octubre 13, 2026

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#4 Tiempos

Es todo y es nada | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO 

 

“Todos tenemos un doble que vive en las antípodas. Pero encontrarlo es muy difícil porque los dobles tienden siempre a efectuar el movimiento contrario”

—Julio Ramón Ribeyro, Doblaje

 

La noche del pasado miércoles 15 de septiembre vi por la televisión la ceremonia de celebración del aniversario de la Independencia de México. Este fue un día del grito particular: la “llama de la esperanza” sustituyó a los miles de patriotas que se congregan para gritar su respectiva cuota anual de vivas. El poderoso símbolo de tener un zócalo vacío —por las razones que ya todos conocemos— me hizo pensar en todas las trágicas muertes que ha ocasionado la pandemia, todos los asesinatos de inocentes que son atribuidos al crimen organizado, todos los feminicidios, los desaparecidos, la crisis económica que se avecina como avalancha. En fin, la lista es larga.

Este breve momento de reflexión me llevó a preguntarme sobre el significado de la celebración en cuestión: ¿Vale la pena seguir celebrando cuando, aparentemente, no hay nada por qué celebrar? ¿Celebramos una historia que cientos de políticos han manipulado para reafirmar la narrativa patriótica? ¿Qué significa la patria en estos tiempos?

No pretendo presentarme como el portador de la definición absoluta, ni del diagnóstico preciso que responderá a ninguna de las preguntas antes mencionadas. De lo que sí pretendo ocuparme en estas líneas es de invitarles a tratar de responderlas conmigo.

Comencemos por el final. Etimológicamente, la palabra “patria” proviene del latín pater o patris, que significa padre o antepasado. En el griego antiguo existía también la palabra patriá, que significaba ancestro, familia o tribu. La palabra patria tiene género femenino —es la patria—, aunque, en contraste, su origen está en el padre, o sea, en lo masculino. Una explicación a esta aparente contradicción en el origen y el uso podría remontarse a la Francia revolucionaria de finales del siglo XVIII, cuando personificaron en una mujer los valores del nuevo cambio de régimen: Liberté, Égalité, Fraternité —en español; libertad, igualdad, fraternidad—. Esta mujer de nombre Marianne, que viste unas túnicas blancas, azules y rojas, representa también a una madre protectora, que cuida y alimenta a los hijos de la república: la madre patria.

Para los españoles, el concepto de patria tuvo un papel protagónico en la conformación del Estado, rigiéndose bajo el lema de “el dulce amor a la patria será la seña con que se deberá reconocer a todo buen español”. En Alemania, la patria está asociada con un sentimiento de unidad; a la formación de un “nosotros” y no de un sentimiento individualizado.

En nuestros días, la palabra patria tiene un significado diverso. Los diccionarios dicen que la patria es la tierra natal o adoptiva a la que el ser humano se siente ligado por vínculos jurídicos, históricos y afectivos; en términos más sencillos se le define también como el lugar o el país en donde uno ha nacido. Realmente lo que digan los diccionarios es solo una guía, pues definiciones de patria existen tantas como existen personas; cada quien la vive, la siente y la entiende de manera distinta.

Prueba de ello, por ejemplo, fueron los realistas e independentistas que se enfrentaron en la Guerra de Independencia. Estos últimos, según nos dicen, comandados en un principio por el cura Hidalgo. Por una parte, los realistas consideraban que patria era todo el imperio español; los independentistas solo identificaban como su patria al territorio novohispano.

Desde el momento en que fue extraída del latín y del griego para ser adaptada al vocabulario moderno, la palabra patria ha tenido un sentido político. Es decir, ha sido utilizada para que las personas vean en su territorio nacional y en sus connacionales una extensión del amor que tienen por su hogar, su madre y sus hermanos.

En un intento por cubrir todos los flancos, la patria está también insertada en el artículo 3ro constitucional, que ordena que a través de la educación se fomente el amor a la patria. Con absoluta solemnidad, todos los lunes en las primarias y secundarias del país se les rinden honores a los símbolos patrios: se hace un juramento a la bandera, se canta el himno nacional y observan todos, estoicos, el número casi artístico de la escolta y la banda de guerra. Muy pocos mexicanos podrán decir que no sienten un amor de raíces largas a su territorio, a su bandera y a sus costumbres llenas del distintivo folclor nacional.

Para todos los que no sientan ese amor, y que además se atrevan a materializarlo, la ley se sigue encargando de ello. El Código Penal Federal asigna un capítulo a los delitos de Traición a la Patria, en donde están previstos los delitos para aquellas personas que, a grandes rasgos, originen o participen en una guerra en contra de México. Aunado a esto, para todos aquellos que no precisamente quieran iniciar un conflicto bélico, sino que externen su odio hacia los símbolos patrios, está también tipificado el delito de ultraje a estos mismos. Si usted decide ultrajar el escudo de la República o el pabellón nacional —lo que sea que eso signifique—, le podría tocar una pena que va de los seis meses a los cuatro años en prisión; o si tiene mejor suerte, una multa que va de los 50 a los 3,000 pesos. Considere que el Código fue promulgado en 1931 y estos artículos no han sido reformados, por lo que, por las devaluaciones y los legisladores omisos, hoy en día nos sale mas o menos barato cometer alguno de estos delitos.

En suma, les podría decir que la patria es todo y es nada. Tenemos un concepto de patria que proviene de un objetivo político para generar un sentimiento de unidad y de pertenencia. Cada uno de los mexicanos podrá darle el significado que guste y mande, plasmando en su definición sus experiencias y percepciones de cómo anda el país. Claro, también tendremos que adecuarnos al marco legal correspondiente para estar exento de todo delito.

En cuanto a las celebraciones que se hacen cuando no hay nada que celebrar, me resulta extremadamente difícil pensar en un buen parámetro; el cuerpo no aguanta tantos días consecutivos de lamento y en algún momento hay que dar un paso atrás y celebrar algo, lo que sea. Me hace pensar en el antiguo mito de los viejos terraplanistas, que decían que en el lado de abajo de la tierra plana existían nuestras antípodas: dobles de cada uno de nosotros que hacen maldades; lo opuesto a los que viven en el lado de arriba. Pensé en el hipotético mundo de nuestras antípodas y qué es lo que celebran allá. Posiblemente allá no les contaron el cuento de los niños héroes. Posiblemente allá fue José Alfredo Jiménez quien escribió los Sentimientos de la Nación y no Morelos. Quizás allá se les rinden honores a los chiles en nogada y no a la bandera. No pienso meterme en la discusión de si los chiles van capeados o sin capear, ese es un conflicto que no me corresponde, pero en esas hipotéticas antípodas sí parece haber más razones para salir a festejar cada 15 de septiembre.

 

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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