#4 Tiempos
Hijos de mi brújula desatinada | Apuntes de viernes de Jorge Saldaña
APUNTES
Amigos del “no soy de aquí ni soy de allá”, hijos de mi falta de edad y porvenir: en este viernes de apuntes hago pública y extensiva mi invitación a la mudanza, al éxodo masivo e inmediato con rumbo al altiplano potosino.
Sí señores, allá en Cedral, en Vanegas, en Villa de la Paz, en Real de Catorce y otros municipios de la zona, puede uno encontrar todo el tiempo para ver las estrellas, allá se puede vivir con tranquilidad, en paz, se pueden dejar las puertas y ventanas abiertas, rondar sin angustias por sus calles y callejuelas, allá simple y sencillamente no hay inseguridad al grado que no hay ni necesidad de policías.
Nuestro altiplano es una utopía, un paraíso, un mar en calma. Y es que de acuerdo a sus presidentes municipales y sus jefes de seguridad, la vida allá es ligera y absolutamente segura, un oasis libre de delincuencia, de levantones, de balaceras, de grupos criminales, de secuestros, de drogas y hasta de migrantes. Todo está en paz.
Allá de vez en cuando alguien choca su auto y se arregla amistosamente con la contraparte. Muy pocas veces se comete alguna falta administrativa menor y algún sábado muy esporádico, se detiene a algún borrachín sin mayores aspavientos.
Ante semejante maravilla de información, le confieso Culto Público que yo mismo había preparado ya mis maletas cual Lupita Dalessio en Mudanzas y mi mayor dilema era escoger qué municipio, de entre los mencionados, escoger para continuar desde allá mi vida dispuesto a disfrutar de un alto cielo azul.
“Pero la de malas se nos vino” hijos de mis “nada me sale bien”. Ayer jueves en la mesa de seguridad que se llevó a cabo en Matehuala, mis esperanzas se rompieron como pantalla de celular contra una dura banqueta.
Mis ilusiones quedaron hechas pedazos cuando el general de la 12ª Zona Militar, Crisóforo Martínez Parra, intervino para exhibir la cantidad de mentiras y omisiones de los rabones reportes de incidencia que los alcaldes y jefes policiacos “altiplanenses” presentaron en la mesa de seguridad.
Gracias solo a Dios Misericordioso yo no estuve presente, pero tuve la oportunidad de conocer de primera mano la tremenda, altisonante, merecida y manoteada regañada marca diablo que el general les puso a los bribones presidentes municipales y sus jefes policiacos que se quisieron pasar de listos.
“Si aquí no pasa nada, entonces ¿qué hacemos aquí?”, les dijo Martínez Parra con sarcasmo militar (que es más castrense que el sarcasmo regular).
La exhibida fue memorable, a cada municipio les sacó sus trapitos al sol y de tantos, los dejó chiquitos y encuerados.
El general de la 12ª Zona enumeró las acciones que el ejercito y el gobierno del estado han llevado a cabo en cada municipio y se contaron detenciones de objetivos importantes, desarticulación de células criminales, decomisos de drogas de todos los tipos, ubicación y desmantelamiento de talleres de “blindaje” clandestinos y otra media docena de intervenciones que “misteriosamente” no estaban apuntadas en los reportes municipales.
Del amable “o nos dejamos de hacer tontos (no estoy seguro si usó esa palabra o la otra que es mi favorita) o no vamos a llegar a ningún lado”, les dijo.
No pues toma chango tu banana, los presidentes ya no sabían ni qué decir y sus policías pues menos.
¿A quién protegen y por qué se callan las autoridades de esa zona respecto a la realidad de la inseguridad de sus municipios? Esa pregunta está re fácil.
Lo difícil será que a partir de ahora los alcaldes entren en cintura y valga la pena la descobijada que les dio el general del ejercito.
Como datos adicionales a la realidad del altiplano: Real de 14 solo tiene una patrulla y 30 elementos policíacos. En Cedral no hay más de una docena de policías y ninguno, pero ninguno, tiene siquiera permiso para portar armas porque no están acreditados dentro de las licencias colectivas, ya de las pruebas de control y confianza mejor ni hablamos.
Entonces, sabiendo la verdad, a los que son de aquí mejor aquí quédense y a los que son de allá exijan a sus autoridades no ser tan mentirosas e invertirle dinero y estrategia al tema de la seguridad.
En otros asuntos, amigos de los caminos del sur, hijos de mi “vámonos para Guerrero porque le falta un lucero” les comparto que San Luis Potosí no asistirá al tianguis turístico de Acapulco y será el único estado de todo el país que estará ausente.
El costo-beneficio, de acuerdo a lo que pude platicar con la titular de turismo, Paty Veliz, hizo inviable la participación potosina y en este momento, me dijo, se tienen otras prioridades.
Ni modo, no habrá venta de destinos ni acuerdos con operadoras para SLP en esta ocasión. Los casi 2 millones de pesos que hubiera costado el piso y montaje del stand allá cerca de las playas de Caleta y Caletilla, parecieron excesivos al presupuesto estatal y se usarán en otras causas turísticas de mayor beneficio para el estado.
Por cierto: ¿Cuánto costaría el evento “Mexicana Universal” operado por la Secretaría de Cultura y cuántos beneficios atraería a la entidad? Nada más es una duda.
En fin, no todo son malas noticias, para el próximo 24 de mayo se tienen altas expectativas para que SLP sea premiado en varias categorías en el certamen “México Desconocido”, ojalá nos vaya bien porque en materia de turismo nos hace falta un lucero, y ese lucero eres tú.
Ya para rematar el tema, el ayuntamiento capitalino si acudirá al tianguis acapulqueño, ya tienen todo listo e igual y hasta un llaverito les traen de recuerdo a los de la secretaría estatal.
Por cierto los que hicieron ayer muy buenos acuerdos y recuerdos fueron los New Orange, los MC locales que estuvieron de manteles largos y recibieron a figuras nacionales como al muy joven encargado de la estrategia política nacional de ese partido y al titular nacional de las juventudes naranjas.
Tuvieron una jornada productiva, en la mañana hicieron reta de futbol con los jóvenes, al medio día tuvieron un “conversatorio” y por la tarde en el Teatro de la Paz entregaron un par de reconocimientos a dos profesionales de la salud que se distinguieron por su destacada labor en el combate al Covid.
Esperen… ¿En el Teatro de la Paz? Pues sí, efectivamente.
A la dupla Antonio de Rabinal Gamboa y Liz Torres, secretario de cultura de facto y secretaria de cultura de hecho, respectivamente, se les hizo de lo más generoso y políticamente correcto prestar el recinto de Villerías para un evento de un partido político.
Bendita ignorancia o maldito dolo, cualquiera de las dos reprobable.
¿No sabrán que prestar un recinto público a un partido político es un desvío de recursos?
¿Qué sigue? Seguramente la próxima asamblea de Conciencia Popular será en el Museo Francisco Cossio.
La próxima convención del PRI pues puede ser en el Teatro de la Ciudad.
Cuando el PAN así lo quiera, pues puede llevar a cabo su reunión de Consejo Político en la Cineteca o en Bellas Artes.
Al partido de Tecmoloco, pues seguro le prestan el Museo de la Máscara
Total, a la Secretaría de Cultura le importa un comino la legalidad.
Mañana seguramente sacarán de la manga un recibo y dirán que fue rentado pero créame, no fue así y aunque lo fuera… ¿Con qué criterios se están rentando los museos y espacios culturales? ¿Con qué tarifas? ¿Con qué tabulador?
Les digo que ni el peor ebrio de la peor cantina de la peor colonia, tomaría decisiones tan embriagadas de ignorancia como las que toman la dupla Rabi-Liz.
Así como van, esos no llegan al informe.
Hasta la próxima hijos de mi alma musical y disfruten su viernes.
Atentamente,
Jorge Saldaña.
También lee: Antonio de Rabinal Gamboa, el ebrio Secretario de Cultura de San Luis | Apuntes de Jorge Saldaña
Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano
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