siga pues, Culto Público, el Algoritmo 2021 de La Orquesta. Lo invito.
BEMOLES
Es un desatino del tamaño del sol, que el ayuntamiento capitalino se quiera convertir en el Ombudsman de los medios de comunicación. La tentación de señalar, estigmatizar y hasta amenazar con expedientes judiciales a sus críticos es un absurdo dentro de las democracias. Los medios de comunicación no somos perfectos, y sí seguimos líneas editoriales respecto cada uno a sus intereses políticos o comerciales porque también son una empresa (hay que perder el miedo a decirlo) y eso ni es nuevo ni es descubrir el agua tibia, sin embargo es función de los medios criticar, opinar, señalar y buscar un equilibrio, regulación y contención de los gobiernos frente a los ciudadanos, no al revés.
Los gobiernos no tienen, ni pueden, ni deben intentar censurar, intimidar, etiquetar, sesgar o someter a los medios o a sus periodistas, ni a los que les son críticos ni a los que les alaben hasta los parpadeos.
Si el gabinete de Xavier Nava se quiere convertir en el nuevo Tom Wolfe y piensan que descubrirán el “nuevo periodismo” estarán tan alejados de la realidad que si le siguen un poco más dará una vuelta entera. Se irritan y se enojan ¿no sabían que son funcionarios públicos y están expuestos al escrutinio?
Tienen la piel muy delicada y sueñan con que todos los periodistas y medios les rindan pleitesía pero ¿qué creen? No se hace periodismo para agradar a nadie y por el contrario, hacerlo significa publicar algo que alguien no quiere que se conozca.
Lean por favor la Constitución, el derecho a la crítica, a la información y a la opinión, incluso aunque no resulte verificable, está consagrado. Lean la jurisprudencias sobre el modo en que deben ser entendidos los requisitos de veracidad e imparcialidad, infórmense respecto a la libertad de expresión consagrada también en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Lean sobre el Sistema de Protección Dual y el estándar de la Malicia Efectiva que ustedes ven en cada nota u opinión contraria a sus voluntades.
Les aseguro que hay términos y sentencias que ustedes no conocen pero ni por equivocación. Por favor no tomen de rehén de sus caprichos al gremio periodístico potosino para satisfacer su necesidad de aprobación post-berrinche.
Ya dejen la narrativa de víctimas, y por último, si a su jefe de prensa le tienen prohibido hablar con los medios críticos ¿para qué demonios lo quieren? Si no les puede resolver en menos de 24 horas la aclaración de una nota equivocada ¿para qué lo quieren? Si no son capaces de solicitar el derecho de réplica como lo marca la Ley antes de emprender una campaña de descrédito nacida de las vísceras ¿para qué carajos les sirve?
¿Les hace falta estarse oliendo el aliento a Tiburcio y Xavier en cada evento y entrevista en lugar de emprender una verdadera política de comunicación y no una táctica de golpeteo? Se están buscando más enemigos que amigos. No sé para que les sirva eso.
Hasta la próxima.
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El Cronopio
Juan José Ortega, director cinematográfico matehualense | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En las primeras décadas del siglo XX un buen número de potosinos van a la Ciudad de México a continuar su formación y su desarrollo profesional. La mayoría sobresalen en las actividades que se realizan, como lo muestra la nutrida membresía de la Academia Potosina de Ciencias y Artes formada por potosinos que radican en la Ciudad de México, donde la mayoría ocupan puestos de importancia en la vida cultural mexicana. Entre estos personajes se encuentra el camelense Juan José Ortega García que destacaría en la industria cinematográfica en la época de oro del cine nacional a la que se incorpora en la década de los treinta siendo otro de los potosinos pioneros en el cine mexicano.
Juan José Ortega García nació en Matehuala, San Luis Potosí, el 27 de octubre de 1904, donde inicia su educación primaria la que tuvo que suspender, para proseguirla de manera autodidacta, para contribuir al sostenimiento de su familia. La familia se traslada a San Luis Potosí y continúa su formación autodidacta, entre ellos el oficio de mecanografía, lo que le conduciría a iniciarse en el periodismo en 1925 colaborando en el periódico Acción de San Luis Potosí, del que sería su subdirector en 1928 y, director en 1932 del periódico potosino Vanguardia. Fundó en el Bajío un par de periódicos: el Diario del Centro en Aguascalientes y El Globo en León, Guanajuato. Colaboró como corresponsal en los periódicos Excélsior y El Universal.

Al llegar a la Ciudad de México para integrarse a la Comisión de Irrigación en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas inicia su carrera en el cine dirigiendo documentales oficiales, Irrigación en México y Gigantes de Piedra. Al dirigir estos largometrajes comprendió que su carrera sería el cine y se adentra dirigiendo su primera película en 1939, Sendas del Destino, donde actúa, entre otros, Eduardo Arozamena, en una trama que se desarrolla en la presa La Angostura en Sonora, reminiscencia de sus primeros largometrajes, la cual fue financiada de su propio peculio y con aportación de la Comisión Nacional de Irrigación, donde laboraba Ortega García.
Sendas del Destino sería su ópera prima de, al menos 42 películas que dirigió
, realizando también coproducciones internacionales, con Cuba, Venezuela, Colombia y Perú. Entre las películas que dirigió se encuentran: La mujer legítima en 1945, con Isabela Corona; La insaciable de 1947, con María Antonieta Pons, con un guion escrito por el propio Juan José Ortega incursionando así en el guionismo; Cuando el alba llegue, en 1950, con Meche Barba; Lodo y armiño, de 1951, con Armando Calvo; Cuentan de una mujer, en 1958, con Marga López; En carne propia, de 1961, con Joaquín Cordero; Pacto de sangre, en 1966, con Manuel López Ochoa, entre otras.Entre los melodramas, género preferido de Juan José Ortega, filmados en Cuba se encuentran: la comedia musical filmada en 1953 en La Habana, intitulada Me gustan Todas con Adalberto Martínez Resortes; en 1954 las cintas, Frente al pecado de ayer y Yo no creo en los hombres, protagonizadas por Sarita Montiel; en 1956 dirige No me olvides nunca, con actuaciones de Luis Aguilar, Rosita Fornés y Olga Guillot.
En la década de los sesenta dirige la serie de películas tipo westerns de Leonardo Moncada, serie de cinco películas estelarizadas por Joaquín Cordero, basadas en una serie radiofónica cubana. En esa década Ortega comienza a dedicarse a la distribución de películas creando la distribuidora Compañía Cinematográfica Mexicana y Productora Mexicana de Películas. Es propietario también de Producción Fílmica de México y Películas y Videos Internacionales, todo ello en los ochenta.
Recibió varios reconocimientos a su carrera cinematográfica, como productor, director, guionista y distribuidor actividades que siguió después del periodismo, donde sería también pionero en el periodismo potosino del siglo XX. Juan José Ortega García murió en la Ciudad de México el 27 de diciembre de 1996.
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Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
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