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#8M | Martha: de la violencia familiar a la institucional en el Poder Judicial de SLP

Un caso que exhibe la violencia institucional a la que el Poder Judicial, al mando de Juan Paulo Almazán Cué, somete a una víctima de violencia familiar.

 

Por María José Puente Zavala

¿Cuáles son las situaciones más graves a las que se enfrenta una mujer que está peleando por sus hijos en un caso de violencia familiar?

-A la muerte

Elizabeth Rapp, presidenta del refugio Otra Oportunidad AC en SLP

 

Martha

Martha dice que ella nunca va a cumplir los 30. Tiene 28 y se ha hecho la promesa de congelar en 29 el avance del contador. Para cuando eso suceda, su hijo Emiliano tendrá ocho años; mientras que Elena, la menor, completará los seis.

Además, para ese momento, si no consigue darle un vuelco al tablero, otro aniversario la espera: cinco años. Cinco, desde aquel septiembre del 2014, cuando Óscar, su expareja, se llevó a los niños.

La Orquesta (LO) ¿Cómo comenzó?

Martha (M) : Con una violencia hacia mi persona; una violencia psicológica por parte de él, en cuanto a limitar, en cuanto a decir: “tú no vales”. Ofensas a mi familia y a mi persona como mujer.

LO ¿Qué fue lo siguiente que pasó que detonó este conflicto?

M: En el momento en que yo decido no aguantar más todas sus humillaciones y decirle: ‘no podemos seguir porque no puedo seguir aguantando todas estas humillaciones que me estás haciendo’.

(LO) ¿Cómo fue esa noche del 8 de septiembre de 2014?

M: Fue un sábado. Él regresa a la casa, igual regreso yo después de que él ya estaba en el domicilio. Bajo por un vaso de agua, lo veo que está en la sala sentado, se para a tratar de detener mi paso y me dice que arreglemos las cosas, que no puede dejarme; a lo que yo le respondo que no.

Salgo a pedir ayuda a una vecina porque me arrebató celular, me arrebató llaves, me dejó sin bolsa, me dejó sin mi cartera, me deja sin nada. En eso empiezo a escuchar que afuera (había) mucho ruido.

Después veo que están saliendo un coche tras otro y solo alcanzo a distinguir juguetes de mis hijos, maletas, ropa. Iba el papá de mis hijos con los niños, con ayuda de su abogado, otro hermano de él, primos tíos, muchos conocidos que fueron a ayudarlo para sacar todas las cosas personales de mis hijos.

Me acerco con un hermano de él y le pregunto:

-¿Qué está sucediendo?

Voltea y me dice:

-Yo no sé nada, Martha

Yo estaba frente al carro: yo creo que por no querer hablar conmigo, acelera, me aventó con el coche. No sé, cinco metros, tres metros, la distancia que era de la cochera a la puerta principal.

Llegó la policía y a mí me comentaban:

-Señora, no esté alterando

En San Luis Potosí, 39.2 por ciento de las mujeres reconoció haber sufrido violencia de pareja durante toda su relación, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH). El caso de Martha parece calzar en la estadística.

Aunque ese fue el inicio de la lucha en que los hijos de ambos se convirtieron en los principales rehenes, ella relata que el entorno de violencia en que vivían sus hijos junto a Óscar, comenzó a dejar rastro desde un año antes, cuando la policía tuvo que acudir al domicilio que compartían en la capital del estado para detenerlo:

¿La razón?

Ella había decidido, por primera vez, terminar la relación. Y eso a él no le gustó.

Tras encerrarla en el sitio y propinarle agresiones físicas y verbales, la Policía Municipal, según registros en medios de comunicación y la propia víctima, detuvo a Óscar César Rodríguez de la Rosa, quien, días más tarde salió en libertad con el pago de una fianza.

365 días después, el presunto agresor de Martha y padre de sus hijos, inició una ofensiva legal de largo aliento que se ha extendido durante más de cuatro años, con dolorosas escalas en los pantanos del Poder Judicial para quitarle la patria potestad de sus dos hijos, con quienes ha perdido contacto, incluso, por más de un año.

LO: ¿Cuáles han sido los momentos más álgidos?

M: A las 5 semanas entramos en juicio por la custodia de mis hijos y la pensión alimenticia. La juez, analizando, escuchando a los menores, viendo la situación, decide regresármelos.

Por situaciones ajenas a mí, una juez decide regresarlos con él.

LO: ¿Cuántas veces ha habido resoluciones en tu caso a favor de él y cuántas veces a favor de ti?

M: A favor de él han sido todas, a favor mío ninguna, salvo la primera.

LO: Me contabas que él obtiene el fallo para que le devuelvan a los niños y te los quita en Rioverde.

M: Yo decido trasladarme a Rioverde. A las tres semanas falleció mi padre. Termina el novenario, voy a desayunar con mis hijos y mi madre, y llega un carro por delante, otro por detrás cuando íbamos manejando. Se bajan dos hombres, se acercan y nos dicen que nos bajemos de la camioneta porque están revisando carros robados.

No sé en qué momento nos abren ventanas, nos abren las puertas y empiezan a jalonearnos. A mí me sacaron del coche, me quitan mis llaves. Yo solo alcanzo a voltear y le digo a mi mamá: “mamá, los niños”.

Mi mamá agarra a los niños y se los pone en sus piernas. A mí me tienen bajo la camioneta dos hombres, agarrada de los brazos sin poder moverme.

Se hizo un reporte de secuestro.

En ningún momento me mostraron un documento, en ningún momento se presentaron como policías, como ministeriales. En ningún momento.

Al final de todo llega una persona que me dice que tengo que entregarlos porque tiene una orden en donde tengo que entregarle mis hijos a su papá.

LO: ¿Bajo qué argumentos él logra que le devuelvan a los niños?

El argumento fue que no le fue notificado el acuerdo, el día de la primera vez que me regresan a mí a mis hijos.

LO: ¿Ahora mismo no puedes ver a tus hijos?

M: No

LO: ¿Cuál es la razón por la que él argumenta que los niños deberían permanecer con él?

Argumenta que soy la peor madre, que los maltrato, que nunca les puse atención, que no los cuidaba cuando me dedicaba totalmente, al cien por ciento a mis hijos.

LO: ¿Dependías económicamente de él?

M: Sí

LO: ¿Cómo te afectó esto?

Era la manera en la que él me podía manipular: tú te dedicas a la casa y yo me dedico a trabajar. (Después) Económicamente, yo tuve que buscar un trabajo para poder llevar a cabo todos estos gastos.

Para acelerar su asunto en el Poder Judicial, Martha ha buscado audiencia, incluso, con el magistrado presidente, Juan Paulo Almazán Cué, quien, en la última reunión también citó a Óscar César sin prevenirla a ella.

LO: Visitaste al magistrado presidente, tuviste dos audiencias, tú las solicitaste; ¿cómo se desarrollaron?

M: La primera vez que estuve presente con él me escuchó. Trató de ver qué es lo que pasaba, le informaron de cómo estaba el asunto.

La segunda vez estuve presente con él y, no sé si casualmente, llega también el papá de mis hijos diciendo que tenía una cita, entonces nos pasa el particular del magistrado Almazán, nos pregunta a las dos partes si estábamos de acuerdo en platicar con el magistrado a lo que contestó él primero y se opone.

Estuvimos desde las nueve de la mañana esperando la cita. Yo tenía la cita a las 9 de la mañana, lo pasan a él primero a platicar con él, yo creo que estuvo platicando más de una hora. A mí me tienen en la sala de espera. Me dieron las dos de la tarde. El mismo magistrado sale personalmente y me dice: “estoy muy saturado de trabajo. Yo creo que no voy a poder atenderte y si te atiendo son cinco minutos los que te voy a poder regalar”.

Esto fue en noviembre del año pasado. Entre que quién conoce o no conoce, no tengo un juzgado, no tengo una autoridad que resuelva mi asunto y por lo tanto no puedo ver a mis hijos desde entonces.

A la actitud parsimoniosa del magistrado presidente se suma una revelación que Martha compartió con este medio a través de un audio grabado en diciembre del 2018, cuando la juez María del Carmen Gómez Flores estaba a punto de excusarse de conocer el caso, lo que la convertiría en la tercera en incurrir en dicha acción.

En esa conversación, Gómez Flores reconoce que, en su juzgado y en el Poder Judicial en general, podrían estar ocurriendo casos de corrupción y lo relaciona con el rezago en el caso de Martha, quien busca reactivar las convivencias familiares que desde noviembre quedaron en pausa: “yo no tengo el apoyo de la gente de adentro porque desgraciadamente yo no sé a cuánta gente tienen comprada”, dice la juez.

También reconoce que “un día a la semana, (tiempo que le han autorizado a Martha para ver a los niños) no desarrollas de manera efectiva la convivencia con tus hijos” y agrega que “no había cuestiones de peligro que impidieran esa convivencia”, pues hay peritajes psicológicos que avalan la idoneidad de la madre para convivir con sus hijos, incluso, fuera de los juzgados.

Más dramático aún, la titular del Juzgado Tercero del Ramo Familiar reconoce que Óscar César “va delante de ustedes; o sea, es perverso”, y de alguna forma “se entera en tiempo real de cada acuerdo”. Además, evidencia haber reconocido en los hijos de Martha el fenómeno de la alienación parental; es decir, “no sé de qué manera los controlan, pero los niños llegan completamente manipulados”.

Aunque la funcionaria asegura en esa conversación que lo dicho por ella no podrá ser revelado y que, de hacerse público, ella lo desmentirá, incluso reconoce que la vida de Martha está en peligro pero que de toda la corrupción que podría estar ocurriendo en los juzgados, Juan Paulo Almazán Cué es ajeno:

“El presidente no sabe cómo están las cosas (…) tampoco sabe que hay una red de corrupción, obvio no lo sabe”.

LO: ¿Cuántos jueces se han excusado de tu caso y por qué razón?

M: He tenido excusas de todas las razones, van cuatro jueces que se excusan. 

LO: ¿Por qué quieres hacerlo público?

M: Tengo cuatro años y medio esperando que alguien vea por el bienestar de mis hijos, por toda esta violencia que he sufrido como mujer, como madre, que no me ha dado ni un solo derecho. Me arrebataron a mis hijos y aparte no sé nada de ellos y no puedo convivir con ellos. Por eso, porque ya estoy cansada de toda esta violencia institucional que he sufrido por parte del Tribunal.

¿Has pensado en algún momento decir YA?

No, no, jamás. Jamás lo he pensado. He tenido mucha paciencia. He vivido un abogado tras otro abogado. He buscado a quien tenga que buscar como lo hice con el magistrado Almazán pero, jamás.

Son mis hijos y voy a luchar hasta donde Dios me permita vivir. Cada día y cada instante.

Al cierre de este trabajo, en pleno 8 de marzo, el titular del Juzgado Quinto del Ramo Familiar, Sergio Eduardo Sánchez Ramírez, notificó a Martha la excusa para conocer de su caso; es decir, tampoco en esa instancia será atendida y la próxima escala de su viacrucis, indica, podría ser Santa María del Río.

 

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