agosto 11, 2026

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#4 Tiempos

J. R. R. Tolkien, un palimpsesto teológico | Columna de Julián de la Canal

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En ocasiones la ocultación es manera de mostrar sin exponerse, estrategia al servicio de la pluralidad, maniobra para aglutinar. No siempre esa ocultación obedece a una planificación deliberada, como si se buscara esconder aquello que no se quiere expresar por vergüenza o malicia, pudor o perfidia, decoro o engaño, sujeta a cálculo inconfesable que opera como directriz última de una obra. Hay escritores que borran incesantemente cualquier rastro de determinado sentido a partir de otra escritura que obra como significado inmediato sin alcanzar a esconder ese primer sentido que persiste en esa escritura segunda. Una suerte de limpieza de huellas o rastros que no terminan por limpiarse del todo. La escritura aplicada a borrar una escritura previa que, sin embargo, permanece: un palimpsesto. Maniobra visible en J. R. R. Tolkien o “Tollers” (1892-1973), autor de El hobbit (1937), El Señor de los anillos (1954), los póstumos El Silmarillion (1977), la saga en trece volúmenes La historia de la Tierra Media (1983-1996), Los hijos de Húrin (2007), además de una rigurosa versión filológica de Beowulf (2014). El británico fue docente de la Universidad de Oxford en donde se incorporó al cenáculo literario Inklings que reunía a académicos oxonienses interesados en el cristianismo como Robert Harvard, Adam Fox, Nevill Coghill, Owen Barfield, Warren Lewis, C. S. Lewis. Las sesiones tenían lugar los martes al mediodía en el pub Eagle and Child y los jueves por la noche, más formales, en los aposentos de C. S. Lewis en Magdalen College, donde se discutía de literatura y filosofía. Allí leyeron Tolkien, Lewis y Charles Williams sus primicias literarias.

Junto a sus hijos, la madre del autor del Silmarillion se convirtió al catolicismo en 1900. Devoto desde ese momento, Tolkien traslada su fe a sus obras con naturalidad, pero no a primera vista. En carta a Robert Murray confesaba: “El Señor de los Anillos es, por supuesto, una obra fundamentalmente religiosa y católica”. Ese catolicismo está aparentemente ausente en la novela, absorbido por un simbolismo que dota de consistencia a la historia: no puede leerse como alegoría del cristianismo aunque el cristianismo opere como ingrediente de la historia. Escribe el autor en el prólogo a la segunda edición: “Pero detesto cordialmente la alegoría en todas sus manifestaciones, y siempre me ha parecido así desde que me hice bastante viejo y cauteloso como para detectarlas. Prefiero la historia, auténtica o inventada, de variada aplicabilidad al pensamiento y experiencia de los lectores”. La alegoría es siempre subsidiaria, no apta para crear mundos autónomos, sometida a la servidumbre de la alusión siempre más allá de sí misma pero actualizada en el más acá de sí misma.

El origen de El Señor de los Anillos reside en el interés acusado de Tolkien por la invención de lenguajes que requerían una historia que los volviera verosímiles. El legendarium de la Tierra Media, mitología adherida a la verdad, se levanta sobre ese espacio lingüístico y ficcional. Se aprecia la convivencia de dos mundos: paganismo y catolicismo, politeísmo y monoteísmo, animismo y transcendencia, Kalevala y Biblia. Esfumada toda alegoría, permanecen motivos, temas, asuntos que permiten escudriñar una impalpable pero muy presente teología: el libre albedrío, el arrepentimiento, la eucaristía, la salvación, el sacrificio, la providencia, el bien y el mal, la humildad y la soberbia. Pero es en El Silmarillion en donde se detecta un pensamiento cristiano explícito y vigoroso al subrayar la lucha entre Dios y Satanás representada en la de Ilúvatar y Melkor o al narrar la caída de los elfos apegada a la de los hombres según el Génesis.

El catolicismo de Tolkien no condiciona su literatura aunque su literatura se resista a desvanecer el catolicismo. Las sucesivas reescrituras de sus obras rebajan hasta casi desaparecer principios consistentes y sólidos que irrumpen inopinadamente en el texto incluso cuando han sido suprimidos a conciencia. En la tachadura subsiste lo previamente registrado, en lo empañado perdura lo anteriormente consignado. El Señor de los Anillos o El Silmarillion encierran un cúmulo de sentidos que se despliegan hacia todas las direcciones. Lo significativo entre tantas cosas significativas es el modo en que una escritura incluso borrada se revuelve en contra de su autor como testigo de cargo. En el palimpsesto, el primer texto reducido presuntamente a invisibilidad no solo delata ese imposible sino que fomenta la curiosidad arqueológica que invita a paciente y meticulosa reconstrucción.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

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