abril 2, 2026

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¿Por qué hace tanto calor en SLP?

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La Huasteca ha llegado a los 45 grados, mientras la capital alcanza los 35, esto podría ser consecuencia del Efecto Isla Calor

Por: Ana G Silva

En los últimos días, la Coordinación Estatal de Protección Civil ha anunciado temperaturas de hasta 45 grados centígrados en zonas de la Huasteca y Media, mientras que en la capital potosina se han alcanzado hasta los 35 grados, una situación que parece poco usual. La Orquesta conversó con Marcos Algara Siller, director de Agenda Ambiental de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y profesor investigador, quien explicó los factores del porqué de esta ola calor.

Algara Siller señaló que en la capital de San Luis Potosí, al ser una zona urbana que está en constante expansión, calles que almacenan calor, hay deforestación, materiales creados por los humanos, fábricas, emisiones a la atmósfera y calor de motores, se genera el “Efecto Isla de Calor”, la cual consiste en que debido a todos los factores anteriores el calor no puede disiparse durante las noches.

El experto comentó que las altas temperaturas eran esperadas, pues recordó que se tiene el antecedente de que la temporada de invierno no fue tan fría. Agregó que, de acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA), la cual observa temas de temperaturas globales, alertaron sobre el “Fenómeno del Niño”, lo cual indica que la temperatura de los océanos es más caliente.

“Lo que se ha encontrado es que cuando el océano tiene 0.5, 1 o 1.5 grados más de temperatura, que pareciera poco, pero que en escala de volumen de agua tan grande esa temperatura implica que cambia la evaporación y las corrientes que afectan en la atmósfera y las masas de aire: hacen que llegue más humedad. Este fenómeno puede llegar a afectar depende de su intensidad, por ejemplo a San Luis Potosí con calor y a diferentes partes del mundo, pero también puede ser de diferente manera”.

Algara Siller dijo que aunque ya se había pronosticado una temporada calurosa no es posible determinar si habrá sequía, pues se debe esperar a que comience el mes de junio donde arrancan las lluvias en el estado, aunque si la tendencia sigue igual podría ser un año muy caluroso.

“Es difícil adelantarse porque estamos en una época seca, que es de noviembre a abril en San Luis, en mayo es un mes de transición, nos preocuparía si continúa este calor y hay poca lluvia de aquí en adelante”.

El director de la Agenda Ambiental recordó que el aspecto más importante de las altas temperaturas también es el cambio climático: “Ya sabemos que es un fenómeno que heredamos, sabemos que sigue y encontramos años más calientes y más secos, incluso este año porque los calores fuertes son en mayo, pero desde abril ya nos pegaron y se nota que no han sido solo un par de semanas sino más, esto pasa cada vez con más frecuente, es decir la distancia entre un año caliente y otro ya no es como antes, que pasaban mucho tiempo”.

Algara Siller puntualizó que no es posible determinar si el 2022 es el año más caluroso, ya que los datos solo se pueden comparar cuando la temporada termine:

“Yo te diría por la sensación que tengo, que podría ser un año muy caluroso, pero no hay fundamento de nada, solo es algo que siento en mi memoria personal, no es lo mismo la percepción que la comparativa; además debemos recordar que estuvimos dos años en aislamiento por pandemia, la actividad es diferente a estar dos horas en el tráfico sintiendo calor, que estar dos horas en casa con ventana abierta. Lo más seguro es que sí estemos en un año más caliente si comparamos con hace 30 años, donde San Luis era una ciudad más pequeña, con menos cambio climático, con menos ese efecto de isla de calor

”.

Al cuestionarlo sobre si es posible que en la capital potosina llegue a temperaturas de 45 grados como ha sucedido en la Huasteca, el experto contestó que sí, debido a la tendencia en el cambio climático, aunque no se puede conocer en cuánto tiempo. Recordó que en algún momento la Huasteca ha llegado a los 50 grados y la capital a los 40, que son eventos muy extraños que no ocurren con regularidad: “El que se repita es probable, pero eso no es el problema, el problema es que se repita con más frecuencia o que se haga lo normal, porque ahí sería un impacto fuerte para todos”.

Entra las consecuencias que podría tener las altas temperaturas, Marcos Algara dijo que en primer lugar sería que las personas se adapten; después habría afectaciones en los intereses socioeconómicos; otro sería la migración de especies:

Leonardo Chapa, experto en aves migratorias, me dijo que hay varias especies de aves que llegan comúnmente en diciembre o enero, que vienen desde Canadá al Altiplano, pero no llegaron. Son especies que necesitan fresco, pero no caliente, el invierno muy fuerte si les afecta, entonces migran al sur, llegan a un lugar donde el clima esté en un punto fresco como el Altiplano con 5 grados, pero resulta que en San Luis Potosí no estaba a 5 grados sino a 10 y entonces se tienen que ir más al norte y paran cientos de kilómetros arriba y eso afecta las interacciones naturales de la cadena trófica, su alimento, qué es lo que había en ese lugar y tienen que llegar a otro, en donde comúnmente solo iban de paso y pueden alterar ciclos de reproducción, de alimentación, del tiempo que se quedan y el que regresan”.

Finalmente, el experto subrayó que también hay afectaciones como el bajo nivel de las presas en la capital, pues si se registran pocas lluvias la evaporación no aportará; además dijo que también hay que considerar que en época de calor se consume más agua, comenzando por la sed, se ensucia más, se lava más y la gente se baña más seguido.

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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es jueves, siempre lo es.

En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.

La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.

En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).

El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.

Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.

¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.

Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?

Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.

La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.

En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.

En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad

: La que se tiene o la que viene.

Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.

Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.

En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.

Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.

Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.

Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.

Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.

Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.

Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.

Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.

Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.

Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.

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SLP registra afluencia récord en Semana Santa

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La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado

Por: Redacción

En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.

Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.

Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios

en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.

También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes. 

De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.

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Ayuntamiento de SLP

Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera 

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El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción

Por: Redacción

La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera. 

Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes. 

Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción. 

Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.

La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.

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Opinión

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