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#FronteraSangrienta | ¿Por qué decenas de cuerpos son dejados entre SLP y Zacatecas?

De poco han servido los esfuerzos de las autoridades de ambos estados, solo en 2020 se han encontrado 32 cadáveres en municipios de San Luis que están en la frontera zacatecana 

Por: Redacción 

La mañana del lunes 5 de octubre, el hallazgo de 13 cadáveres en un  paraje del municipio de Villa de Ramos prendió los focos rojos en San Luis Potosí. Apenas el domingo 4, habían sido encontrados seis cuerpos encobijados a la orilla de la carretera federal 62, en Vanegas, otro municipio ubicado en la frontera con Zacatecas.

Las autoridades potosinas se apresuraron a aseverar que las 12 víctimas de Villa de Ramos eran procedentes del estado vecino y, aunque en un primer momento sus pares de Zacatecas lo negaron, al día siguiente, el secretario de gobierno de San Luis Potosí, Alejandro Leal Tovías, confirmó que, efectivamente, los cuerpos pertenecían a personas que en vida habitaron los municipios de Guadalupe, Villa de Cos, Jerez y Fresnillo.

En San Luis Potosí la franja fronteriza con Zacatecas está integrada por nueve municipios: Vanegas, Catorce, Santo Domingo, Villa de Ramos, Salinas, Moctezuma, Ahualulco, Mexquitic de Carmona y Villa de Arriaga. Tres carreteras federales, la 49, la 62 y la 63. cruzan estas demarcaciones, y las unen con el centro del estado.

Aunque la violencia en esta zona no parece ser endémica, desde septiembre de 2017, La Orquesta advirtió sobre la presencia de grupos del crimen organizado que solían abandonar los cuerpos de sus víctimas en carreteras, caminos y parajes de la región. Un reportaje titulado, “Santo Domingo, tiradero de cadáveres” dio cuenta del hallazgo de al menos 11 personas ejecutadas en un periodo de nueve meses: 5 en Villa de Ramos y 6 en Santo Domingo, (estos últimos arrojados ahí entre agosto y septiembre).

De ese tiempo a la fecha, la situación ha empeorado. En lo que va del 2020, se han encontrado al menos 32 cuerpos con huellas de tortura y ejecución. Es decir, antes de la masacre del lunes, ya se habían encontrado 19 cuerpos, sin embargo, hasta entonces a nadie parecía preocuparle que la zona se estuviera convirtiendo, prácticamente, en un cementerio a cielo abierto.

De poco o nada han servido los acuerdos de seguridad firmados por los gobiernos de Zacatecas y San Luis Potosí, para “blindar” la frontera. Los cadáveres “importados”, siguen apareciendo. ¿Por qué los tiran en San Luis? Misterio. Al gobierno potosino le ha bastado probar que los cuerpos encontrados el lunes 5 eran de zacatecanos para echar tierra al asunto, por su parte, el gobierno de Zacatecas, a cargo de Alejandro Tello, guarda silencio.

Hasta ahora se ha hecho público el hecho de que diez de las 13 víctimas fueron reclamadas por familias de Zacatecas y, hasta el viernes 9 de octubre, había tres en calidad de desconocidos. Entre tanto, de los 6 encobijados de Vanegas nada se ha dicho, no se sabe si ya fueron identificados o reclamados, ni tampoco se ha dado a conocer su procedencia.

Estas ejecuciones se atribuyeron a las pugnas que se registran en territorio zacatecano entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. En los días posteriores, mandos policiacos de San Luis Potosí y Zacatecas, se reunieron para dar seguimiento al caso; los gobernadores Alejandro Tello y Juan Manuel Carreras entablaron diálogo.

 

Incidencia delictiva en la zona 

En los municipios de la franja fronteriza con Zacatecas, como en cualquier pueblo pequeño, la incidencia delictiva es baja. Podría decirse que la mayoría de los delitos que se denuncian son algunos robos y de índole sexuales, principalmente. Sin embargo, de cuando en cuando, algún asesinato viene a perturbar la tranquilidad de los habitantes. Hasta el 30 de septiembre pasado, de acuerdo con las cifras oficiales, tres de las 9 localidades no registraban ningún homicidio: Moctezuma, Santo Domingo y Vanegas. Sin embargo, apenas inició octubre, la situación cambió y ya solo queda Moctezuma en esta condición.

En los últimos años, y especialmente este 2020, los hechos violentos han aumentado. Villa de Ramos registra 8 homicidios dolosos, 4 de ellos con arma de fuego; Villa de Arriaga registra 5, 4 con arma de fuego; Mexquitic acumula 5 homicidios con arma de fuego y un feminicidio; y Salinas de Hidalgo registra dos homicidios. En tanto, Catorce, Santo Domingo y Ahualulco registran un asesinato intencional cada  uno, mientras que Moctezuma no registra ningún caso. En todas las localidades hay casos de lesiones perpetradas con arma de fuego.

Mención especial merece Vanegas, un pequeño pueblo con menos de 8 mil habitantes que, hasta antes de que vinieran a tirar los cinco cuerpos en la carretera 62, registraba cero homicidios, cero feminicidios y solo 5 casos de lesiones, 1 con arma blanca y 4 con otro elemento.

Desde luego, el hallazgo de los 13 cadáveres en Villa de Ramos representa una muestra superlativa de la soterrada violencia que asola la región, sin embargo no es más que el síntoma más notorio, hasta ahora, del malestar que aqueja esos lares.

El 13 de enero de este año, un ataque a policías se saldó con dos muertos, un hombre y una mujer, en la carretera a Villa de Arriaga.

El 17 de enero de 2020, policías de Investigación de la Fiscalía General del Estado (FGESLP), se enfrentaron a balazos con secuestradores en la comunidad Rincón del Porvenir, en Ahualulco; la víctima, un  hombre de 76 años, fue rescatada con vida pero uno de los plagiarlos murió tras la balacera. Según versiones, los delincuentes dijeron pertenecer al CJNG.

El 14 de febrero en la comunidad Tepetate, Villa de Arriaga fue abandonado un cadáver calcinado, con señales de tortura; al principio se desconocía el género, después se supo que se trataba de una mujer.

El 11 de marzo, un hombre fue hallado sin vida en la Privada La Sierra, en la comunidad de Estanzuela, perteneciente al municipio de Mexquitic de Carmona. En el lugar se halló un arma de fuego que pudo haber sido utilizada para privarlo de la vida. El cuerpo no fue identificado, los habitantes de la localidad dijeron que no era de ese lugar.

La tarde noche del 23 de abril, en un despoblado de la localidad de El Mezquital, en el municipio de Villa de Arriaga, un hombre fue ejecutado a balazos; al parecer viajaba a bordo de una camioneta y de pronto fue atacado por una persona o personas desconocidas. El cuerpo, que quedó cerca del vehículo, no fue identificado.

El lunes 24 de agosto se localizó un cadáver envuelto en un cobertor verde a unos kilómetros de la comunidad de Zaragoza, en la zona norte del Altiplano potosino. Luego de un reporte, elementos de la policía municipal de Vanegas acudieron al lugar de los hechos como primeros respondientes.

Reportes periodísticos refieren que el 23 de agosto previo, dos policías municipales de Vanegas habrían sido levantados mientras realizaban un recorrido de vigilancia; en el lugar sólo se encontró la patrulla que utilizaban, abandonada, con las puertas abiertas y sin señales de los oficiales. No hay más datos al respecto.

El 4 de septiembre fueron encontrados 5 cuerpos sin vida en Villa de Ramos. Cuatro de ellos, fueron asesinados a balazos a la mitad de un  camino de terracería en la comunidad de El Zacatón, mientras que uno más se halló calcinado  en el camino que va de la comunidad de Emiliano Zapata, Villa de Ramos, a El Saladillo, en Pánfilo Natera, Zacatecas. Al menos dos de las víctimas fueron identificadas como procedentes de este último municipio.

El 1 de octubre pasado, los cuerpos de tres hombres ejecutados fueron localizados a un costado de la carretera 62 en su tramo Vanegas-San Tiburcio, presentaban lesiones de arma de fuego y había cartuchos percutidos.

El 3 de octubre se reportó el hallazgo de seis cuerpos sin vida en los límites del municipio de Vanegas con el estado de Zacatecas. Los cuerpos se encontraban envueltos en cobijas y fueron dejados a la orilla de la carretera federal conocida como El Bado a la comunidad Tanque de Guadalupe de la entidad zacatecana.

La tarde del domingo 4 de octubre, en el municipio de Santo Domingo en una milpa ubicada entre las comunidades de El Barril y Jesús María, fue encontrado el cuerpo de una persona sin vida enredado en una cobija.

El lunes 5 fue el acabose: 13 cuerpos abandonados en dos camionetas fueron encontrados en la carretera interestatal El Barril (en Villa de Ramos) y Villa de Cos, en el entronque de la comunidad Dulce Grande. Luego de las primeras indagatorias sobre el caso, el secretario general de gobierno, Alejandro Leal Tovías dijo a la prensa que las víctimas fueron asesinadas en dos domicilios de la comunidad de Chupaderos, perteneciente a Villa de Cos. Tras ejecutarlos, sus verdugos se desplazaron a lo largo de 33 kilómetros por la carretera Chaparrosa-Los Amarillos, cruzaron la frontera y se adentraron en territorio potosino para dejar los cadáveres en el entronque a la comunidad de Dulce Grande.

 

¿Coordinación?

Los cruentos hechos de Vanegas y Villa de Ramos, dejaron en evidencia que el supuesto “blindaje” de la frontera con Zacatecas en realidad no existe, el cruce de declaraciones entre funcionarios potosinos y zacatecanos, en primera instancia, echa por tierra la presunta coordinación existente en materia de seguridad.

«Hablé ayer con el Gobernador (Alejandro Tello), hemos tenido muchos incidentes, hechos que se realizan en el estado de Zacatecas y que se depositan algunos cuerpos de este lado», declaro Juan Manuel Carreras a la prensa al día siguiente de la masacre.

Por su parte el secretario de gobierno, Alejandro Leal Tovías informó que “Se ubicaron dos domicilios en una localidad del municipio de Villa de Cos en donde fueron ejecutadas estas personas y ya se presentaron los familiares de 10 de los 13 fallecidos a identificar y reclamar los cuerpos. Algunos de ellos eran de Fresnillo, otros de Jerez y otros del mencionado municipio de Villa de Cos“. Tomando en cuenta esta información, aclaró que las muertes serán contabilizadas o formarán parte de las estadísticas de esa entidad. Lo que no queda claro es cual fiscalía llevará la investigación.

 

Convenios de seguridad, ineficaces

El diez de marzo de 2017, un boletín de prensa del gobierno de Zacatecas, dio noticia de la visita del gobernador  Alejandro Tello a San Luis Potosí, para reunirse con su homólogo Juan Manuel Carreras. El motivo del encuentro fue firmar un convenio en materia de procuración de justicia y de seguridad. El comunicado está plagado de los lugares comunes habituales en ese tipo de documentos:

“Alejandro Tello solicitó a las autoridades de seguridad de ambos estados generar una sinergia para combatir el delito y ofreció toda la disposición y garantía de la administración a su cargo para darle resultados a los zacatecanos y a los potosinos.

“El Gobernador de San Luis Potosí, Juan Manuel Carreras, consideró que en la medida que se tenga mayor comunicación y coordinación entre los dos gobiernos vecinos, habrá mejores resultados en el combate al crimen, por lo que agradeció el acuerdo logrado.

El convenio firmado este jueves consiste en adoptar políticas anticriminales de manera integral, que permitan diseñar y ejecutar estrategias conjuntas para abordar el fenómeno de la delincuencia”, reza el boletín.

Desde entonces, los gabinetes de seguridad de ambas entidades han estado en supuesta coordinación, sin embargo, los resultados son, por decir lo menos, cuestionables. Tres años después, la realidad demuestra que las intenciones de los mandatarios no fueron más que palabrería, simple demagogia que no se traduce en táctica o estrategia.

En numerosas ocasiones, tanto el Secretario de Seguridad, Jaime Pineda, como el Comandante de la 12ª Zona Militar, Guzmar Ángel Castillo González, han hecho declaraciones a la prensa sobre el supuesto blindaje de las fronteras de San Luis Potosí con otras entidades, entre ellas Zacatecas.

Por ejemplo: En septiembre de 2019, el General Castillo González declaró que “Como parte de las estrategias de la 12ª. Zona Militar para fortalecer la seguridad en las zonas limítrofes entre San Luis Potosí y estados vecinos, se mantiene comunicación y coordinación constante con las 11ª, 15ª y 16ª Zona Militar”, lo anterior  “luego de que el titular de Seguridad Pública del Zacatecas Ismael Camberos Hernández dio a conocer la existencia de al menos 10 órdenes de aprehensión de objetivos criminales que delinquen en la zona”.

En esa ocasión, el General dijo: “estamos trabajando de manera coordinada, ahí desde luego involucramos a los compañeros de la Policía Federal, también a la policía estatal para que tengamos mejores resultados”.

El 17 de septiembre de este año, Jaime Pineda, secretario de Seguridad, dijo a los medios que “la prioridad en materia de seguridad es seguir blindado las fronteras con entidades vecinas, en coordinación con las corporaciones encargadas de mantener la paz en la entidad”, entre las cuales mencionó .al Ejército, la Guardia Nacional y la policía de Investigación de la Fiscalía General del Estado.

Declaraciones como estas se han repetido una y otra vez en la prensa, pero, si con todos sus blindajes, los grupos delincuenciales pueden venir a tirar sus cadáveres en territorio potosino, queda claro que la realidad es diametralmente opuesta.

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