febrero 3, 2023

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#4 Tiempos

Pumas al todo o nada | Columna de Arturo Mena “Nefrox “

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TESTEANDO

La UNAM podría hacer historia. Ya sea por ser un equipo que luche e intente ganar dos torneos en el mismo semestre o por ser un equipo que, en tan solo una semana, pierda todo y se vaya con las manos completamente vacías.

Hoy Pumas está a punto de enfrentar a Pachuca por un lugar en la liguilla. Si bien el cuadro universitario depende de ellos mismos para avanzar al repechaje, se enfrentan al mejor equipo del torneo, ese que pase lo que pase va a cerrar el campeonato como el superlíder indiscutible. Pachuca es un rival muy incómodo para Pumas, tan incómodo que podría darse el lujo de descansar jugadores y aún así plantarle un gran partido a Universidad.

No podemos olvidar que Pumas viene en franca caída: la liga se le complicó al acumular 4 partidos sin ganar y una racha de dos visitas al hilo perdiendo. Los de Lillini han extraviado el ritmo y, entre lesiones y un cuadro muy limitado, parecen víctimas del inevitable destino de la eliminación.

A media semana, la historia se va a cerrar y dictará sentencia para Pumas, visitar a Seattle por el partido final de CONCACAF será una dura prueba contra la historia. Por primera vez la MLS parece favorita para ganar el boleto al mundial de Clubes, mientras que Pumas no tiene buenos recuerdos de su última final de este torneo, donde perdió su lugar para la justa mundial, frente a Saprissa, sellando la única vez que un club mexicano no va al mundial desde que se estableció dicha competencia.

La cita histórica de Pumas comienza el domingo a las 12. Si quiere seguir con vida en la liga, tendrá que ganar, así directo, sin esperar resultados estaría dentro de la repesca, perdiendo es casi un hecho que se va de vacaciones. Mientras que a media semana vuela al norte de los Estados Unidos para intentar ganar la copa en suelo extranjero, una misión en la que tendrá que apelar a la mística de su tradición.

Pumas por todo o por nada, un par de partidos lo pondrán en la ruta o los borrarán del mapa. Pero seamos sinceros, la corriente está en contra de los universitarios, y como equipo grande tendrá que llenar de orgullo a sus aficionados, que lo dicte la historia y que a los Pumas les reclame el deber, que es lo único que mínimamente les podemos pedir: luchar hasta el final.

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Partido redondo | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Que gusto ver a San Luis jugar así.

San Luis ganó un partido obligado para sumar de a tres, era lógico que estaba dentro del presupuesto, sin embargo no se trata solo del resultado y los goles, sino del funcionamiento y variantes del cuadro local.

Jardine ha demostrado ser un verdadero estratega, un técnico que se ve trabaja en la semana y prepara a sus dirigidos para distintos escenarios en cada partido, y ayer no fue la excepción.

San Luis jugó con interesantes variantes en ofensiva, en el primer tiempo se atrevió a jugar con un delantero y dos medios nominales que terminaban jugando como otros delanteros que retenían el balón, tanto Villalpando como Murillo hicieron una labor increible al momento de mover la pelota de las bandas al centro. Murillo bien por la izquierda para luego terminar el primer tiempo por derecha, mientras que Villalpando corria por el centro y se movía al lado donde se trasladara el esférico, un par de variantes que fueron efectivas aunque poco vistosas, terminaron con un Puebla completamente perdido en el campo.

Para el segundo tiempo las cosas no cambiaron, mientras Puebla seguía sin jugar a algo en el partido, era cuestión de tiempo para que San Luis abriera el marcador, y así fue, un tremendo golazo de Guemez le dio el paso necesario para cerrar el partido.

Puebla nunca se encontró y siendo honesto, se vio poco o nada de un parado inteligente, simplemente parecía que se presentaron para cumplir, y no para intentar. En la cancha solo hubo un equipo.

Muy buen partido de San Luis que sigue demostrando que sabe jugar a la pelota, un equipo que tiene variantes y que puede echar mano de sus bancas en cualquier momento, un equipo muy compacto que vuelve a demostrar que estratégicamente tiene un potencial enorme. Bien San Luis, y soberbio Jardine.

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La encantadora discreción de Maurice Baring | Columna de Julián de la Canal

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Maurice Baring no participó activamente del bullicioso y vivaz grupo integrado por los Chesterton y Belloc en la primera década del siglo XX. Casi siempre ocupó un rincón discreto desde el que cultivaba esa amistad, en particular con Gilbert. En complicidad con Ronald Knox, Baring fue decisivo para que aquel ingresara en la Iglesia católica en 1922, de la misma manera que Belloc lo había sido para su propia conversión. Sus inicios en la diplomacia lo llevaron a Rusia en donde cubrió la guerra rusojaponesa con textos para el londinense Morning Post, que luego reunió en With the Russians in Manchuria (1905). Frecuentó el cuento y la novela, a menudo para relatar sus experiencias en la Gran Guerra. Sus reservas hacia el debate público excusan su despreocupación hacia el ensayo que ejercitó esporádicamente. Pero el acontecimiento más significativo de su vida no procede ni de la diplomacia ni de la literatura, sino de la religión. En su autobiografía, The Puppet Show of Memory (1922), confiesa su conversión formal al catolicismo el 1 de febrero de 1909, por la que se despide de su agnosticismo: “Fui recibido en la Iglesia Católica por el Padre Bowden en el Oratorio de Brompton: la única acción en mi vida de la que estoy bastante seguro de que nunca me he arrepentido.”. A diferencia del trivio Gilbert-Cecil-Hilaire, se mantuvo alejado de polémicas, optando por la moderación. Confiaba en carta a Hilaire Belloc: “nunca, nunca, nunca hables de teología o discutas de la Iglesia con los que están fuera de ella… La gente simplemente no entiende de lo que estás hablando y simplemente (a) se enfada y (b) llega a la conclusión de que uno no cree en uno mismo y que simplemente lo está haciendo para molestar”. Palabras elocuentes de la incomodidad que le causaba llevar a lo público una decisión estrictamente personal.

Baring no hizo de la fe casus belli, quizás porque el recato contenía su temperamento apasionado, muestra de que su recato era más apasionado. En todo momento la mantuvo como cuestión de conciencia porque la conciencia era la cuestión. La religión no operó como pretexto para arremeter contra el sistema político y cultural británico con objeto de trastocarlo desde adentro, en contrario a la combatividad asumida por los Chesterton y Belloc. En estos hay incluso algo semejante a exhibicionismo, que no es precisamente exhibicionista, pero en el que es inevitable pensar si se repara tanto en las revistas como en las polémicas que impulsaron. Pero en Baring se aprecia un anti-intelectualismo que no es rastreable ni en Gilbert ni en Hilaire, una desconfianza última hacia los intelectuales que quizás justifique también su aversión a las disputas puesto que en las disputas se moldean los intelectuales.

Los tres aparecen retratados en el óleo de James Gunn, Conversation piece (1932), en que Baring de pie, sosteniendo un cigarrillo con la mano derecha a la altura del abdomen, observa a Chesterton garabatear sobre la cuartilla de un cuaderno, acomodado en una silla que apenas se adivina cubierta por las faldas del aparatoso sobretodo junto a una mesa redonda, ante la atenta mirada de un Belloc con traje de riguroso luto sentado enfrente con las manos entrelazadas apoyadas sobre el tablero. El retrato evoca, además, acaso impremeditadamente, el espacio que los tres intelectuales ocupaban en la escena pública: al frente, Hilaire y Gilbert; en segundo plano, Maurice que los contempla concentrado y algo condescendiente, con una curiosidad exenta de compromiso. Como novelista, Baring gozó de fama antes en Francia que, en Inglaterra, publicitado debidamente por Françoise Mauriac. La crítica acepta como sus mejores obras Passing By (1921), C. (1924) y Cat’s Cradle (1925), subrayando una prosa sutil y elegante al servicio de atmósferas y ambientes. Sin embargo, su aportación más celebrada es la antología Have You Anything to Declare? (1936), en que reúne textos de escritores de diversos países europeos a partir de un criterio católico. En la actualidad, la literatura de Maurice Baring interesa a reducidos círculos académicos, pero su autobiografía es testimonio amable de un periodo efervescente e inquieto en el ejercicio de la libertad.

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Recomendaciones del cine de François Ozon | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

Gracias a Dios (Grâce à Dieu. 2018) François Ozon dirige una película que intenta no opinar sobre lo que sucedió, sino más bien narrar unos hechos y dejar que el espectador decida. Gracias a Dios se centra en tres víctimas de abuso, protagonizadas por los actores Melvil Poupaud, Denis Menochet y Swann Arlaud. El primero es padre de familia, católico, pero el horror de lo sucedido siempre le ha perseguido. Al enterarse de que el sacerdote sigue trabajando y llevando a los boy scouts, inicia la lucha. El segundo tenía olvidado también el tema, sin embargo, tener hijos le ayuda a encabezar la lucha, quizás el más luchador de los tres. El último es un fantasma de su propio pasado, quizás el que más ha sufrido hasta las últimas consecuencias el abuso. Psicológicamente inestable, con problemas de relación con el sexo opuesto. Gracias a Dios nos ofrece la visión y el sufrimiento de tres personas que padecieron abusos por parte de un sacerdote. Cómo la iglesia de Lyon intenta lavarse las manos y la lucha de todas esas personas que tratan de hacer justicia. Sin embargo, la iglesia tiene mucho poder, y a día de hoy todavía nadie ha pagado.

 

En la Casa (Dans la Maison, 2012) La película se centra en la figura de un profesor de literatura y uno de sus alumnos y la extraña y malsana relación que se establece entre ellos. Entre las insulsas redacciones que este hastiado maestro corrige encuentra una de ellas que capta su atención, así como la de su mujer, que le acompaña en la lectura. El joven escribe magistralmente sus actividades, sus manipulaciones a aquellos que le rodean para inmiscuirse en sus vidas, pero el relato se cierra con un “continuará”, un interrogante que atrapa a los adultos y los hace querer más, avanzar en la historia, descubrir qué hay de realidad y qué hay de ficción. El joven y su atípica personalidad, por su parte, se lanza, arrastrándolos con él, a un tobogán desenfrenado de verdad e imaginación. François Ozon, demuestra su maestría adaptando la obra de Juan Mayorga, creando una película compleja, plena de ritmo y arte cinematográfico, que atrapa al espectador del primer al último plano. Esta fascinación se fundamenta sobre varios pilares de gran calidad. En primer lugar, un guion retorcido, creativo, ágil y artístico a la par que ácido cuando debe serlo. Junto a él, una labor interpretativa de todo el elenco de actores digna de un sobresaliente. Una película completa, rica, hipnótica y bella, una pequeña obra maestra donde todo funciona, donde se reflexiona sobre el arte, sobre el poder de la palabra escrita, sobre las humanas relaciones, sobre el misterio de lo más común, sobre la confianza, la moral, el morbo, los deseos y la ética, piezas de un todo que no lastra, sino genera una profundidad digna de elogio por lo inteligente de su narrativa, diálogo y humor.

 

8 Mujeres (8 Femmes. 2001) Comedia negra, surrealista, ocho mujeres se encuentran encerradas en una gran mansión burguesa durante la navidad, la mujer de la casa, su madre, su hermana, sus dos hijas, dos criadas y una visita inesperada. Todas ellas con secretos y rencores, con una gran facilidad para cambiar su rostro y emociones en función de quien esté delante. Son mujeres que, de una forma u otra, han tenido que utilizar sus mejores artes para llegar a donde están, muchas veces no se sienten orgullosas de lo que han hecho, pero no dudarán en repetirlo para sobrevivir en un mundo machista, enterrando sus verdaderos deseos y emociones. La interpretación maravillosa, todas hermosas y estupendas, destaco a la pareja principal, Catherine Deneuve, como la señora de la casa, y Fanny Ardant, la hermana del señor de la casa. Una película para disfrutar de  la elegancia de la mujer francesa, sus odios y temores, de la mano de Ozon.

 

Gotas de agua sobre piedras calientes (Gouttes d’eau sur pierres brûlantes. 2000) Una de las conductas que más me fascina del comportamiento humano es la absurda dependencia a los seductores, que a pesar de que son inalcanzables, humillan y disfrutan siendo crueles. Otro aspecto llamativo es el de la dominación. Hay personas absolutamente dependientes y necesitan tener un amo y recibir órdenes. El gran mérito del cine de Ozon es que nunca lluevan ranas, ni hay flashback desordenados, ni superhéroes, ni historias paralelas que no se encuentran. Su cine es de pocos personajes, real, claro, rotundo, preciso, directo. Tramas distintas pero impactantes, una sola localización y mucha profundidad en la intrincada psicología y sexualidad del ser humano. Intenso tributo al maestro Fassbinder.

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