agosto 1, 2026

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#4 Tiempos

Reflexiones a un año de la pandemia (parte II) | Columna de Andreu Comas García

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La Ciencia de la Salud

 

En la columna de la semana pasada reflexioné sobre como México ha manejado el brote del covid-19. La reflexión de hoy intenta contestar la siguiente pregunta ¿Qué podría mejorar el Gobierno de México para corregir el rumbo de esta catástrofe?

Esta pregunta se pudiera contestar analizando tres grandes áreas de oportunidad, la primera son los mecanismos de detección-seguimiento-asilamiento de casos, la segunda es la comunicación en salud sobre la prevención de casos, y la tercera es la estrategia nacional vacunación.

A diferencia de lo que ha hecho gran parte del mundo y de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, México utilizó para la vigilancia del SARS-CoV-2 el sistema de vigilancia centinela para influenza. Este es un sistema que fue diseñado ya hace muchos años por el ahora Subsecretario el Dr. Hugo López-Gatell y se basa detectar solo en una pequeña porción de los casos sospechosos. Los resultados obtenidos sirven para conocer el periodo de circulación de los diferentes tipos de virus de influenza y calcular su magnitud.

¿Por qué el muestreo centinela no es la estrategia más adecuada para la vigilancia epidemiológica de SARS-CoV-2? La primera razón se explica porque el correcto funcionamiento e interpretación de este sistema depende de conocer el comportamiento epidemiológico habitual del virus. Es claro que todavía no se conoce ni se ha logrado establecer el comportamiento epidemiológico habitual de este virus. Pero el segundo motivo es el mas importante, la detección y vigilancia epidemiológica durante una pandemia debe de servir para cortar la transmisión del virus (no solo para saber que circula el virus).

Cuando se detecta un caso de SARS-CoV-2, lo correcto es que se aísle al paciente, a todas las personas con las que vive y a todas las personas con las que tuvo contacto estrecho mínimo 48 horas antes del inicio de síntomas. Solo con esto se puede cortar la cadena de transmisión.

Por el contrario, el sistema centinela empleado por el Dr. López-Gatell no esta diseñado para cortar la transmisión de la epidemia. México es el último país en el último del continente americano y uno de los últimos a nivel mundial en la realización de pruebas para la detección de COVID-19. Entre más personas se realicen pruebas entonces se lograría asilar a una mayor cantidad de casos y de sospechosos. Con lo cual se corta la cadena de transmisión y por lo tanto, la epidemia.

Además de seguir y asilar a los casos, es muy importante prevenir que los demás se infecten. Aquí es donde entra la segunda área de oportunidad, el mejorar la comunicación en salud. Desde el inicio de la pandemia, tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como el Subsecretario López-Gatell desestimaron la pandemia. De manera sistemática ignoraron la magnitud de contagio del virus, el impacto de la epidemia, la necesidad de realizar medidas de prevención, asilamiento y detección, y la necesidad de generar tecnología para superar la pandemia.

La comunicación oficial sobre las medidas de prevención has sido sistemáticamente contradictoria. Oficialmente se han mencionado de manera repetida que no existe evidencia de que el uso de cubrebocas pudiera ser. Junto con México, los otros dos países que tomaron la misma perspectiva sobre el cubrebocas fueron Brasil y Estados Unidos. Al final, estos son tres de los países con el peor manejo de la pandemia. Pero ahora con la llegada del presidente Joe Biden, Estados Unidos ha cambiado su política.

Cuando el presidente desestima la sana distancia, promueve los abrazos, sigue haciendo giras y se niega a usar cubre bocas, les envía un fuerte mensaje a los mexicanos. Todo lo anterior equivale a un mensaje oficial de “no hay que cuidarnos, no pasa nada, no sirve de nada, no es necesario”.

Siendo López Obrador el presid ente más popular y votado de la historia de nuestro país, gran parte de la población ha seguido su mensaje -erróneo-, lo cual ya participado en perpetuar contagio de millones de mexicanos y la muerte de cientos de miles. Por cierto, se siguen haciendo giras y reuniones masivas ya que el presidente no es una fuerza de infección, sino una fuerza moral.

Sí todos usamos cubrebocas fuera de la casa, sí todos evitamos aglomeraciones y eventos masivos y sí todos evitamos difundir información falsa, podemos evitar contagiarnos.

Finalmente, la tercera área de oportunidad es la vacunación contra COVID-19. Considerando que México no participó en la elaboración de vacunas, desde un principio se sabía que la llegada de vacunas iba a ser a cuentagotas y que era casi imposible cumplir con las metas anunciadas por el gobierno. La estrategia federal ha sido la de aplicar las vacunas en las zonas mas alejadas a los centros de mayor contagio, con lo cual difícilmente la vacunación va a impactar a corto plazo en la transmisión del COVID19.

Entonces, sí vamos a tener pocas vacunas ¿Cómo podemos maximizar el efecto de las pocas vacunas que tenemos para parar el brote? Sí lo vemos por grupo laboral primero se debería de cubrir al 100% del personal de salud, esto debería de estar seguido de maestros y del personal de la industria turística. Del personal de salud no es necesario explicar el motivo. En el caso de los maestros, esto sería porque se esta perdiendo toda una generación en el tema educativos. En cuanto al personal de turismo sería porque son los más expuestos a los virus que vienen de otras partes del país o del mundo, y por lo tanto son un sitio de entrada y diseminación muy importante (falta ver lo que pasa en Vallarta).

En cuanto por grupos de edad, los mayores de 65 años son quienes podrían la mayor tasa de mortalidad y en un mundo lo ideal habría que vacunarlos a ellos primero. Sin embargo, en México contamos con un número muy limitado de vacunas. Por lo tanto, la estrategia de vacunación enfocada a grupos de edad debería considerar priorizar al grupo de edad con la mayor tasa de hospitalización, con la mayor movilidad, al grupo que son el motor económico de país y que además sirven de puente entre las personas de la tercera edad que están en su casa resguardados con el mundo exterior.

Finalmente, el criterio geográfico que ha utilizado el gobierno es el de aplicar las vacunas las zonas mas alejadas y de menor densidad poblacional, lo cual es epidemiológicamente es incorrecto. Lo correcto sería aplicar las vacunas en las zonas de mayor densidad poblacional, en las de mayor incidencia de casos, en aquellas con la mayor tasa de hospitalización y de mortalidad. Como vemos hay múltiples -y complicados- criterios para la aplicación y priorización de la vacunación, y es obvio que el gobierno mexicano no los esta considerando todos. Por cierto, ¿El diseño de esta estrategia habrá influido en la renuncia la encargada de vacunación de CENSIA?

La próxima semana se publicará la tercera parte de esta columna, en la cual expondré el que podemos hacer como sociedad para parar esta catástrofe.

También lee: Reflexiones a un año de la pandemia (parte I) | Columna de Andreu Comas García

Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

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Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Acento Ajeno

Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.

Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.

Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.

Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.

Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.

Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?

Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.

En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.

¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.

Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.

Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.

Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.

No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.

La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.

Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.

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#4 Tiempos

Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En el siglo XIX se desarrolla el género de novela en San Luis Potosí al que desde entonces han contribuido excelentes plumas potosinas entre quienes se encuentran: Francisco de Paula Palomo, Francisco de Asís Castro, Alberto Sustaita Zavala, Eugenio Verástegui, Agustín Vera, Adolfo Antonio de Alba, Miguel Álvarez Acosta, Rafael Montejano y Aguiñaga, Jesús Goytortúa Santos, Teodoro Torres, Jorge Piñó Sandoval, Jesús R. Alderete, Jorge Ferretis, Manuel José Othón, entre otros, y de manera especial Ramón Francisco Gamarra que fue de los primeros en editar una novela en San Luis Potosí.

Ramón Francisco Gamarra nació en San Luis Potosí alrededor de 1828. Participó de manera activa en la política potosina del siglo XIX siendo liberal, entre las actividades que realizaría se encuentra el periodismo, donde igualmente destacaría codirigiendo en 1885 El Diablo Verde, en 1867 fue director de El Fantasma y, en 1868 de La Charanga. En 1874 fue redactor de El Potosino, que fue un periódico que impulsó la candidatura para gobernador del estado de Manuel Muro, historiador potosino. De los periódicos oficiales del gobierno del estado, fue redactor de La Unión Democrática junto a Rafael Castillo.

En el gobierno del estado fue secretario de gobierno de tres gobernadores, Vicente Chico Sein, Degollado y Bustamante, fue también diputado en varias ocasiones. Al retirarse de la vida política, fue bibliotecario del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

En el ámbito literario, en 1868, escribió una de las primeras novelas potosinas El Filántropo, la cual se conserva en forma manuscrita, al igual que sus Memorias de un Espiritista y la Historia Contemporánea de San Luis Potosí.

En 1885 publicó por entregas Catecismo popular de la doctrina democrática y, en 1886, Ellos, un singular texto donde Gamarra aclara: “es un episodio de fondo cristiano y de forma realista que corresponde al volumen XII de mis Ensayos Literarios”. Este texto fue escrito en 1878 y publicado ocho años después por la Imprenta de Dávalos en San Luis Potosí.

Como suele suceder con los autores que mencionamos al principio, su obra no es muy conocida, existen escasas ediciones lo que ocasiona no sea difundida, a pesar de ser considerado como una figura representativa de la literatura potosina del siglo XIX,

además de su contribución al periodismo y la narrativa histórica, lo que lo lleva a ser uno de los autores relevantes en la cultura decimonónica.

Ellos, sería la novela más conocida, novela que aborda eventos históricos en un ámbito narrativo. La novela fue reeditada por el Colegio de San Luis en 1999 dentro de la serie Literatura Potosina 1850-1950, coordinada por Ignacio Betancourt.

En la presentación de Ellos, que hace el Colegio de San Luis nos indica la trama principal de la novela de Gamarra donde el autor recrear “una excepción horrorosa y rigurosamente histórica de que el amor de la madre hacia sus hijos, está siempre creciente”.

Relato alucinante en torno al incesto donde, como un mural, Gamarra intercala cuadros de costumbres, situaciones fantásticas y reflexiones culteranas acerca del mal y sus insospechadas manifestaciones. Con un recurso muy contemporáneo al ‘documentar’ la realidad, el escritor presenta una genealogía demoniaca y nos conduce ´por los vericuetos de un San Luis sorprendente y sórdido.

El abigarramiento de la narración estalla en un desenlace polifónico, cuya verosimilitud no resulta de su desarrollo anecdótico sino del extraño humor negro que caracteriza al autor.

Esta edición de El Colegio de San Luis nos permite conocer una de las obras de Ramón Francisco Gamarra, que posiblemente pueda aún conseguirse en esa institución o, al menos ser consultada en su biblioteca.

Ramón Francisco Gamarra, el político, periodista y escritor cuya obra merece ser rescatada, murió en San Luis Potosí el 18 de abril de 1886.

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