noviembre 4, 2026

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#4 Tiempos

Nava ya ponte a descansar | Columna de Jorge Saldaña

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Xavier Nava

Tercera llamada

 

No hay evento en el que se le recuerde contento o si quiera de buen talante, no hay entrevista que no responda de mal modo, no la pasa bien ni por salud mental, sus manoteos agresivos en las sesiones de cabildo son comidilla hasta entre los regidores que más le admiran, vamos, ya encarrerados ni siquiera comiendo su pastel de cumpleaños en el patio de de la Unidad Administrativa hace unos días se le percibió cómodo. Es Xavier Nava Palacios y está enojado.

No es que para ser presidente municipal se tenga por obligación o por requisito ser un sujeto particularmente agradable (que nunca lo ha sido) pero el fastidio de nuestro jefe de la comuna ya es notorio, comprensible, pero peligrosamente notorio.

Y es que ¿cómo no estar enojado si no se sabe en dónde está parado y mucho menos sabe a dónde ir? Vaya situación de pesadilla ésta que sufren los gobernantes y los Uber sin datos.

Si lo revisamos por partes, por lo que se ha dibujado en los últimos siete meses, la de Nava no es una administración encaminada al eje social. No hay un solo programa en este sentido y el que intentaron emprender con los morosos de Interapas resultó, a pesar de que lo defendieron con soberbia y espada, un acto ilegal de desvío de recursos al que tuvieron que poner freno y pedir quedito una disculpa que nadie oyó.

En las colonias no hay solidaridad social de parte del gobierno municipal de ningún tipo, ni de los clientelares de los que acusaron a su antecesor, pero tampoco de los transparentes y justos que prometieron en campaña.

Ya no hay garrafones ni tortillas ni útiles. Que bueno, dirán algunos. Pero tampoco hay otra cosa. Que malo, sobre todo porque no sabemos entonces en dónde y en qué se está aplicando ese millonario recurso que tiene la tesorería (se supone) hasta ahora congelado, así como si no se necesitase.

Las colonias y familias que recibían los apoyos, supongo, deben estar muy contentas con la administración municipal.

¿Es este un gobierno constructor? Pues tampoco. No hay obra pública de reconocimiento, si acaso proyectos de esos de “Render” presentados junto al gobierno del estado, de los que no se tiene certeza de ejecución y mucho menos de arranque.

Por lo demás, los programas de rehabilitación y bacheo han quedado muy cortos, las obras en marcha (entregadas a los cuates por asignación directa) son una bolsita de un primer paquete que presumen desde enero y que consta de unas 80 pequeñas mejoras con un monto total de 60 millones de pesos, no es que esté mal, algo es algo, pero si se compara ese monto con los 100 millones de pesos que pretenden presupuestar para rentar vehículos nuevos pues… ¿dónde está entonces la prioridad?

No hay un puente nuevo. No hay plan para mejora hidráulica y el cuento de los colectores se arruina a la primera lluvia.

¿Es este un gobierno enfocado a la seguridad?

Caray, mejor no digo nada y le dejo la opinión a Usted, mi Culto Público. Creo que tendrán 3210 razones o más, pero me asalta la duda en cada esquina.

¿Es este un gobierno de los servicios de calidad, de las calles impecables, de los semáforos inteligentes, de la iluminación cegadora?

Una vez más lo dejo a su mejor juicio, aunque no dejo de pensar que si tan solo el gabinete municipal se diera una vuelta más allá del cuadrante Tequis-Polanco-Campestre-La Loma (que también carecen de muchas cosas) por cierto se darían cuenta lo lejos que están de la realidad.

La narrativa del gobierno de Nava se puede resumir en la queja permanente

. En la acusación como política de comunicación, en el error y la explicación como eje rector del municipio, en el uso del expediente -justo o no- contra el rival político que no les deja dormir, aunque se trate solo de un fantasma creado por ellos mismos.

Valdría la pena revisar, sin pasiones, cada una de las denuncias presentadas por la presente administración en contra de la anterior, porque parecería que en todas y cada una hay un elemento común: Nava está haciendo exactamente lo mismo.

La contratación de agencias de cobranza en Interapas y sus nulos resultados. El presunto desvío de recursos a través de la nómina, las licitaciones a modo en medicinas y atención médica, la controversia en licitaciones de obra hechas a la medida, y hasta la retención de pagos a los trabajadores que contratan préstamos a una financiera que sospechosamente acaba de cambiar de dueños.

La diferencia es que, para los navistas, todo está bien hecho, pues suponen los cubre un manto de pureza permanente, y a sus antecesores, a los que acusan de justamente lo mismo que hacen, los mandan a la hoguera mediática alimentada de la gasolina presupuestal inagotable que manejan discrecionalmente por 80 millones de pesos, sin importar un gramo la presunción de inocencia.

Su inseguridad está expuesta, y quieren desde ahora no tener rivales, utilizando la muy vieja práctica del expediente criminal y el escarnio público manipulado desde el poder.

Son erráticos y contradictorios. Con razón no concilian sus pensamientos. Con razón el alcalde está siempre enojado.

Pero, ¡faltaba más!, que si todo esto enfada, irrita, encoleriza al alcalde, pues que se ponga a descansar, que se relaje, total, decían las abuelas: “hazlo de buen modo o no lo hagas” y así como hacen las cosas los colaboradores municipales, ponerlos a trabajar resulta, para los potosinos, hasta contraproducente. Descansen hijos, anden…por nuestro bien ¿sí?

Ni se apuren, que así como van, estén o no estén, su gobierno no será recordado en la historia más allá de lo que se nota una lágrima en una llovizna.

BEMOLES

Hablando de la misma narrativa de la queja permanente, la Secretaría General y el Chiquilín de los Nava, es decir, Jaime Galván Valencia, encontraron la forma para desviar suficientes recursos para, por debajo de la mesa, pagar y contratar a un reportero de Televisa México para que, bajo consigna, esta semana presente un resumen de las demandas interpuestas por esta administración en contra de la anterior. Nada nuevo bajo el sol. La tónica campañera del miedo y la división será utilizada de nuevo. ¿Se darán cuenta que sus enemigos no somos los potosinos y que usar el gobierno y sus recursos para intentar golpear a un rival político es de lo más bajo y vulgar en el arte de la solución de conflictos sin violencia? No, no lo creo. Tip: la principal asesora del secretario general antes manejaba casas de masajes.

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El Cronopio

Juan José Ortega, director cinematográfico matehualense | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En las primeras décadas del siglo XX un buen número de potosinos van a la Ciudad de México a continuar su formación y su desarrollo profesional. La mayoría sobresalen en las actividades que se realizan, como lo muestra la nutrida membresía de la Academia Potosina de Ciencias y Artes formada por potosinos que radican en la Ciudad de México, donde la mayoría ocupan puestos de importancia en la vida cultural mexicana. Entre estos personajes se encuentra el camelense Juan José Ortega García que destacaría en la industria cinematográfica en la época de oro del cine nacional a la que se incorpora en la década de los treinta siendo otro de los potosinos pioneros en el cine mexicano.

Juan José Ortega García nació en Matehuala, San Luis Potosí, el 27 de octubre de 1904, donde inicia su educación primaria la que tuvo que suspender, para proseguirla de manera autodidacta, para contribuir al sostenimiento de su familia. La familia se traslada a San Luis Potosí y continúa su formación autodidacta, entre ellos el oficio de mecanografía, lo que le conduciría a iniciarse en el periodismo en 1925 colaborando en el periódico Acción de San Luis Potosí, del que sería su subdirector en 1928 y, director en 1932 del periódico potosino Vanguardia. Fundó en el Bajío un par de periódicos: el Diario del Centro en Aguascalientes y El Globo en León, Guanajuato. Colaboró como corresponsal en los periódicos Excélsior y El Universal.

Juan José Ortega García, director cinematográfico matehualense

Al llegar a la Ciudad de México para integrarse a la Comisión de Irrigación en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas inicia su carrera en el cine dirigiendo documentales oficiales, Irrigación en México y Gigantes de Piedra. Al dirigir estos largometrajes comprendió que su carrera sería el cine y se adentra dirigiendo su primera película en 1939, Sendas del Destino, donde actúa, entre otros, Eduardo Arozamena, en una trama que se desarrolla en la presa La Angostura en Sonora, reminiscencia de sus primeros largometrajes, la cual fue financiada de su propio peculio y con aportación de la Comisión Nacional de Irrigación, donde laboraba Ortega García.

Sendas del Destino sería su ópera prima de, al menos 42 películas que dirigió

, realizando también coproducciones internacionales, con Cuba, Venezuela, Colombia y Perú. Entre las películas que dirigió se encuentran: La mujer legítima en 1945, con Isabela Corona; La insaciable de 1947, con María Antonieta Pons, con un guion escrito por el propio Juan José Ortega incursionando así en el guionismo; Cuando el alba llegue, en 1950, con Meche Barba; Lodo y armiño, de 1951, con Armando Calvo; Cuentan de una mujer, en 1958, con Marga López; En carne propia, de 1961, con Joaquín Cordero; Pacto de sangre, en 1966, con Manuel López Ochoa, entre otras.

Entre los melodramas, género preferido de Juan José Ortega, filmados en Cuba se encuentran: la comedia musical filmada en 1953 en La Habana, intitulada Me gustan Todas con Adalberto Martínez Resortes; en 1954 las cintas, Frente al pecado de ayer y Yo no creo en los hombres, protagonizadas por Sarita Montiel; en 1956 dirige No me olvides nunca, con actuaciones de Luis Aguilar, Rosita Fornés y Olga Guillot.

En la década de los sesenta dirige la serie de películas tipo westerns de Leonardo Moncada, serie de cinco películas estelarizadas por Joaquín Cordero, basadas en una serie radiofónica cubana. En esa década Ortega comienza a dedicarse a la distribución de películas creando la distribuidora Compañía Cinematográfica Mexicana y Productora Mexicana de Películas. Es propietario también de Producción Fílmica de México y Películas y Videos Internacionales, todo ello en los ochenta.

Recibió varios reconocimientos a su carrera cinematográfica, como productor, director, guionista y distribuidor actividades que siguió después del periodismo, donde sería también pionero en el periodismo potosino del siglo XX. Juan José Ortega García murió en la Ciudad de México el 27 de diciembre de 1996.

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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