agosto 11, 2026

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Homicidios en SLP durante 2018: la mayoría jóvenes entre 15 y 35 años

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Durante 2018, el 56 por ciento de las personas asesinadas tenía entre 15 y 34 años; además, el 83 por ciento tenía un empleo

Por: El Saxofón 

En 2018, los homicidios dolosos cobraron la vida de 316 jóvenes entre los 15 y los 34 años en San Luis Potosí, según las cifras más recientes del Inegi. Además seis menores 15 años fueron asesinados a lo largo del año, entre ellos un bebé de menos de un año, uno de 1 a 4 años, dos de 5 a 9 años, y dos más de 10 a 14 años.

El número de jóvenes víctimas de homicidio creció en San Luis Potosí durante el 2018. Según el Inegi, el año pasado, el 56.4 por ciento de las víctimas de asesinato en San Luis fueron jóvenes entre los 15 y los 34 años de edad, cifra que supera la proporción víctimas en este grupo de edad, que fue de 54.6 por ciento en 2017.

El Inegi dio a conocer en días pasados, las estadísticas preliminares, a nivel nacional y por entidad federativa, de los homicidios registrados en el país durante 2018.

Las estadísticas revelan que en 2018 se registraron 35 mil 964 homicidios en México. Es decir, una razón de 29 homicidios por cada 100 mil habitantes a nivel nacional, tasa que es superior a la registrada en 2017, que fue de 26 homicidios por cada 100 mil habitantes. Con la finalidad de facilitar su comparación con la información de años anteriores, se agrega la serie histórica de la estadística definitiva de homicidios de 1990 a 2017.

En San Luis Potosí, a lo largo de 2018, el asesinato intencional fue la causa de muerte de 560 personas, de las cuales 316 eran jóvenes entre los 15 y los 34 años, según el Inegi. 

En 2018, por grupos de edad, se registraron 61 víctimas de entre 15 y 19 años; 78 cuyas edades oscilaban entre los 20-24 años; 97, de entre 25-29; 80 entre 30-34; 67 entre 35-39; 48 entre los 40-44; 30 de entre 45-49; 26 de entre 50-54; 13 de entre 55-59; 8 de entre 60-64; 7 de entre 65-69; 6 de entre 70-74; 7 de entre 75-79; 1 de entre 80-84; y 2 de 85 años y más.

En 23 homicidios no se especificó la edad de la víctima.

Las cifras anteriores indican que el grupo de edad que acumuló mayor número de víctimas fue el de 25 a 29 años, con 97, equivalente al 17.32 por ciento del total de homicidios cometidos en el año. 

En este mismo sentido, gracias a las cifras del Inegi, se sabe que el 14.28  por ciento de las víctimas de homicidio en 2018 oscilaba entre los 30 y los 34 años de edad, mientras que el 13.92 por ciento tenían de 20 a 24, y el 10.89 por ciento iban de los 15 a los 19.

Víctimas entre los 15 y 34 años

  • En 2018, solo el grupo de 20 A 24 años bajó su número de homicidios respecto a 2017
    VÍCTIMAS
  2017 2018
15-19 44 61
20-24 82 78
25-29 89 97
30-34 58 80

Cabe resaltar que los homicidios de jóvenes de 15 a 19 años de edad, pasaron de 44 víctimas en 2017 a 61 en 2018, lo que representa un incremento del 38.63 por ciento. En tanto, los asesinatos de jóvenes de entre 20 y 24 años, disminuyeron un 4.87 por ciento, al pasar de 82 en 2017 a 78 en 2018.

Sin embargo, las víctimas de 25 a 29 años también aumentaron al pasar de 89 en 2017 a 97 el año pasado, un incremento del 8.98 por ciento. Lo mismo ocurrió en el grupo de edad de 30 a 34 años, que en 2017 registró 58 víctimas, y en 2018 registró 80, con un incremento del 37.93 por ciento.

Desde 2017, los asesinatos son la principal causa de muerte entre los jóvenes y adultos entre los 15 y los 44 años de edad, según las estadísticas del Inegi.

No eran “ninis”

Contrario a lo que se pudiera pensar, la mayoría de los jóvenes asesinados contaban con un empleo al momento de perder la vida.

De los 316 jóvenes que fueron asesinados durante el 2018, 262 tenían un empleo, según los datos del Inegi, y solo 54 no realizaban ningún trabajo remunerado. Esto quiere decir que el 82.9 por ciento de las personas entre 15 y 34 años víctimas de homicidio doloso tenían un empleo, y solo el 17.08 por ciento carecían de él.

Por grupos de edad, de entre las víctimas de 15-19 años, 40 de ellos trabajaban (65.5%), y solo 21 no lo hacían (34.4%).

Entre las víctimas de 20-24 años, 65 de ellas contaban con un empleo (83.3%) y solo 13 estaban desempleados, es decir, solo el 16.6 por ciento no trabajaban.

En el grupo de 25-29 años, 82 desempeñaban un trabajo (84.5%) mientras que 15 de ellos estaban desocupados (15.46%).

Entre las víctimas de 30-34 años, fueron las que registraron menos desempleo, pues 75 de ellas laboraban, y solo cinco no desarrollaban ninguna actividad remunerada, esto representa que el 93.7 por ciento de ellos estaban trabajando y el 6.25 por ciento no lo hacían.

Mencionar estos datos es importante, pues muchas veces el discurso de las autoridades, incluso la propia ciudadanía, presupone que las víctimas de homicidio eran personas que no desempeñaban ninguna actividad económica y que dada su condición de desempleo estaban vinculadas con actividades ilícitas. 

Así, el prejuicio del “nini” revictimiza a los jóvenes que ya de por sí, en el México actual, enfrentan un panorama adverso, marcado por la discriminación, la falta de oportunidades y apoyo, en medio de un contexto cada vez más violento.

Gobiernos de SLP, los más hackeados del país

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SLP, en el top 5 nacional de su1c1d10s: INEGI

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La entidad registró en 2025 una tasa de 9.5 suicidios por cada 100 mil habitantes, muy por encima del promedio nacional de 6.8

Por: Ana G Silva

San Luis Potosí se ubicó entre las entidades con mayor tasa de suicidio del país durante 2025, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) del INEGI.

El estado registró una tasa de 9.5 defunciones por suicidio por cada 100 mil habitantes, mientras que el promedio nacional fue de 6.8. Con este indicador, San Luis Potosí se colocó como la quinta entidad con la tasa más alta del país, solamente por debajo de Chihuahua, Quintana Roo, Aguascalientes y Yucatán.

La diferencia frente al promedio nacional es considerable: la tasa potosina fue alrededor de 40 por ciento superior a la registrada en el conjunto del país.

El reporte del INEGI contabilizó 8 mil 846 suicidios en México durante 2025

. Del total, 80 por ciento correspondió a hombres y 20 por ciento a mujeres, lo que mantiene una marcada diferencia por sexo en este tipo de defunciones.

La edad también aparece como un factor relevante. A nivel nacional, los grupos de 25 a 34 años y de 15 a 24 años concentraron los mayores porcentajes de suicidios, con 26.9 y 24.3 por ciento, respectivamente.

En cuanto a los mecanismos registrados, el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación fue el más frecuente, con 84.9 por ciento de los casos; le siguieron el envenenamiento por ingesta o exposición a sustancias nocivas, con 5.9 por ciento, y el uso de arma de fuego, con 5.4 por ciento.

También lee: Actividad económica a la baja en SLP: INEGI

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SGG anuncia dos iniciativas clave para el próximo periodo legislativo

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Torres Sánchez adelantó que la ley de movilidad fue consensuada con colectivos y el Gobernador del Estado

Por: Redacción

Guadalupe Torres Sánchez, titular de la Secretaría General de Gobierno (SGG), informó que el Gobierno del Estado presentará en el próximo periodo del Congreso de San Luis Potosí iniciativas en materia de movilidad y transparencia.

Torres Sánchez explicó que una de las prioridades es la ley de movilidad, una iniciativa que fue consensuada con colectivos especializados en la materia y suscrita por ellos en conjunto con el Gobernador del Estado.

La funcionaria dijo que la norma responde a las nuevas necesidades de movilidad en San Luis Potosí y que el objetivo es contar con una legislación vanguardista en la materia.

El otro tema que el Ejecutivo estatal impulsará son las leyes secundarias en torno a la transparencia. Torres Sánchez señaló que la intención es que sean escuchadas las voces de los actores involucrados en ese proceso legislativo.

Torres Sánchez afirmó que, por parte del Gobierno del Estado, existe apertura para que las normas que se discutan en el Congreso mantengan ese carácter vanguardista.

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El día que dejamos de llamar noticia a todo. Manifiesto editorial.

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En lo seguro no hay misterio.

Culto Público: Esta entrega no es mi columna ni mis apuntes. Es un acta y un manifiesto. Les suplico leerla como tal y de ser posible guardarla, no por ego, sino como garantía que extiendo.

Déjenme explicarles de qué va esto y el por qué.

Miren, todos los días, a esta redacción —como a las de cientos de medios en el país— llegan decenas de comunicados oficiales. Boletines puntuales, muchas veces mal escritos pero siempre perfumados de gerundio: “se llevó a cabo”, “se está trabajando”, “se está supervisando personalmente”.

Llegan con calificativos de acciones “inéditas, únicas, históricas” y todos compitiendo por destacar algo que es su obligación hacer. Lo he dicho estos días: Gobernar no es noticia.

Los comunicados por lo general vienen acompañados de una “selfie gubernamental” que retrata al gobierno mismo y deja en segundo plano, casi como escenografía lo importante, eso que es justo lo que le da sentido a que exista un sistema de gobierno: Los ciudadanos, con derechos y anhelos permanentes de recibir lo que carecen, lo que se les prometió no importa en que año, en qué campaña, que personaje ni que partido.

A ver, aquí no se culpa a nadie. La forma de comunicar el día a día de los aparatos institucionales tiene al menos cuatro décadas sin renovarse. Lo sé porque yo mismo fui parte de ello. Sí, las herramientas para difundir son más rápidas, pero no más útiles.

El resultado es algo que me despertó con alarma una noche cualquiera. Todos los medios terminamos pareciéndonos: somos espejos unos de otros, quizá con algunas variantes —algunos con colmillo, productos propios y estilo, si me permiten la vanidad—, pero variantes pues de lo mismo.

Eso se acabó hoy. Se acabó para mi y se acabó para La Orquesta.

A partir de esta publicación, La Orquesta sigue en su concierto periodístico pero deja de funcionar como repartidor de los volantes informativos que las instituciones nos piden convertir en noticia. Eso lo dejamos a los demás.

Nuestro público es Culto, lo repito hasta el cansancio, por lo tanto sabe que no todo lo que se hace, necesariamente es noticia, si acaso, un reporte de que se trabaja…que es lo menos que podemos exigir.

Para aliviar la angustia de esa noche cualquiera, decidí hacer algo que suena simple y no lo es: separar, todos los días, lo que es noticia de lo que es ruido. Evaluar la comunicación oficial no para aplaudirla ni para atacarla, sino para medirla. ¿Hubo resultado verificable? ¿Hay un dato, una obra, un beneficiario con nombre? ¿La gente necesita saberlo? Entonces es noticia y se reconoce sin regateos. En cambio ¿Es rutina disfrazada de logro, anuncio repetido o álbum de fotos del funcionario? Entonces también se dice.

Quiero ser claro en tres cosas.

La primera: esto no será un estudio científico ni un índice de laboratorio. Será una valoración editorial, mía y por lo tanto subjetiva aunque no carente de metodología básica. Claro, me podré equivocar y cuando lo haga, corregiré con el mismo tamaño y la misma tinta (no usamos tinta, pero ya saben lo que quiero decir).

Lo que no haré es fingir neutralidad donde lo que hay es postura. Junto a todo el equipo, estamos construyendo indicadores y herramientas para que ustedes tengan el contexto de lo que leen en nuestras plataformas. Pronto conocerán los nombres y la mecánica. Hoy solo les adelanto la promesa: cada evaluación será firmada, explicada y defendible.

La segunda: no vamos a mirarnos el ombligo. La agenda pública —y sobre todo la agenda del poder público— la hacemos todos los medios. Voy a leer, analizar y reconocer a todos. No tenemos miedo de publicar hallazgos de otros medios serios -ojo, no reproducir su material, sino reconocerlos e invitar a nuestro público sumarse al de ellos-

Si un colega hace un buen trabajo -como lo hacen muchos- se reconoce sin mezquindad. Si otro medio genera cambios y publica mejor que nosotros, también lo diremos. Hay que competir por informar mejor, no por decirlo más fuerte.

Eso sí, lo que ocurre atrás de lo que un medio publique —sus intereses, sus líneas, sus contratos, (que todos tenemos y que conste)— no es de nuestra incumbencia. Leeremos lo que hacen público. Punto.

La tercera, y esta va con dedicatoria: existe en San Luis Potosí —y en todo el país— una fauna de páginas que se hacen llamar medios pero a las que en realidad no se puede llamar por ningún nombre, porque son anónimas.

Son esas páginas que escriben sincronizadas como si les mandaran guión. No usan método periodístico, usan adjetivos, conjeturas y afirmaciones sin comprobar. Ellos no quieren informar: quieren atacar sin honor, todos conocemos a alguno y todos sabemos que esas cañerías de publicaciones tienen sus villanos favoritos y sus mecenas invisibles (entre comillas, subrayado y en rojo…no son invisibles aunque así lo crean)

A esos no los voy a poner en duda, porque duda no tengo: no sirven para nada excepto para generar ruido, polarización y satisfacer los vacíos emocionales de sus autores y sus patrocinadores.

Escriben con coraje porque están enojados. Escriben con miedo porque se sienten inferiores. Escriben insultos porque se están proyectando. Es la psicología básica de la cobardía.

A esa revisión le vamos a llamar El Graznido del Pato. No para darles importancia —lo último que merecen— sino para lo contrario: para que al menos mi Culto Público y el círculo rojo de este estado distinga a esos como lo que son y lo poco que valen. Desestimarlos es justo.

Si algún dueño, patrocinador o autor escondido de estas cañerias de pato-notas quiere reclamar algo, el trámite es bien simple: quitarse la máscara. Hablar de frente y hacerse responsable de sus publicaciones de manera retroactiva. Los espero, yo no tengo prisa, confío en su profunda intolerancia al ego herido. 

Ahora, lo que hace posible este cambio no es solo un arranque de valentía ni mi despertar ese de madrugada.

Detrás de estos cambios, nuestro medio empieza a operar una infraestructura de inteligencia artificial diseñada para hacer lo que ningún equipo humano puede hacer todos los días con todo lo que se publica: leer la información, desarmarla, extraer los datos cuando se detecten , y cruzarlos contra la memoria de lo que ya se dijo antes.

La máquina recuerda lo que luego el poder confía en que se nos olvide. Esa será su función y también su límite: propone, pero un ser humano dispone. Ninguna evaluación, criterio o producto se publicará jamás sin el cuidado de un periodista. El día que eso se invierta, y dejemos todo a la maquina, entonces cierren esta página porque ya no seremos nosotros. El periodismo o tiene alma, o deja de hablarle a los seres humanos perdiendo todo sentido.

El primer paso de este camino tiene nombre y se entregará desde mañana a un círculo muy reducido al que mantendré en mis listas de difusión, lo bauticé como “A Tiempo y Marcando el Ritmo”.

Ese es solo el inicio. Hay más productos en camino y cambios estructurales que iremos anunciando conforme estén listos —no antes, porque aquí no vamos a cometer el pecado que le señalamos al poder de anunciar lo que todavía no existe.
Empezamos en San Luis Potosí, que es donde el águila paró y donde han iniciado, nacido y generado hombres, mujeres, movimientos, piezas y talentos de valor universal.

Sin embargo, la vieja enfermedad de la repetición informativa y de la construcción deliberada de narrativas y relatos mediáticos desde el poder, mismos que obedecen al piramidal filtro del discurso occidental de producción, consumo y miedo, no es un problema exclusivo ni de nuestro estado ni país, es un asunto continental.

Y es que ese sistema viejo como Matusalen, junto a la velocidad sin criterio de las herramientas a la mano, el peligroso scroll incuestionable, el reto de informar en 4 palabras o detener al navegante en dos segundos, ha generado dos cosas: nuevas especies en el espectro de la comunicación y el periodismo, y la desalmada condena que nos depara si seguimos confundiendo cualquier cosa como noticia, sin cuestionarla y -lo que es peor- asumirla como verdad.

Se le atribuye a Mark Twain la afirmación: “Lo que te mete en problemas no es lo que no sabes, es lo que crees que sabes con certeza… y resulta no ser cierto”. Así nos está pasando.

El remedio no lo tenemos, pero primero hubo fiebre que paracetamol. El termómetro está a reventar y a la vista de todos.

Una cosa más, Culto Público y con esto cierro: En lo seguro no hay misterio, y cuando no hay camino…”se hace camino al andar “ escribió Antonio Machado.

Por lo tanto, seguro que nos llamarán locos, (lo bueno es que la cordura nos cae gorda y a mi me han dicho más feo) seguro incomodaremos a algunos o a muchos, seguro habrá tropiezos y errores.

Lo que les prometo es que no habrá arrepentimiento. El afán es honesto. Desde La Orquesta quiero contribuir a la construcción de un mástil, vela y timón con el que el periodismo supere la tempestad en la que estamos, y que surque los mares de eso que chocará de frente, fuerte y rapidísimo, eso de lo que no tenemos remota idea de lo que es, ni de lo cerca que pueda estar, pero -les aseguro- viene.

Yo soy Jorge Saldaña.

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