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¿Por qué hace tanto calor en SLP?
La Huasteca ha llegado a los 45 grados, mientras la capital alcanza los 35, esto podría ser consecuencia del Efecto Isla Calor
Por: Ana G Silva
En los últimos días, la Coordinación Estatal de Protección Civil ha anunciado temperaturas de hasta 45 grados centígrados en zonas de la Huasteca y Media, mientras que en la capital potosina se han alcanzado hasta los 35 grados, una situación que parece poco usual. La Orquesta conversó con Marcos Algara Siller, director de Agenda Ambiental de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y profesor investigador, quien explicó los factores del porqué de esta ola calor.
Algara Siller señaló que en la capital de San Luis Potosí, al ser una zona urbana que está en constante expansión, calles que almacenan calor, hay deforestación, materiales creados por los humanos, fábricas, emisiones a la atmósfera y calor de motores, se genera el “Efecto Isla de Calor”, la cual consiste en que debido a todos los factores anteriores el calor no puede disiparse durante las noches.
El experto comentó que las altas temperaturas eran esperadas, pues recordó que se tiene el antecedente de que la temporada de invierno no fue tan fría. Agregó que, de acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA), la cual observa temas de temperaturas globales, alertaron sobre el “Fenómeno del Niño”, lo cual indica que la temperatura de los océanos es más caliente.
“Lo que se ha encontrado es que cuando el océano tiene 0.5, 1 o 1.5 grados más de temperatura, que pareciera poco, pero que en escala de volumen de agua tan grande esa temperatura implica que cambia la evaporación y las corrientes que afectan en la atmósfera y las masas de aire: hacen que llegue más humedad. Este fenómeno puede llegar a afectar depende de su intensidad, por ejemplo a San Luis Potosí con calor y a diferentes partes del mundo, pero también puede ser de diferente manera”.
Algara Siller dijo que aunque ya se había pronosticado una temporada calurosa no es posible determinar si habrá sequía, pues se debe esperar a que comience el mes de junio donde arrancan las lluvias en el estado, aunque si la tendencia sigue igual podría ser un año muy caluroso.
“Es difícil adelantarse porque estamos en una época seca, que es de noviembre a abril en San Luis, en mayo es un mes de transición, nos preocuparía si continúa este calor y hay poca lluvia de aquí en adelante”.
El director de la Agenda Ambiental recordó que el aspecto más importante de las altas temperaturas también es el cambio climático: “Ya sabemos que es un fenómeno que heredamos, sabemos que sigue y encontramos años más calientes y más secos, incluso este año porque los calores fuertes son en mayo, pero desde abril ya nos pegaron y se nota que no han sido solo un par de semanas sino más, esto pasa cada vez con más frecuente, es decir la distancia entre un año caliente y otro ya no es como antes, que pasaban mucho tiempo”.
Algara Siller puntualizó que no es posible determinar si el 2022 es el año más caluroso, ya que los datos solo se pueden comparar cuando la temporada termine:
“Yo te diría por la sensación que tengo, que podría ser un año muy caluroso, pero no hay fundamento de nada, solo es algo que siento en mi memoria personal, no es lo mismo la percepción que la comparativa; además debemos recordar que estuvimos dos años en aislamiento por pandemia, la actividad es diferente a estar dos horas en el tráfico sintiendo calor, que estar dos horas en casa con ventana abierta. Lo más seguro es que sí estemos en un año más caliente si comparamos con hace 30 años, donde San Luis era una ciudad más pequeña, con menos cambio climático, con menos ese efecto de isla de calor ”.
Al cuestionarlo sobre si es posible que en la capital potosina llegue a temperaturas de 45 grados como ha sucedido en la Huasteca, el experto contestó que sí, debido a la tendencia en el cambio climático, aunque no se puede conocer en cuánto tiempo. Recordó que en algún momento la Huasteca ha llegado a los 50 grados y la capital a los 40, que son eventos muy extraños que no ocurren con regularidad: “El que se repita es probable, pero eso no es el problema, el problema es que se repita con más frecuencia o que se haga lo normal, porque ahí sería un impacto fuerte para todos”.
Entra las consecuencias que podría tener las altas temperaturas, Marcos Algara dijo que en primer lugar sería que las personas se adapten; después habría afectaciones en los intereses socioeconómicos; otro sería la migración de especies:
“Leonardo Chapa, experto en aves migratorias, me dijo que hay varias especies de aves que llegan comúnmente en diciembre o enero, que vienen desde Canadá al Altiplano, pero no llegaron. Son especies que necesitan fresco, pero no caliente, el invierno muy fuerte si les afecta, entonces migran al sur, llegan a un lugar donde el clima esté en un punto fresco como el Altiplano con 5 grados, pero resulta que en San Luis Potosí no estaba a 5 grados sino a 10 y entonces se tienen que ir más al norte y paran cientos de kilómetros arriba y eso afecta las interacciones naturales de la cadena trófica, su alimento, qué es lo que había en ese lugar y tienen que llegar a otro, en donde comúnmente solo iban de paso y pueden alterar ciclos de reproducción, de alimentación, del tiempo que se quedan y el que regresan”.
Finalmente, el experto subrayó que también hay afectaciones como el bajo nivel de las presas en la capital, pues si se registran pocas lluvias la evaporación no aportará; además dijo que también hay que considerar que en época de calor se consume más agua, comenzando por la sed, se ensucia más, se lava más y la gente se baña más seguido.
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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta
Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir
Por: La Orquesta
La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.
Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.
Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.
Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.
La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.
Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?
El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.
A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.
También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.
Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.
La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.
Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.
Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.
El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.
El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.
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Ciudad
Era peor de lo que se imaginaba: Animalistas rescatan a perros de criadero clandestino de Milpillas
Perros husky y pastor alemán en los huesos, animales agonizando dentro de jaulas, cadáveres cubiertos con cal, restos reducidos a mechones de pelo, un olor nauseabundo que llegaba hasta la calle y hasta lechones muertos dentro del predio
Por: Ana G Silva
Lo que vecinos y rescatistas encontraron al ingresar a un presunto criadero clandestino de perros en la fracción Milpillas fue descrito por ellos mismos como una escena “horrible, difícil de ver, de oler y profundamente triste”.
La tarde del miércoles, colectivos animalistas potosinos acudieron al domicilio señalado desde hace semanas por habitantes de la zona como un sitio donde se criaban y comercializaban perros husky y pastor alemán en condiciones inadecuadas. La intervención ocurrió luego de que el caso se viralizara en redes sociales, ante la falta de respuesta de autoridades municipales y estatales, pese a denuncias previas realizadas por vecinos.
Al llegar al inmueble, las rescatistas no localizaron a los cachorros que anteriormente habían sido observados en el lugar y que presuntamente eran comercializados incluso a la orilla de la carretera. De acuerdo con testimonios de quienes participaron en el rescate, aparentemente algunos animales fueron retirados antes de su llegada y hubo intentos por limpiar parcialmente las instalaciones.
Entre las acciones que detectaron se encontraba la colocación de recipientes con agua; sin embargo, ésta permanecía fuera de las jaulas, imposibilitando que los perros encerrados pudieran acceder a ella.
A pesar de ello, numerosos ejemplares permanecían confinados en jaulas pequeñas, sin alimento y en condiciones de extrema desnutrición. Algunos perros se encontraban prácticamente reducidos a piel y huesos, mientras que otros presentaban un estado de salud tan delicado que las voluntarias consideraron que estaban al borde de la muerte.
Las activistas denunciaron además la presencia de grandes cantidades de cal esparcidas en distintas áreas del predio, particularmente en zonas donde localizaron perros muertos en avanzado estado de descomposición. El olor, señalaron, era nauseabundo y podía percibirse desde la calle, situación que vecinos consideraron incluso un riesgo sanitario para quienes habitan en las inmediaciones.
Durante la inspección también fueron encontrados restos de animales que consistían únicam ente en mechones de pelo y vestigios óseos.
Asimismo, localizaron varios lechones recién nacidos muertos, que, según sospechan algunas personas involucradas en el rescate, podrían haber sido utilizados ocasionalmente como alimento para los perros.
Los rescatistas sostuvieron que las condiciones encontradas permiten presumir que los animales sobrevivientes permanecían cotidianamente en ese entorno insalubre, rodeados de cadáveres, desechos y fuertes olores derivados de la descomposición.
Ante la gravedad de la situación, vecinos y colectivos decidieron sacar del inmueble a todos los perros que aún permanecían con vida. Algunos fueron adoptados de manera inmediata por ciudadanos que acudieron al sitio, mientras que el resto fue trasladado a un refugio para recibir atención, aunque hasta el momento se desconoce con precisión el estado de salud de cada uno de los ejemplares rescatados.
Habitantes de Milpillas recordaron que el funcionamiento del presunto criadero clandestino había sido denunciado con anterioridad ante diversas autoridades, pero aseguran que no obtuvieron respuesta ni inspecciones formales, situación que derivó en que las agrupaciones animalistas actuaran por cuenta propia una vez que el caso alcanzó notoriedad en redes sociales.
Respecto al propietario del inmueble, vecinos señalaron que presuntamente se encontraba hospitalizado y que recientemente habría sido dado de alta; sin embargo, hasta ahora no se ha presentado en la vivienda ni ha establecido contacto con quienes participaron en el rescate.
Las organizaciones animalistas anunciaron que este jueves acudirán a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por posibles actos de maltrato animal, abandono y operación irregular de un criadero, además de aportar evidencia sobre la presunta venta de perros en las inmediaciones de la carretera y las condiciones deplorables en que eran mantenidos.
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“Dependerá del gobierno entrante”: Sedesore sobre sus programas sociales
La titular de Sedesore reconoce que los apoyos —tortilla subsidiada, becas, madres solteras, adultos mayores— podrían no sobrevivir al cambio de administración en 2027
Por: Redacción
María del Rosario Martínez Galarza, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), reconoció este miércoles que la continuidad de los programas sociales del gobierno de Ricardo Gallardo Cardona dependerá de quien encabece la siguiente administración, al margen de los compromisos adquiridos.
La declaración ocurrió durante el anuncio de una nueva tortillería subsidiada en Residencial del Bosque, cuando se le preguntó si existe garantía de que los apoyos no se eliminen con el cambio de gobierno. “Cada administración tiene un tema muy diferente de trabajar”, respondió.
Martínez Galarza recordó que cuando Sedesore inició la gestión de Gallardo, la dependencia contaba con un solo programa activo: las despensas de emergencia de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Secretaría construyó una red que hoy incluye tortilla subsidiada , apoyos a madres solteras, adultos mayores y becas escolares.
La titular planteó que estos apoyos deberían convertirse en políticas permanentes, sin embargo, sostuvo que “va a depender muchísimo de las personas que estén a cargo de la dependencia, pero sobre todo de las indicaciones del gobierno”.
La dependencia opera actualmente ocho tortillerías en el estado con una inversión de más de 3 millones de pesos y una distribución de más de 500 kilos diarios a 14 pesos el kilo, poco menos de la mitad del precio comercial.
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