abril 29, 2026

Conecta con nosotros

Destacadas

Pronósticos del PAN caliente | Columna de Jorge Saldaña

Publicado hace

el

TERCERA LLAMADA

 

Si alguien ve a los coordinadores de Xavier Nava, díganles que se trataba de ganar una campaña con votos panistas, no de juntar panistas que no ganan campañas.

Lo digo por el eje de panistas derrotados y aliados a sueldo que han formado, en lo que parece una estrategia desesperada para evitar el berrinche.

Desde dentro, me informan que no hay forma alguna en que Xavier Nava desista de la aspiración gubernamental, y que de no resultar ganador por Acción Nacional (lo que parece altamente probable porque se encuentra muy por debajo de Octavio Pedroza y Marco Gama), recurra a un plan B.

Se prevé que el alcalde con licencia apueste al berrinche, a las denuncias, intente la ruptura de la coalición para quedarse aunque sea con el PRD o de plano negociar en México con Movimiento Ciudadano… ah, también planea aventar sus juguetes, dar zapatazos en el suelo y llevarse su balón mientras llora corriendo a su casa.

Inocente pobre amigo. Desde la cúpula del PRD ha dejado claro que, pase lo que pase, por lo menos en San Luis Potosí, irán junto con el PAN, y suena lógico, pues no se van a arriesgar a perder diputaciones locales y federales ya negociadas con la coalición ni el porcentaje de votos que le asegura pluris y sobrevivencia por seguirle la corriente a un posible berrinche de Nava Palacios.

Mientras tanto, es curioso ver cómo Alejandro Zapata, que perdió la gubernatura en 2009 contra Toranzo, la presidencia municipal en 2012 contra Mario García, y hasta la interna panista con Sonia Mendoza en 2015, pretenda ser la figura “ganadora” y operadora de la campaña Navista. Su racha no parece la mejor carta al interior del PAN, pero ahí lo tienen manejando lo único que tienen todavía a manos llenas : dinero para derrochar.

De plano los pocos empresarios incautos que están apostando sus recursos a esa campaña no entienden: no les cumplieron en 2009, ni el 2012 ni en 2015 y seguramente se quedarán esperando en el 2021.

Además de curiosa, resulta irónica la intervención de AZP en el proceso a favor de Nava, porque en 2015, Alejandro con pruebas, razón y dignidad, acusó a Sonia Mendoza de comprar la elección interna, meter dinero a diestra y siniestra para conseguir la postulación… pero cinco años después se le ve de la mano junto a su otrora rival Sonia, participando en una campaña acusada justamente de lo mismo… de comprar votos.

Siguiendo el ramillete de perdedores panistas y apoyadores de ocasión, podemos contar inmediatamente por debajo de Sonia Mendoza y Alejandro Zapata, los “ya merito” gobernadores de este estado, ni más ni menos que los dignísimos y presentabilísimos operadores amaestrados del grupo de choque de Xavier Nava, Juan Rodríguez Chessani y el tal “Jhonny Pérez” al que encontraron entregando dinero a cambio de votos a favor de Xavier con tal desvergüenza que hasta lo subió a sus redes. (Hay que ser verdaderamente bruto, pero ¿qué esperaban de changuitos amaestrados? No sean ingratos).

De ahí le siguen perfiles como: Lidia Arguello, la que se decía panista incorruptible, la misma que odiaba al PRI por desviar dinero, pero que cobra con la derecha su sueldo municipal mientras trabaja de tiempo completo en labores de campaña.

Lo mismo Jaime Galván Valencia, que se degradó de ser secretario general del PAN y aspirante derrotado a la dirigencia, a gato y “aguantagritos” de un aspirante externo que jamás tuvo respeto al partido blanquiazul. ¿Cuánto podrá aportar Galván Valencia a una elección interna si el mismo no pudo con una contienda de mucho menor calado?

Pedro Pablo Cepeda no volvería a ganar ni en su cuadra y en el panismo no tiene ningún recuerdo grato, si acaso el vergonzoso asunto aquel del “auto incendio” en la sede municipal panista y que nunca fue aclarado.

Otro “operador” navista es Claudio Ferrer, arquitecto de la infraestructura social “Gallardista” a la que tanto desprecian, pero de la que no se cansaron de aprovechar, y al que le cumplieron por meses en un puesto, porque también lo degradaron para dar paso a Oscar Valle Portilla, único responsable de la ruptura del proyecto de Xavier con Octavio Pedroza (luego les cuento).

Sume también a Josefina Salazar, la ex diputada más señalada por el uso de factura falsas y que tiene a su hermana recibiendo de la nómina del ayuntamiento capitalino más de 20 mil pesos mensuales trabajando de “Auxiliar” en la tesorería.

Hacia fuera, el eje de perdedores o interesados, lo conforman entre otros, Ricardo Pérez Castillo, presidente de la Unión de Usuarios de la Zona Industrial (UUZI) al que ocupan para que utilice ese cargo honorario para presionar o atacar según los intereses del candidato desesperado. Un dato: La hija de Ricardo Pérez, se llama Maritza Pérez Campos, trabaja en la coordinación de comunicación digital y le paga el municipio más de 10 mil pesos mensuales.

Está documentado pues, que Alejandro Zapata tuvo contratos millonarios con el ayuntamiento. Se especula que la “estructura” que Sonia pasó a la campaña Navista costó por lo menos una decena de millones, se investiga la entrega de dinero en efectivo, sus colaboradores de campaña desvían recursos al estar cobrando en el municipio y hasta sus “opinadores” y aliados políticos tienen hijos metidos en la nómina. No es amor, es interés.

No habrá dinero que alcance para una campaña formada por equipos expertos en derrota, ni presupuesto que aguante para cumplir los compromisos que seguramente se están haciendo y tarde o temprano se tendrán que saldar.

¿Van a permitir los panistas que el PAN se venda? Así estarán de calientes.

Por otro lado y para terminar, Octavio suma a Rubén Guajardo, al mismísimo Xavier Azuara y hasta a la valiente ex regidora Marcela Zapata.

Marco Gama tiene firmes sus liderazgos y no se debe perder de vista que tiene en su haber un triunfo estatal que lo llevó al Senado, que al igual que Octavio conoce por dentro al partido, y por fuera a los militantes, empresarios, a líderes eclesiásticos, a los medios a los que han tratado con respeto y no “discrimina” entre unos y otros, conocen y pueden tomar acuerdos hasta con priistas con los que tendrán que, en caso de resultar triunfante uno u otro, compartir la cancha rumbo a la gubernatura, pero sobre todo estos dos personajes no se han cerrado al discurso monotemático y aburridor del “mesías de la dignidad”.

No lo dude Culto Publico: La contienda interna panista se definirá entre estos últimos dos aspirantes y contará con un sentido berrinche. Ese es mi muy humilde pronóstico, pero en 12 campanadas, 12 días, sabremos la verdad.

Hasta el próximo año!

BEMOLES

UPDATE DE RISA LOCA

Mientras esta columna se escribía, el propio alcalde con licencia publicó en sus redes sociales que se “tergiversó” la información y que, como siempre, los medios malos que no lo quieren usaron las fotografías de la entrega de dinero de sus operadores en Armadillo de los Infante para atacarlo. Xavier Nava asegura que todo se trató de la inocente premiación de un torneo de futbol. Da risa que tardaran 5 días para dar una respuesta, pero lo que está para carcajearse es que, los que reciben el dinero traen pantalón, botas y sombrero porque… así se juegan las finales de futbol ¿qué no? JAJAJAJAJAJAJAJA Tan fácil hubiera sido deslindarse. #HastaParaEsoSeLesTupe

 

10 MIL FIRMAS Y UN WHISKY

La queja del aspirante a candidato independiente, Arturo Segoviano, respecto a que el sistema del Ceepac le “desapareció” 10 mil firmas de apoyo en un par de horas, invariablemente remite a aquella anécdota del desafortunado equipo de “Ganemos”, que a unos días de vencer el plazo, se dijeron víctimas del robo de todas sus firmas y una botella de Whisky. En contraste, si al aspirante a candidato a gobernador Segoviano nada más le “desaparecieron” las firmas, pues…le fue bien.

(Ya en serio, ojalá el Ceepac se aplique porque la acusación no es menor y pone en tela de juicio la capacidad técnica del árbitro del partido). #AGUAS

 

¿PA QUÉ TANTO?

La última entrega de apoyos de Xavier Nava consiste en un calendario con su foto y una bolsa con una salsa Valentina, bote de sal La Fina y unas botanas. El asunto es de plano de muy mal gusto y de muy mal cálculo, para empezar por lo “cuentachiles” y “pichicato” que parece el regalo, por lo ridículo de pensar que alguien en su sano juicio quiere tener en un calendario la cara de Xavier Nava, y por último porque se mandaron a hacer 20 mil paquetes cuando la lista nominal de votantes no supera los 9 mil. #Chale #SacaLasSaladitasConValentina

También lee: Manuelito y la potosinidad | Columna de Jorge Saldaña

Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

Publicado hace

el

Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

Continuar leyendo

Ciudad

Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra

Publicado hace

el

El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.

El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.

“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.

Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.

Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida

d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.

“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.

En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.

La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.

También lee: Onda de calor durará entre 5 y 6 días

Continuar leyendo

Destacadas

Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor

Publicado hace

el

El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol

Por: Redacción

Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.

Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.

Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.

Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.

Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado. 

También lee: Intensifican medidas para evitar deshidratación de policías

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados