enero 27, 2026

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#4 Tiempos

Hijos de mi brújula desatinada | Apuntes de viernes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Amigos del “no soy de aquí ni soy de allá”, hijos de mi falta de edad y porvenir: en este viernes de apuntes hago pública y extensiva mi invitación a la mudanza, al éxodo masivo e inmediato con rumbo al altiplano potosino.

Sí señores, allá en Cedral, en Vanegas, en Villa de la Paz, en Real de Catorce y otros municipios de la zona, puede uno encontrar todo el tiempo para ver las estrellas, allá se puede vivir con tranquilidad, en paz, se pueden dejar las puertas y ventanas abiertas, rondar sin angustias por sus calles y callejuelas, allá simple y sencillamente no hay inseguridad al grado que no hay ni necesidad de policías.

Nuestro altiplano es una utopía, un paraíso, un mar en calma. Y es que de acuerdo a sus presidentes municipales y sus jefes de seguridad, la vida allá es ligera y absolutamente segura, un oasis libre de delincuencia, de levantones, de balaceras, de grupos criminales, de secuestros, de drogas y hasta de migrantes. Todo está en paz.

Allá de vez en cuando alguien choca su auto y se arregla amistosamente con la contraparte. Muy pocas veces se comete alguna falta administrativa menor y algún sábado muy esporádico, se detiene a algún borrachín sin mayores aspavientos.

Ante semejante maravilla de información, le confieso Culto Público que yo mismo había preparado ya mis maletas cual Lupita Dalessio en Mudanzas y mi mayor dilema era escoger qué municipio, de entre los mencionados, escoger para continuar desde allá mi vida dispuesto a disfrutar de un alto cielo azul.

“Pero la de malas se nos vino” hijos de mis “nada me sale bien”. Ayer jueves en la mesa de seguridad que se llevó a cabo en Matehuala, mis esperanzas se rompieron como pantalla de celular contra una dura banqueta.

Mis ilusiones quedaron hechas pedazos cuando el general de la 12ª Zona Militar, Crisóforo Martínez Parra, intervino para exhibir la cantidad de mentiras y omisiones de los rabones reportes de incidencia que los alcaldes y jefes policiacos “altiplanenses” presentaron en la mesa de seguridad.

Gracias solo a Dios Misericordioso yo no estuve presente, pero tuve la oportunidad de conocer de primera mano la tremenda, altisonante, merecida y manoteada regañada marca diablo que el general les puso a los bribones presidentes municipales y sus jefes policiacos que se quisieron pasar de listos.

“Si aquí no pasa nada, entonces ¿qué hacemos aquí?”, les dijo Martínez Parra con sarcasmo militar (que es más castrense que el sarcasmo regular).

La exhibida fue memorable, a cada municipio les sacó sus trapitos al sol y de tantos, los dejó chiquitos y encuerados.

El general de la 12ª Zona enumeró las acciones que el ejercito y el gobierno del estado han llevado a cabo en cada municipio y se contaron detenciones de objetivos importantes, desarticulación de células criminales, decomisos de drogas de todos los tipos, ubicación y desmantelamiento de talleres de “blindaje” clandestinos y otra media docena de intervenciones que “misteriosamente” no estaban apuntadas en los reportes municipales.

Del amable “o nos dejamos de hacer tontos (no estoy seguro si usó esa palabra o la otra que es mi favorita) o no vamos a llegar a ningún lado”, les dijo.

No pues toma chango tu banana, los presidentes ya no sabían ni qué decir y sus policías pues menos.

¿A quién protegen y por qué se callan las autoridades de esa zona respecto a la realidad de la inseguridad de sus municipios? Esa pregunta está re fácil.

Lo difícil será que a partir de ahora los alcaldes entren en cintura y valga la pena la descobijada que les dio el general del ejercito.

Como datos adicionales a la realidad del altiplano: Real de 14 solo tiene una patrulla y 30 elementos policíacos. En Cedral no hay más de una docena de policías y ninguno, pero ninguno, tiene siquiera permiso para portar armas porque no están acreditados dentro de las licencias colectivas, ya de las pruebas de control y confianza mejor ni hablamos.

Entonces, sabiendo la verdad, a los que son de aquí mejor aquí quédense y a los que son de allá exijan a sus autoridades no ser tan mentirosas e invertirle dinero y estrategia al tema de la seguridad.

En otros asuntos, amigos de los caminos del sur, hijos de mi “vámonos para Guerrero porque le falta un lucero” les comparto que San Luis Potosí no asistirá al tianguis turístico de Acapulco y será el único estado de todo el país que estará ausente.

El costo-beneficio, de acuerdo a lo que pude platicar con la titular de turismo, Paty Veliz, hizo inviable la participación potosina y en este momento, me dijo, se tienen otras prioridades.

Ni modo, no habrá venta de destinos ni acuerdos con operadoras para SLP en esta ocasión. Los casi 2 millones de pesos que hubiera costado el piso y montaje del stand allá cerca de las playas de Caleta y Caletilla, parecieron excesivos al presupuesto estatal y se usarán en otras causas turísticas de mayor beneficio para el estado.

Por cierto: ¿Cuánto costaría el evento “Mexicana Universal” operado por la Secretaría de Cultura y cuántos beneficios atraería a la entidad? Nada más es una duda.

En fin, no todo son malas noticias, para el próximo 24 de mayo se tienen altas expectativas para que SLP sea premiado en varias categorías en el certamen “México Desconocido”, ojalá nos vaya bien porque en materia de turismo nos hace falta un lucero, y ese lucero eres tú.

Ya para rematar el tema, el ayuntamiento capitalino si acudirá al tianguis acapulqueño, ya tienen todo listo e igual y hasta un llaverito les traen de recuerdo a los de la secretaría estatal.

Por cierto los que hicieron ayer muy buenos acuerdos y recuerdos fueron los New Orange, los MC locales que estuvieron de manteles largos y recibieron a figuras nacionales como al muy joven encargado de la estrategia política nacional de ese partido y al titular nacional de las juventudes naranjas.

Tuvieron una jornada productiva, en la mañana hicieron reta de futbol con los jóvenes, al medio día tuvieron un “conversatorio” y por la tarde en el Teatro de la Paz entregaron un par de reconocimientos a dos profesionales de la salud que se distinguieron por su destacada labor en el combate al Covid.

Esperen… ¿En el Teatro de la Paz? Pues sí, efectivamente.

A la dupla Antonio de Rabinal Gamboa y Liz Torres, secretario de cultura de facto y secretaria de cultura de hecho, respectivamente, se les hizo de lo más generoso y políticamente correcto prestar el recinto de Villerías para un evento de un partido político.

Bendita ignorancia o maldito dolo, cualquiera de las dos reprobable.

¿No sabrán que prestar un recinto público a un partido político es un desvío de recursos?

¿Qué sigue? Seguramente la próxima asamblea de Conciencia Popular será en el Museo Francisco Cossio.

La próxima convención del PRI pues puede ser en el Teatro de la Ciudad.

Cuando el PAN así lo quiera, pues puede llevar a cabo su reunión de Consejo Político en la Cineteca o en Bellas Artes.

Al partido de Tecmoloco, pues seguro le prestan el Museo de la Máscara

Total, a la Secretaría de Cultura le importa un comino la legalidad.

Mañana seguramente sacarán de la manga un recibo y dirán que fue rentado pero créame, no fue así y aunque lo fuera… ¿Con qué criterios se están rentando los museos y espacios culturales? ¿Con qué tarifas? ¿Con qué tabulador?

Les digo que ni el peor ebrio de la peor cantina de la peor colonia, tomaría decisiones tan embriagadas de ignorancia como las que toman la dupla Rabi-Liz.

Así como van, esos no llegan al informe.

Hasta la próxima hijos de mi alma musical y disfruten su viernes.

Atentamente,

Jorge Saldaña.

También lee: Antonio de Rabinal Gamboa, el ebrio Secretario de Cultura de San Luis | Apuntes de Jorge Saldaña

El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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