agosto 14, 2026

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Perdí 21 gramos. Apuntes de Jorge Saldaña

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Se me fue el alma. La desgaste en insultos , no para ti (qué los hubo) sino para mi.

Hay 21 cosas que, como gramos, según Arriaga, pesa el alma que no, ya no tengo.

Esa jornada la gasté en herir y me siento herido por hacerlo.

Usé, hice, dije y me revolqué en lo más bajo de mi ser.

No, no tengo ni disculpa ni posible motivo de desagravio. Lo dije y lo dije en serio. Lo dije muy enojado.

No me retracto de mis palabras. No doy marcha atrás ni me rajo. Sí lo dije y con acento.

Pero que conste que con la misma seguridad sostengo que me equivoqué y en el pecado se llevo la penitencia…

Qué irónico que para maldecir tanto se deba amar así…tanto.

Repito que odio, pero no a ti. Odio quererte tanto. Odio sentirte tan lejos. Odio no haber sido todo cuánto tú querías ni lo que tu esperabas. Odio más (si es que hubiera superlativo al odio) amarte tan descarnadamente para que en mis palabras pusiera el veneno para que me odiaras a mi.

Con conciencia o sin ella, pero amo tanto verte, que odié tanto el que ya no me quisieras ver.

Ya no hay “corazón al patibulo” ya no hay despedidas encriptadas. Era nada más yo rogando odiarte o rogar comunicarme en frases de columnas efímeras.

Pedir perdón es patético, pero eso sí, es útil, sabio, práctico, correcto pero…patético al fin y al cabo.

No hay amor completo como para que no venga el ego.

El que esto escribe, Culto Publico, es nada más un ser humano de dos manos , dos ojos, un alma y un corazón. Equivocado por construcción humana.

Disculpe usted la disculpa (valga pues…) aquí expresada. Que de todo lo que se dice por ahí, todo es cierto.

Perdí el honor y 21 gramos por unos días. Perdí el alma y es todo lo que puede uno perder.

Que de algo valga ser dueño del medio para publicar esto que viene nada más de un alma que disfruta, al parecer, estar atormentada.

Reconozco que si quise lastimar, si quise herir, jamas en lo físico. Respondí justo ahí, donde tú lo hiciste. Ojalá me hubieras dolido en carne y hueso y no aquí en el centro de las emociones.

No se culpe a nadie, ni con esto te hago, ni a ti ni a nadie,  responsable.

Me queda claro solo una cosa y es que fuiste quien más me ha podido encontrarme.

Nadie dice que todo lo escondido es tesoro o mucho menos valioso.

Te quiero D. Te adoro. No me perdono por coherencia en lo escrito aquí, y sentido más mucho más aquí adentro

Estoy herido de herir. Defraudado de defraudarme. Agotado de la maldad que surgió de una tempestad intoxicada.

Me entrego pues a lo que venga y si lo que quieres es justicia, o es venganza o es hundirme pues aquí me tienes para cualquiera de las tres, o las tres juntas.

No merezco menos ni merezco más. Me atreví a lo peor, herí como el más cobarde y como el más audaz en serlo

No pregunten los demás, que a nadie se le va a contestar. Que conste.

Sí fui yo. El dolido de ahora y el de antes. El que ya no sabe ni en qué momento está. Las emociones no son lo mío.

Y si se acaba esto por este texto pues que se acabe, que al fin y al cabo con un texto fue que comenzó. Ambos escritos por mi.

Todo es cierto. Palabra por palabra la escribió quien esto escribe y todo lo que circula para el lujo de su morbo, todo eso que circula por ahí lo asumo como único autor avergonzado.

Yo me arrepiento y lo acepto.

Lo acepto y me ciño a las consecuencias.

Detéstame, que ya no hay quien me redima.

Nadie tenga nunca miedo de mi porque no hay motivo. Si me perdí a mi mismo, perdiéndote a ti, pues ahora si ya no tengo nada que perder.

No espero la expiración de los causados resentimientos, serán los recordatorios de mi más oscuro yo.

En contra parte y para ti, si espero y deseo el más absoluto, profundo y sano olvido de lo que causé e hice sentir.

Atentamente,

Jorge Saldaña, el patético arrepentido. El que perdió el alma, esa que a la hora de pesarla le faltaron gramos aunque de esos 21, que dicen pesa, debes saber que 20 ya te los había entregado a ti.

Sea ésta una despedida y disculpa pública por todo lo que valga.

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Deportes

Los potosinos que se colgaron el bronce bajo la llovizna de Berlín

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Hace justo noventa años, once mexicanos con los dedos raspados y cortos de presupuesto se colgaron la única medalla olímpica que el país ha ganado en basquetbol. Dos eran potosinos, y uno de ellos se hubiera quedado en México si un caudillo no le hubiera pagado el boleto

Por: Carlos Ruíz Espinosa

La tarde del 14 de agosto de 1936 caía una llovizna sobre dos canchas de arcilla de un viejo club de tenis en Berlín, reconvertidas a las prisas en rectángulos de basquetbol, con gradas de madera para dos mil espectadores que nunca se llenaron. Ahí, once mexicanos vencieron 26-12 a Polonia y se colgaron el bronce en el primer torneo olímpico de baloncesto de la historia. Este viernes se cumplen noventa años, y esa tarde de lluvia sigue siendo la única medalla que México ha ganado en ese deporte.

Dos de esos once jugadores eran potosinos: Luis Ignacio ‘El Tallarín’ de la Vega y José Pamplona. Sus nombres pertenecen a la selecta lista de atletas mexicanos que han conseguirdo colgarse un metal olímpico, pero el caso de Pamplona estuvo a punto de ser muy diferente.

El Comité Olímpico Internacional determinó que los rosters de los equipos estarían conformados por máximo catorce jugadores, pero México armó su concentración con una lista de doce. Sin embargo, semanas antes de viajar a la Alemania Nazi, la Selección Mexicana sufrió una reducción en el presupuesto, por lo que el entrenador Alfonso Rojo de la Vega tuvo que armar una convocatoria de diez integrantes. La lista de bajas quedó en dos nombres: Pamplona y el chihuahuense Miguel Miranda.

Ahí entró un personaje que no tenía nada que ver con el baloncesto. Saturnino Cedillo era, en 1936, secretario de Agricultura en el gabinete de Lázaro Cárdenas y, antes que funcionario, uno de los últimos caudillos armados de la Revolución: se había unido a los maderistas en 1911, después peleó contra ellos junto a Pascual Orozco, combatió a los cristeros al frente de su propia gente y en junio de 1929 sus fuerzas mataron en combate al general Enrique Gorostieta, jefe militar del Ejército Cristero. También había sido gobernador de San Luis Potosí. Cuenta la leyenda que cuando Cedillo se enteró de que un potosino se quedaba fuera del equipo olímpico por falta de dinero, él pagó de su bolsa el pasaje de Pamplona. Nadie hizo lo mismo por Miranda, así que el chihuahuense se quedó en México, y el equipo que zarpó rumbo a Berlín llegó con once jugadores en lugar de doce.

Cedillo no tuvo tiempo de disfrutar mucho más ese papel de benefactor. Dos años después, en 1938, se levantó en armas contra el propio Cárdenas (supuestamente coaccionado por nazis en México) en el que es conocido como el último gran levantamiento posrevolucionario. Lo persiguieron durante meses. El 11 de enero de 1939 lo alcanzaron en la sierra potosina y murió ahí, a tiros, junto con varios de sus hombres. El mismo general que mandó a Pamplona a Berlín acabó cazado como fugitivo en las montañas, tres años después de aquella medalla.

Volviendo al tema deportivo, en 1936, el basquetbol no tenía nada que ver con el que conocemos hoy en día. Era un juego de muchos menos puntos y sin reloj de posesión, y si de por sí México no es el país más adelantado en dicho deporte, hace noventa años… mucho menos. Andrés Gómez, integrante de ese equipo, lo recordó décadas después en una entrevista: se entrenaba en parques de tierra o concreto, en gimnasios de duela cuando había suerte, con pelotas de cuero una pulgada más grandes que las de hoy y cosidas por fuera, lo que las hacía botar de manera irregular y despellejaba los dedos de quien las manejaba mucho tiempo.

Cuando por fin llegaron a Berlín, la sede olímpica del baloncesto no fue mucho mejor que las canchas de tierra que habían dejado atrás. Hoy en día, el básquetbol olímpico se disputa en pabellones techados de primer nivel. En 1936, los nazis adaptaron un club de tenis con dos canchas de arcilla al aire libre, y como Alemania perdió a las primeras de cambio, las gradas casi nunca tuvieron una asistencia decente.

En la cancha, el equipo tuvo sus propios problemas. En el segundo partido, contra Filipinas, aflojó una vieja rivalidad interna entre los jugadores capitalinos y los de Chihuahua (cada bando se negaba a pasarle el balón al otro) y México acabó perdiendo 32-30 un partido que dominaba. Tras la derrota que los había dejado prácticamente eliminados, lograron poner orden en el vestidor, y se enracharon en el resto de la competencia.

Con ‘El Tallarín’ de la Vega en un rol mucho más importante, México tuvo que afrontar una especie de Repechaje donde derrotaron contundentemente a Egipto, instalándose en la fase de eliminación en la que dejaron en el camino a la Japón Imperial y a la Italia Fascista para meterse en semifinales, donde acabaron cayendo ante Estados Unidos, en el partido donde Pamplona tuvo su primera (y única) aparición en el certamen.

En el juego por la medalla de bronce, ‘El Tallarín’ volvió a alinear con el equipo que derrotó de manera contundente 26-12 a Polonia. “La patria se había coronado, figurando entre las 3 primeras naciones del mundo en basquetbol, nuestra bandera se agitaba orgullosa para mostrar al mundo entero que en México se hace deporte, que en México se sabe luchar y vencer”, señaló en su crónica de ese día el mítico Fray Nano.

En la premiación, la quinteta mexicana compartió el podio con Estados Unidos y Canadá, en una ceremonia en la que participó James Naismith, ni más ni menos que el creador del basquetbol en 1891, y quien fue el encargado de entregar las medallas. El Dr Naismith vivió justo lo suficiente como para ver a su deporte en la máxima justa del olimpismo, pues acabaría falleciendo tres años después.

De los dos potosinos, ‘El Tallarín’ de la Vega tuvo después una vida casi tan inesperada como la remontada tras el partido contra Filipinas: dirigió cuadrillas de buzos que recogían guano de aves en islas del Pacífico para convertirlo en fertilizante, luego trabajó en una fábrica de cemento y terminó administrando un fraccionamiento de lujo en Tijuana, donde murió en 1974.

Con Pamplona, en cambio, ni siquiera está claro dónde nació: unas fuentes dicen San Luis Potosí, otras Zacatecas e incluso revisando en los archivos del Registro Civil se suma Colima a los contendientes para ser su lugar de origen. Lo que no está en duda es que fue en San Luis Potosí donde Pamplona hizo su vida y su carrera como basquetbolista, y donde se quedó jugando mucho después de su participación en Berlín.

Según contó décadas después Ángel Vázquez Robledo, Pamplona seguía yendo a echar cascaritas al Internado Damián Carmona con su viejo compañero de entrenamientos, el profesor Fausto González Ramírez. Hasta sus últimos años, el basquetbolista guardó entre sus recuerdos el álbum oficial de los Juegos de Berlín, el mismo donde aparecía, con foto y firma, Adolf Hitler.

Muchas veces se pasa por alto esa histórica medalla conseguida por los entonces once guerreros en Berlín, pero lo que ha pasado desde entonces con este deporte debería de ser para enaltecer este logro todavía más. Tras 1936, México solo ha clasificado seis veces más al basquetbol olímpico, y en este 2026 se cumplieron cincuenta años de la última participación mexicana en el certamen en Montreal 1976. A pesar de prospectos interesantes en la NBA como Karim López, la actualidad del equipo no da para pensar que vaya a cambiar mucho la situación, pues últimamente ya no clasifican ni a la AmeriCup.

México hace muchos años que dejó de figurar en el deporte ráfaga, pero la historia siempre recordará que la primera vez que se jugó de manera oficial en unos Juegos Olímpicos, nuestro país se colgó la medalla de bronce, y lo hizo con dos potosinos en el roster.

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Hombres, mayoría de las víctimas de accidentes y homicidios en SLP: INEGI

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Los hombres concentran la mayoría de las muertes por causas externas; en México representan 87.5% de las víctimas de homicidio y 77.1% de las muertes accidentales

Por: Redacción

Las causas externas de muerte tienen un marcado rostro masculino. Accidentes y homicidios provocan una proporción mucho mayor de fallecimientos entre hombres que entre mujeres, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas 2025 del INEGI.

En San Luis Potosí, los accidentes fueron la cuarta causa de muerte entre los residentes del estado, con 964 defunciones durante 2025. De ellas, 743 correspondieron a hombres, mientras que las enfermedades del corazón, diabetes y tumores malignos ocuparon los tres primeros lugares.

La diferencia por sexo también se observa en el panorama nacional. De las 38 mil 166 muertes por presunto accidente registradas en México durante 2025, 77.1 por ciento correspondió a hombres y 22.8 por ciento a mujeres.

Los accidentes de transporte representan el principal componente de las muertes accidentales: concentraron 42.6 por ciento de estos fallecimientos. Además, 81.4 por ciento de las víctimas de accidentes de transporte fueron hombres.

La violencia homicida presenta una brecha todavía mayor.

En México se registraron 27 mil 989 homicidios durante 2025. De las víctimas, 87.5 por ciento fueron hombres y 11.3 por ciento mujeres.

El grupo de edad más afectado fue el de 25 a 34 años, que concentró 28.2 por ciento del total de homicidios. En el caso de los hombres, los homicidios fueron además la primera causa de muerte entre quienes tenían entre 25 y 34 años y entre 35 y 44 años.

San Luis Potosí registró 1 mil 396 homicidios durante 2025. En términos de tasa, el estado registró 16 homicidios por cada 100 mil habitantes, por debajo de la tasa nacional de 21.4.

Los datos muestran así dos caras de un mismo problema: los hombres potosinos representan la mayoría de las muertes accidentales en el estado, mientras que a nivel nacional son también, por amplio margen, las principales víctimas de homicidio.

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Interapas retira tapón de escombro y piedras en drenaje de Simón Díaz

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Durante los trabajos realizados con ayuda de un camión hidroneumático, se retiró una gran cantidad de lodo, tierra, escombro y piedras

Por: Redacción

Personal operativo de Interapas atendió un reporte por fuga de aguas residuales en Antiguo Camino a Guanajuato, entre las calles Constitución y Fleming de la colonia Simón Díaz, donde se realizó la limpieza de la red sanitaria.

Durante los trabajos realizados con ayuda de un camión hidroneumático, se retiró una gran cantidad de lodo, tierra, escombro y piedras que formaban tapones dentro del drenaje y bloqueaban el paso de las aguas residuales. Con el desazolve se logró controlar la fuga y la red quedó funcionando correctamente.

Interapas mantiene la atención a los reportes de los usuarios y continúa con la limpieza preventiva de la red sanitaria durante la temporada de lluvias. El organismo recuerda que evitar tirar basura, escombro, grasas y otros residuos al drenaje ayuda a prevenir taponamientos y fugas de aguas residuales.

Los reportes pueden realizarse a través de la línea ACUATEL 444 123 6400 y las redes sociales oficiales de Interapas .

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Opinión

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