enero 7, 2026

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La vida siempre se abre paso a través de la propia vida | Columna de Jesús Alejandro Tello

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SET, GAME AND MATCH

 

Si alguien observa una tabla por año de los campeones de los torneos de Grand Slam de 2003 a la fecha, es evidente el dominio de tres nombres: Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Hay algunos otros que apenas se distinguen de entre los tres anteriores, como Juan Martín del Potro, Andy Murray, Gastón Gaudio, Marat Safin, Andy Roddick o Marin Čilić, quienes ganaron un título de major —o Stanislas Wawrinka, quien ganó dos—; son apenas islas pequeñas dentro del océano completo.

Sin embargo, tengan 20 títulos o apenas uno, estos tenistas comparten un aspecto en común: nacieron antes de 1990. A esto habría que sumar otro aspecto que me parece pertinente resaltar: en las últimas cuatro temporadas, los títulos se los repartieron solo entre los veteranos Federer, Nadal y Djokovic; pareciera que es un espejo de hace 10 años, aún en su juventud profesional.

Ya hace 3 años, en Game, Set and Match del 14 de agosto de 2017, «El ocaso de los grandes», que se publicó aquí mismo en La Orquesta, me atreví a decir que «Los Cuatro Fantásticos» —con Murray como el cuarto grande— habían vivido ya sus mejores años. Pero para mi sorpresa, el dominio de Roger, Rafa y Nole no cayó, sino que se mantuvo.

En ese mismo texto, di cuenta de tenistas que alguna vez fueron promesas para liderar el ranking y acaparar títulos, pero estos vieron cómo su llegada a la cima se desmoronó debido a «Los Cuatro Fantásticos», tales como Kei Nishikori, Čilić, Wawrinka, Tomas Berdych, del Potro, o Jo-Wilfried Tsonga. Todos ellos han sido tenistas de primer nivel, pero es comprensible que no hayan tenido los reflectores apuntando hacia ellos.

Así también, como me atreví a vaticinar el pronto ocaso de los grandes —fallando, claro está—, hice lo mismo con quienes pudieran ocupar su lugar llegado el momento, con la ventaja de no estar bajo la sombra como los anteriores, y siendo muy jóvenes en aquel 2017. Nombres como Dominic Thiem, Nick Kyrgios, Borna Coric, Taylor Fritz, Hyeon Chung o Alexander Zverev fueron mis gallos para la bola de cristal que predice el futuro. Y aunque me parece que un movimiento prudente es ser un poco más conservador en los cálculos, destaco al austriaco Thiem y al alemán Zverev, quienes desde entonces han tenido un desempeño inigualable, al grado de que ambos disputaron la final del Abierto de Estados Unidos hace unos días. De este duelo saldría, ganara quien ganara, el primer campeón de un major

nacido en la década de los 90.

Al final, luego de un encuentro muy reñido, Thiem levantó el trofeo de campeón, luego de un regreso de 2 sets abajo, y un quinto set llevado a la muerte súbita, donde su colega y amigo Sascha Zverev llegó a servir para el título.

Ahora, luego de este 2020 en el que Rafa, Federer y Nole se han vuelto aún más veteranos, y luego de un año de poca actividad debido a la pandemia de COVID-19, ahora sí considero que los tres pueden ir a la baja —o al menos los primeros dos, de mayor edad—. Y de una vez por todas que otros nombres figuren en la lista de títulos y lideren el ranking. Entre ellos, estoy seguro que estarán Dominic Thiem y Sascha Zverev.

TIE BREAK

En la rama femenil, el Abierto de los Estados Unidos vio coronada a Naomi Osaka, una joven japonesa de tan solo 22 años pero con tremendos drive y servicio. No se dejen engañar por su corta edad; cuenta con 3 títulos de Grand Slam, ganados ante jugadoras top: dos veces el US Open, contra Serena Williams (2018) y Victoria Azarenka (2020); y una vez el Abierto de Australia, contra Petra Kvitova (2019).

Sin duda, atestiguamos a una joven gigante.

Nos leemos pronto.

 

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#4 Tiempos

2025, el año en que Toluca volvió a mandar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

El 2025 dejó claro que en la Liga MX los ciclos no desaparecen, solo esperan el momento adecuado para reaparecer. Entre torneos cortos, liguillas impredecibles y proyectos que se diluyen con rapidez, hubo una certeza que se fue construyendo jornada tras jornada: Toluca fue, sin discusión, el equipo del año. No por un destello aislado, sino por la forma en la que recuperó autoridad, identidad y presencia en los momentos que definen temporadas.

Los diablos entendieron mejor que nadie cómo navegar el caos natural del campeonato. No fue un equipo espectacular todo el tiempo, pero sí uno profundamente competitivo. Supo cuándo imponer ritmo, cuándo resistir y cuándo ser práctico. En una liga donde muchos confunden intensidad con urgencia, los escarlatas apostaron por la calma y terminaron encontrando resultados. El bicampeonato fue la confirmación de un proceso que dejó de mirar al pasado y decidió construirse desde el presente.

Mientras tanto, América siguió ocupando el papel de referencia obligada. Su regularidad y su capacidad para llegar a finales lo mantuvieron en la conversación durante todo el año. Sin embargo, 2025 también expuso una verdad incómoda para los azulcremas: dominar fases largas no siempre garantiza cerrar con éxito. América fue protagonista, sí, pero terminó cediendo ante un Toluca que entendió mejor los tiempos del torneo.

Otro de los puntos altos del año fue la vigencia de Tigres. Sin el ruido mediático de otros ciclos, el conjunto regiomontano volvió a competir con seriedad, recordando que los proyectos largos no pierden valor de un día para otro. Tigres no necesitó reinventarse para seguir siendo incómodo; le bastó con sostener su estructura y su carácter competitivo.

Pero el 2025 también dejó señales alentadoras fuera de los nombres habituales. La aparición de jóvenes futbolistas en distintos clubes refrescó el panorama. No todos lograron continuidad, pero varios demostraron que el talento existe y que, con confianza, puede influir en el desarrollo del torneo. En un contexto donde la inmediatez suele devorarlo todo, esas irrupciones fueron un respiro. Nombres como el de Camberos, Lainez, y sobre todo Mora,

suenan de nueva cuenta para levantar la mano justo meses antes del mundial, esperanza abierta para sumar un futuro a corto plazo que ojalá se alargue por muchos ciclos mundialistas más.

A nivel colectivo, el año volvió a confirmar que la Liga MX se decide en detalles. Un error tardío, una desconcentración mínima o una racha breve pueden cambiar destinos completos. Toluca lo entendió mejor que nadie: fue sólido cuando debía serlo y oportuno cuando el margen se redujo. Esa lectura fina del torneo fue la diferencia.

Por eso, cuando se haga el balance de 2025, el relato será claro. No fue el año de la espectacularidad permanente ni de un dominio aplastante. Fue el año de la eficacia, la madurez y la paciencia, y en ese contexto, Toluca se levantó por encima del resto.

En una liga que pocas veces permite certezas, 2025 tuvo una, Toluca volvió a mandar. Y lo hizo recordándole al futbol mexicano que los proyectos con identidad, cuando se sostienen, siempre encuentran la manera de regresar a lo más alto.

Por último, en el ámbito local, 2025 fue para el olvido, San Luis no logró los objetivos trazados quedando fuera de competencia en ambos torneos locales y despidiéndose pronto como ya es costumbre de la Leagues Cup, un equipo que a veces resulta ser incómodo para algunos rivales, este año resultó serlo para su afición, hoy San Luis luce poco atractivo y sin mucho que ofrecer a nivel espectáculo, ojalá las cosas mejoren por el bien del equipo local, se ve complejo pero como bien se dice, año nuevo, esperanzas renovadas, ojalá.

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Atlético de San Luis reestructura su plantel rumbo al Clausura 2026

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El equipo potosino inició una renovación de plantilla con salidas, refuerzos en puerta rumbo al próximo torneo

Por: Cristian Betancourt

El Atlético de San Luis comenzó con su renovación de plantilla para el Clausura 2026 después de un complicado Apertura 2025 con movimientos que apuntar a refrescar el equipo. Hasta ahora el club ha oficializado cuatro bajas, anunció la cesión internacional de un jugador y apunta a refuerzos jóvenes con mucha proyección.

Entre las salidas confirmadas se encuentra el delantero José de Jesús González quien tuvo una participación limitada durante el último torneo, donde apenas sumó ocho minutos en dos partidos quedando debajo de las expectativas por su posición.

También causó baja el brasileño de 20 años João Lourenço formado en la cantera del Fluminense que tuvo más actividad en la categoría sub-21 donde disputó siete encuentros, la mayoría ingresando de cambio, sin lograr consolidarse.

Gabriel Martínez defensa que llegó para el clausura 2024 no logró sumar minutos en primer división, donde también jugó en el equipo de la sub-21 sin dar el salto al máximo circuito, un caso similar fue el del portero Carlos Rodas quién no debutó con el primer equipo, teniendo únicamente nueve partidos jugados en la sub-21.

A estas bajas se suma la cesión por un año de Ronaldo Nájera al Atlético de Madrid, donde jugará en la tercera división de España. El futbolista surgido de las fuerzas básicas de Tigres, llegó al Atlético de San Luis en 2024 donde acumuló 34 partidos, con cuatro goles y cuatro asitencia

s números suficientes para que el club lo enviará al futbol europeo.

En cuanto a las altas el club potosino sumó un jugador en ataque, llegó cedido por el Toluca Anderson Duarte delantero uruguayo que militó en Mazatlán FC el torneo pasado.

Otro refuerzo que suena para reforzar el ataque es Leonardo Flores, delantero de 22 años. Flores cuenta con formación en los Tigres principalmente en la categoría sub-19 donde disputó 29 partidos y marcó siete goles, el jugador también ha pasado por las fuerzas básicas de Atlas, Pachuca y Los Angeles FC.

Otra incorporación apunta a ser la de Benjamin Galindo Jr.,  hijo del histórico futbolista Benjamin Galindo. El mediocampista llega procedente de la Liga de Expansión tras su paso por el Cancún FC, equipo con el que salió campeón en 2023.

Por último se espera la renovación del defensor de 38 años Julio Cesár “Cata” Dominguez.

Con estos movimientos y todavía con la planeación en marcha, el Atlético de San luis busca recuperar el rumbo y ser un equipo más competitivo para el Clausura 2026.

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#4 Tiempos

Cinco finales, cinco retratos | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

El fútbol mexicano vive instalado en un vaivén que mezcla memoria corta, intensidad desbordada y una elasticidad competitiva que rara vez se ve en otros torneos. Y no hay mejor espejo de esa naturaleza cambiante que las últimas cinco finales de la Liga MX. Cada una reveló una cara distinta del campeonato, a veces impredecible, a veces cuidadosamente edificado, pero siempre dispuesto a romper pronósticos.

La más reciente, la del Clausura 2025, entregó un desenlace que pocos anticipaban. Toluca superó a América y recuperó un lugar que parecía extraviado en la élite. Esa serie tuvo un aire de reivindicación para los escarlatas, que encontraron una mezcla perfecta entre orden, temple y puntería. América, por su parte, llegó con la etiqueta inevitable de favorito, pero terminó cediendo ante un rival que administró mejor la presión. En ese desenlace se confirmó que en México los ciclos pueden renacer más rápido de lo que tardan en extinguirse.

Un semestre antes, en el Apertura 2024, las Águilas habían impuesto su jerarquía ante Monterrey. Fue una final marcada por el contraste entre un equipo construido para dominar y otro diseñado para golpear en ráfagas. América resolvió porque entendió cuándo acelerar y cuándo enfriar; Rayados quedó atrapado en la tentación del vértigo y pagó caro su falta de pausa. La serie se volvió una lección de que, en liguillas, el músculo emocional pesa tanto como el táctico.

El Clausura 2024 repitió campeón, América doblegó a Cruz Azul en un duelo donde la narrativa histórica parecía empujar a los celestes, pero terminó imponiéndose la estructura más estable. No fue una final espectacular, pero sí una muestra de oficio. América manejó los tiempos como si los hubiera ensayado toda la vida y Cruz Azul, que había encontrado ritmo durante la fase final, se quedó sin margen en el momento en que la exigencia aumentó.

En el Apertura 2023, el mismo América se cruzó con Tigres en una final que resumió la última década del fútbol mexicano, dos potencias creando tensión desde su experiencia y su peso institucional. Fue una confrontación áspera, tensa, en la que el primer error podía decidirlo todo. América fue más certero y Tigres, pese a su capacidad para competir siempre, no encontró esa chispa que tantas veces lo salvó en finales previas.

Y antes de que América dominara este tramo de la historia reciente, el Clausura 2023 había dejado un capítulo distinto, Tigres había vencido a Guadalajara en una final que mezcló dramatismo y resistencia.

Chivas llegó con un impulso sentimental fuerte, respaldado por un cierre de torneo que había reavivado ilusiones; Tigres, en cambio, se aferró a la experiencia y convirtió la serie en un duelo donde la paciencia terminó valiendo oro.

Cinco finales, cinco historias desiguales, pero todas con un hilo común, la liga mx vive entre la tradición y la renovación constante. América ha sido el protagonista dominante, sí, pero no en un territorio exclusivo; Toluca reapareció con fuerza, Tigres mantiene su lugar entre los gigantes modernos y Cruz Azul y Monterrey continúan orbitando entre la aspiración y la frustración.

Lo fascinante es que cada una de estas series dibuja una tendencia distinta. A veces gana el que mejor juega; otras, el que comete menos errores; y en más de una ocasión, el que simplemente logra sobrevivir a su propio caos. La Liga MX no premia únicamente la excelencia: premia la capacidad de adaptarse a un torneo donde cada semestre puede contar una historia completamente diferente.

Eso explica por qué sus finales, aunque repetidas entre ciertos protagonistas, nunca se sienten iguales. Cada una deja marcas nuevas, dudas nuevas y certezas que duran apenas unos meses. Y quizá ahí radica la esencia de este futbol, un territorio donde la estabilidad es un lujo, el dramatismo una obligación y el título, el botín que confirma que, al menos por un instante, todo salió bien en medio de un ecosistema que siempre está cambiando. Hoy Toluca puede volver a levantar el título o Tigres recuperar lo perdido hace unos torneos, pero sea cual sea el resultado, no queda duda que esta liga es un reflejo de lo extraño y competido que resulta nuestro casero futbol nacional.

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