julio 22, 2026

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#4 Tiempos

Marcela | Columna de Juan Jesús Priego

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Supe de tu existencia por un libro de Anatole France (1884-1924). Sin duda, sabes de qué libro se trata, aunque en realidad no importa. Como los cometas, brillaste por un tiempo muy breve y luego te apagaste para siempre: ocho páginas bastaron al escritor francés para hacerte vivir y morir. Pero, dime, ¿puede una vida, con todos sus misterios y fatigas, caber en ocho  páginas? Sin embargo, de algo a nada… ¡Toma en cuenta, querida Marcela, que hay seres de los que nadie escribió, y que tuvieron que irse de este mundo sin que ningún amigo o enemigo se tomara la molestia de hablar de ellos! Pienso, por ejemplo, en un abuelo al que conocí hace mucho: estaba lleno de historias. Pero ahora esas historias se han perdido porque nadie se interesó en recogerlas.

Estás muerta desde hace cien años, o acaso más. No obstante, quise escribirte porque no he dejado de pensar en ti. Tu imagen revolotea en mi interior desde hace varios días. ¡Oh, no se trata de una declaración galante, ni mucho menos! Te lo diré con franqueza: lo que me espantó de ti –y suscitó mi compasión y mi horror- fue tu soledad, esa soledad negra y fría a la que tú misma, con la ayuda paciente de tu temperamento, te condenaste siempre.

Según France, tenías los ojos de oro –¿qué quiso decir con esto?-, los dientes blancos y pequeños, y la voz cristalina «como una fuente del bosque». Pero esto, a decir verdad, tampoco importa tanto.

Según la manera en que te pinta el novelista, debió de haber sido fácil enamorarse de ti. Sin embargo, nadie lo hizo: todos te evitaban un poco así como rehúyen los ratones esas jaulas celulares y grises que conocen tan bien. Pero no se alejaban de ti porque fueras bella, sino porque –para ellos- tu cariño era un lazo que entorpecía sus movimientos, una cadena que les quitaba libertad. Si no te molesta (por traerte recuerdos ingratos), transcribiré ahora un párrafo que seguramente te resultará familiar y en el que en pocos trazos ha quedo retratada tu figura; helo aquí:

«Marcela y mi madre –escribe France en ese libro del que te hablo- se habían conocido en el colegio, pero mi madre, mayor, más prudente y ordenada, no pudo ser la compañera constante de Marcela, que ponía en sus afectos un ardor extraordinario y una especie de locura. Otra colegiala inspiró a Marcela sentimientos casi absurdos; era ésta la hija de un negociante, muchacha muy desarrollada, tranquila, burlona y de pocas luces. Marcela tenía siempre fijos en ella los ojos; se deshacía en lágrimas por una palabra, por un gesto de su amiga; la abrumaba con sus promesas; a todas horas mostrábase celosa, y durante el estudio le escribía cartas de veinte carillas; hasta que al fin la muchacha se hartó, dijo que la fatigaba todo aquello y que para lo sucesivo la dejase vivir en paz».

Un psicólogo, al leer esta breve descripción de tus comportamientos afectivos, seguro pronunciaría la palabra «inmadurez». Pero tú lo sabías: la amistad es «una especie de locura», y hay que poner en ella «un ardor extraordinario». Sabías que ser amiga era pensar en el otro, dedicarle tiempo, miradas y cartas.

La amistad es el matrimonio de los célibes; es decir, un compromiso lleno de responsabilidades y deberes. Y también sabías, pese a que todos a tu alrededor pensaran lo contrario, que ser amigos es mucho más que  simplemente sonreírse mutuamente de cuando en cuando y saludarse al pasar.

Cuán joven, mi pequeña Marcela, viviste en carne propia lo que uno de tus contemporáneos, el poeta Charles Baudelaire (1821-1867), escribió en su cuaderno de notas: «El amor se parece mucho a una operación quirúrgica. Aunque los dos amantes estén muy prendados el uno del otro, uno de los dos estará siempre más sereno, o más poseído que el otro. ¡Amor, juego horroroso en el cual es necesario que uno de los jugadores pierda el control de sí!».

Pon la palabra amigos allí donde el poeta escribió amantes y tendrás la verdad en todas sus dimensiones. En una relación siempre hay alguien que quiere más, o que demuestra su amor mejor que el otro. Y ese alguien fuiste siempre tú. Tú la que perdió invariablemente control de sí. Los otros no, ellos no dejaron nunca que el corazón les jugara una mala pasada: ellos, como niños mimados, simplemente se dejaban querer.

Conozco personas así. Como quieren llegar lejos en la vida, miden como con una regla de precisión cada una de sus palabras y no dicen sino lo que conviene decir en cada caso. Pertenecen, según el decir de Jules Michelet (1798-1874), a esa clase de hombres que «han encontrado la dignidad y la seguridad en no decir nada». Su boca jamás los traicionará, y su corazón tampoco. Saben lo que quieren. Pero tú estabas hecha de otra manera y por eso no pudiste llegar a ninguna parte: te traicionaban tus cartas, tus miradas y tus celos, y perdías siempre. Más tarde, según nos cuenta France, te enamoraste de un muchacho que pronto te dejó para irse en busca de otra. Tu último amor fue un marinero a quien acompañabas en sus largas travesías, conformándote con verlo a lo lejos maniobrando el timón. En uno de esos largos viajes contrajiste a bordo de la nave una rara enfermedad y nunca más volviste a pisar tierra: fuiste arrojada al mar dentro de un saco.

Y no se volvió a saber de ti, meteoro mío. Te perdiste para siempre en la noche de los tiempos. Me recuerdas a aquella mujer que ungió una vez los pies de Jesús rompiendo el frasco de un perfume carísimo. Pudo, es verdad, ponerle dos gotitas, como se hace hoy con ciertos tratamientos de aromaterapia; pero la verdad es que no quiso quedarse con nada. Me recuerdas, también, a aquella anciana que echó en las alcancías del Templo las únicas dos moneditas que tenía. ¡No tenía más, y si las tuviera, igualmente las habría echado! Quiera Dios que en la casa de tu Padre recibas el mismo premio que ellas. Porque no puede quedar sin recompensa quien, a pesar de todo, ha sido capaz de amar tan tontamente…

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#4 Tiempos

Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.

El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.

En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.

Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.

En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.

Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.

De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:

“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.

Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:

Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.

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Ciudad

Casa del Migrante pide antibióticos y oxígeno para hondureña sin piernas

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El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para atender a la mujer, que perdió las piernas al intentar subir al tren conocido como “La Bestia”.

Por: Redacción

Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante, pidió el apoyo de la sociedad potosina para una migrante hondureña que perdió ambas piernas al intentar subir al tren de carga conocido como “La Bestia”, en su trayecto hacia el norte del país.

El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para la mujer, que es atendida en el lugar pero cuyo tratamiento no puede completarse con los recursos disponibles.

Luna Aguilar explicó que la Casa del Migrante opera actualmente a poco más de la mitad de su capacidad, mientras el flujo de personas migrantes, principalmente de Centroamérica, va en aumento. Muchas de ellas llegan con enfermedades y heridas diversas, por lo que el dispensario médico del refugio se encuentra rebasado.

“Antibióticos, material de curación, también ahorita estamos necesitando un concentrador de oxíge no que no es fácil conseguirlo también, es una persona que lo necesita, hemos estado buscando y no hemos podido conseguirlo, ojalá que alguien pueda echarnos la mano”, dijo el sacerdote, quien compartió el teléfono de la Casa del Migrante para quien desee colaborar: 4448156225

.

Los donativos pueden entregarse a través del área de Trabajo Social del refugio, dijo Luna Aguilar, con el objetivo de evitar que la mujer adquiera una infección y de mejorar la atención de los demás enfermos que resguarda la institución.

Sobre el accidente, el director de la Casa del Migrante relató que la mujer arribó a San Luis Potosí junto con su pareja, pero al pasar el tren frente al refugio, ubicado en el barrio de Tlaxcala de la capital potosina, solo el hombre logró subir. Ella cayó y perdió ambas piernas.

Desde entonces la pareja se separó y la migrante hondureña permanece sola, atendida únicamente por la caridad del refugio católico.

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El Cronopio

Orgullo de la física potosina, José Luis Morán López | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con un total de catorce concursos individuales en ciencias y matemáticas se realizó la versión 2026 del Fis-Mat, el XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas, que este año está dedicado al Dr. José Luis Morán López, como un reconocimiento a su destacada labor en el área de la física.

Morán López es uno de los más importantes científicos potosinos, pilar para el desarrollo de la física en San Luis Potosí realizando un destacado trabajo de investigación en física, tan relevante, que obtuvo en 1996 el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, además de un importante número de los más importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Obtuvo también el Premio Nacional de Ciencias que otorga la Academia Mexicana de Ciencias.

Los Premios Nacionales de Ciencias y Artes que otorga el Gobierno de México es el máximo reconocimiento que se da a científicos y artistas mexicanos y se entrega desde 1944. A lo largo de sus setenta y seis años solo dos potosinos se han hecho merecedores al Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, uno de ellos José Luis Morán López nacido en Charcas, San Luis Potosí, en 1950.

Morán López estudió física en la entonces Escuela de Física de la UASLP y realizó sus estudios de maestría en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados, CINVESTAV, partiendo posteriormente a realizar su doctorado en ciencias en la Universidad Libre de Berlín en Alemania y realizó una estancia posdoctoral en la Universidad de California, en Berkeley. Al terminar sus estudios, se incorporó como investigador en el Departamento de Física del CINVESTAV, colaborando desde 1981 con investigadores del Instituto de Física de la UASLP apareciendo en las primeras publicaciones científicas de esta institución, donde se incorporaría posteriormente de manera formal en 1986.

Ha realizado investigación en temas de física llamados de frontera, esto es, el conocimiento que se ubica en los límites del desarrollo de la investigación científica y tecnológica; lo que han dado prestancia al propio desarrollo de la física en San Luis Potosí y que la han colocado como uno de los importantes polos de desarrollo a nivel mundial.

José Luis Morán López es especialista en las áreas de física teórica, física del estado sólido y la ciencia de materiales, ha trabajado en temas de materia condensada y sus investigaciones han contribuido al desarrollo de la teoría electrónica de la segregación y de los fenómenos de orden-desorden en superficies, y de los efectos superficiales en aleaciones, han sido objeto de numerosas referencias por los especialistas del área. Su investigación actual se centra particularmente en termodinámica y las propiedades electrónicas y magnéticas de sistemas de baja dimensionalidad y en la estructura electrónica de fullerenos. Ha dirigido y fundado sociedades científicas y centros de investigación de importancia en el país, como la Sociedad Mexicana de Física y la Academia Mexicana de Ciencias

, que congrega a los científicos más destacados del país; en cuanto a instituciones destacan la creación del Instituto Potosino de Investigación en Ciencia y Tecnología, promotor de la creación del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología y del Museo del Meteorito.

Actualmente es investigador Titular C en la División de Materiales Avanzados del IPICYT y coordinador académico del Centro Nacional de Supercómputo cuya creación promovió. Las aportaciones de José Luis Morán López contribuyen al entendimiento de la materia y han impactado en la ciencia de materiales, principalmente en materiales magnéticos que tienen aplicación en varias áreas de la ciencia. Con su trabajo ha contribuido al progreso cultural, científico y tecnológico de México, al de sus propias instituciones y a la entidad.

José Luis Morán López es un orgullo para los potosinos y en especial para la Zona del Altiplano de San Luis Potosí. El XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas está dedicado a su trayectoria y cuya premiación a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria se efectuará este próximo 17 de julio en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

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Opinión

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