marzo 29, 2026

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Opinión

Marcelito | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Testeando

 

¡Qué pequeño se vio San Luis frente a Pachuca!

Yo no sé de futbol, yo no he hecho cursos ni mucho menos soy entrenador, ni siquiera sé jugar correctamente al futbol. Nunca pisé una cancha como jugador de primera, y nunca he levantado ni el campeonato de mi colonia. Yo solo sé jugar futbol en videojuegos y hasta en eso pierdo bastante seguido.

Sin embargo, levanto la voz y digo, ¡qué pequeño se vio San Luis frente a Pachuca!. Increíble que un equipo que juega de local, no se atreva a proponer, increíble que un equipo local y que va perdiendo, se tarde tanto en recomponer el rumbo del partido.

Ok, lo entiendo, no hay una banca con argumentos para levantar el barco y, peor aún, cuando no puedes contar todavía con todo el arsenal. Pero Pachuca no es ni cerca un rival de los complicados en la liga, y San Luis es un equipo muy triste de local.

El tenor parece será igual que el torneo anterior, un equipo con nula proposición de local y bastante ratonero de visita. Eso puede ayudar jugando en campo ajeno, pero seguirá causando pena en la cancha del Lastras.

Cuidado Marcelo, cuidado directivos, que el negocio se va a acabar (si es que ha esto aún se le puede llamar negocio) las tribunas se van vaciando cada vez más y esos “fieles” aficionados, no se van a conformar con las miserias que aún muestran de local. O se cambian las maneras, las formas y las ganas, o simplemente seguiremos pensando que Marcelito sigue siendo un técnico muy chiquito para el futbol mexicano, ya que anoche ¡qué pequeño hiciste ver al San Luis, Marcelititito!

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Agua que no has de beber | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la llave que no sabes si abrir o persignarte:

La UASLP, a través de su Grupo Universitario del Agua, presentó el lunes —con bata blanca, microscopio moral y tono de Moisés dictando las tablas de la Alianza— sus avances de la agenda hídrica 2025. Muy bien.

Dentro de los hallazgos de estos avances y actualizaciones científicas de sus estudios, alertaron que en al menos el 13% de más de 300 pozos que analizaron hay arsénico, fluoruro y hasta Uranio. (Sí, Uranio)

Treinta y nueve pozos. Traducido al español de a pie: hay zonas donde abrir la llave es jugarse la vida.

¿En cuáles zonas y en cuáles pozos? (No dijeron y al rato vuelvo al asunto)

El dato es grave. Gravísimo, y nadie aquí le regatea un milímetro a la ciencia ni a los académicos universitarios quienes la producen.

Pero la ciencia no opera en el vacío y la forma en que esto se da a conocer también es un mensaje, y este mensaje está envuelto en un paquete muy particular:

¿Quién fue el público receptor de semejantes y tan relevantes resultados?

Por mi cuenta, pregunté a la autoridad municipal de la capital si fue invitada y no, no fue invitada.

Pregunté al alcalde de Soledad, tampoco. Pregunté a la delegación de CONAGUA. Nada. Pregunté al titular de la CEA. Menos. Pregunté a la Comisión de Agua del poder legislativo, cero. Tampoco a los regidores. Es decir, ni un alma de las que podrían —al menos en teoría— hacer algo con esa relevante información.

¿Entonces? Una presentación cerrada, de élite académica o casi de logia masónica, pero con efecto y eco mediático calculado para que el mensaje explotara afuera como granada de fragmentación: “El agua de San Luis está envenenada”. (A los medios sí nos invitaron)

¿Qué hacer? Yo no sé Culto Público si llamar a los bomberos o a la Haya para presentar cargos por delitos de lesa humanidad contra todas las autoridades involucradas.

Claro, me contuve porque noté que los resultados se los entregaron entre ellos mismos, como quien se da su propio premio Nobel de la Paz.

A ver y ¿cuándo lo presentaron? Un día después del Día Mundial del Agua —correcto, la foto de calendario no falla— pero cuatro meses después de que cualquier autoridad pudiera haber empatado esos datos con sus presupuestos de egresos y proyectos.

Los presupuestos se aprueban en diciembre, no en marzo, y esto es como si el cardiólogo te diagnosticara el infarto… pero te diera la receta cuando las farmacias ya cerraron. (Aunque hay versiones que si hubo reuniones previas con la autoridad local)

En la misma presentación se supo que, para los universitarios, la norma mexicana vigente que usa la Secretaría de Salud federal para medir niveles seguros de agua potable, y que usa el Interapas, no es suficiente —y quizá tengan razón— pero tampoco han propuesto formalmente a esa dependencia que la modifique. Es decir: la norma no sirve, pero tampoco hacemos nada por cambiarla. Solo lo exhibimos.

Entonces la pregunta se aleja del campo científico y entra a la cancha política:

¿A quién beneficia un diagnóstico tan alarmante que sin embargo no se articula con quien puede recetar el tratamiento?

Porque el estudio golpea mediáticamente a INTERAPAS, que es el responsable directo del agua que llega a nuestras casas.

Golpea al alcalde Enrique Galindo, que carga con la operación cotidiana del sistema. Y —más silenciosamente, como quien mueve alfil sin hacer ruido— golpea al tablero electoral del 2027.

Esto no ocurre en el vacío ni sin antecedentes. Ocurre después de meses de fricción de la Universidad con el Congreso, de desencuentros con el gobierno del estado por recursos, de desplantes y comparecencias negadas.

Ocurre en el marco de una universidad que reclama autonomía pero que no rehúye al protagonismo inquisitorial cuando le conviene, de señalar a todos los que “lo hacen mal” —o en traducción sin filtros: a todos aquellos que no lo hacen como el águila manda.

Y en medio de todo, un dato que no es menor: el gobernador Ricardo Gallardo no solo cumplió con los adeudos del año pasado con la uni, sino que para 2026 elevó la aportación estatal a la institución por encima de lo aprobado originalmente y eso en la práctica política, son gestos que rara vez son gratuitos.

Mientras el estudio desgasta al municipio (porque parece que para eso estuvo diseñada la presentación) extrañamente el gobierno del estado sale ileso de la narrativa.

(El enemigo de mi enemigo —máxima más vieja que el agua misma— es mi amigo)

Mientras tanto, el rector Alejandro Zermeño juega su propia partida: a ratos víctima, a ratos confrontador, a ratos académico impecable y a ratos —cada vez más— intenta subir al ring político con sotana de científico y sin querer ser golpeado.

Porque exhibir no es lo mismo que solucionar. Alertar no es lo mismo que articular. Y tener razón no es lo mismo que tener responsabilidad.

¿A qué voy? Muy fácil: Si la UASLP sabe que hay pozos envenenados, ¿por qué no lo comunica directamente a CONAGUA –que es la autoridad competente- para que revise concesiones de los pozos y los cancele?

Y aquí vuelvo: ¿Por qué no dicen exactamente cuaáles pozos son los 39 que tienen agua tóxica? ¿Qué tal que son los que darán agua al DinoOasis Aqua Park?

¿También van a revisar esa agua? Digo porque yo ya me vi en la alberca de olas pero no quiero andar nadando en Uranio.

Otra cosa: ¿A quién beneficia que en una circunstancia hídrica como la que vive la Zona Metropolitana se clausuren 39 pozos? ¿A quién le va exigir agua la población?

¿Por qué no articular con los tres niveles de gobierno la situación antes de publicar resultados alarmistas en tono de nota roja para que los recoja la prensa?

¿Por qué la doctora Gabriela Palestino aseguró en un comunicado universitario que será “en el mediano plazo” que se articularán sus estudios con las autoridades de los tres niveles y harán mesas de trabajo? ¿No sería mejor hacerlas antes?

Porque así como se hizo, huele a política o más bien a grilla, y en la grilla, ya lo sabemos, se privilegia a quien defiende mejor su verdad en lugar de usar esa verdad para aportar en cambiar las cosas.

¿De qué nos sirve el dato alarmante, aceptado o no por las autoridades, si los estudios no trascienden a la Secretaría de Salud, Conagua, Cea, Interapas, San Luis, Soledad, Cerro de San Pedro y Pozos?

De qué sirve compartir el conocimiento encontrado entre los que lo encontraron…

Mire, Culto Público, algo no me cuadra y yo no voy lo a afirmar todavía, pero lo dejo sobre la mesa ¿Está buscando el rector algo más que incidir en la agenda hídrica? (Como por ejemplo desgastar a los enemigos de tu nuevo amigo)

¿No estará Zermeño Guerra buscando boleta?

Me atrevo a decirlo porque al menos dos personas me han soltado la versión de una reunión hace unas semanas en la que se le “deslizó” al oftalmólogo esa posibilidad.

Si encuentro mayores datos, se los “deslizo” el lunes.

Mientras tanto, me pregunto e imagino cuál sería el slogan de campaña a la capital por parte del doctor Zermeño.

A mí no se me ocurre nada, pero seguro a alguna creativa estudiante de medicina se le podría ocurrir alguna variante de aquella famosa cartulina que lo mismo defendió que hundió al rector en los tiempos de crisis. ¿Si saben cuál, verdad?

De remate un par de apuntes que no quiero dejar en el tintero:

Ignorante como soy, no sabía que para opinar sobre la UASLP hacía falta ser egresado de la misma y además presentar acta de nacimiento potosina. (Bendito sea Dios yo tengo ambas)

Pero lo menciono porque eso fue exactamente lo que sugirió el rector al referirse al diputado Héctor Serrano, quien —ojo al dato— ni siquiera afirmó que la universidad debería recortar las pensiones millonarias de los ex rectores y funcionarios.

Lo que declaró fue que al menos las dieran a conocer, junto con los sueldos actuales de los altos mandos. Es decir, pidió transparencia, no recortes.

La respuesta del rector a través de una reportera, fue querer darle cátedra con guante blanco al legislador sobre la no retroactividad de la ley y demeritar su opinión (“hay que tomarlo de quien viene”) porque Serrano -según dijo Zermeño- no es egresado de la Universidad y tampoco es potosino. Tómala.

En lugar de verse elegante, el rector se vio reactivo y herido —como quien se defiende de algo de lo que nadie le atacó.

Y aquí va el bonus, Culto Público, porque a mí las ideas no me las detiene ni el punto final.

Es cierto: Zermeño no puede legalmente recortar ni un peso a las pensiones de ex rectores, ex funcionarios y hasta ex acosadores que no dan una sola clase, pero siguen cobrando como si dictaran cátedra desde la impunidad y la desvergüenza.

La ley no es retroactiva y eso no está a discusión.

Pero lo que sí puede hacer —y nadie se lo impide— es convocar a los ex rectores vivos y proponerles un acuerdo solidario: que por amor a la UASLP y en congruencia con la crisis financiera que todos conocen, renuncien voluntariamente a sus pensiones de privilegio y las ajusten a la realidad de las finanzas universitarias. Un gesto de grandeza institucional. Un acto de decencia magnánimo que no necesita reforma legal, solo voluntad.

Claro… para eso tendría que poder sentarlos en la misma mesa. Y es que según tengo entendido, el rector solo se habla con Jaime Valle. Con los demás ex rectores ya rompió lanzas, puentes y hasta el saludo… igual que con prácticamente todas las autoridades de los tres niveles.

Allá ellos. Y allá todos, porque Todos Somos la Uni…dicen.

Buen fin de semana y abran a la llave con fe.

Yo soy Jorge Saldaña.

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El Cronopio

Inteligencia artificial en la predicción de cáncer | Columna de J.R. Martínez / Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La inteligencia artificial es una de las herramientas que está caracterizando nuestra sociedad adaptándose a su uso como vehículo de desarrollo social. Los estudios sobre esta herramienta y los desarrollos de la misma pueden ser aprovechados en todas las áreas del conocimiento y debemos aprender a utilizarla de manera provechosa. La educación puede tener una útil herramienta o una amenaza si no aprendemos a utilizarla, más allá de la moda.  

En las ciencias, tenemos ejemplos de su adecuado uso en el campo de la simulación que marca una nueva era en el plano civilizatorio; tal es el caso del trabajo del Dr. Jesús Espinal Enríquez, investigador del Departamento de Genómica Computacional del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) que ha estudiado el riesgo de padecimiento de leucemia linfoblástica aguda en células B, conocido como LLA-B, por sus siglas, que es el caso de cáncer más común en la infancia; para lo cual ha desarrollado un innovador algoritmo usando justo la inteligencia artificial, capaz de estratificar y predecir el riego de LLA-B.

Con su algoritmo, Jesús Espinal, pretende encontrar relaciones genéticas que permitan diferenciar niños con leucemia que van a tener un buen desenlace y niños que leucemia que vana tener un mal desenlace. A la fecha, las técnicas conocidas no permiten diferenciar con exactitud y precisión el desenlace de un niño con leucemia, imprescindible para el adecuado tratamiento de esta enfermedad para el desarrollo de terapias dirigidas.

El desarrollo de este algoritmo le hizo merecedor al Primer Lugar del Premio AMSA 2025 en Apoyo a la Investigación, el cual fue entregado por el secretario de Salud, el Dr. David Kershenobich el pasado mes de noviembre del 2025. El avance representa un paso fundamental hacia la detección temprana y el tratamiento personalizado de la LLA-B, una enfermedad responsable de casi la mitad (48%) de los casos de cáncer infantil en México.

El Dr. Jesús Espinal Enríquez cursó la licenciatura en Biología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; posteriormente obtuvo el Doctorado en Ciencias Biomédicas en la Universidad Nacional Autónoma de México ingresando al cuerpo de investigadores del Instituto Nacional de medicina Genómica creado en el 2004 por el Consorcio Promotor del Instituto de Medicina Genómica que estuvo conformado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Salud. En dicho Instituto el Dr. Espinal enfocó su investigación en Biología de Sistemas, Genómica Computacional y Genómica del Cáncer englobando proyectos dirigidos a entender las relaciones entre expresión génica, metilación y estructura 3D de la cromatina en el cáncer

, usando como herramienta las redes complejas.

El próximo 25 de marzo en punto de las ocho de la noche, el Dr. Jesús Espinal estará atendiendo la charla: Inteligencia artificial, genes y cáncer, en una sesión más del ciclo conmemorativo por los veinte años de existencia de La Ciencia en el Bar. La charla se llevará a cabo en la Cervecería San Luis, situada en Calzada de Guadalupe número 326, la entrada es libre.

Una buena oportunidad para enterarse de trabajos que se realizan en el país, en el área de la salud mediante el estudio teórico de sistemas computacionales y en particular el uso de la inteligencia artificial para predecir evolución de sistemas biológicos en el caso de enfermedades como la leucemia.

Como apunta el propio Dr. Espinal: Este esfuerzo demuestra cómo la inteligencia artificial puede utilizarse para analizar grandes volúmenes de datos y encontrar patrones que antes eran invisibles, facilitando diagnósticos más precisos y personalizados.

Felicitamos el Dr. Jesús Espinal y los invitamos a disfrutar de viva voz sus contribuciones a la ciencia y celebrar al mismo tiempo estos veinte años de actividades de La Ciencia en el Bar.

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Destacadas

“Cayetana… me gustaría creerte” | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis heridas y carencias, o de las realidades desiguales:

El sábado pasado fui invitado, como también lo fui al resto de las conferencias del ciclo “Unidas somos poderosas” en el marco del mes de marzo y el 8M, que organizó el DIF municipal de la mano del Ayuntamiento capitalino.

Los eventos, sin duda, de muy buen nivel, de gran participación, de inmejorable convocatoria, pero sobre todo -yo así me lo explico- “pensados para pensar, y generar conversación pública” ingrediente básico de la construcción del tejido social.

Cerró el ciclo la historiadora, periodista y política española, Cayetana Álvarez de Toledo. Con ella tuve oportunidad de desayunar de lejitos, escuchar su conversatorio y al final, de tener un momento de intercambio de ideas entre ella y compañeros del gremio y dueños de medios.

Su oratoria es impecable, su razonamiento lo entiendo con base en su construcción humana, su historia y sus circunstancias y no me atrevo a invalidarlo… pero tampoco a aceptarlo, la razón es muy simple, y es por ello que les comparto a ustedes mi Culto Público, mi muy humilde opinión.

Yo le creería a Cayetana Álvarez de Toledo, incluso quisiera tener ganas de creerle, sin caer en su definición de optimista o pesimista porque no todo es negro y blanco.

Al escucharla, es casi imposible no perderse en sus afirmaciones sólidamente construidas, y si no se pone atención yo le creería cuando dice que el populismo divide, cuando advierte que el poder puede usar a los pobres como clientela política y cuando insiste en que la libertad individual es la base de una democracia sana.

Le creería… si México fuera el país del que ella habla. Pero no lo es.

Y es que hay una diferencia brutal —y muchas veces invisible— entre el punto de partida de quien da el discurso… y el de quien lo escucha.

Cayetana habla desde una biografía de privilegio: Vida holgada en la Argentina sin crisis, redes de poder, nieta de franceses de abolengo vinculados con la realeza británica y a Edward Frank Willis James (lo conocemos como Sir Edward James -si el del castillo en Xilitla- y según las malas lenguas hijo ilegítimo del rey Eduardo VII), acceso a educación, capital cultural y muchos etcéteras.

(No es un juicio moral: es contexto)

Es por eso que su problema es que su receta parte de una premisa que en México simplemente no existe: y se llama la igualdad de condiciones.

Para algunos es muy fácil hablar del éxito y reducirlo al mérito individual. Uy, pues qué fácil. Se oye bonito. Se oye justo…

Pero en México hay niños que caminan kilómetros para ir a la escuela… y muchos otros que ni siquiera van.

Hay quienes estudian con internet, libros y tiempo…
y otros que todavía estudian con hambre.

Entonces la pregunta que me hago, creo que es válida: ¿De verdad todos compiten en la misma carrera? ¿O hay quienes arrancan metros adelante… y otros que ni siquiera están en la pista?

Porque si todo es mérito… entonces los que no llegamos, ¿qué somos? ¿flojos? ¿Fracasados porque queremos? ¿o simplemente nacimos donde el esfuerzo no alcanza?

Ah, órale ya entendí… (digo, me hubieran dicho y no nazco pobre)

Va el dato: en México, apenas uno de cada cuatro jóvenes logra terminar la universidad, y en muchas regiones, ni siquiera hay condiciones para intentarlo.

Pero claro… “échale ganas”

Ahora bien, hay quien explica la pobreza como una mezcla de falta de oportunidades… y malas decisiones, pues sí, es una explicación cómoda.

Porque traslada la responsabilidad al individuo, pero en México la pobreza no es una anécdota, es una condición estructural heredada por generaciones.

Porque no es lo mismo caer… que nacer cayendo.

Y cuando se ignora eso, lo que se hace no es explicar la pobreza, casi, casi es convertirla en culpa.

Cayetana, en su discurso y en la charla también nos dio a ver que desde su mirada, los apoyos sociales son mecanismos de control (y lo argumenta bien -lo reconozco-)

Pero lo plantea como si cada peso entregado fuera una cadena invisible (esclaviza, dijo) pero a ver, en un país donde millones viven al día… ese apoyo no es control, es margen de subsistencia. No se compran voluntades, para muchos se compra tiempo.

Tiempo para comer. Para estudiar. Para no abandonar.

Porque la verdadera pregunta no es si el apoyo genera dependencia… es si alguien puede ser libre
cuando no tiene nada.

Y creo que aquí es donde el discurso se rompe y -repito- no porque esté completamente equivocado… solo que está incompleto.

Porque asumir que el apoyo social esclaviza automáticamente al votante, implica algo bien problemático: que el pobre no decide… reacciona.

Y eso, además de falso… es profundamente injusto, Cayetana dice que los políticos nos tratan como “niños chiquitos”, pero decir que en automático más de 30 millones de mexicanos votando a cambio de un bolillo prácticamente es decirnos “niños, hambreados y pendejos”

Porque además en México los programas sociales no son nuevos ni exclusivos de la 4T: Los han dado todos. PRI: “Solidaridad, Procampo, Progresa” PAN: “Oportunidades, Seguro Popular, Adultos Mayores…” etc, y aún así, los gobiernos del PRI y el PAN han perdido elecciones, entonces no. El voto no se compra tan fácil. Si como afirma Cayetana, los subsidios sociales perpetúan al poder, pues nos seguiría gobernando el PRI y no es así. Los mexicanos si pensamos y tenemos dignidad.

La conferencista además ve al Estado como un riesgo, como un actor que estorba, pero eso sólo aplica cuando el Estado existe, y en México pues qué le digo que Usted no sepa: hay regiones donde el Estado no estorba simplemente porque no está.

En otros temas, Cayetana advierte que una mayoría electoral, la legitimidad de las urnas, no legitima a los abusos de poder y en eso tiene toda la razón, pero omite algo: la democracia no solo permite desconfiar del poder… también es reconocer la voluntad de las mayorías, y en México esa voluntad ha sido clara.
(Podrá gustar o no, eso es otra cosa)

Al final, el problema no es que critique el populismo. El problema es que lo hace desde una realidad donde las instituciones funcionan, donde el Estado existe y donde las oportunidades —aunque imperfectas— están al alcance.

México no es eso. México es un país donde millones de personas no necesitan teoría política, necesitan sobrevivir.

Y entre el ideal de “no depender del Estado” y la realidad de no tener nada pues hay un abismo.

Porque en México llamar “populismo” a que la gente coma, estudie o tenga lo mínimo para vivir
no es un análisis… eso es lenguaje del privilegio con mundo, relaciones y facciones hermosas.

Por eso, Culto Público, yo le creería a Cayetana, de verdad, pero para creerle tendría que creer que todos empezamos desde el mismo punto y con la cancha igual de pareja, tendría que olvidar la desigualdad y la injusticia que he visto (y toda la que no he visto) en este país, tendría que dejar de ser un mexicano y provinciano promedio que vivió de devaluación en devaluación y de crisis en crisis.

Tendría que hacer como que aquí no hay niños que nacen con la partida perdida antes de jugar, como que el esfuerzo siempre alcanza, o como que los “échale ganas” quitaran el hambre.

Prácticamente tendría que cerrar los ojos… y no quiero ese privilegio, ese de creer, cuando algunos apenas tienen el privilegio de resistir.

Jorge Saldaña.

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