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#Entrevista | «SLP no ha generado titulares; deben defender la reputación de la ciudad y el estado»: Ana María Salazar
La periodista y conferencista habló sobre la relación binacional, Donald Trump, el Mundial, los corridos, las capacidades del gobierno federal y la tarea para la sociedad potosina en esta materia
Por: Bernardo Vera
—Muchísimas gracias, me tengo que ir— fueron las últimas palabras que Ana María Salazar dirigió al público del Centro de Convenciones de San Luis Potosí, cautivado por más de una hora con la conferencia “Donald Trump y la seguridad en México”. Una charla que inició poco después de las 10 de la mañana y que, a su vez, sirvió como arranque de las actividades de la Feria de la Proveeduría del pasado jueves en la capital potosina.
La ovación del público y la entrega de un reconocimiento por parte del alcalde Enrique Galindo, cerraron su participación en el encuentro que duró dos días. A su salida del escenario, algunos colegas periodistas ya le abordaban con temas de actualidad en una apresurada entrevista de camino al ascensor. Yo, por mi parte, contemplaba la escena mientras me acomodaba en una esquina del elevador, a punto de compartir el descenso con la mismísima Ana María Salazar.
La misión parecía simple: al terminar su conferencia, lograría entrar al vehículo que la llevaría al aeropuerto Ponciano Arriaga y lograría un breve encuentro con la periodista y experta en temas binacionales, seguridad y la relación diplomática entre México y Estados Unidos.
Aunque lo de simple parecía más un decir, porque en el fondo, las preguntas de un reportero local podrían saberle a poco a una entrevistadora profesional, con una amplia carrera y espacio en medios nacionales y cadenas de televisión de renombre. Con eso en mente, la encomienda me parecía más a un intento de enseñarle el Padre Nuestro al Papa.
—¿Tu nombre es…?
—Bernardo Vera, de La Orquesta. Un gusto.
—¿Y solo vienes tú?— preguntó mientras señalaba mi teléfono, un tripie y el micrófono; instrumental con el que realizaría la entrevista.
—Así es.
Ese primer encuentro en el elevador alivió la tensión y relajó mis nervios. Me sentí aliviado después de ver su sorpresa al verse acompañada por una sola persona, y no a la abrumadora multitud de equipo técnico y humano a la que suele estar acostumbrada para una producción.
A bordo de una lujosa camioneta, se abrió la conversación con un preludio sobre su impresión del público potosino, a quien agradeció sus atenciones; un trago de agua y comienza la misión.
Bernardo Vera (BV):
En términos de un conflicto, siempre hay un vencido y siempre hay un vencedor. ¿Cuánto más puede durar esta relación conflictiva entre México y Estados Unidos, y quién tiene más posibilidades de ganar?
Ana María Salazar (AMS):
Todo depende de la definición de “ganar”, todo depende de tiempos, y de cuáles son los intereses de México en esta crisis.
Los intereses de México tienen que ser: cuidar o proteger lo suficiente las exportaciones mexicanas a Estados Unidos. Y en ese sentido, México siempre va a tener una ventaja a diferencia del resto del mundo. Siempre va a estar en una mejor situación que cualquier otro país del mundo. Y en parte se lo debe a esa gran frontera que hay entre ambos países.
Pero también es parte de un esfuerzo que se hizo desde hace 30 años, de crear estos vínculos comerciales, económicos, y hoy en día hasta culturales con Estados Unidos, en donde la estrategia de desarrollo y de inversión no solamente es que Estados Unidos depende de México; sino también de que México depende de Estados Unidos.
«Hay una interrelación que es muy difícil romper, a lo mejor a corto plazo va a haber afectaciones –y de hecho estamos viendo estas afectaciones en este momento–, pero sí fue un poco mi mensaje: a mediano o a largo plazo, la relación se va a estabilizar»
A lo mejor va a ser diferente, y a lo mejor va a haber más exigencias de Estados Unidos, pero en un contexto mundial donde Estados Unidos sigue siendo la economía más importante, México siempre va a tener una ventaja.
La gran interrogante es: uno, cómo puede México aprovechar la coyuntura para prepararse para cuando se estabilice la relación. Y dos, para hacer cambios fundamentales en México.
«Es muy desafortunado que sea Estados Unidos, un gobierno extranjero, el que presione a México para que resuelva el tema de inseguridad y el control territorial que tienen estas organizaciones criminales, que ahora Estados Unidos les llama “grupos terroristas”.»
Eso debería haber sido la tarea de los gobiernos en los últimos 20 años, pero en particular en los últimos 6 años; fue una idea que no solamente se dejó de hacer, sino que al contrario, dejaron que esas organizaciones criminales fortalecieran sus capacidades, control territorial, y sus vínculos con gobiernos y con la clase política.
Esa tarea de reducir esas capacidades debería haberlo hecho México, y no lo hizo. Entonces viene el gobierno de Estados Unidos y dice, “Pues nosotros te vamos a presionar para que empieces a hacerlo”. Y eso va a incrementar el conflicto, por lo menos en partes de la clase política mexicana, e inclusive en empresarios.
BV:
En ese mismo sentido, mencionas en tu conferencia que el Gobierno Federal pareciera no actuar. ¿Esto a qué se podrá deber? ¿Falta de capacidad? ¿No estaban preparados? ¿No hay interés?
AMS:
«Yo sí creo que en este momento cambió la estrategia de “abrazos y no balazos” a “más balazos y muchos menos abrazos”. Hay un cambio de estrategia por parte de la de la presidenta Claudia Sheinbaum.»
Cuando tú me preguntas, yo creo que en el pasado hubo un problema de falta de voluntad política, pero también un problema de que había esta coalición con estas organizaciones por razones económicas, simple y llanamente por su supervivencia. Porque habían hecho estos acuerdos desde hace muchos años, y romper esos acuerdos peligra a estos funcionarios.
El problema es cómo entender cuáles son las prioridades y cuáles son los objetivos, porque son muchos y no los pueden abarcar. Eso por una parte. Y la otra parte es el haber dejado que estas organizaciones llegasen a las comunidades y pudieran, literalmente, secuestrar municipios completos. No para traficar, sino, literalmente, vivir de la extorsión y vivir de las comunidades controlando la economía local.
Es un fenómeno muy, muy difícil de erradicar. Que está mucho más arraigado en México de lo que reconocemos. Y por no tener esa publicidad –o esa transparencia, o reconocimiento del Gobierno Federal–, también se dificulta empezar a romper esos vínculos políticos que tienen ya a nivel local en estos municipios.
Esta estrategia, con ayuda de Estados Unidos, van a empezar a poder atacar las organizaciones criminales y las van a tratar de desarticular. Pero esa desarticulación va a resultar en más violencia local. En estas organizaciones tratando de mantener ese control de los municipios. Y ahí sí, es muy difícil tratar de entender qué papel va a jugar el gobierno federal, porque estas organizaciones tienen vínculos con personas de esas comunidades y con la clase política y los gobernantes.
Creo que hay intenciones de tratar de, por lo menos, atacar a algunas de estas organizaciones, pero el trabajo es de largo plazo.
BV:
Voy a cambiar un poco el terreno, pero no voy a desentenderme de lo que mencionabas; el futbol y los corridos. Pareciera que estos conflictos diplomáticos están muy alejados de quien quiere ir a un estadio, o a un concierto de regional mexicano.
Desde tu perspectiva, ¿cómo hacerle entender a la gente que este tipo de conflictos también los afectan?
AMS:
Ahorita lo que se está publicando sobre México es catastrófico, pero no es que estén exagerando. Es la realidad del país.
«El hecho de publicitar que le quitaron las visas a estos músicos; el hecho de publicitar que hay músicos desaparecidos y asesinados; el hecho de que ya empieza a haber cuestionamientos si México va a cumplir con sus responsabilidades en materia de seguridad para llevar a cabo el Mundial… creo que son mensajes muy importantes para que la población entienda, que a lo mejor a ti no te afecta la violencia que hay en otro estado. Pero lo que sí te afecta es la reputación del país»
El que esté saliendo en primeras planas, en algunos periódicos extranjeros, de que se mataron ocho militares porque pusieron minas, o que encuentran una narcofosa en donde hay 80 cuerpos… eso ya te cambia mucho el concepto de lo que está pasando en México. Estas noticias de último momento, que a veces se veían y se perdían, de estos eventos catastróficos de violencia. Ahora hay mucho más interés de entender qué está pasando en México.
Obviamente uno diría, “¿por qué no publican más lo que está pasando en Estados Unidos? ¿O lo que está pasando en Gaza o en Ucrania?” Sí lo publican, pero lo que sigue sorprendiendo es que continúen estas situaciones; que para un americano turista que ha venido a México, o empresarios que invierten en México, dicen, “yo no sabía que esta es la situación de seguridad en el país, ¿por qué nunca me lo dijeron o por qué nunca se consideró cuando se estaba invirtiendo en ese país?”.
«Preocuparnos por la reputación del país a lo mejor es un tema frívolo, pero no lo es. El tema de cómo afecta las inversiones y cómo se ve a México y a los mexicanos del futuro, debería de preocuparnos a todos. Más allá de las visas que les quiten a los músicos, más allá de cómo va a ser el mundial en México; en mediano a largo plazo, la visión que se tenga de México como uno de los países más violentos del planeta, obviamente debería de preocuparnos.»
BV:
Mencionas que al momento de hacer negocios, se debe tener mucho cuidado (ponías el ejemplo con Sinaloa). También mostrabas un mapa comparativo de 2006 a la actualidad.
¿Cómo está San Luis Potosí en este mapa, cómo ha evolucionado, y cómo se ve allá afuera?
AMS:
«Lo que ha sido curioso de San Luis Potosí, y es una de las cosas que estudié antes de venir a la conferencia, es que afortunadamente no están haciendo titulares en materia de seguridad. Y eso no es poca cosa. Ha habido momentos en donde San Luis Potosí ha estado en el mapa de interés y preocupación por parte del gobierno de Estados Unidos»
Hay que recordar cuando mataron un agente de ICE; eso fue aquí. Y obviamente atrajo muchísimo la atención de las autoridades estadounidenses y marcó la reputación del estado por mucho tiempo.
El tema reputacional no es poca cosa (como se los quise recalcar a los empresarios) porque el tener una clase de ‘desvisados’ políticos, una clase política o de empresarios que les quitan las visas porque tiene estos vínculos con grupos criminales –que ahora son terroristas–, va a impactar la reputación del estado, pero también en la capacidad de fomentar inversiones.
El problema que estás viendo en ese mapa es que todo el mapa parece tener presencia de algún grupo del crimen organizado. No te puedo dar los detalles de qué es lo que está pasando en el estado en este momento, porque sí creo que están surgiendo cambios muy interesantes que todavía no vamos a tener muy claro con la guerra intestina que hay entre las entre los diferentes cárteles y las nuevas alianzas que se van a crear.
¿Ese mapa va a cambiar? Yo creo que sí va a haber cambios en ese mapa, porque de esa guerra intestina van a haber ganadores, perdedores y objetivos del gobierno de México que yo todavía no entiendo cuáles son, o sea, no tengo mucha claridad.
Pero lo que sí sé es que estas presiones del gobierno de Estados Unidos, ya sea en quitar visas, ya sea en sanciones económicas para políticos o para empresarios, yo creo que va a presionar a que los ciudadanos de este estado quieran que se cuide la reputación del estado.
Aquellas ciudades que puedan consolidar una buena reputación, no solo de la ciudad en materia de seguridad, sino de los empresarios y las capacidades de los empresarios y las empresarias, con ayuda de los gobiernos estatales y locales de la ciudad, pueden desarrollar una mancuerna muy interesante para crecer y aprovechar las nuevas coyunturas.
Pero hay que estar preparados para cuando se estén abriendo estas oportunidades.
Pensemos en un mundo donde puede haber una desaceleración en la economía estadounidense con un impacto en México; las empresas tienen que estar preparadas para cuando empiece a crecer las economías de ambos países. No te puedes quedar sentada o sentado.
Parte de esa preocupación debe ser que las ciudades estén preparándose para promover la inversión extranjera, para proteger la inversión extranjera, o para promover las empresas de los estados. Pero eso tiene que ser ya , porque tienes que tener esa visión de que, saliendo de esta crisis, va a haber muchas oportunidades para los que estén preparados.
BV:
Es la tarea que le dejabas a los empresarios potosinos, y el mensaje también al propio alcalde, ¿no es así? De proteger esta reputación.
AMS:
«Protejan, sí. La ciudad tiene una buena reputación, y uno se da cuenta porque no están haciendo titulares. Cuando se habla de San Luis Potosí se habla por otras cosas, tal vez las cuestiones políticas, pero no es una ciudad donde estén haciendo primeras planas a nivel nacional. Y menos en el contexto internacional. Y eso es lo primero que revisa la gente que está pensando invertir.»
Es “¿cuál es la reputación de la ciudad en materia de seguridad y en materia de corrupción?” Y luego ya después está el tema del agua, infraestructura y todo lo demás. Pero esos son temas que en cierta forma, es más fácil para los gobiernos poder resolver. El tema de seguridad yo creo que es uno de los temas más difíciles para un alcalde.
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El olor a descomposición llegaba a la calle; la indiferencia llegaba más lejos | Editorial de La Orquesta
Durante años, un hombre habría vivido de reproducir perros sin poder ofrecerles ni agua, ni comida, ni una muerte digna. No eran perros, eran mercancias hasta que dejaron de existir
Por: La Orquesta
La crueldad humana no puede justificarse en nuestra condición de seres humanos complejos e imperfectos, es un porqué pero no una justificación.
Lo ocurrido en Milpillas es difícil de procesar. No por falta de información, sino porque mientras más se sabe, más insoportable resulta imaginar el sufrimiento que soportaron esos animales.
Es constante el intentar entender a las personas crueles. Decimos que tuvieron una infancia complicada, que padecen enfermedades mentales, que son producto de la pobreza, de la ignorancia, del abandono institucional o de una sociedad enferma. Todo eso puede ayudarnos a entender de dónde viene la violencia. Es un porqué, pero jamás puede convertirse en una justificación.
Porque el hombre que operaba este criadero vivía de los perros. Su trabajo consistía, básicamente, en encerrar a un macho con una hembra dentro de una jaula para que se reprodujeran, vender las crías y repetir el proceso una y otra vez. Nada más. Explotaba animales para obtener un ingreso económico y aun así no pudo ofrecerles lo más elemental: agua accesible, alimento suficiente, atención veterinaria, un espacio limpio o una muerte digna.
La normalización de estos actos de personas así es profundamente preocupante. Vecinos cuentan que llevaba años funcionando de esta manera. Durante años, al parecer, para él fue insignificante que los perros sufrieran. Era irrelevante que estuvieran en los huesos. Era irrelevante que agonizaran. Era irrelevante que compartieran espacio con cadáveres de otros perros, que respiraran el olor de cuerpos en descomposición, que algunos nunca hubieran recibido una caricia, un paseo, una manta durante el frío o un tratamiento para enfermedades.
Y entonces aparece la pregunta más dolorosa: ¿cuántos perros murieron ahí? ¿Cuántos nacieron solo para ser vendidos? ¿Cuántos pasaron toda su vida dentro de una jaula? ¿Cuántos agonizaron durante días antes de morir? ¿Cuántos soportaron el hedor de otros muertos porque ni siquiera eran retirados de las instalaciones? ¿Cuántos más existen en otros patios, bodegas o periferias de este país y nunca los conoceremos porque nadie denuncia, porque las autoridades no van o porque aprendimos a convivir con el horror?
El causar dolor a un ser vivo indefenso habla mucho más de quien infringe ese dolor que de quien lo recibe. No hablamos únicamente de perros. Las personas hieren personas. Torturan personas. Matan personas. Las razones pueden ser políticas, económicas, sociales, familiares o personales, pero muchas veces tienen un hilo conductor: herir a otros desde las propias heridas no resueltas.
A quienes observamos desde fuera nos conmueve el sufrimiento, especialmente cuando se trata de seres incapaces de defenderse. Un perro no es una persona. Nunca lo será. Pero reconocer esa diferencia tampoco justifica minimizar el dolor que sentimos al imaginar la crueldad que soportaron estos animales. Deprimirnos ante ello no nos hace exagerados; probablemente nos hace una sociedad un poco menos enferma.
También debemos aceptar algo incómodo: la cárcel por si sola no cura a quien necesita infligir dolor. El castigo punitivo no repara la empatía rota de una persona. Sin embargo, sí debe existir un castigo ejemplar. Y en México, particularmente en San Luis Potosí, los castigos por maltrato animal suelen ser una burla. Hemos visto agresores salir prácticamente ilesos tras entregar costales de croquetas, cumplir medidas mínimas o evitar condenas efectivas, a pesar de que la legislación contempla penas de hasta cinco años de prisión en casos graves.
Quizá la prisión no transforme a un maltratador, pero las sanciones económicas severas sí pueden convertirse en un mecanismo disuasorio. A muchos les duele más perder dinero que saber que otro ser vivo sufrió bajo su responsabilidad.
La omisión institucional también es parte del problema. Resulta frustrante que cuando alguien roba un vehículo existan operativos, seguimiento y reacción inmediata, pero que cuando un policía observa a un animal siendo golpeado, encadenado, abandonado o muriendo lentamente, pocas veces intervenga. El maltrato animal debería asumirse con mayor seriedad y atenderse como un indicador de violencia social, no como una falta menor.
Hay otro componente incómodo: la periferia. En muchas comunidades alejadas de los centros de poder parece existir un mensaje tácito de impunidad. Ahí la gente construye sin permisos, quema basura, tira escombros, abandona animales y, a veces, opera criaderos clandestinos durante años sin consecuencias. Es un abandono institucional que termina normalizando cualquier cosa.
Finalmente, hay una responsabilidad colectiva que rara vez queremos asumir. Mientras siga existiendo un mercado dispuesto a pagar miles de pesos por un cachorro de determinada raza, seguirá habiendo personas dispuestas a reproducirlos en serie. Tal vez deberíamos dejar de decir “me encantan los perros, pero solo de tal raza”, porque ese supuesto amor muchas veces alimenta la industria que los convierte en mercancía.
El caso de Milpillas es indignante. Pero sería aún más indignante descubrir que dentro de unos meses volvemos a compartir fotografías de otro criadero, de otro perro en los huesos, de otro cadáver cubierto con cal, y reaccionamos con sorpresa, como si no supiéramos que el problema nunca fueron solamente los animales abandonados.
El problema es la facilidad con la que aprendimos a convivir con la crueldad.
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Ciudad
Era peor de lo que se imaginaba: Animalistas rescatan a perros de criadero clandestino de Milpillas
Perros husky y pastor alemán en los huesos, animales agonizando dentro de jaulas, cadáveres cubiertos con cal, restos reducidos a mechones de pelo, un olor nauseabundo que llegaba hasta la calle y hasta lechones muertos dentro del predio
Por: Ana G Silva
Lo que vecinos y rescatistas encontraron al ingresar a un presunto criadero clandestino de perros en la fracción Milpillas fue descrito por ellos mismos como una escena “horrible, difícil de ver, de oler y profundamente triste”.
La tarde del miércoles, colectivos animalistas potosinos acudieron al domicilio señalado desde hace semanas por habitantes de la zona como un sitio donde se criaban y comercializaban perros husky y pastor alemán en condiciones inadecuadas. La intervención ocurrió luego de que el caso se viralizara en redes sociales, ante la falta de respuesta de autoridades municipales y estatales, pese a denuncias previas realizadas por vecinos.
Al llegar al inmueble, las rescatistas no localizaron a los cachorros que anteriormente habían sido observados en el lugar y que presuntamente eran comercializados incluso a la orilla de la carretera. De acuerdo con testimonios de quienes participaron en el rescate, aparentemente algunos animales fueron retirados antes de su llegada y hubo intentos por limpiar parcialmente las instalaciones.
Entre las acciones que detectaron se encontraba la colocación de recipientes con agua; sin embargo, ésta permanecía fuera de las jaulas, imposibilitando que los perros encerrados pudieran acceder a ella.
A pesar de ello, numerosos ejemplares permanecían confinados en jaulas pequeñas, sin alimento y en condiciones de extrema desnutrición. Algunos perros se encontraban prácticamente reducidos a piel y huesos, mientras que otros presentaban un estado de salud tan delicado que las voluntarias consideraron que estaban al borde de la muerte.
Las activistas denunciaron además la presencia de grandes cantidades de cal esparcidas en distintas áreas del predio, particularmente en zonas donde localizaron perros muertos en avanzado estado de descomposición. El olor, señalaron, era nauseabundo y podía percibirse desde la calle, situación que vecinos consideraron incluso un riesgo sanitario para quienes habitan en las inmediaciones.
Durante la inspección también fueron encontrados restos de animales que consistían únicam ente en mechones de pelo y vestigios óseos.
Asimismo, localizaron varios lechones recién nacidos muertos, que, según sospechan algunas personas involucradas en el rescate, podrían haber sido utilizados ocasionalmente como alimento para los perros.
Los rescatistas sostuvieron que las condiciones encontradas permiten presumir que los animales sobrevivientes permanecían cotidianamente en ese entorno insalubre, rodeados de cadáveres, desechos y fuertes olores derivados de la descomposición.
Ante la gravedad de la situación, vecinos y colectivos decidieron sacar del inmueble a todos los perros que aún permanecían con vida. Algunos fueron adoptados de manera inmediata por ciudadanos que acudieron al sitio, mientras que el resto fue trasladado a un refugio para recibir atención, aunque hasta el momento se desconoce con precisión el estado de salud de cada uno de los ejemplares rescatados.
Habitantes de Milpillas recordaron que el funcionamiento del presunto criadero clandestino había sido denunciado con anterioridad ante diversas autoridades, pero aseguran que no obtuvieron respuesta ni inspecciones formales, situación que derivó en que las agrupaciones animalistas actuaran por cuenta propia una vez que el caso alcanzó notoriedad en redes sociales.
Respecto al propietario del inmueble, vecinos señalaron que presuntamente se encontraba hospitalizado y que recientemente habría sido dado de alta; sin embargo, hasta ahora no se ha presentado en la vivienda ni ha establecido contacto con quienes participaron en el rescate.
Las organizaciones animalistas anunciaron que este jueves acudirán a presentar una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por posibles actos de maltrato animal, abandono y operación irregular de un criadero, además de aportar evidencia sobre la presunta venta de perros en las inmediaciones de la carretera y las condiciones deplorables en que eran mantenidos.
También lee: Crueldad animal en Milpillas: huskys fueron desechados tras dejar de reproducirse en criadero
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“Dependerá del gobierno entrante”: Sedesore sobre sus programas sociales
La titular de Sedesore reconoce que los apoyos —tortilla subsidiada, becas, madres solteras, adultos mayores— podrían no sobrevivir al cambio de administración en 2027
Por: Redacción
María del Rosario Martínez Galarza, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional (Sedesore), reconoció este miércoles que la continuidad de los programas sociales del gobierno de Ricardo Gallardo Cardona dependerá de quien encabece la siguiente administración, al margen de los compromisos adquiridos.
La declaración ocurrió durante el anuncio de una nueva tortillería subsidiada en Residencial del Bosque, cuando se le preguntó si existe garantía de que los apoyos no se eliminen con el cambio de gobierno. “Cada administración tiene un tema muy diferente de trabajar”, respondió.
Martínez Galarza recordó que cuando Sedesore inició la gestión de Gallardo, la dependencia contaba con un solo programa activo: las despensas de emergencia de la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Secretaría construyó una red que hoy incluye tortilla subsidiada , apoyos a madres solteras, adultos mayores y becas escolares.
La titular planteó que estos apoyos deberían convertirse en políticas permanentes, sin embargo, sostuvo que “va a depender muchísimo de las personas que estén a cargo de la dependencia, pero sobre todo de las indicaciones del gobierno”.
La dependencia opera actualmente ocho tortillerías en el estado con una inversión de más de 3 millones de pesos y una distribución de más de 500 kilos diarios a 14 pesos el kilo, poco menos de la mitad del precio comercial.
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