Gabriel Salvador Martínez Flores, estudiante de Derecho y medallista nacional de tiro con arco, tenía 21 años. Su familia exige a Claudia Sheinbaum que el crimen no quede impune
Por: Redacción
La muerte de Gabriel Salvador Martínez Flores, estudiante de séptimo semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), provocó indignación entre la comunidad universitaria y llevó a su familia a dirigir una carta abierta a la presidenta Claudia Sheinbaum para exigir justicia.
El joven fue asesinado el viernes 7 de agosto, cuando regresaba de sus actividades cotidianas. De acuerdo con los primeros datos proporcionados sobre el caso, habría sido víctima de un asalto y recibió dos impactos de bala.
Ante el hecho, familiares del joven difundieron una carta abierta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, en la que cuestionan la falta de atención mediática y de respuestas institucionales frente al crimen.
La misiva, redactada por una tía de Gabriel, reclama que las víctimas de la violencia no sean reducidas a cifras estadísticas y enfatiza que el joven tenía una historia, una familia, proyectos y responsabilidades que quedaron truncados.
“Gabriel no es ni será un número”, sostiene el mensaje familiar, que reclama que su asesinato sea investigado y que no termine convertido en una carpeta más dentro de las estadísticas de violencia.
La carta también describe el impacto que el crimen ha provocado en su madre, su abuela y sus hermanos, y cuestiona la situación de inseguridad que, desde la perspectiva de la familia, permitió que el joven fuera víctima de un ataque mientras regresaba de sus actividades.
La familia también señala condiciones de inseguridad en la zona donde ocurrió el crimen, particularmente la falta de iluminación y vigilancia, aunque corresponde a las autoridades determinar las circunstancias concretas en las que ocurrió el asesinato.
El caso ha generado una exigencia que trasciende a la familia: que las autoridades esclarezcan quién asesinó a Gabriel Salvador Martínez Flores, determinen las responsabilidades correspondientes y eviten que su muerte quede sin respuesta.
Gabriel tenía 21 años y formaba parte del equipo Águilas UASLP como atleta de tiro con arco, disciplina en la que obtuvo reconocimiento y participó en competencias nacionales. Le faltaba aproximadamente un año para concluir sus estudios en la Facultad de Derecho “Abogado Ponciano Arriaga Leija”.
De acuerdo con sus familiares, para contribuir a los gastos de su hogar y apoyar económicamente a su madre, vendía comida dentro de la universidad bajo el nombre de “Los muertos de hambre”. También colaboraba con el negocio familiar en un tianguis durante los domingos.
Además, de acuerdo con sus familiares y compañeros, Gabriel participaba en el cuidado de su abuela, de 80 años, y destinaba parte de su tiempo al rescate de animales.
Su muerte generó una amplia respuesta entre estudiantes, docentes, deportistas, vecinos y familiares. El velatorio reunió a cientos de personas, al punto de que el espacio resultó insuficiente para recibir a quienes acudieron a despedirlo.
La Facultad de Derecho de la UASLP publicó una esquela para expresar solidaridad con la familia del estudiante.
Hasta el momento, no se ha informado sobre personas detenidas por estos hechos ni se ha difundido un posicionamiento público de la Fiscalía General del Estado que permita conocer mayores detalles sobre el avance de la investigación.
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