#4 Tiempos
Los niños muertos | Columna de Óscar Esquivel
Desafinando
Los años de la niñez son para cada uno de nosotros los mejores tiempos, los maravillosos, los más fabulosos. El juego, el desinterés por lo banal, la no discriminación; el niño no tiene ni vive en el pasado. El futuro son los sueños, se vive en el presente. Brincar y reír, son las formas de generarse protección de la contaminación de los adultos.
Se dice que la mejor alabanza que podría recibir un hombre, es compáralo con un niño. Alma, corazón y energía: un pequeño es el anhelo de muchos.
En ocasiones los niños y niñas, cada uno en su género, imaginan, se alegran jugando a ser adultos, en cambio los mayores lloran por regresar a sus años de niño.
Los infantes de México parecieran estar en una nube de felicidad, vemos a muchos teniendo la oportunidad de estudiar, jugar, divertirse. Tienen acceso a la salud, a la seguridad, a vivir en paz dentro y fuera de sus hogares, a una alimentación correcta que les nutra, para tener una mente y cuerpo sano para enfrentar el futuro incierto.
La realidad nos pulveriza, según un estudio de la UNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, en nuestro país 4.1 millones de niños y adolescentes no asisten a la escuela por condiciones de pobreza o discapacidad. De esto, 3.8 millones no están matriculados y 230 mil asisten irregularmente a las aulas. Los niños de preescolar al cumplir tres años, solo el 42% asisten a las aulas, el resto no son inscritos en las escuelas, casi siempre por ignorancia de los padres al verlos muy pequeños.
La integración de niños al sistema regular de educación es un reto mayúsculo si se quiere salir de la pobreza y la marginación.
Un niño o un adolescente que no tiene escolaridad o abandona los estudios es presa fácil de los grupos delincuenciales, junto aquellos que con grados de secundaria o preparatoria se unen a la delincuencia por carecer de oportunidades laborales. Mueren 3 niños por día: del 215 al 2018 han muerto 4280 niños en su entorno familiar o por acciones criminales.
Existen varios contextos por el cual un niño es presa de la delincuencia: la falta de protección de las instituciones gubernamentales, la familia disfuncional violentada física, verbal o económicamente, el ambiente comunal de marginación, donde se desarrollan potencialmente actos criminales y, el reclutamiento posterior de niños y jóvenes para delinquir. La falta de garantías de aplicación de la justicia, la impunidad, la corrupción y el poco acceso pronto y expedito, donde normalmente no llega el brazo de la justicia. Los menores infractores son regularmente carne de cañón, ignorados y desechados por ambas partes.
La salud y la alimentación son fundamentales para el desarrollo de los niños, si bien México cuenta con una de las mejores redes de vacunación del mundo, ha permitido que reduzca la mortalidad infantil, el programa permanente de vacunación protege al 97 % de los niños de 1 a 5 años, pese a ello 1.5 millones tienen bajo peso, es decir desnutrición crónica severa, sobre todo en regiones de mayor prevalencia indígena o en ciudades con alta marginación.
Según UNICEF atendiendo los estándares que deberían ser promovidos en nuestro país, la lactancia materna es el mejor alimento y la mejor vacuna que pueda existir. En México, en 2016, sólo el 38% de los recién nacidos fueron alimentados con leche materna durante la primera hora de vida, y tan sólo 14% recibieron leche materna exclusiva durante los primeros 6 meses, la tasa más baja en toda América, observándose más en zonas urbanas y casi siempre promovido por algunos médicos del sector privados, “el médico particular preferentemente prefiere dar la razón a la madre antes que proteger la salud infantil”.
51% de los niños son pobres, de estos, la mitad carecen de una vivienda, ningún hogar, por ello tienden a refugiarse en los cruceros, puentes, alcantarillas o lotes baldíos. Los niños y jóvenes por diversas causas viven en la calle, la desintegración social, pobreza extrema, la explotación sexual, abusos, maltratos y la violencia generalizada. Niños de la calle son discriminados, sus padres los explotan, en los mejores de los casos para trabajar para ellos o la familia; de otra manera la prostitución y las drogas son sus peores infiernos, la sociedad los abusa, la policía los acosa y explota.
La organización de jóvenes y niños en condición de calle se da en grupos, que comparten techo, protección y comida, pero casi siempre se convierten en pandillas peligrosas o drogadictos en común.
3.5 millones de niños viven en las calles de nuestro país, entre cinco y diez años, una cifra escalofriante el 2.9% de la población pisa, recorre, duerme, vive, muere en las calles y avenidas en los 32 estados de la república.
En un país con 52 por ciento de la población que tiene acceso nulo o limitado a servicios, la niñez está en peligro de convertirse en el futuro en entes sin oportunidades, sin la posibilidad de romper con el círculo vicioso de la pobreza, y más, si niñas de 10 a 15 años son embarazadas por adultos en el tráfico de personas o explotación sexual, que por lo regular solo se denuncia el 1%.
El panorama sombrío puede evitarse si las políticas públicas se encaminan al mejoramiento de las condiciones de vida en sus lugares de origen, comunidades con desarrollo integrado, vocación económica regional y comercialización adecuada, donde se permita el crecimiento social de su entorno.
Los niños son el presente, ellos no visualizan el futuro, ellos sueñan el futuro, el trabajo precoz los limitará en su desarrollo y convivencia, por no gozar, disfrutar o jugar. Les marcará para toda su vida, seguramente serán hombres y mujeres, sin espíritu de lucha para alcanzar los sueños que alguna vez pudieran imaginar.
Alguna vez fuimos niños felices, otros no tanto porque les robaron el espíritu pero no el corazón; lo que provoca una verdad: un país sin niños sanos, lo que encierra la palabra “sanos”, está condenado a la violencia. Los niños no debe repetir lo que vieron y vivieron con los adultos, un pequeño, cuando crezca debe tener criterio propio, crítico, humilde y digno. Ser libre al pensar, al discernir y sobre todo, alcanzar la felicidad plena.
Pongamos la razón para proteger a nuestros niños, no son mercancía, ni experimento político, no son juguetes, son niños.
“Me gusta más los sueños del futuro, que la historia del pasado” Tomas Jefferson.
Nos saludamos pronto
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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