APUNTES
“…Paradoja compleja, fatal y rinconera” ¿Qué mas se va a negociar en el “me quiere, no me quiere” de la discusión sobre la Reforma Electoral?
Culto Público, hijos de mi brújula con aguja de Tarot y de este San Luis de las realidades: Me han pedido que afile la pluma (debo decir que nunca la dejé descansar, solo me hice pato un ratito por así convenir a mis intereses) para desmenuzar este entuerto que la presidenta Claudia Sheinbaum ha mandado al Congreso de la Unión y dibujar un boceto de panorama electoral al momento respecto a la elección del 2027 en SLP, un proceso que, le aviso a los despistados: ya comenzó-.
Y es que respecto a la reforma electoral, Culto público: no hay nada más estimulante que ver en tiempo real cómo se les hace engrudo el tema a los partialiados de la presidenta, que les envió hasta ayer martes y no el lunes como lo anunció, lo que prácticamente es un suicidio político asistido en cadena nacional.
La paradoja es compleja, fatal y rinconera: Es tanto como pedir a los partidos aliados, votar por su propio funeral o darse un balazo en el pié (en este caso en un ala) y lo peor: ya sea que lo hagan a favor o en contra, Verde y PT podrían salir perdiendo.
Me explico: la presidenta necesita sí o sí, los votos de los diputados verdes y los petistas tanto como a sus senadores para que se haga realidad su reforma electoral, pero como está planteada, si los verdes la aprueban “pierden” (se reduce significativamente su presupuesto y pierden todo margen de negociación y dedazos para las pluris federales, en pocas palabras estarían aprobando que la presidenta ya no los necesite -o los necesite menos en la segunda parte de su mandato- y no ser necesario en política es lo mismo que no subirse al carrusel, es quedarse abajo para a caso saludar en cada vuelta).
Ahora que si los dipualiados votan en contra del bastón de mando y le dicen que no a la presidenta, también pierden (creo que esto no se necesita mayor explicación).
Ese escenario significaría un franco rompimiento con la primer mandataria y desahuciar a la alianza Verde- Morena en las cámaras, que perderían la mayoría relativa y calificada, “encareciendo” -ni modo hay que aceptarlo- el amor a la 4T votación por votación.
El “sí me quiere, no me quiere” que se deshojará en los próximos días en San Lázaro, también se convierte en moneda de cambio de cara al siguiente proceso electoral.
Ese proceso que se acerca como los viernes se acercan a los jueves en la noche, en el que estarán en juego los 300 distritos federales, (el equilibrio de la segunda parte del sexenio de Sheinbaum) 17 gubernaturas, cientos de diputados locales e incontables alcaldías.
La gran pregunta es: si el Partido Verde vota a favor de la reforma (muy seguramente con adecuaciones que se harán en el camino) ¿A cambio de qué estaría dispuesto a recibir menos presupuesto y tener menos curules? ¿Mantener el estado que gobiernan (o sea a nosotros) y asegurar el triunfo en otro u otros? ¿Un seguro de sobrevivencia para el Verde sin fecha de caducidad?
Y es aquí donde el tema se desdobla a los juegos locales, mire: primero hay que preguntarse, se apruebe o no la ClaudiaReforma, ¿en cuántos distritos del país (que son los que más interesan a la presidenta) Morena necesita al Verde y en cuántos el Verde necesita a Morena?
No tengo los datos de cada estado, pero tomando en cuenta solo las encuestas de posicionamiento por partido a nivel nacional, Morena en la mayoría de los distritos lleva las de ganar…(no así las gubernaturas) con una enorme excepción: SLP
En San Luis la fuerza de estructura electoral la tiene, más que el Partido Verde, el movimiento Gallardísta, que participa y aporta más que suficiente al logotipo tucanezco, mismo que utiliza como vehículo de participación que tiene bien afinado y del que tiene absoluto control.
Dicho de otra forma: En SLP Gallardo es del Verde y el Verde es de Gallardo (¿por qué siento que descubrí el hilo negro y el café soluble…?)
Por lo tanto, entre las negociaciones, jaloneos, estira y aflojas, y muy seguramente de vaivenes declarativos, de aquí al 24 de marzo (fecha fatal en el Pleno de la Cámara de diputados para mandar la iniciativa al Senado) paralelamente se podrán hacer los amarres y acuerdos para los estados y desenredar el nudo potosino con la cúpula de color césped. El dilema es shakesperiano: ¿ser o no ser?
Veamos poco a poco al menos con un ojo abierto: Si en SLP van el Verde y Morena juntos (por un arreglo cupular) entonces la candidata no será la senadora Ruth (ya lo dejó claro la presidenta),
pero aun si no es Ruth, de cualquier forma el Verde llevaría “mano” para poner candidato, por lo que
se abren las posibilidades para Guadalupe Torres Sánchez, Juan Manuel Navarro y Juan Carlos Valladares. (Qué bueno que vetaron la Ley “girls only” ¿verdad?)
Los dos primeros son “de casa” y cuentan con toda la confianza del gobernador Gallardo para construir “El segundo piso del Gallardismo en SLP”, en cambio Juan Carlos, con todo y que se ha construido una relación genuina y cercana con el gobernador Ricardo, es visto como una carta fuerte a la capital… pero no más.
Juan Carlos es Verde y es leal pero también es -digamos- de otro costal. Para el Gallardismo puro transmitirle el poder a él, es casi lo mismo que perderlo.
No obstante, para las cúpulas tanto Verdes como de Morena, Juan Carlos es muy bien visto, está en el lugar correcto de la cancha, sería inalcanzable en la aritmética electoral y aunque nadie lo ha dicho, la candidatura de Valladares además (así como no queriendo) rompería al PAN y al PRI.
Medio Acción Nacional y todo el PRI también votarían por Juan Carlos, de hecho el PRI jugará muy seguramente en alianza con el Verde, y hasta los naranjas Samuelistas también están pensando en unirse a la causa. Un candidato como Valladares les caería como anillo al anular…a casi todos.
La pregunta para el ojiclaro diputado federal, como alguien de mucho colmillo, altura y poco pelo le dijo, no es si le va a caer el balón o no, la verdadera pregunta es si quiere agarrar ese balón que tiene prácticamente en los pies con todo lo que conlleva.
Valladares es hábil pero cauto, no se deja llevar por el canto de las sirenas, hace bien lo que le corresponde y el resto se lo deja a Dios y al Universo (sin ser ingenuo: reza pero también trabaja).
El otro escenario, que considero más probable y posible, es que el Verde vaya sin Morena, junte al PRI y a MC (Nueva Alianza se junta más con los guindas) y sin cortar necesariamente el cordón umbilical con el Palacio Nacional, se convierta la senadora Ruth González en la candidata a suceder a su esposo a cambio del compromiso de ganar las 6 diputaciones federales para la 4T.
En este supuesto, la senadora “enfrentaría” por puro trámite a Morena, y del nivel de acuerdo con el Verde y con el Gobernador, sería el tamaño de rival que le pongan a Ruth.
Si la presidenta acepta las diputaciones federales potosinas a cambio, seguramente Morena tendrá un candidato o candidata tan débil como mi fuerza de voluntad, pero si Claudia toma como una afrenta que el Verde le juegue en contra, entonces las cosas cambian.
Seamos realistas, Morena jugando solo (con mucha pena, todo respeto y pase usted) no tiene mucho de dónde escoger perfiles. La verdad es que no se asoma algún personaje que pueda dar la batalla (por el momento al menos y en el horizonte tampoco). Y si Usted está pensando en El Batman de Tanquián debo decirle que es una broma (ya le daré detalles en otra entrega)
Y aquí lo chistoso del escenario: De darse estas condiciones (Verde por su lado con Ruth muy fuerte y Morena con cualquier candidato) se abre una gran ventana de oportunidad para el alcalde Enrique Galindo, que no solo cuenta con el respaldo panismo y el priismo que vota (el de a pié, no estoy hablando de Sara Rocha y sus nueve) sino que también le puede favorecer el voto morenista. Sí, tal cual como ocurrió en su elección y reelección: el morenista prefirió votar por Galindo que por Xavier Nava, y en 2024 también prefirió a Enrique sobre Sonia Mendoza.
De darse así las cosas, Galindo capitalizaría la oposición al gallardismo (que existe soterrada y silenciosa aunque se lo escondan a Ricardo) y la elección se cerraría en una contienda por demás polarizada y frontal.
¡Caray! Todavía no acabo el análisis, y hay más escenarios, pero ya se me acabó el espacio y ya me puse la pijama así que será para la próxima entrega que les escriba, entre otros temas, sobre “el extraño retorno de los Azuara” al PAN,y los apuntados como posibles candidatos a la capital (como Rubén Guajardo, Nacho Segura y otros).
Hasta la próxima
Yo soy Jorge Saldaña.
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