octubre 28, 2026

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#4 Tiempos

Oración para pedir sueño | Juan Jesús Priego

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«Señor, dame sueño». Así comienza el diario de un amigo entrañable, de un amigo que se ha ido lejos, muy lejos, a otro mundo. ¿No te parece, Señor, que es una oración bella y simple al mismo tiempo, una oración como no sabrían hacerla los fariseos, esos derrochadores de palabras? Sí, dale sueño. Dánoslo a todos. Danos hoy el sueño de cada día, de cada noche.

Acabo de leer en alguna parte que, hoy día, los que menos duermen son los japoneses: en promedio unas 5 horas por habitante, lo cual quiere decir que por uno que duerme las ocho horas de rigor, hay otro muy cerca de él –acaso su vecino de cuarto- que sólo duerme dos. ¿Cómo hace este último para mantenerse en pie? Ah, ya lo sabemos, y Tú lo sabes mejor que yo: gracias a esas drogas que…

En la misma revista donde leí esto, se aseguraba también que el sueño es una actividad humana en trance de extinción. Lo creo, lo creo. Como los habitantes del Japón, yo tampoco duermo lo que debería. Por eso, con mi amigo, te suplico: «Señor, dame sueño». Danos a todos esa santa inocencia que sabe cerrar los ojos, relajar el cuerpo y abandonarse. Danos la humildad de retirarnos, de aceptar que, al menos por hoy, el tiempo se nos ha acabado. ¿Es el insomnio un inconfesado miedo a la muerte, un cierto temor de caer en el vacío?

¿Y qué acto hay de mayor humildad, Señor, que irse serenamente a la cama cuando hay tantas cosas por hacer, tantos libros que leer y tantas páginas que escribir? En realidad, reclinar la cabeza sobre una almohada es ya un acto de esperanza, y de fe: es creer que si Tú nos ha hecho abrir los ojos al sol de este día, nos los harás abrir también al sol del día de siguiente, a la luz de mañana.

Atlas no puede descargarse del peso del mundo; Sísifo teme que la piedra se le escape de las manos y empiece, sin él, a rodar colina abajo. Dormir: dejar que la piedra ruede; que el mundo, aunque sólo sea por unas horas, nos dispense de cargarlo. La mejor manera de imaginarse a Sísifo feliz es imaginárselo dormido: ¿cómo es que de esto Albert Camus (1913-1960) no dijo de esto absolutamente nada?

Admiro, Señor, a los que pueden decir de corazón: «Mañana será otro día». Lo decía mi padre, lo decía –por lo que sé- mi abuelo, lo decían los antiguos, pero el hombre posmoderno no puede decirlo ya. Le falta esa confianza, ese abandono que deposita lo hecho y lo inconcluso en las manos de Dios: en tus manos, Señor, donde se halla guardado también lo que soñamos hacer y no pudimos. ¡Ah, al final de nuestra vida no sólo nos juzgarás, Señor, por nuestras obras! ¡También nos juzgarás por nuestros sueños!

La Iglesia aconseja a sus hijos que antes de entregarse al descanso nocturno reciten la plegaria de Simeón, aquel anciano bíblico que, una vez que ha visto lo esencial, sin apegarse a la luz del crepúsculo, pide humildemente ir a su lecho para dormir de una vez por todas el sueño de la muerte:

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Comentando esta oración –bella y simple como la de mi amigo-, otro de tus siervos, el filósofo Jean Guitton (1901-1998), ha escrito lo siguiente: «Ésta es la oración que podemos hacer con la Iglesia cuando las sombras se extienden sobre nuestras calles, cuando ya no es posible corregir y ni siquiera perfeccionar nada de lo que ha sido hecho, sino sólo confiarlo a la Misericordia; cuando incluso las cosas parecen recogerse; cuando llega la noche y los invitados abandonan el festín de bodas; cuando los esposos se encuentran solos y las vírgenes prudentes se han ido a abastecer de un nuevo aceite».

«Ahora, Señor –parece decir Simeón, el anciano que te pide sueño-, puedo despedirme en paz, irme ya de este mundo, de esta historia que jamás se repetirá, pues mis ojos han visto ya lo que anhelaban ver».
¿Y qué es dormirse, Señor, sino morir un poco? Tal vez por eso se dice a menudo que el sueño es lo que más se parece a la muerte: porque hay en ambos una especie de abandono que los asemeja. Morir, como dormir, significa abandonarse. Pero el que duerme no se muere: parte solamente del mundo real para irse a vivir por unas cuantas horas al universo de los recuerdos y los sueños: allí donde las cosas flotan, el pasado vuelve y los muertos viven todavía.

Haz, Señor, que no sea tan soberbio como para pensar que el mundo se desplomará si por unas horas me aparto de él y cierro los ojos. Hazme humilde, esperanzado y alegre: alegre con esa alegría que sólo puede irradiar el que ha dormido bien.

Concédeme creer que lo que no ha sido hecho hoy, ya será hecho, si Tú lo permites, mañana mismo.

Dame unos ojos capaces de ver lo esencial de cada día para que no lo añore despierto por la noche.

Y, sobre todo, Señor, dame sueño. Danos a todos sueño con la misma generosidad con la que nos das tu pan.

Así sea.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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Opinión

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