enero 6, 2026

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Homicidios, a la alza en la 4T en comparación con otros mandatos

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El número de homicidios ha incrementado al inicio de la 4T de López Obrador; La Orquesta comparó los mandatos de los últimos 4 presidentes

Por: El Saxofón

En la conferencia de prensa matutina del viernes 12 de abril, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el periodista de Univisión, Jorge Ramos sostuvieron un enfrentamiento verbal para contrastar los datos sobre la estadística de homicidios dolosos en el país.

Ramos, que como periodista también se ha convertido en protagonista de la noticia, cuestionó a López Obrador cómo pretende reducir a corto plazo la violencia en el país, si según cifras oficiales, en los primeros dos meses del 2019 los asesinatos subieron un 13.5 por ciento, con respecto al mismo periodo del 2018.

Las versiones periodísticas que se escribieron al respecto, se centraron en los dichos del presidente y el informador, pero no mencionaron las cifras ni de uno ni de otro. Lo que sigue líneas abajo, es una revisión de las cifras de homicidios que se han registrado en México en los últimos tres sexenios: Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto; para contrastarlas con las cifras iniciales de la gestión de Andrés Manuel López Obrador, que apenas arranca.

Vicente Fox: la Alternancia en el Poder

En el primer año de Vicente Fox como presidente de la República (2001), los homicidios reflejaron un pequeño repunte con respecto al año 2000. De 13 mil 828 carpetas de investigación abiertas, el número se elevó a 13 mil 855 (3 mil 512 por arma de fuego).

Sin embargo, al siguiente año 2002, los números bajaron levemente a 13 mil 148 asesinatos, 2 mil 616 de ellos cometidos con arma de fuego.

Para el 2003, hubo una baja más considerable. México reportó solo 2 mil 676 homicidios, aunque aumentaron los homicidios por disparos de arma de fuego a 3 mil 6; en los tres años que siguieron, la violencia homicida siguió en descenso: 11 mil 658 en 2004; 11 mil 246 en 2005, y un repunte al cierre en 2006, con 11 mil 806. En tanto, el uso de armas de fuego iba en incremento, pues en ese año fueron 3 mil 610 los asesinatos cometidos de esta manera.

Felipe Calderón: la Guerra contra el narco

De entrada, hay que decir que, desde el sexenio de Felipe Calderón, el homicidio doloso registra una tendencia al alza que ni ese, ni el gobierno de Enrique Peña Nieto pudieron contener. El fenómeno de la violencia avanzó y sigue avanzando con una inercia que, hasta el momento, ha sido imposible frenar; pero veamos las cifras:

En diciembre de 2006, Felipe Calderón asumió el gobierno de un país que, en ese año, el último de Vicente Fox al frente de la administración federal, registró 11 mil 806 carpetas de investigación por el delito de homicidio doloso, de los cuales el 30.57 por ciento, fueron asesinatos con arma de fuego.

En este punto, vale la pena volver la vista atrás, y remontarnos al año 2000, el año de la alternancia. En ese periodo anual, al cierre del sexenio del priista Ernesto Zedillo, se abrieron 13 mil 828 carpetas de investigación por el delito de homicidio. Esto quiere decir, que en los seis años siguientes, durante la administración foxista, el homicidio doloso disminuyó 14.62 por ciento.

Sin embargo, durante el sexenio calderonista, el panorama cambió abruptamente: seis años después de que Calderón asumió el poder -e inició la llamada Guerra Contra el Narco-, al cierre de 2012, se registraron 21 mil 459 carpetas de investigación por homicidios dolosos, de los cuales 11 mil 391 fueron cometidos con arma de fuego (53%).

La evolución de los homicidios en el sexenio de Felipe Calderón fue la siguiente:

En el primer año de Calderón como mandatario (2007), las carpetas de investigación por homicidio se redujeron a 10 mil 253, una disminución de 13.15 por ciento con respecto al año anterior. Sin embargo, la cifra de homicidios por arma de fuego alcanzó los 4 mil 40 casos, el 39.40 por ciento del total.

Ese fue el único año en el que la estrategia calderonista pareció funcionar. Para el 2008, los homicidios incrementaron un 28.30 por ciento, con 13 mil 155 carpetas de investigación abiertas, 5 mil 85 por asesinato con arma de fuego (38.65%).

Ya en 2009, los homicidios dejaron al menos 16 mil 118 víctimas, un aumento de 22.52 por ciento, con respecto al año previo. Del total de asesinatos, 8 mil 804 fueron cometidos con armas de fuego, cantidad equivalente al 54.6%.

En 2010 el homicidio doloso alcanzó las 20 mil 143 víctimas, en base al número de carpetas de investigación abiertas. En comparación con el 2009, el aumento fue del 24.97 por ciento. En este año, los homicidios por arma de fuego representaron el 59.5 por ciento del total.

Ya en 2011, en la recta final de la administración de Felipe Calderón, se registraron 22 mil 409 carpetas de investigación por homicidio. La cifra más alta del sexenio, que representó un repunte del 11.24 por ciento, con respecto al año anterior. Del total de asesinatos, el 56.29 por ciento fueron por arma de fuego.

Así, en el último año de su gobierno, Felipe Calderón dejó un país con 21 mil 459 muertos por homicidio, una reducción marginal del 4.23 por ciento con respecto al 2011. El 53.08 por ciento de estas muertes fue con arma de fuego.

De acuerdo con las cifras anteriores, se puede concluir que, en general, durante el sexenio de Felipe Calderón, el homicidio doloso registró un comportamiento a la alza, y terminó con un aumento del 81.76 por ciento, con respecto a las cifras registradas al cierre del sexenio de Vicente Fox. La estrategia calderonista, consistente en sacar al Ejército a las calles, fue un fracaso.

Enrique Peña Nieto: Saving México

El gobierno de Enrique Peña Nieto logró en los primeros tres años (2013, 2014 y 2015), reducir considerablemente las cifras de homicidios; todavía en el cuarto año (2016), la cuota de sangre se colocó por debajo de la cifra heredada por Felipe Calderón, pero en 2017, la violencia explotó y el estallido se extendió hasta el 2018.

Revisemos las cifras oficiales: en 2013, las carpetas de investigación abiertas por homicidio doloso bajaron de 21 mil 459 en 2012, a 18 mil 106, una disminución del 15.62 por ciento. Del total indagatorias 9 mil 774 fueron muertes por arma de fuego, lo que representa el 53.98 por ciento.

Para el 2014, continuó la tendencia a la baja, y ese año, se abrieron indagatorias por 15 mil 520 homicidios, una disminución del 14.28 por ciento, con respecto al año previo, y una baja de 27.67 por ciento con respecto al último año de Calderón como presidente. En este año, el 55.34 por ciento de los asesinatos se perpetraron con arma de fuego.

Ya en 2015, hubo un repunte de 8.9 por ciento, con respecto al 2014, pues se registraron 16 mil 909 carpetas de investigación por asesinatos intencionales (55.34 por ciento de ellos, con arma de fuego). Pero fue en 2016 cuando la estrategia de seguridad implementada por el gobierno de Enrique Peña Nieto hizo agua. Ese año la violencia en México dejó al menos 20 mil 547 víctimas (este fue el número de carpetas de investigación abiertas). El repunte del 21.51 por ciento casi alcanzó las peores cifras registradas en el sexenio de Felipe Calderón, y confirmó la tendencia alcista del uso de armas de fuego en los asesinatos, pues el 61.33 por ciento fueron cometidos en esta modalidad.

En 2017, la violencia homicida volvió a sentar sus reales en el país: con 25 mil 499 homicidios, 16 mil 949 de ellos con arma de fuego (66.46%); el 2017 fue registrado en la prensa como el más violento en la historia del país.

El 2018 volvió a marcar la misma tendencia, y también mereció el título de “el año más violento” de México en la prensa nacional e internacional. Cabe mencionar que en ese año, por primera vez, además de publicar el número de carpetas de investigación abiertas por homicidios dolosos, se hizo público el número de víctimas el cual es, desde luego, superior, pues en ocasiones se abre una sola carpeta de investigación por dobles homicidios o incluso por homicidios múltiples.

De esta forma, nos enteramos que el año pasado se abrieron 28 mil 839 carpetas de investigación por homicidio; 19 mil 966 de ellos, cometidos con arma de fuego, cantidad equivalente al 69.23 por ciento del total, sin embargo, el número de víctimas fue de 33 mil 369, y 23 mil 713 de ellas murieron por disparos de arma de fuego, es decir el 71.06 por ciento.

En conclusión, el sexenio de Enrique Peña Nieto inició con buenos números en el combate a la violencia homicida, fueron tres años en los que la estrategia implementada y probablemente otros factores aún por determinar, permitieron que los asesinatos intencionales se contrajeran de manera considerable.

Sin embargo, en la segunda mitad del sexenio, el estallido de violencia fue aún mayor que el registrado en el sexenio de Felipe Calderón. ¿Qué ocurrió?

Algunos analistas opinan que el desmantelamiento de grupos del crimen organizado, la captura de capos y líderes regionales o de grupos específicos, originó una fragmentación que propició la creación de pequeñas células delincuenciales que ampliaron su espectro criminal, y que no conocían más método que la violencia homicida para imponerse sobre los grupos contrarios.

López Obrador: la Cuarta Transformación

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador apenas inicia, y efectivamente, las cifras, a diferencia del primer año de Felipe Calderón, y de los primeros tres de Peña Nieto, no son esperanzadoras.

A contracorriente del discurso oficial, en los dos primeros meses del año suman 5 mil 649 víctimas de homicidio doloso; 2 mil 853 en enero y  2 mil 796 en febrero.

Si se compara solo este periodo bimestral con los primeros bimestres de los 4 años anteriores, lo más que se puede decir es que si bien la tendencia a la alza se mantiene, esta se ha reducido.

En el bimestre enero-febrero de 2016, los homicidios dolosos incrementaron 13.78 por ciento, con respecto al mismo periodo de 2015.

En 2017, aumentaron 35.03 por ciento, con respecto al primer bimestre de 2016, y en 2018 aumentaron 18.13 por ciento, con respecto al mismo periodo de 2017.

En tanto, en el primer bimestre de 2019, ya con López Obrador en la Presidencia, los homicidios aumentaron 13.5 por ciento, con respecto al 2018. Es decir, aumentaron menos, pero a final de cuentas aumentaron.

En detrimento de López Obrador, se puede decir que el número de víctimas de homicidios registrados en los dos primeros meses del año son superiores a las del año anterior: en enero del 2018 se registraron 2 mil 563 víctimas y 2 mil 414 en febrero, para hacer un total de 4 mil 977.

Esto quiere decir que en el primer bimestre de 2019, se ha registrado un aumento de 13.50 por ciento, con respecto al mismo periodo del año anterior. ¿Qué ocurre?

Sin duda, el actual gobierno enfrenta una fuerte inercia en el uso de la violencia homicida como manera de solucionar conflictos tanto entre delincuentes particulares, como entre grupos del crimen organizado. Contener esta tendencia requiere una estrategia que vaya mucho más allá del simple despliegue de fuerzas policiacas y castrenses. Así quedó demostrado en el sexenio de Felipe Calderón.

Hace falta un análisis profundo de lo que ocurrió durante el primer trienio de la administración de Enrique Peña Nieto que nos pudiera explicar qué fue lo que pasó entonces para que pudiera disminuir el número de homicidios, y qué pasó después para que volvieran a incrementar a tal grado.

En el mandato de Peña Nieto se creó la llamada Gendarmería Nacional, pero sus resultados al parecer fueron magros, sobre sus logros hay poco que decir, y en cambio se sabe más de cómo terminó: con sus elementos siendo desalojados de los hoteles donde se hospedaban, por falta de pago por parte de la institución a la cual estaban adscritos: la Policía Federal.

La apuesta y la promesa de Peña Nieto también era regresar el Ejército a los cuarteles, pero no pudo cumplirla. En contraste, la segunda mitad del sexenio peñanietista fue un baño de sangre, en el cual se vivieron varios episodios de violencia protagonizados por personal de las dos instituciones castrenses del país: el Ejército Mexicano y la Marina Armada de México.

Hoy, López Obrador apuesta por otra forma de militarización: la Guardia Nacional, un cuerpo integrado por personal con formación militar, comandado por militares en retiro, presuntamente orientado a brindar seguridad pública con un enfoque civil y de respeto a los derechos humanos. Esa es la propuesta: queda por ver si en realidad va a ocurrir así.

En 2018, SLP tuvo 9% más delitos que 2017

#4 Tiempos

Tiranos y los relatos que se creen | Apuntes de Jorge Saldaña

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Apuntes

 

Es un tirano, un loco, un dictador, un líder nocivo, un extremista peligroso.


Estoy hablando, Culto Público de Donald Trump, y estoy hablando también de Nicolás Maduro.

La diferencia no es moral. Es logística.

Le recomiendo leerlos bien, porque ambos encajan en los mismos adjetivos, la diferencia es que solo uno tiene portaaviones, agencias globales, jueces extraterritoriales y la vieja costumbre de decidir qué presidentes latinoamericanos sobran.

La de antier, con una gran diferencia.

La incursión de Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro no fue justicia. Fue injerencia.


Violó el derecho internacional, la Carta de la ONU y cualquier idea mínima de soberanía. Y no ocurrió por accidente ni por nobleza: ocurrió porque Washington puede.

Aquí conviene desmontar la mentira central.

Estados Unidos ya no interviene por ideologías.
No le importa el comunismo. No le interesa la izquierda. No le quita el sueño la democracia.

Interviene bajo una etiqueta mucho más rentable y flexible: narcoterrorismo, y eso, marca una nueva ruta en la historia de la intervención Yanki que se estrenó este 2026 en el siglo XXI.

Ese concepto es el comodín perfecto: mezcla crimen, miedo, drogas y guerra. Sirve para todo. No necesita pruebas concluyentes, solo enemigos útiles. Y permite lo que antes se hacía en nombre del “anticomunismo”, ahora con traje legal y discurso de seguridad.

Nada hay de romántico en esta historia. Trump no piensa en los venezolanos. No le importan sus libertades. No le duele su miseria.

Le importa el capital. El petróleo. El control.
Y demostrar que los tratados internacionales son papel mojado cuando estorban al negocio.

Venezuela no es una cruzada moral: es una reserva energética con presidente incómodo. Y esto tampoco es nuevo.

Cuba fue castigada no por dictadura, sino por desobedecer. Chile no cayó por autoritarismo, sino por atreverse a ganar elecciones. Nicaragua fue desgastada hasta pudrirse. Bolivia fue presionada hasta desfondarse. Brasil fue erosionado desde dentro. México es presionado sin necesidad de golpes.

El patrón es claro: la intervención no corrige, administra, no salva pueblos: reordena intereses.

Maduro, por supuesto, no es inocente, empobreció a su país, aplastó libertades y gobernó a fuerza de aparato.


Pero seamos adultos: el mayor mercado del narcotráfico no está en Caracas, está en Estados Unidos. (La mayoría de los venezolanos no tienen para un pan y sobreviven con 5 dólares a la semana, mucho menos tendrán para un “pase”).

El dinero pues, ni la droga, se quedan en Venezuela; viajan al norte. Pensar que la DEA y la CIA son espectadoras ingenuas es una broma histórica.

Aquí está el punto más incómodo —y más verdadero—:

Trump y Maduro se parecen más de lo que admiten:


Ambos se creen su propio relato. Ambos confunden poder con razón. Ambos creen que la realidad debe acomodarse a su discurso, no al revés.

Maduro se cree la resistencia. Trump se cree el sheriff del mundo.

Y cuando un imperio decide que puede capturar presidentes latinoamericanos sin consecuencias, el problema deja de ser Maduro.

Es el precedente. Es el mensaje. Es la advertencia.

Hoy fue Venezuela. Mañana será cualquiera que no obedezca.

Y no, no hay nada que celebrar. Ni para los venezolanos. Ni para América Latina. Ni para nadie que todavía crea que el derecho internacional sirve para algo más que decorar discursos.

A la gris y desdibujada Europa se la dividen Rusia, China y Estados Unidos (con su intervención a través de Palestina en contra de Irán por la misma razón que lo hace en Venezuela: petróleo)

En el continente americano, Trump juega a comerse el pastel él solo, con bravuconadas, aranceles, amenazas y ya vimos, con su propio relato y con su propia ley.

¿Quién es más tirano? Y más importante: ¿Quién es más sumiso? ¿El que reclama al tirano o el que le aplaude sus tiranías? (Acuérdense que los dos lo son)

 

BEMOLES.

Gracias y Ánimo Tocayo.

Muchos enviamos y recibimos buenos deseos estas fiestas que pasaron. En todos ellos se desea principalmente salud, no obstante hay quien aprovecha (o ignora) de verdad esos asuntos tan delicados, y pasados apenas unos días de los “buenos deseos”, regresa la mezquindad y el aprovechamiento de lo que sea, hasta lo más bajo, para sacar raja política. Que pena.

Desde este humilde espacio, agradezco las atenciones de mi tocayo, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, hoy ex titular del Interapas. En otras administraciones no coincidimos, en otras sí, pero lo que nos mantiene en comunicación no son los sexenios sino la amistad.

Como todo un profesional, Hernández Delgadillo cumplió con su encomienda hasta que vio cristalizada la gestión con el legislativo para el ajuste inflacionario de las tarifas del agua así como la autorización de los descuentos, lo que le dará un alivio al organismo en materia de ingresos y de recuperación de cartera vencida, dos temas que mucha falta le hacían al Interapas del que llevó las riendas. (Ánimo tocayo)

 

¿Y el relevo?

Es muy fácil criticar (y divertido, lo admito) pero, ¿hay algún valiente que le quiera entrar a dirigir el Interapas? Por lo poco que sé, se prevé que por algún tiempo el organismo estará en manos de un encargado de despacho, entre tanto se busque un perfil, técnicamente preparado y administrativamente hábil para lo que viene, que es una posible y seguramente muy tormentosa desincorporación de Soledad y de Pozos del organismo.

El asunto es más fácil decirlo que hacerlo, pero en fin. Además de los actos administrativos que los cambios implican, el tema implica correr una cortesía política para el Palacio de Gobierno, y es que eso es hacer política, lo que les ha dado buenos resultados en las últimas fechas tanto al gobernador Gallardo como al alcalde capitalino, Galindo.

Llevando la fiesta en paz (en lo posible) hay proyectos de inversión en infraestructura para la capital por más de 800 millones de pesos, buena comunicación y un “desarme bilateral” de la guerra sucia (que ya era mucha). Además, será un buen año para las finanzas de los capitalinos, pues se esperan más de mil 300 mdp de recaudación solo del impuesto predial para este año.

De regreso al asunto técnico- administrativo de la gestión del agua, hay que saber que la mayoría de los pozos que surten a Soledad están en territorio potosino, pero las plantas tratadoras están del otro lado… el rompecabezas es como de 30 mil piezas, en tres pisos y en cuarta dimensión.

Además, las implicaciones, cortes, cobros y reclamos entre que las cosas se acomodan, van a resultar más incómodos que la enfermedad, más en un año preelectoral, pero pues ya veremos qué iguana traga más pinole y de qué lado (¿o cómo era?)

 

Corresponsal

El asunto de Venezuela no es menor, es histórico, es un parteaguas y es un episodio para nuestra generación. En La Orquesta no queremos perder detalle y es por eso que a partir de hoy contaremos con la colaboración de Nicole Remesar, periodista venezolana que hará de nuestra corresponsal mientras sabemos si logísticamente es posible trasladarnos para allá (¿Sabían que no hay vuelos?)

Mientras tanto les seguiremos informando.

 

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

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SLP arrancará 2026 con más empleo formal y nuevas inversiones: STPS

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Aumentarán el número de ferias nacionales de empleo para facilitar la contratación de potosinos en nuevas vacantes

Por: Redacción

Crisógono Sánchez Lara, secretario del Trabajo y Previsión Social, manifestó un panorama optimista para el mercado laboral potosino durante este 2026. Tras cerrar el año previo con una cifra de 487 mil empleados formales, la administración estatal se prepara para un repunte significativo gracias a la llegada de nuevas inversiones.

Uno de los motores principales de este crecimiento será un nuevo proyecto económico de gran envergadura, recientemente anunciado por el Ejecutivo Estatal, el cual se estima requerirá una plantil la superior a los 5 mil trabajadores

. Sánchez Lara destacó que este auge en el empleo formal es clave para abatir la informalidad y fortalecer la economía de las familias potosinas.

Para acompañar este crecimiento, la Secretaría del Trabajo intensificará su estrategia de vinculación. Mientras que en el año 2025 se llevaron a cabo 18 ferias nacionales del empleo, la meta para este nuevo ejercicio es realizar un mínimo de 22 eventos de este tipo. El funcionario subrayó que el incremento en el número de ferias busca garantizar una mejor organización y una distribución más eficiente de las vacantes disponibles para asegurar que los buscadores de empleo encuentren espacios adecuados a sus perfiles.

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Segam reconoce que los tiraderos clandestinos siguen: “falta cultura ambiental”

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Sonia Mendoza, titular de la dependencia, subrayó que el problema persiste por falta de cultura ambiental y llama a la participación ciudadana

Por: Redacción

Sonia Mendoza Díaz, titular de la Secretaria de Ecología y Gestión Ambiental del Gobierno del Estado (Segam), señaló que la atención a los tiraderos clandestinos en San Luis Potosí se ha fortalecido mediante el diálogo y la coordinación con los ayuntamientos, aunque reconoció que el problema persiste por falta de cultura ambiental y corresponsabilidad social.

En entrevista, la funcionaria explicó que la dependencia a su cargo ha realizado visitas a los distintos municipios, donde se ha logrado establecer convenios de remediación con la mayoría de los presidentes municipales para corregir y regularizar sitios de disposición irregular de residuos.“A todos los hemos estado visitando, con todos los presidentes municipales ha habido muy buen diálogo para corregir los tiraderos clandestinos”, afirmó.

Mendoza detalló que, en varios casos, los municipios trabajan en la remediación de los tiraderos existentes, así como en la proyección de nuevos rellenos sanitarios

, lo que implica inversiones importantes, pero necesarias para cumplir con la normatividad ambiental vigente.

No obstante, reconoció que no se cuenta con una cifra exacta del número de tiraderos clandestinos en la entidad, ya que la estrategia se basa en recorridos permanentes y en la atención de denuncias ciudadanas, que derivan en inspecciones y clausuras cuando corresponde.

La ciudadanía también tiene que colaborar para evitar que los tiraderos clandestinos proliferen, y es obligación de las presidencias municipales prevenir y atender este tipo de situaciones”, subrayó.

Finalmente, Mendoza insistió en que combatir los tiraderos clandestinos es una tarea de corresponsabilidad, que involucra a ciudadanos, propietarios de predios y autoridades municipales, para evitar que estos focos de contaminación reaparezcan en la entidad.

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