octubre 20, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

La amistad en fuga | Columna de Carlos López Medrano

Published

on

MEJOR DORMIR

 

En la fila del baño de una fiesta, entre desconocidos simpatiquísimos que jamás volveremos a cruzar, llegan algunas de las mejores conversaciones, de esas que te imbuyen un rush de concierto. Qué muchacha tan agradable, ojalá la encuentre otra vez, te dices, aunque sepas bien que es una quimera propia de una serie de elementos conjugados que no se repetirán.

De igual manera pasa con el vecino de mesa en un almuerzo de cumpleaños al que te invitaron, con quien compartes aspiraciones, opiniones de futbol y nostalgias de provincia. Surge un entendimiento de ligereza, camaradería para adornar el trago y sentirte un poco menos solo en la ciudad.

Esto seres se van como llegaron, dejando una brizna de ánimo que conforma una linda tarde, una buena noche; un refuerzo a las suposiciones que tenemos del jet-set que tejemos en el aire. Algunas veces intercambias teléfonos con ellos. Y al otro día mandas un mensaje. Me dio gusto conocerte, Juan. Hay que volvernos a ver, ya tienes mi número. Claro que sí, Manuel, el gusto es mío. Eres un tipazo. A ver qué día vamos por esos cortes de carne que me comentaste, estamos aquí para lo que se ofrezca.

Ambos canjean palabras que preservan la amabilidad, pero un hilo se ha perdido. De paso te truena la rodilla y lo comprendes: ya está, no volverás a ser joven. No siempre ocurre de este modo (amistades longevas se hacen a cada rato), aunque lo pasajero tiende a ser norma.

Nada que reprochar. Las amistades fugaces son un pilar de la dinámica social. En su calidad de relámpago no echan raíces y por eso mismo jamás se marchitan. No viven el desgaste, los tiros y afloja de los vínculos prolongados, esos que traen tantas bondades como sinsabores. Tampoco implican una responsabilidad. No tienes que pagar una fianza para sacarlos de la comisaría a altas horas madrugada ni cargar a sus bebés mientras ellos pagan el boleto del estacionamiento.

Todas esas apariciones de una hoja calendario son, de cierto modo, la misma: el eterno desconocido que alumbra el último rincón de la memoria. Siempre hay un sujeto para hacer el rato especial si uno tiene la valentía de decir «hola, qué tal, qué frío hace, ¿no crees?».

A veces ni siquiera es necesario hablarles. Hay una clase de familiaridad con la mujer que pasa a tu lado tras la presentación de un libro en el museo y que con vestido de otra época revive en ti lo perdido. Sin mediar palabra, tan solo con el estímulo de la belleza, llega el impulso que necesitabas para hacer cambios en tu vida. Saldrás a correr. Comerás sano. Te anotarás en clases de un tercer idioma por la impresión causada por ese encuentro lejano en la galería.

En alguna parte del mundo debería alzarse un monumento para el amigo fugaz. El cómplice inesperado que aparece cuando estás hastiado del bullicio y sales a tomar el aire. Ahí afuera, durante unos minutos, se confían eso que ya es incomunicable ante aquellos con los que coincides a diario. El sujeto que, tras escucharte atento, tira una frase que es verdad a puños, la perspectiva que en la endogamia de tus andares no habías vislumbrado.

Gustavo y José que vienen de Puebla y te invitan el mezcal que promueven en un evento de negocios internacionales

. Y un extranjero que vacaciona por México y que está harto de que preguntas sobre sus orígenes, de lo que se come en su pueblo, de su opinión sobre los tacos. Tú, al decirle que no entiendes cómo le hacen lo saxofonistas para que el oído no les truene al soplar la boquilla, representas también aire fresco en su pelo.

Todos cargamos fisuras confidenciales que en la liviandad de la noche liberan su contenido. Atesoras a estos confidentes con los que no tienes que andar de puntillas, con los que puedas saltar, abalanzarte y contar lo que tanto te aflige. En estas figuras hay retazos de la vida que siempre quisiste y que no llega más que en ráfaga, en luciérnagas que, como ellos, no se dejan atrapar.

Amistad de vapor: la bondad de alguien que te escucha a sabiendas de que no estarás allí mañana y nunca harás nada por él.

La brevedad de su paso no permite que se vengan a pique, y te preguntas si tuviste suerte para topar justo con la persona que te hace clic o si tal vez los jipis estén en lo cierto: todos los humanos tenemos alguna coincidencia y podríamos llevarnos bien si tuviéramos la disposición; libres de barreras tribales y con la apertura de un vagabundo sin norte o un perro que deambula buscando un hogar.

Hay sentimientos que demoran meses en formarse, otros caen de pleno sin la maduración del desencanto. Con estas personas te olvidas por un rato de la rutina. Del rol que exige tu posición en el mundo. Rejuveneces por unos instantes. Al cabo envejecer es medir más el tiempo. El joven va al cine en pareja sin estar al pendiente de los segundos; el hombre cuenta las horas, lleva cronometrada la salida para llegar a casa y dormir un poco que al día siguiente hay que ir al trabajo. Que ya se acabe la película, por favor, todavía tengo que preparar mi camisa.

Cuando regresas con la tropa de siempre, notas un desbalance. Aquella joven tan fresca y desparpajada, fruto del encuentro circunstancial, hacía que los nervios te vibraran de forma en que los sospechosos habituales no logran. Pero agradece y blíndate de una vez contra la cursilería. Ellos te aguantan por más de una hora, por días enteros… son años ya que no te da la amistad en fuga, para quien serás si acaso en lo remoto aquel tío tan majo que no recuerdo su nombre. Había echado muchas cubatas, no sé qué le dije.

 

Contacto:
Correo electrónico:
[email protected]
Twitter: @Bigmaud

También lee: Saborear el dolor | Columna de Carlos López Medrano

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano

Continue Reading

Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados