julio 7, 2026

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#Entrevista | Vender drogas al interior de la UASLP. ¿Dinero fácil?

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La Orquesta conversó con un exvendedor de drogas cuyo principal mercado se encontraba al interior de la máxima casa de estudios

Por: Redacción

La venta de drogas suele ser considerada como una medida alterna, pero desesperada, para conseguir dinero y salir de alguna situación extrema o, en este caso, para hacerse de unas cosas debido a los bajos salarios y la precaria situación laboral que existe en el país.

“El Tacos” es un potosino que decidió probar suerte en la venta de estas sustancias ilegales a la par que cursaba una licenciatura en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), en donde encontró su principal mercado. Este ex distribuidor narró a La Orquesta.mx que es un negocio riesgoso, pero en el que ganaba mucho más de lo que hoy recibe como profesionista: hasta 12 mil pesos a la semana.

La Orquesta: ¿Cómo empezaste a vender drogas?
El Tacos: De alguna manera, yo tenía compañeros, en este caso en la Universidad que alguna vez, al verme consumiendo me dijeron “eh güey, ¿dónde las consigues?” Y yo dije “no, pues yo voy y las compro en otro lado”. Me preguntaban “¿en cuánto te las dan?” Y yo la neta me inventé el precio y dije “a tanto” y el güey: “‘¿No me consigues?”. A un compa sí se las conseguí y le subí como 30 pesos nada más, era no más pura mota.

Ya para la siguiente me dijo “oye guey, sí pega” y así se fue haciendo como cadenita, así de poquito en poquito el negocio vendiendo pura marihuana ahí en la escuela. Y luego esta madre se expandió a otra clase de sustancias, porque en el trabajo donde estaba el vato de mi hermana los cuates consumían cristal y no eran de aquí, y a través de mi hermana decían “¿no sabes dónde conseguir?” Y a partir de ahí ya parecía pinche negocio familiar, pero ahí empezó a crecer esta madre ¿en qué sentido? Ya ves que el cristal es bien pinche adictivo y si tanto gramaje vale, por ejemplo 25, tú lo das a 75 y la gente te lo va a pagar por el punto de lo adictivo que llega a ser. Por ejemplo, al cristal se le llegó a aumentar un 100-125 por ciento y ahí empieza a crecer el negocio y es donde vienen esas partes extrañas donde estás haciendo algo ilegal y estás haciendo algo ilegal “x2” por el hecho de que estás revendiendo algo que le costó el trabajo a alguien más hacerlo y estás sacando más ganancia por eso.

LO: Entonces, ¿tú cómo tal no trabajabas como “dealer” sino revendedor?
ET: Así es.

LO: ¿Y no te daba miedo que te encontraran o algo?
ET: Pues sí, obviamente vas acá con el miedo porque, obvio, tú lo metes en tu mochila y no vás diciendo “lalala ¡traigo drogas!” No, vas caminando normal. Yo entraba a la universidad, traía el pinche producto ahí y creo que absolutamente nadie se daba cuenta, nadie se imagina que tú traes esas cosas metidas en tu mochila, pero obviamente si alguien se da cuenta, da el pitazo. Te va bien y solo te dicen: “Bájale cabrón” y te dan una amenaza. Te va medianamente bien, te dan una putiza, también te amenazan y a lo mejor ahora sí te ponen a trabajar para ellos por andar de pinche aventado. A la tercera no más te ponen una putiza que en tu vida se te va a olvidar, y a la cuarta si ya les caes mal, pues ya ahí terminas. Pero no era algo que me preocupara porque yo no ando vendiendo en la misma zona en la que la consigo, ¿no? Porque obviamente si la compras en la casa que hay aquí al lado y vienes y lo vendes en la calle de acá, se van a dar cuenta en chinga o puede que esta misma gente les dé los pitazos.

LO: ¿En qué zonas las comprabas y en qué zonas las vendías?
ET: La compraba en La Nueva, a veces allá en la Santa Fe, y otras veces delante en el Residencial del Bosque. ¿En qué zonas las vendía? Pues ya para el rumbo de Lomas Tercera, a la gente que sabía que yo la vendía ahí. Y por ejemplo otros estaban por la construcción allá en Tequis, allá estaban los cuates que consumían su cristal.

LO: ¿Cuánto tiempo te dedicaste a esto?
ET: Como 6 meses nada más. Si duré tiempo antes de que alguien fuera ahí a poner dedo. Además por obvias razones no es un trabajo en el que vayas a durar tiempo. Ahí puedes quedar para bien o para mal, lo ves a futuro y hasta acabas haciendo tu distribuidora de drogas aquí, pero eso ya es teniendo conectes y otras cosas. Eso ya requiere tiempo, esfuerzo y ganas por parte de la persona.

LO: ¿Tú no tenías conectes de ese nivel?
ET: No, no, no, esos ya están muy arriba. Es como esa gente que no tienes por qué conocer ni ellos tienen por qué conocerte. Obviamente si conoces de repente a los halconcillos que tienen, la misma gente de los puntos y esas cosas, pero ni siquiera los distribuidores.

LO: ¿Por qué entraste a esta forma de negocio?
ET: Porque es dinero fácil.

LO: ¿Cuánto ganabas quincenal o mensualmente?
ET: Nunca le metí de manera profesional, por así decirlo, pero me iban bien, en una buena semana sacaba unos 10 o 12 mil pesos, en una normal unos 3 o 5 mil pesos, pero para ser estudiante está rebien. Te ayuda un chingo esa lana, la neta es dinero con el que corres un chingo de peligro, pero es muy fácil de hacerlo. Obviamente en el trabajo que tengo ahorita no gano ni una ínfima parte que conseguías con esa madre.

LO: ¿Alguna vez estuviste a punto de que te cacharan? ¿Algún poli, algún otro dealer?
ET: No, nunca, porque como te digo, vas tú también con bajo perfil. No es como en las películas que vas con tus lentes obscuros, tu gorra y vas diciendo “mira, vendo drogas”. Tampoco estás en plena avenida y diciendo “Sí güey, tenlo”. Hay gente que lo hace así pero la neta son los más obvios y evidentes que hay en la vida, Aquí es más bien como “aquí está el negocio y vámonos, no pasó nada”. Creo que nunca hubo problema de que me cacharan de alguna manera. Si acaso en la universidad hubo más posibilidad de que se dieran cuenta.

LO: ¿Qué hiciste con el dinero que sacaste de este negocio?
ET: Pues muchas cosas, me compré un Xbox, por ejemplo, una pantalla en mi casa, me compré una computadora, salía con una chica por aquel entonces. Obviamente le compré juegos al Xbox. La mayor parte me lo gasté en estupideces y cosas muy pequeñas.

LO: ¿Hace cuánto tiempo vendías drogas? Ya cambiaron mucho los tiempos. Ahorita con lo del covid está difícil la situación. ¿Crees que aumentó la cantidad de gente que se dedica a esto?
ET: Como cuatro años ya. No creo que haya aumentado la cantidad de vendedores pero sí de gente que la consume. No es lo mismo que estés aburrido en tu casa sin hacer nada a que digas “a ver si me meto un ‘focazo’ a ver qué pedo” y a partir de ahí, de poquito en poquito empiezas a consumir estas sustancias y ya valió. Si aumentan los consumidores aumentan los precios. A lo mejor no la gente que lo vende porque es un negocio bien centralizado y no muchos se animan a andar revendiendo estas chingaderas porque te agarran y valiste madre, porque estás haciendo pendejo tanto al güey que la distribuye como al güey que la vende.

LO: Tu la vendías, pero, ¿también la consumías?
ET: Pues a veces. Básicamente era de que llegaba una cosa nueva y “a ver”. Hay cosas que pruebas y sería que en mi vida me volvería a meter, por ejemplo una línea de coca no me vuelvo a meter. Me la eché como a las 9 de la mañana, estuve como medio día de “no mames, tengo que hacer algo, no me puedo quedar parado” y sí te da un chingo de ansiedad. También alguna vez me metí cristal como si fuera cocaína y te causa el mismo efecto pero multiplicado por 5, neta es de que no duermes, no puedes porque no te cansas. También marihuana y ácidos.

LO: De estas que mencionas ¿cuál es la más barata y cuál la más cara?
ET: Depende de la misma calidad, hasta entre perros hay razas, puedes comprar cocaína diluida de a madre y no es lo mismo a que compres una chingona. Por ejemplo, un kilo de cocaína cuesta más de 100 mil pesos. Sonará estereotipado pero no es lo mismo una coca traída de Colombia a una que te haga un wey aquí en su casa o como en Breaking Bad que estén haciendo anfetaminas en su laboratorio privado. Te puedes comprar algo más discreto como un tostón de mota para un porrito en 50 pesos y aún así como todos los saben hasta entre marihuana hay distintos precios y calidades.

LO: ¿Cuál era la que más vendías?
ET: El cristal, es como lo que estuvo de moda y muchos lo agarraron. Y neta, es gente de aquí, vas a Salvador Nava y ves a los batos muriéndose por meterse esa madre hasta si vas a las Lomas con los niños bien también se andan metiendo esa clase de chingaderas.

LO: Dijiste que no te meterías cocaína, ¿por qué? ¿le tienes miedo a la adición?
ET: Sí, esas madres son muy adictivas y te pasa como a Ronaldinho, o como a Maradona, te metiste esa que le chingó la carrera amaradona y ya fuiste.

LO: ¿Cuál es tu droga favorita?
ET: La marihuana, pero tampoco es de que me la vaya a meter diario, así vaya a las quinientas, pero de repente meterse un buen toquecito no le hace daño a nadie. Te tranquiliza, te da una relajada.

LO: ¿Tú familia sabía que te dedicabas a vender drogas?
ET: Mi hermana sí. Además se veía así bien extraño que llegara y dijera “miren, me compré un Xbox” o “te traje una licuadora”. Yo creo que sí sospechaban, pero en ese tiempo ya tenía otro trabajo.

LO: ¿Volverías a vender drogas?
ET: Sí, porque es de que si quieres salir de un pedo sin estar pidiendo prestado es como de no pues honestamente, aunque estés vendiendo drogas, así estés vendiendo guayabas o lo que vendas estás ganando el dinero honestamente.

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Ayuntamiento de SLP

El Saucito no se toca: historia de una promesa que ningún alcalde ha podido cumplir

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La obra más codiciada y más maldita de la capital potosina ha tenido tres intentos fallidos en tres administraciones distintas. En cada uno, fluyó dinero público sin que se moviera un solo metro cúbico de tierra. En el fondo de la historia hay dinero público pagado sin obra ejecutada, recursos que nadie recuperó, y una comunidad que lleva ocho años protegiendo lo suyo.

Por: Redacción

El paso a desnivel de El Saucito es, a estas alturas, más que una obra pública. Es un espejo. Cada administración municipal que se ha asomado a él ha mostrado lo mismo: la ambición por un megaproyecto vial, la incapacidad para concretarlo, y —en más de un caso— la tentación de cobrar antes de construir. Ocho años después del primer intento, la licitación sigue bloqueada, los vecinos acaban de obtener su tercer amparo federal y el alcalde Enrique Galindo Ceballos advierte que si no se liberan las bases pronto, la obra más importante de su gobierno podría morir antes de nacer. De nuevo.

El primer intento: la obra que arrancó con una perforadora y terminó en una investigación

Todo comenzó en febrero de 2018, cuando el entonces alcalde Ricardo Gallardo Juárez se plantó en la avenida Fray Diego de la Magdalena, en el corazón del barrio del Saucito, y anunció el inicio de obras preliminares para un paso inferior vehicular. La inversión prometida: 234 millones de pesos para 1.3 kilómetros de obra. La narrativa era la del alcalde que resolvía el caos vial del norte de la capital. Lo que nadie esperaba era la respuesta del barrio.

El mismo día del arranque, una joven del lugar se abrazó de la perforadora que ya había comenzado a horadar el pavimento. Los vecinos les dijeron a los operadores: “o la paras o te quemamos con todo y máquina.” No era retórica. La gente del Saucito lleva generaciones organizando fiestas patronales, procesiones y rituales alrededor de una iglesia y un cementerio que son, para ellos, identidad. La posibilidad de que una obra de infraestructura los borrara o los dañara no

Los comerciantes y vecinos que se opusieron recibieron avisos de que sus permisos y licencias podrían no renovarse. La presión no funcionó. Para finales de marzo de 2018, el Juzgado Sexto de Distrito concedió suspensión definitiva en el amparo 248/2018, ordenando que no se ejecutara la obra en los tramos donde se ubican la capilla, la iglesia del Señor del Saucito y el cementerio municipal, todos catalogados como monumentos históricos. En abril, los vecinos marcharon con cohetes, danzantes y banda por la avenida Carranza hasta Palacio Municipal. “¡Qué viva el Señor del Saucito!; ¡No nosvamos a rendir!”

El primer intento había fracasado. Pero lo más grave no era el fracaso de la obra. Era lo que se había pagado por ella.

Al terminar el trienio, el gobierno de Xavier Nava Palacios descubrió que de los 130 millones de pesos del Fondo de Fortalecimiento Financiero federal destinados al proyecto, se habían erogado 106 millones 153 mil pesos en pagos que no correspondían a ninguna obra ejecutada: 55.7 mdp en materiales que jamás se entregaron, 42.3 mdp en subcontratos, más de un millón y medio en pagos de ISR inexistentes y liquidaciones indebidas al personal técnico. Nava Palacios resumió el caso con una frase: “fue una obra pagada, no ejecutada.”

Cuatro empresas, de las 18 involucradas, devolvieron 55.7 mdp mediante convenios con el nuevo gobierno. Más de 50 millones adicionales quedaron sin recuperar.

Cuando Enrique Galindo asumió la alcaldía en 2021 y se le preguntó si su administración daría seguimiento al caso, respondió con brevedad: “no me toca propiamente estar en ello.” El expediente no volvió a aparecer en la agenda municipal.

El “no me toca” que lo persigue

Con esa respuesta, Galindo cerró la puerta a cualquier posibilidad de que el Ayuntamiento recuperara los recursos que quedaron sin reintegrar. Las empresas que no habían devuelto el dinero continuaron operando sin consecuencias desde el flanco municipal.

En política, los cálculos que se hacen en el primer año de gobierno con frecuencia cobran factura en el tercero. Galindo gobernaba en tensión permanente con el estado, y abrir un frente en ese momento tenía un costo político claro. Fue una decisión. Las consecuencias, como suele ocurrir, llegaron después.

El segundo intento: Galindo repite el patrón

Para noviembre de 2021, Galindo había lanzado “Vialidades Potosinas” con El Saucito como pieza central: un paso inferior vehicular que prolongara la avenida Salvador Nava en línea recta hasta empalmar con la carretera a Zacatecas. “Vamos por el tercer intento para hacer esa obra y yo no pienso fracasar”, declaró. Lo que siguió tiene un parecido incómodo con lo que ocurrió en 2018.

Entre enero y agosto de 2023, el Ayuntamiento emitió 10 licitaciones distintas relacionadas con el proyecto integral, por un monto total de 378 millones 348 mil pesos. Y comenzó a pagar anticipos: para agosto de ese año, ocho constructoras ya habían recibido 161 millones 131 mil 921 pesos —el 43 por ciento del total—, aunque el proyecto seguía enfrentando el rechazo de una parte de los vecinos y, lo más grave, no existía certeza jurídica de que la obra pudiera ejecutarse.

Porque en mayo de 2023, mientras los pagos fluían, el Juzgado Segundo de Distrito

había concedido suspensión definitiva a vecinos en el juicio 363/2023-III-A, por considerar que desarrollar la obra causaría “perjuicios de difícil reparación”. El Ayuntamiento pagó 161 millones con una suspensión judicial vigente.

El paral elo con lo que ocurrió en 2018 no pasa desapercibido: en aquel caso, se pagó obra que nunca se ejecutó; en este, el Ayuntamiento argumentó que los recursos podían reasignarse. Galindo sugirió que el dinero podría ir al Paseo Esmeralda

en la calzada de Guadalupe, o al desnivel de Himalaya. En todo caso, el patrón —comprometer recursos públicos antes de tener condiciones para construir— se repitió.

El tercer intento: el Saucito contra todos

Con el inicio de su segundo período, Galindo retomó el proyecto en octubre de 2025, esta vez con más precauciones: firmó convenio con el Grupo Universitario del Agua de la UASLP para estudios geológicos y geotécnicos, abrió mesas de diálogo con el INAH, las organizaciones vecinales y los comerciantes. Para abril de 2026 declaraba que el 70 u 80 por ciento de la comunidad apoyaba el proyecto. “Si hay algún riesgo, no lo voy a hacer”, prometió.

En febrero de 2026, el Cabildo aprobó en la Gaceta Municipal 261 el acuerdo que vincula los recursos de la subasta de predios municipales con el proyecto del Saucito, aunque con una condición: el paso inferior del Saucito es el último en el orden de prioridad. Antes deben concluirse la obra de la salida a Guadalajara, el conector Río Españita-Salvador Nava y la rehabilitación de la Unidad Básica de Rehabilitación de Maravillas.

Y desde el 21 de marzo de 2026, la licitación lleva bloqueada en la plataforma de la Contraloría Estatal, que no ha emitido respuesta. La plataforma, según el alcalde, permanece “ni sí ni no, simplemente inactiva.” En junio, la UASLP presentó observaciones geológicas que pausaron también el proceso técnico: si no se reactiva pronto, la licitación tendría que reiniciarse desde cero. El INAH dictaminó y pidió una certificación de daños adicional. “Ya todo eso es exagerado”, dijo Galindo.

En ese contexto, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona señaló públicamente que el costo de la obra no se justifica: aseguró que vale 150 millones de pesos, mientras el municipio solicita autorización para gastar más de 300 millones. Galindo respondió con un dato de archivo: cuando Gallardo Juárez licitó esta misma obra en 2018, la proyectó en 240 millones y terminó gastando 120 sin entregar nada. “Él decía de 150 millones de pesos, pero cuando el alcalde anterior al anterior licitó El Saucito, lo licitó en 240 millones de pesos y se gastaron 120”, afirmó.

El nuevo amparo y la Contraloría como árbitro inesperado

El 16 de junio de 2026, mientras la disputa sobre el presunto sobrecosto llenaba las páginas de los medios locales, el Juzgado Sexto de Distrito concedió una nueva suspensión provisional en el amparo 821/2026-III. El Ayuntamiento promovió recurso de queja. El Segundo Tribunal Colegiado en Materias Civil y Administrativa del Noveno Circuito lo declaró infundado: la medida cautelar se mantiene.

El fundamento es el mismo que en 2018: sin permiso previo del Centro INAH San Luis Potosí, ejecutar una obra en inmediaciones de un monumento histórico es ilegal.

El 3 de julio, los vecinos dieron un paso inusual: notificaron formalmente a la Contraloría General del Estado —la misma que lleva meses sin responder la solicitud de licitación del Ayuntamiento— sobre la existencia de la suspensión provisional y la sentencia del Tribunal Colegiado.

Pidieron que la Contraloría tuviera presentes las medidas cautelares “en cualquier actuación relacionada con procedimientos de revisión, control interno, licitación, contratación, fiscalización, autorización, o seguimiento del proyecto.” El movimiento convierte a la Contraloría, paradójicamente, en el árbitro entre el Ayuntamiento que quiere licitar y los vecinos que tienen una suspensión federal en la mano.

Lo que está en juego

El 6 de julio, Galindo fue directo: “La que nos va a hacer trascender es la del Saucito, y esa sigue sin autorizarse la licitación.” El alcalde describió la obra como su legado. El Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) la calificó como “urgente” el 1 de julio, aunque su titular Javier Ernesto Flores Navarro advirtió que la infraestructura sola no resolverá los problemas de movilidad si no mejora también el transporte público —materia que corresponde al gobierno estatal.

Al día de hoy la situación es esta: la licitación lleva bloqueada desde el 21 de marzo en la Contraloría Estatal. Existe una suspensión provisional federal vigente, avalada por un Tribunal Colegiado. Los vecinos están organizados, tienen asesoría jurídica y acaban de ganar otro frente legal. Y Galindo, con su segundo período en la recta final, advierte que el proyecto está en riesgo si no se liberan las bases pronto.

En ocho años, tres alcaldes han querido hacer esta obra. Ninguno la ha construido. Dos de ellos comprometieron dinero público antes de tener condiciones legales para hacerlo.

Lo único constante en toda esta historia es El Saucito: el barrio, la iglesia, el cementerio, los vecinos que llevan casi una década diciéndole al poder que ese espacio no se toca sin su permiso. Han ganado tres veces en los tribunales. Y siguen ahí.

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Nuevos expedientes apuntan a presunta red de lavado ligada a Sánchez Zumaya

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Documentos de Reporte Índigo lo señalan ahora como líder de una operación de huachicol fiscal por más de mil 100 millones de dólares

Por: Redacción

La Fiscalía General de la República (FGR) determinó este año el no ejercicio de la acción penal en dos carpetas de investigación contra Gerardo Sánchez Zumaya, empresario potosino y aspirante a la gubernatura de San Luis Potosí, al considerar que no había elementos suficientes para acreditar los delitos denunciados. Pese a ello, nuevos documentos consultados por Reporte Índigo lo señalan como presunto líder de una red de lavado de dinero, defraudación fiscal y extracción ilícita de hidrocarburos de instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex).

La primera carpeta, derivada de señalamientos de 2024 sobre un presunto saqueo de hidrocarburos a Pemex, y la segunda, radicada en Tabasco por lavado de dinero, facturación de operaciones inexistentes y portación de arma de fuego, concluyeron sin acción penal por insuficiencia probatoria.

Estas indagatorias no son nuevas: desde noviembre de 2024 se conoce una denuncia penal presentada ante la Fiscalía de Tabasco que acusaba a Sánchez Zumaya —dueño de Petrogesa, contratista de Pemex entre 2021 y 2024— de lavado de dinero y fraude fiscal mediante una red de empresas y prestanombres que facturaron más de 15 mil millones de pesos entre 2022 y 2024. Días después, diputados del PAN exigieron en la Cámara que la FGR investigara esos nexos.

Ninguna de esas resoluciones impidió que su nombre reapareciera en documentos que lo vinculan con una operación de mayor escala. Una investigación de Reporte Índigo, basada en comprobantes fiscales, relaciones societarias y documentos financieros, sostiene que el empresario habría encabezado una organización identificada como Grupo GESA, dedicada a lavar dinero, defraudar al fisco y ocultar la extracción, transporte y comercialización ilícita de hidrocarburos y petroquímicos desde instalaciones de Pemex.

El documento describe un mecanismo similar al ya conocido: al menos 15 personas físicas

—entre ellas familiares y medios hermanos del empresario— habrían emitido esos comprobantes para dificultar el rastreo del dinero, sin infraestructura ni capacidad económica para respaldarlas. Cita casos atípicos: un joven de 24 años y otro de 25 habrían facturado mil 800
y más de mil 200 millones de pesos, casi sin gastos reportados.

La investigación sostiene además que la red logró ingresar a instalaciones estratégicas de Pemex —entre ellas la Terminal Marítima de Dos Bocas, la refinería de Salina Cruz, el Complejo Cantarell, la refinería Lázaro Cárdenas y el Complejo Petroquímico Independencia— sin registros oficiales de entrada o salida ni contratos que justificaran la presencia de particulares.

El expediente ubica el destino final de los recursos en cuatro empresas constituidas en Texas: Concordia Chemical LLC, Smart Logistics Commerce LLC, Espada Group LLC y Catros Intech LLC, que habrían recibido comprobantes fiscales por más de mil 100 millones de dólares entre 2019 y 2024, luego de que las operaciones pasaran por un segundo grupo de empresas en Nuevo León y Coahuila asociado al empresario Salvador Vigil Jordán.

Los nuevos señalamientos ocurren mientras Sánchez Zumaya busca la candidatura a la gubernatura de San Luis Potosí para 2027. Fuentes de Morena confirmaron que su registro como aspirante a la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación no prosperó debido a las investigaciones y expedientes federales que mantiene abiertos; se inscribió entonces ante el Partido del Trabajo (PT), que no aplica ese filtro. Apenas el mes pasado, el empresario tuvo que ampararse para evitar ser detenido después de que trascendiera que pesaba sobre él una orden de aprehensión.

El empresario ha rechazado cualquier participación en actividades ilícitas relacionadas con Pemex y ha sostenido que enfrenta una campaña política en su contra. Hasta el momento, ninguno de los nuevos señalamientos cuenta con una resolución judicial definitiva.

Con información de Reporte Índigo.

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Un solo sueño: el arte del Mundial en las calles de San Luis | Artículo de Sayd Sauceda

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Por: Sayd Sauceda

Hay sueños que caben en un balón. Y hay ciudades que deciden pintarlos en sus calles. San Luis Potosí, en pleno Mundial 2026, ha convertido el Pasaje Zaragoza y el bulevar Salvador Nava en un lienzo donde el arte y el fútbol se abrazan.

El Ayuntamiento capitalino puso en marcha dos programas: “Color Zaragoza” y “Trazo, Pasión y Fútbol”. El primero convirtió el Pasaje Zaragoza —el andador que va desde la Plaza de Armas hasta el Jardín Colón— en una galería a cielo abierto con más de 60 murales en cortinas de comercios.

El segundo, “Trazo, Pasión y Fútbol”, se enfoca en el fútbol y el Mundial 2026, que ya se está viviendo en el país. La ciudad decidió sumarse con arte urbano en el Pasaje Zaragoza y en el bulevar Salvador Nava.

No es solo una cuestión de embellecer. Es una apuesta por recuperar el espacio público, darle voz a artistas urbanos y fortalecer la identidad cultural desde las calles.

Pasar por el Pasaje Zaragoza y poder detenerse a admirar talento local convierte el recorrido en una experiencia más contemplativa. El arte en el espacio público invita a pensar en dónde se está parado, a poner en perspectiva la obra que llama la atención y también a preguntarse por qué otras no lo hacen. Eso es lo que hace grande al arte: no deja indiferente.

Que el arte llegue a estos espacios no es casualidad. El Ayuntamiento abrió una convocatoria para que artistas independientes pudieran participar. No fue un encargo a dedazo, sino una oportunidad real para que el talento local muestre su visión de la ciudad. Darle esa oportunidad a artistas independientes de plasmar su obra en una cortina o en un puente es un acierto.

El fútbol está en la cultura mexicana. Recuerdo un fin de semana, de esos que no se olvidan. Íbamos a jugar contra los de la otra cuadra. Sentado esperando a que llegara nuestro mejor portero, decidiendo la alineación, todos de playera blanca —varios tuvieron que regresar a cambiar la suya—. Y apostar una Coca de 2.5. Eso era más que una Copa de Champions en ese tiempo. Cuando, aunque vayas perdiendo, podías decir “un gol gana” y remontar sin problema. Esa es la magia del fútbol callejero.

El artista potosino Neto Medellín fue uno de los seleccionados. Pintó dos cortinas en el Pasaje Zaragoza y un puente en el bulevar Salvador Nava. Su obra se llama “Un solo sueño”.

Le preguntamos qué significaba participar en esto y por qué ese nombre:

“Me motivó mucho haber sido elegido entre tanto talento que hay en San Luis Potosí. Hay muchísimos artistas haciendo un gran trabajo, así que formar parte de este proyecto es un honor y también una responsabilidad. En mi caso, el tema era el fútbol y quise hacer una pieza con la que realmente me sintiera identificado. Así nació ‘Un solo sueño’. Es una obra que habla de algo que compartimos muchos mexicanos. De niños soñamos con jugar un Mundial, con ponernos la camiseta de la Selección y representar a nuestro país. Y aunque con el tiempo esos sueños cambian, seguimos conservando esa ilusión de ver a México llegar a lo más alto y algún día levantar la Copa del Mundo.”

Y sobre la reacción de la gente:

Es muy gratificante escuchar los comentarios de la gente que pasa por estos espacios y ver que conectan con el mural. Cuando recibes una respuesta positiva, todo el esfuerzo cobra sentido, porque el mural no se pinta para uno mismo, sino para todas las personas que lo van a ver todos los días, ya sea camino a la escuela, al trabajo o simplemente mientras caminan por la ciudad. Saber que una obra puede alegrarle el día a alguien o hacerlo detenerse unos segundos a observarla es de las cosas más valiosas del arte urbano. También quise reflejar esa capacidad de los mexicanos para seguir soñando, incluso cuando el camino parece difícil. Más allá del fútbol, el mural habla de la esperanza, de perseguir metas y de no perder esa ilusión que nace desde la infancia.”

“Un solo sueño” ya no es solo un mural en un puente o una cortina. Es un recordatorio de que, aunque crezcamos, aunque la vida nos cambie los planes, la ilusión de ser niños y soñar con un balón no se pierde. Porque al final, todos tenemos uno. Y quién sabe, quizá ese sueño que Neto pintó en el Salvador Nava, uno de estos días, alguien lo viva de verdad.

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