abril 29, 2026

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Pronósticos del PAN caliente | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA

 

Si alguien ve a los coordinadores de Xavier Nava, díganles que se trataba de ganar una campaña con votos panistas, no de juntar panistas que no ganan campañas.

Lo digo por el eje de panistas derrotados y aliados a sueldo que han formado, en lo que parece una estrategia desesperada para evitar el berrinche.

Desde dentro, me informan que no hay forma alguna en que Xavier Nava desista de la aspiración gubernamental, y que de no resultar ganador por Acción Nacional (lo que parece altamente probable porque se encuentra muy por debajo de Octavio Pedroza y Marco Gama), recurra a un plan B.

Se prevé que el alcalde con licencia apueste al berrinche, a las denuncias, intente la ruptura de la coalición para quedarse aunque sea con el PRD o de plano negociar en México con Movimiento Ciudadano… ah, también planea aventar sus juguetes, dar zapatazos en el suelo y llevarse su balón mientras llora corriendo a su casa.

Inocente pobre amigo. Desde la cúpula del PRD ha dejado claro que, pase lo que pase, por lo menos en San Luis Potosí, irán junto con el PAN, y suena lógico, pues no se van a arriesgar a perder diputaciones locales y federales ya negociadas con la coalición ni el porcentaje de votos que le asegura pluris y sobrevivencia por seguirle la corriente a un posible berrinche de Nava Palacios.

Mientras tanto, es curioso ver cómo Alejandro Zapata, que perdió la gubernatura en 2009 contra Toranzo, la presidencia municipal en 2012 contra Mario García, y hasta la interna panista con Sonia Mendoza en 2015, pretenda ser la figura “ganadora” y operadora de la campaña Navista. Su racha no parece la mejor carta al interior del PAN, pero ahí lo tienen manejando lo único que tienen todavía a manos llenas : dinero para derrochar.

De plano los pocos empresarios incautos que están apostando sus recursos a esa campaña no entienden: no les cumplieron en 2009, ni el 2012 ni en 2015 y seguramente se quedarán esperando en el 2021.

Además de curiosa, resulta irónica la intervención de AZP en el proceso a favor de Nava, porque en 2015, Alejandro con pruebas, razón y dignidad, acusó a Sonia Mendoza de comprar la elección interna, meter dinero a diestra y siniestra para conseguir la postulación… pero cinco años después se le ve de la mano junto a su otrora rival Sonia, participando en una campaña acusada justamente de lo mismo… de comprar votos.

Siguiendo el ramillete de perdedores panistas y apoyadores de ocasión, podemos contar inmediatamente por debajo de Sonia Mendoza y Alejandro Zapata, los “ya merito” gobernadores de este estado, ni más ni menos que los dignísimos y presentabilísimos operadores amaestrados del grupo de choque de Xavier Nava, Juan Rodríguez Chessani y el tal “Jhonny Pérez” al que encontraron entregando dinero a cambio de votos a favor de Xavier con tal desvergüenza que hasta lo subió a sus redes. (Hay que ser verdaderamente bruto, pero ¿qué esperaban de changuitos amaestrados? No sean ingratos).

De ahí le siguen perfiles como: Lidia Arguello, la que se decía panista incorruptible, la misma que odiaba al PRI por desviar dinero, pero que cobra con la derecha su sueldo municipal mientras trabaja de tiempo completo en labores de campaña.

Lo mismo Jaime Galván Valencia, que se degradó de ser secretario general del PAN y aspirante derrotado a la dirigencia, a gato y “aguantagritos” de un aspirante externo que jamás tuvo respeto al partido blanquiazul. ¿Cuánto podrá aportar Galván Valencia a una elección interna si el mismo no pudo con una contienda de mucho menor calado?

Pedro Pablo Cepeda no volvería a ganar ni en su cuadra y en el panismo no tiene ningún recuerdo grato, si acaso el vergonzoso asunto aquel del “auto incendio” en la sede municipal panista y que nunca fue aclarado.

Otro “operador” navista es Claudio Ferrer, arquitecto de la infraestructura social “Gallardista” a la que tanto desprecian, pero de la que no se cansaron de aprovechar, y al que le cumplieron por meses en un puesto, porque también lo degradaron para dar paso a Oscar Valle Portilla, único responsable de la ruptura del proyecto de Xavier con Octavio Pedroza (luego les cuento).

Sume también a Josefina Salazar, la ex diputada más señalada por el uso de factura falsas y que tiene a su hermana recibiendo de la nómina del ayuntamiento capitalino más de 20 mil pesos mensuales trabajando de “Auxiliar” en la tesorería.

Hacia fuera, el eje de perdedores o interesados, lo conforman entre otros, Ricardo Pérez Castillo, presidente de la Unión de Usuarios de la Zona Industrial (UUZI) al que ocupan para que utilice ese cargo honorario para presionar o atacar según los intereses del candidato desesperado. Un dato: La hija de Ricardo Pérez, se llama Maritza Pérez Campos, trabaja en la coordinación de comunicación digital y le paga el municipio más de 10 mil pesos mensuales.

Está documentado pues, que Alejandro Zapata tuvo contratos millonarios con el ayuntamiento. Se especula que la “estructura” que Sonia pasó a la campaña Navista costó por lo menos una decena de millones, se investiga la entrega de dinero en efectivo, sus colaboradores de campaña desvían recursos al estar cobrando en el municipio y hasta sus “opinadores” y aliados políticos tienen hijos metidos en la nómina. No es amor, es interés.

No habrá dinero que alcance para una campaña formada por equipos expertos en derrota, ni presupuesto que aguante para cumplir los compromisos que seguramente se están haciendo y tarde o temprano se tendrán que saldar.

¿Van a permitir los panistas que el PAN se venda? Así estarán de calientes.

Por otro lado y para terminar, Octavio suma a Rubén Guajardo, al mismísimo Xavier Azuara y hasta a la valiente ex regidora Marcela Zapata.

Marco Gama tiene firmes sus liderazgos y no se debe perder de vista que tiene en su haber un triunfo estatal que lo llevó al Senado, que al igual que Octavio conoce por dentro al partido, y por fuera a los militantes, empresarios, a líderes eclesiásticos, a los medios a los que han tratado con respeto y no “discrimina” entre unos y otros, conocen y pueden tomar acuerdos hasta con priistas con los que tendrán que, en caso de resultar triunfante uno u otro, compartir la cancha rumbo a la gubernatura, pero sobre todo estos dos personajes no se han cerrado al discurso monotemático y aburridor del “mesías de la dignidad”.

No lo dude Culto Publico: La contienda interna panista se definirá entre estos últimos dos aspirantes y contará con un sentido berrinche. Ese es mi muy humilde pronóstico, pero en 12 campanadas, 12 días, sabremos la verdad.

Hasta el próximo año!

BEMOLES

UPDATE DE RISA LOCA

Mientras esta columna se escribía, el propio alcalde con licencia publicó en sus redes sociales que se “tergiversó” la información y que, como siempre, los medios malos que no lo quieren usaron las fotografías de la entrega de dinero de sus operadores en Armadillo de los Infante para atacarlo. Xavier Nava asegura que todo se trató de la inocente premiación de un torneo de futbol. Da risa que tardaran 5 días para dar una respuesta, pero lo que está para carcajearse es que, los que reciben el dinero traen pantalón, botas y sombrero porque… así se juegan las finales de futbol ¿qué no? JAJAJAJAJAJAJAJA Tan fácil hubiera sido deslindarse. #HastaParaEsoSeLesTupe

 

10 MIL FIRMAS Y UN WHISKY

La queja del aspirante a candidato independiente, Arturo Segoviano, respecto a que el sistema del Ceepac le “desapareció” 10 mil firmas de apoyo en un par de horas, invariablemente remite a aquella anécdota del desafortunado equipo de “Ganemos”, que a unos días de vencer el plazo, se dijeron víctimas del robo de todas sus firmas y una botella de Whisky. En contraste, si al aspirante a candidato a gobernador Segoviano nada más le “desaparecieron” las firmas, pues…le fue bien.

(Ya en serio, ojalá el Ceepac se aplique porque la acusación no es menor y pone en tela de juicio la capacidad técnica del árbitro del partido). #AGUAS

 

¿PA QUÉ TANTO?

La última entrega de apoyos de Xavier Nava consiste en un calendario con su foto y una bolsa con una salsa Valentina, bote de sal La Fina y unas botanas. El asunto es de plano de muy mal gusto y de muy mal cálculo, para empezar por lo “cuentachiles” y “pichicato” que parece el regalo, por lo ridículo de pensar que alguien en su sano juicio quiere tener en un calendario la cara de Xavier Nava, y por último porque se mandaron a hacer 20 mil paquetes cuando la lista nominal de votantes no supera los 9 mil. #Chale #SacaLasSaladitasConValentina

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Francisco Javier Estrada, evidencias del científico que México no supo ver

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Trabajó en electricidad, magnetismo, sonido y energía en un país sin infraestructura científica y sin respaldo institucional su obra quedó dispersa

Por: Ana G Silva

En pleno siglo XIX, cuando México apenas intentaba consolidarse como nación, un científico nacido en San Luis Potosí ya experimentaba con electricidad, comunicación a distancia y reproducción del sonido con una visión que hoy sigue marcando la vida cotidiana. Su nombre: Francisco Javier Estrada Murguía.

Encendió la primera luz eléctrica en América, diseñó uno de los primeros motores eléctricos, desarrolló la comunicación inalámbrica antes que Marconi, mejoró sistemas telefónicos, sentó bases del micrófono de carbón y propuso (con décadas de anticipación) el piano eléctrico.

La reconstrucción de su legado no es reciente. Surge, en gran medida, del trabajo del investigador, divulgador y colaborador de La Orquesta, José Refugio Martínez Mendoza, conocido como Dr. Flash, académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien durante décadas ha documentado la vida y obra de Estrada. Columnas, artículos y libros de su autoría permiten hoy dimensionar la magnitud de un científico que, pese a todo, sigue siendo un desconocido en su propia tierra

Francisco Javier Estrada no fue un caso aislado de genialidad. Fue un ejemplo de cómo el conocimiento puede generarse en condiciones adversas, pero también de cómo puede perderse cuando no existe una estructura que lo respalde.

Mientras sus ideas eran retomadas en otras partes del mundo, en México quedaban archivadas, ignoradas o simplemente olvidadas.

Hoy, su historia no solo exige reconocimiento. Exige memoria. Porque si algo deja claro su legado, es que el problema no fue la falta de talento. Fue no saber qué hacer con él. Y sinceramente, como bien hoy se dice, “no te merecíamos Estrada”

La noche en que San Luis Potosí se adelantó al mundo

En noviembre de 1877, en el patio del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, ocurrió un episodio que difícilmente ha sido dimensionado en la historia nacional.

Durante una reunión pública organizada para recaudar fondos, Francisco Javier Estrada encendió lámparas de arco mediante un sistema eléctrico desarrollado por él mismo. La escena, descrita en crónicas de la época, no solo sorprendió a los asistentes; marcó un antes y un después en el desarrollo tecnológico del continente.

Aquella demostración significó el encendido de la primera luz eléctrica de arco en América y convirtió al edificio del Instituto en el primero en México iluminado con electricidad. En ese momento, San Luis Potosí no solo observaba el progreso: lo estaba generando.

Lo que siguió fue una serie de aplicaciones prácticas durante 1878, cuando el alumbrado eléctrico comenzó a utilizarse en eventos públicos, generando asombro en la sociedad.

Un inventor adelantado a la historia oficial

En 1886 obtuvo el privilegio (equivalente a una patente) para un sistema que permitía comunicar trenes en movimiento con estaciones ferroviarias sin necesidad de cables. La implicación técnica es clara: comunicación inalámbrica funcional en el siglo XIX

Este desarrollo ocurrió una década antes de que Guglielmo Marconi presentara avances similares en Europa. Sin embargo, el nombre que quedó en los libros fue el del italiano.No se trata de una coincidencia ni de un error menor, sino de una omisión sistemática que responde al contexto de dependencia tecnológica y cultural del México de finales del siglo XIX. Estrada no solo llegó primero: lo hizo sin respaldo industrial, sin financiamiento y sin un entorno que protegiera o proyectara su trabajo.

Dibujo del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, presentado por Estrada al Ministerio de Fomento para solicitar su patente para comunicar trenes en movimiento y del cual obtuvo la aprobación el 12 de junio de 1886.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
Decreto 9574. Decreto de patente para comunicar trenes en movimiento. Uso práctico por primera vez en el mundo de la comunicación inalámbrica por Francisco Javier Estrada.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada
 

El sonido como frontera: de los teléfonos al origen del audio moderno

En la década de 1870, Estrada enfocó su trabajo en un problema que parecía secundario frente a la electricidad: la reproducción del sonido.

No lo era.

Sus experimentos lo llevaron a mejorar sistemas telefónicos existentes, desarrollar principios fundamentales del micrófono de carbón y lograr transmisiones de mayor claridad e intensidad. Estas aportaciones no solo resolvían problemas técnicos inmediatos, sino que abrían la puerta a una nueva forma de entender la comunicación.

Micrófono de carbón, desarrollado por Estrada. Siglo XIX. Colección: “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

El piano eléctrico que México no construyó

En diciembre de 1878, Estrada publicó en el periódico El Siglo XIX la descripción de un instrumento que no existía en su época: un piano eléctrico.

No se trataba de una idea abstracta. El diseño detallaba un sistema capaz de transformar vibraciones acústicas en señales eléctricas y amplificarlas mediante dispositivos electromagnéticos. Su intención era clara: llevar el sonido más allá de los límites físicos del instrumento tradicional.

No pudo construirlo.

La falta de recursos, materiales y apoyo técnico lo obligaron a hacer algo inusual: publicar el diseño completo para que alguien más pudiera desarrollarlo. En su propia carta lo advertía con claridad, temiendo que la idea fuera retomada en el extranjero sin reconocer su origen.

Ochenta años después, el piano eléctrico se desarrolló fuera de México.

El gabinete de física y la memoria que sobrevivió al abandono

Gran parte de su trabajo se desarrolló en el Gabinete de Física del Instituto Científico y Literario, un espacio que concentró instrumentos, experimentos y enseñanza científica en San Luis Potosí.

Entre esos objetos, destaca uno en particular: un fonógrafo que, según investigaciones recientes, pudo haber sido construido por el propio Estrada como parte de sus estudios sobre reproducción del sonido.

Hoy, ese instrumento se convierte en símbolo de una memoria científica que logró sobrevivir, no gracias a políticas públicas o reconocimiento institucional, sino al esfuerzo de quienes decidieron documentarla.

Aparato para el estudio de la reproducción del sonido, prototipo similar al fonógrafo, posiblemente desarrollado por Estrada. Colección “Patrimonio Cultural de San Luis Potosí”. Resguardo: J.R. Martínez.
Fotografía del libro: El inventor de la comunicación inalámbrica Francisco Javier Estrada

San Luis Potosí, más allá de Estrada

El desarrollo científico de San Luis Potosí no puede entenderse sin la figura de Francisco Javier Estrada. Lejos de ser un episodio aislado, su trabajo marcó un punto de partida que dialoga con una serie de avances que, con el paso de las décadas, consolidaron al estado como un espacio clave para la experimentación tecnológica en México.

Desde los primeros ensayos con globos aerostáticos en las primeras décadas del siglo XIX, pasando por los intentos iniciales de vuelo en 1840, hasta el desarrollo de la aviación en el siglo XX, existe una línea de continuidad en la que la experimentación y la curiosidad científica fueron constantes. Esa misma lógica se extendería más adelante a los estudios de radiación cósmica en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y al lanzamiento del primer cohete con fines científicos en el país en 1958.

En ese entramado histórico, las aportaciones de Estrada no solo anteceden estos logros: ayudan a explicarlos. Su trabajo en electricidad, comunicación inalámbrica y reproducción del sonido no solo abrió nuevas rutas de conocimiento, sino que sentó bases técnicas y conceptuales que formarían parte del desarrollo tecnológico posterior.

Las aportaciones de Francisco Javier Estrada detonaron una tradición científica en San Luis Potosí que evolucionó hacia la aviación, la investigación en radiación cósmica y el lanzamiento del primer cohete científico en México.

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Que siempre sí, Soledad saldrá de Interapas entre mayo y junio

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También se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del Estado de San Luis Potosí, confirmó que el municipio de Soledad de Graciano Sánchez quedará desincorporado del organismo operador Interapas entre mayo y junio, como parte del proceso acordado con autoridades metropolitanas.

El mandatario estatal explicó que el tema fue abordado recientemente en una reunión con alcaldes de la zona conurbada, donde también se revisó el futuro de Villa de Pozos y la distribución del servicio para evitar afectaciones a la población.

La desincorporación de Soledad ya será en mayo. En mayo o junio ya termina desincorporarse Soledad en Interapas”, declaró Gallardo.

El gobernador detalló que uno de los puntos centrales es definir cómo quedarán los pozos actualmente vinculados al sistema metropolitano, así como su operación una vez concluida la separación administrativa. “Estamos trabajando en la situación de Pozos también, cómo va a quedar Pozos”, señaló.

Ricardo Gallardo Cardona, aseguró que el objetivo es alcanzar entendimientos entre los tres municipios involucrados para que ninguna colonia resulte perjudicada por la reorganización del servicio. “Esperemos que lleguen a un buen entendimiento, sobre todo por los pozos donde están colocados para que nadie de la población de ningún municipio quede afectado”, sostuvo.

La salida de Soledad de Graciano Sánchez marcará una reconfiguración importante en el esquema metropolitano del agua, en medio de reclamos ciudadanos por desabasto y presión sobre la infraestructura hidráulica.

También lee: “Estamos igual que hace 4 años”: Galindo sobre separación de Soledad del Interapas

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Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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