#4 Tiempos
¿Qué hacer con el 2021? | Columna de Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
La semana pasada, Human Rights Watch (HRW)—organización no gubernamental dedicada principalmente a la investigación, promoción y defensa de los derechos humanos— publicó su informe mundial en el que dan cuenta de la situación general de los derechos humanos en el 2021. En el apartado dedicado a México (https://bit.ly/HRW_Mex), en sus comentarios generales sobre el país, la organización internacional reportó que la tortura, las desapariciones forzadas, el abuso a migrantes, las ejecuciones extrajudiciales, la violencia de género y los ataques a periodistas y defensores de derechos humanos se han mantenido en niveles altos durante el gobierno de López Obrador. En esta sección de comentarios generales, HRW enlista de manera breve distintos escándalos nacionales (que parecen ser causas clave para entender el resto del informe): la militarización del país, la crisis de personas desaparecidas, la inconstitucional designación en 2019 de Rosario Piedra al frente de la CNDH, la fallida consulta popular del año pasado y la colaboración del presidente con las “políticas abusivas contra la migración” de Estados Unidos.
Sobre las condiciones de nuestro sistema de justicia penal, el informe de HRW confirma de manera puntual que tenemos un sistema plagado de corrupción, servidores públicos sin la capacitación adecuada, recursos insuficientes, complicidad entre agentes del Ministerio Público y defensores de oficio, así como otro tanto de funcionarios abusivos repartidos a lo largo de los procedimientos tanto de la investigación de los delitos como de la impartición de justicia.
Las cárceles son insalubres y están rebasadas en su capacidad; encima de ello, el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva de manera automática cada vez es más amplio. La tortura es una práctica generalizada, casi una certeza estadística: dos de cada tres personas en prisión alegan haber sido víctimas de violencia al momento de su detención. Sobre la Fiscalía General de la República, HRW enfatiza en que la reforma del 2018 —que formalizó la transición de Procuraduría a Fiscalía— nunca fue implementada de manera correcta y que, además, la nueva reforma de 2021 va precisamente en retroceso en materia de derechos humanos.
Sobre los abusos de nuestros cuerpos militares, el informe da seguimiento a un enfrentamiento armado ocurrido en 2020 en Tamaulipas, en donde un soldado ordenó dar muerte a un civil. A pesar de estar documentado en video, no hay ningún solo detenido. Además, contrario al propio Código de Justicia Militar y a los estándares internacionales en la materia, los hechos son investigados por los propios militares y no por la justicia penal ordinaria. El informe también da cuenta de que la Secretaría de la Defensa Nacional admitió que al menos 47 personas murieron o resultaron heridas durante las actuaciones de las Fuerzas Armadas en lo que va del sexenio. Sobra decir no hay denuncias ni nadie investiga estos casos.
Y así continúa el resto del informe en sus demás apartados. A falta de investigaciones por parte de las autoridades, las y los periodistas en peligro por su profesión se ven orillados a recurrir a la autocensura; siete fueron asesinados el año pasado. En la frontera sur, los elementos de las Fuerzas Armadas —bajo el supuesto mando de la Guardia Nacional— reciben con extrema violencia a las caravanas de migrantes y solicitantes de asilo; ya detenidos, no suelen recibir jabón, mascarillas o tratamiento médico contra el Covid-19. Sobre cambio climático, el informe también registra que en noviembre de 2019 López Obrador anunció falsamente que uno de los acuerdos alcanzados en la cumbre climática de Glasgow había sido inspirado por el programa “Sembrando Vida”, siendo que en realidad se trata de un programa que posiblemente ha causado la pérdida de 72 mil hectáreas de bosque.
¿Qué hacer con esta información? ¿Cómo tratamos esta fotografía del país, que vemos repetida año con año?
El año pasado, la Fiscalía General de la República presentó al Congreso de la Unión una propuesta de reforma que terminó modificando por completo su ley orgánica recién aprobada en diciembre de 2018. Esta nueva ley de la FGR, publicada en el Diario Oficial de la Federación en mayo de 2021, reduce la participación de las víctimas en las investigaciones, minimiza las condiciones de autonomía de las Fiscalías Especializadas y limita aún más las posibilidades de que la FGR atraiga la investigación de un caso que originalmente se investiga en una fiscalía local.
Encima de todo, la FGR cerró la última semana del año pasado despidiendo injustificadamente a cientos de policías ministeriales adscritos a la Agencia de Investigación Criminal, así como peritos y agentes del Ministerio Público. Es decir, en un país en el que solo el 5% de los delitos son resueltos, la Fiscalía —encargada de investigar y de acusar— decide deshacerse de 900 de sus elementos (por cierto, de una manera completamente violatoria de sus derechos laborales).
A pesar de tener un Fiscal que día con día demuestra su notoria ineptitud para ejercer el cargo; a pesar de estar plenamente documentado que la Fiscalía fabrica pruebas para mantener a personas en prisión preventiva; a pesar de que se utilizan a las instituciones para inquinas personales; a pesar de los vergonzosos datos que se publican en informes internacionales; a pesar de todo, López Obrador le refrendó su total apoyo y respaldo a Gertz Manero en una conferencia matutina de hace poco. Mientras eso sucede, en el ámbito local la militarización avanza, pues los gobiernos de los estados comienzan a replicar la transferencia de funciones civiles al régimen castrense: hace un par de semanas, la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, designó como Fiscal General del Estado a una teniente coronel en activo de la SEDENA, sin ninguna experiencia en justicia civil.
Ciertamente, las fiscalías no son las únicas responsables de la crisis de derechos humanos en el país; la responsabilidad la comparten, entre otros, con los cuerpos policiales, las fuerzas armadas y los jueces y juezas del país, pero también se comparte en gran medida con un pobre y generalizado diseño institucional que agudiza los desatinos de los actores anteriores. Mientras la investigación y la acusación de los delitos se mantenga en manos de perfiles inadecuados, sin la autonomía requerida y sin los recursos suficientes, los notables esfuerzos que pueda haber, por ejemplo, en las comisiones de búsqueda de personas o en la judicatura federal, servirán prácticamente para nada. La crisis de derechos humanos nos es recordada constantemente por organismos internacionales en la emisión de sus informes, pero también por las miles de personas que diariamente se manifiestan en las calles exigiendo justicia y luchando por sus derechos. Ambos continúan enfrentándose, sin embargo, a la simulación y a los otros datos.
El Cronopio
El creador de la biología mexicana moderna | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
La ciencia en México, a pesar de su presencia desde los tiempos novohispanos, ha tenido un lento desarrollo propiciado por su mezquino apoyo económico y su sesgo por un sentido utilitario. De esta forma las aportaciones mexicanas, que no son escasas, pasan desapercibidas al igual que sus protagonistas; sobre todo, aquellos que vivieron en épocas pasadas donde los obstáculos para su trabajo eran muy frecuentes.
En esta columna, hemos estado dando vida a estos personajes, principalmente potosinos o relacionados con San Luis, que han contribuido desde sus trincheras a nuestro desarrollo social y cultural, independientemente de su actividad principal.
En esta ocasión tratamos el caso de uno de los pioneros de la biología moderna en el país y que fincó su trayectoria en esta disciplina en la estancia que tuvo en San Luis Potosí al cambiar la exploración en busca de especies vegetales, como las cactáceas, al trabajo del gabinete con el uso del microscopio impulsando así los estudios biológicos en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí y en el país, Isaac Ochoterena Mendieta.
Isaac Ochoterena pasa de la actividad de los naturalistas a la biología, considerado así el último naturalista en México y el pionero en los estudios biológicos, en particular se le considera el creador de la biología mexicana moderna. Aunque oficialmente se le considera que nació en 1885 en Atlixco, Puebla, en realidad nació el 28 de noviembre de 1880, de acuerdo a las indagatorias de Jorge Comensal, que ha escrito el más reciente ensayo sobre Isaac Ochoterena por encargo de El Colegio Nacional, institución, entre otras, a la que perteneció Ochoterena.
En Atlixco se interesaría por las cactáceas, que era el ambiente natural de lugar de nacimiento, formándose como profesor y practicando la docencia en primaria, lo que lo llevaría al estado de Durango como inspector de educación y maestro de primaria, lugar donde daría rienda suelta a sus intereses intelectuales, la enseñanza y el estudio de las cactáceas. Se dice que esa profesión, la de maestro, le salvo la vida al retirarlo del paredón de fusilamiento Francisco Villa, que en la toma de Torreón fusilaría a numerosos miembros del ejército vestidos de civiles en un tren en Durango entre los que se encontraba Isaac Ochoterena. Al enterarse Villa que era maestro, le perdonó la vida. Escriben sus biógrafas (Cecilia Cabrera y Cecilia Campos) en primera persona:
“Yendo en tren hacia el norte fuimos detenidos por las tropas de Villa y al ser presentados ante éste, le dijeron: ¿Qué hacemos con estos… y con este rotito que dice ser profesor? Villa contundente ordenó: a éstos ¡fusílenlos! Y a este rotito que dice ser profesor ¡libérenlo!, porque gentes como él necesita la patria ”.
De Durango, Ochoterena vino a radicar a San Luis Potosí en 1914, donde ocupó el puesto de director general de Educación del estado y fue profesor de Biología e Historia Natural del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí y profesor de Antropología en la Escuela Normal del Estado.
Manifestó interés por muchos ámbitos de la biología, pero su pasión fue la histología, el estudio de la composición, estructura y funcionamiento de los tejidos orgánicos, y se especializó en estudios biomédicos, en especial el estudio de tejidos del cuerpo humano; interés iniciado en San Luis Potosí, donde realizó estudios de gabinete con el uso de microscopio y donde publicó sus primeros trabajos en este tema: elementos de técnica microscópica y de histología vegetal, un opúsculo de cincuenta páginas con diecisiete figuras, impreso en los Talleres de la Escuela Industrial de San Luis Potosí; y elementos de citología. Ochoterena se encerraba en el laboratorio en la época violenta de la revolución mexicana.
El microscopio con los que realizaría estos pioneros trabajos lo tengo bajo mi resguardo en la colección de instrumentos científicos de gabinete de ciencias que los considero patrimonio cultural de San Luis Potosí.
Ochoterena sería llamado por el gobierno constitucionalista para encargarse de la sección de Biología Vegetal del Instituto de Biología adscrita a la Dirección de Estudios Biológicos creada por el gobierno de Venustiano Carranza. Se encargaría posteriormente de las cátedras de histología en la Escuela médica Militar y a la postre sería el directos del Instituto de Bilogía al pasar estas instituciones a la Universidad Nacional Autónoma de México, que acababa de recibir su autonomía en 1929, siendo la Casa del lago el recinto del Instituto de Biología.
Ochoterena se desempeñó, así, como profesor, investigador y funcionario académico, muriendo en la Ciudad de México el 11 de abril de 1950; sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, siendo el primer científico cuyos restos son depositados en dicha Rotonda.
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El Cronopio
El rescatista de la historia de la ciencia novohispana | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
Suele pensarse que la ciencia en México es una empresa reciente y, que en la época novohispana era prácticamente nula. Nada más alejado de la realidad. La ciencia estuvo presente en todo el periodo que México vivió como Nueva España y se tuvieron importantes aportaciones en esta parte del continente americano.
Uno de los estudiosos que ha aportado al recate histórico de acontecimientos científicos en el periodo virreinal y a su vez difundido a los protagonistas en estas cuestiones, es Marco Arturo Moreno Corral que, entre sus intereses científicos, centrados en la astronomía y astrofísica, se encuentra la historia de la ciencia, en especial, la historia de la ciencia en México.
Marco Arturo Moreno Corral es Investigador Titular del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México y miembro fundador del Observatorio Astronómico Nacional, localizado en la Sierra de San Pedro Mártir, B. C., México, donde realiza observaciones regulares en fotometría fotoeléctrica. En el 2009 montamos una exposición de fotografías astronómicas, que usa para sus investigaciones, en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí titulada un paseo por los cielos, donde el público pudo apreciar la belleza del cosmos registradas con sus observaciones en el Observatorio de San Pedro Mártir.
Las líneas de investigación de Moreno Corral se centran en: Cinemática galáctica, Nebulosas Planetarias, Regiones HII, Estrellas de baja masa tipo TTauri; que combina, como ya lo indicamos con la Historia de la Ciencia en México. En 1981 yo vivía en Tonantzintla, Puebla a un costado del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y se construía el control electrónico y la óptica del Observatorio “Guillermo Haro” de Cananea, Sonora, que seguía por convivir con investigadores que participaban en el proyecto; entonces no conocía a Marco Moreno, pero resulta que coadyuvó al desarrollo de la infraestructura de ese observatorio, y gracias a todo ello, entró en operación definitiva el telescopio reflector de 2.1 m de diámetro, que el INAOE tiene instalado en ese sitio.
Sus aportaciones a la historia de la ciencia son más que importantes, pues gracias a sus esfuerzos, se han rescatado textos que no eran conocidos y que cambian de manera radical la historia de la cultura mexicana conocida hasta ese momento. Como ejemplo, el hallazgo del primer texto americano de aritmética y álgebra publicado en 1556, el Sumario Compendioso de las cuentas… en el que trató diversos problemas aritméticos. Considerado el primer texto científico publicado en toda América. A partir de ese instante se desarrolla una importante contribución en el mundo de la ciencia y en especial de las matemáticas, con una importante cantidad de textos. En 1557 se publicaría también, el primer libro de física, la Physica Speculatio de Fray Alonso de la Veracruz, que incluyó como apéndice un texto de astronomía, que por lo mismo también fue el primero publicado en América. Estos textos ahora son conocidos gracias al trabajo de Marco Moreno Corral que nos permite reescribir la historia del México Novohispano.
El número de libros publicados en ese periodo no es pequeño, y sobre el tema de la aritmética, astronomía, hidráulica, ingeniería y matemáticas, se escribieron, ya en el siglo XVII, textos de Pedro Paz en 1623, Atanasio Reaton en 1649, Benito Belo en 1675, Fray Andrés de San Miguel entre 1631 y 1644, Carlos de Sigüenza y Góngora entre 1672 y 1693, Cristóbal de Guadalajara y una larga lista que se extiende hasta el siglo XVIII.
Sobre todos estos textos ha escrito Marco Moreno como producto de sus indagaciones, registradas en un buen número de libros; por su formación como astrónomo, tienen un énfasis en la historia de la astronomía, tema en el que sigue aportando en revistas internacionales donde acaba de publicar en 2025 en la revista Journal of Astronomical History and Heritage, el trabajo: Astronomy in México during the colonial period.
Uno de los aspectos importantes para San Luis Potosí, es su colaboración con la difusión de acontecimientos científicos que hemos publicado en conjunto con Moreno Corral, además de la difusión de personajes, entre los que se encuentran: Valentín Gama y Cruz, notable educador y científico potosino, y, Centenario del Eclipse Total de Sol en Laguna Seca.
Gracias a su disposición por divulgar la cultura científica mexicana, pudimos montar la exposición de instrumentos astronómicos de incalculable valor cultural para México, pues con ellos se realizaron contribuciones sobresalientes en ciencia; instrumentos que son Patrimonio Cultural de México.
Marco Moreno es uno de los autores del libro conmemorativo del Observatorio Astronómico Nacional que hemos tratado en anterior entrega donde aparecen científicos potosinos que han laborado y dirigido esa institución.
Lee también: Prosa del Observatorio de Cortázar, simbiosis de ciencia y arte | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
El Cronopio
Prosa del Observatorio de Cortázar, simbiosis de ciencia y arte | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
De las obras de Cortázar, acuñador del término Cronopio que orienta nuestras actividades, la que más refleja esa simbiosis de ciencia y arte, es su obra Prosa del Observatorio que escribiera a principios de los setenta, mientras se fincaba esa corriente de comunicación del cronopio nacida en los jardines de la Escuela de Física potosina, y que refleja además, las raíces de lo que sería la Escuela de Física, en el nacimiento de la universidad potosina actual en la década de los cincuenta, bajo el rectorado del Dr. Manuel Nava que presentaba el proceso de investigación al interior de la universidad a través de facultades que redondearan el trabajo de los escuelas, naciendo así la Facultad de Ciencias, como se llamaría a la naciente Escuela e Instituto de Física, así como la Facultad de Humanidades que en cierto momento trataron de constituir un mismo recinto académico, ligando así las aportaciones científicas con las humanistas.
Obras literarias dentro de esta corriente, hemos tratado algunas en estas entregas; en esta ocasión a propósito de recordar esas raíces de creación de nuestras instituciones y las raíces de nuestra labor de comunicación, traigo a colación dos obras que ligan esas cuestiones científicas con la reflexión humana y los aspectos encumbrados, sus filosofías y formas de entender el mundo, elaborados por dos autores muy conocidos, nuestro Cronopio Mayor Julio Cortázar y Umberto Eco, sus obras referidas; La Isla del día de antes de Eco y Prosa del Observatorio de Cortázar.
En la Isla del Día de antes, surgen reflexiones filosóficas derivadas de las máquinas experimentales que permiten el medir longitudes y latitudes en épocas del renacimiento en pleno siglo XVII, junto a las máquinas aristotélicas donde campea el pensamiento en torno a Dios y su relación con el mundo; a través de las aventuras de un náufrago que en busca de una isla reportada y no encontrada por los datos de longitud relativos a forma muy particular de observación, y la busca de ese meridiano y punto fijo donde, el ahora puede coincidir con el día antes y el después, Roberto de la Grive, vive esas aventuras expedicionarias con las aventuras del conocimiento donde son frecuentes los conceptos científicos y las ideas metafísicas. Novela que bien puede tratarse en cursos de física, aportando a la formación científica y cultural de estudiantes de física y de ciencias en general.
La obra de Cortázar, como lo indica la presentación de la obra: “tiene el extraño privilegio de ser uno de los libros menos estudiados de Cortázar y, a la vez, uno de los que mejor representan su poética y su visión del mundo. Obra anfibia, hecha de las fotos tomadas por Cortázar en 1968 del observatorio de Jaipur, en la India, construido por el sultán Jai Singh en el siglo XVIII, y una serie de textos fechados en París y en Saignon en 1971. La asombrosa plasticidad con que se funden las prosas poéticas y las fotografías convierten al libro en una amalgama perfecta repleta de imágenes, relatos, reflexiones, hallazgos, expresividad y sinécdoques, de modo que, más que acompañarse unas a otras, parecen interpelarse primero y fundirse después. Asomarse a esta obra tan erótica como filosófica, que se alimenta más del asombro que de lo lúdico, permite espiar un espacio donde conviven las águilas y las anguilas, Baudelaire y Nietzsche, la cinta de Moebius y ese instante previo al alba que Cortázar denomina la «noche pelirroja». Y experimentar, al mismo tiempo, ese punto trascendental y libre del lenguaje —más allá de lo verbal y lo visual— donde se rompen las fronteras entre Oriente y Occidente, entre el cielo y el océano, entre la ciencia y la poesía
”.Obras recomendadas tanto en lo literario como en lo científico por el contenido tratado y la forma de abordar y reflexionar nuestro mundo y nuestra relación entre lo humano y el mundo físico.
Estas obras nos rememoran esa vertiente que serían nuestras raíces y que de cierta forma fueron abortadas en el proceso de control gubernamental de nuestra universidad, que se propuso eliminar de cierta forma la obra educativa del Dr. Manuel Nava y su pléyade de académicos que contrastaban con los políticos enquistados en la universidad y que subsisten hasta la fecha, caracterizando esa existencia de dos universidades el progreso y la formación crítica y, la mediocridad representada por una administración estorbosa y direcciones inhibidoras del pensamiento creativo.
Por algo remata Cortázar en sus reflexiones: “Vea usted, en el parque de Jaipur se alzan las máquinas de un sultán del siglo dieciocho, y cualquier manual científico o guía de turismo las describe como aparatos destinados a la observación de los astros, cosa cierta y evidente y de mármol, pero también hay la imagen del mundo como pudo sentirla Jai Singh, como la siente el que respira lentamente la noche pelirroja donde se desplazan las anguilas; esas máquinas no sólo fueron erigidas para medir derroteros astrales, domesticar tanta distancia insolente; otra cosa debió soñar Jai Singh alzado como un guerrillero de absoluto contra la fatalidad astrológica que guiaba su estirpe, que decidía los nacimientos y las desfloraciones y las guerras; sus máquinas hicieron frente a un destino impuesto desde fuera, al Pentágono de galaxias y constelaciones colonizando al hombre libre, sus artificios de piedra y bronce fueron las ametralladoras de la verdadera ciencia, la gran respuesta de una imagen total frente a la tiranía de planetas y conjunciones y ascendentes; el hombre Jai Singh, pequeño sultán de un vago reino declinante, hizo frente al dragón de tantos ojos, contestó a la fatalidad inhumana con la provocación del mortal al toro cósmico, decidió encauzar la luz astral, atraparla en retortas y hélices y rampas, cortarle las uñas que sangraban a su raza; y todo lo que midió y clasificó y nombró, toda su astronomía en pergaminos iluminados era una astronomía de la imagen, una ciencia de la imagen total, salto de la víspera al presente, del esclavo astrológico al hombre que de pie dialoga con los astros”.
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