enero 30, 2026

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#4 Tiempos

El Peje, ni diabólico ni arcángel, es el presidente | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Enred@rte

 

Cuando el país debiera unir esfuerzos para resistir los embates de la actual pandemia que asola al mundo, las clases medias mexicanas con acceso a internet desgastan energías y cultivan diferencias oscilantes entre contrapuntear sus “verdades” subrayadas –casi sin excepción- de credulidades, algunas de ellas, fanáticas y/o pregnadas de ideologías aboyadas; a contrapelo dan toda suerte de variopintas orientaciones sanadoras; y sólo coinciden en el “quédate en casa”.

Hay un pequeño sector, notable por seductor e histérico de empleados por algunos dueños de grandes capitales –incluidos extranjeros- empeñado en infundir miedo y difundir una campaña de descontextualización del discurso e improvisaciones del presidente Andrés Manuel, para desprestigiarlo, y cuyos coletazos tocan en ocasiones al nuevo héroe/líder laico, el médico epidemiólogo Hugo López Gatell.

Qué ironía, querer hacer leña del líder nacional en el momento cuando por una atinada negociación con las potencias petroleras, logra también un ejercicio de aceptación diplomática de parte de los mandatarios de Rusia y los Estados Unidos.

Y acá en México, los rabiosos empleados para ensuciar con tonalidades fascistas, las que empleaba el propagandista de Hítler, afinan sus resorteras.

Algunas paradojas:

  • La pandemia Coronavirus surgió en el Oriente del globo terráqueo y golpea con mayor fuerza a Europa central y Occidente.
  • Según las capacidades de cada sector social y país:
    • Amuralla a los ricos, liquida algunos pocos
    • Enclaustra a quienes están integrados a una estructura (quédate en casa porque la tienes o no vives al día)
    • Avasalla a los pobres y marginados urbanos. En Estados Unidos –según diversas fuentes informativas-, el nuevo coronavirus no es selectivo respecto a las personas a las que contagia; pero ataca en mayor proporción a afroamericanos y latinos que el resto de la población; ello debido a enfermedades subyacentes vinculadas a la pobreza y, a menudo, tienen dificultades para acceder a las pruebas y los cuidados sanitarios.
  • EU, primer lugar global en muertes por coronavirus: 20 mil 506
  • Aprovecha Donald Trump la pandemia para atizar la xenofobia.
  • El activista humanitario Luis Varese documenta: hay más de 5 mil venezolanos que quieren regresar, desde Chile, Perú, Brasil, Ecuador y Colombia. Suena muy lógico ya que con la pandemia la posibilidad del trabajo eventual desaparece y la xenofobia aumenta. Añade que tras esto se mueven intereses políticos: Estados Unidos apoya la salida de venezolanos, pero no su repatriación voluntaria.
  • Mientras, en China y países de Europa occidental, la mayor parte de la población, agrupaciones políticas, ong’s e instituciones públicas y privadas unifican voluntades en favor del liderazgo de sus mandantes, y dejan temporalmente diferencias de criterios para atender la emergencia, en países como México y Bolivia, las contrapartes políticas se desgastan en hacer de la coyuntura un ring para enlodar con juego sucio.
  • En México, esto último es muy evidente. Una conducta visible es la de los locutores y ex locutores de Televisa, cargados de calumnias y sarcasmos. Esos lectores de noticias en los medios, auto ascendidos a opinólogos, pontifican (esto es, afirman con autoridad papal) qué deben hace y qué deja de hacer el presidente de México y sus secretarios.
  • Al respeto del actuar televisivo, comenta Florence Toussaint (Revista Proceso, 11/04/2020): Azteca Trece, Canal 7 y los canales de Televisa, no han creado ninguna expresión especial destinada exclusivamente a referirse a la pandemia; la industria muestra una pobreza de contenidos, repite las mismas telenovelas de hace años, compra series y reality shows A ello hay que agregar, los concesionarios comerciales pierden audiencia porque mientras se desgastan en atacar al gobierno desde noticieros de credibilidad en entredicho, lo canales televisivos educativos/culturales (TV UNAM; 11 IPN, 22 de la SEP) y numerosos portales en Intenet, transmiten las conferencias mañaneras del presidente, y los vespertinos reportes y orientaciones del médico López- Gattel y otros expertos.
  • El país está dividido y polarizados en una lucha entre verdades, ciencia, esoterismo y verdades. La polarización no beneficia y habrá que ver cuál sea el recuento de los daños.

La pandemia en América Latina

“En The New York Times, comenta Ángel Guerra Cabrera (Mirar al sur, 12/04/2020, La Jornada), se preguntan si el dantesco panorama de Guayaquil

(Ecuador, ataúdes abandonados en las calles) es lo que la pandemia generalizará en América Latina. Ven la desigualdad social, pero no captan la clara diferencia entre la actitud omisa ante la Covid-19 de los gobiernos apegados a la ortodoxia neoliberal, y la proactiva de los partidarios de ofrecer salud gratuita y universal a todos”.

Una parte reiterativa de las campañas contra López Obrador, es porque no protege al gran capital. Le quieren imponer las medidas de países potencia con enormes cantidades para proteger la producción estructurada, cuando en México más del 50 % del comercio es informal y sin prestaciones; y más del 80% de la producción de bienes la generan pequeñas empresas.

No es noticia, conviene reiterarlo/enunciarlo, que algunas empresas multinacionales, invierten en México sumas importantes en sobornar y generar falsas informaciones para favorecerse desprestigiando. No es fácil detectar las fuentes originarias de distorsión. Les abriga la noche del anonimato y la perversidad.

Por su parte, el peruano/mexicano Jorge Duran estudioso del fenómeno migratorio, escribe: “Lamentablemente, con la pandemia, no sólo se va a incrementar el nacionalismo, los controles y el cierre de fronteras, sino el racismo y la xenofobia, que van de la mano. Ese es el futuro del siglo XXI ponerle limitaciones a la libre circulación, reforzar los nacionalismos, volver al proteccionismo, incrementar la desigualdad y marcar las diferencias. La globalización es buena para el comercio y los grandes capitales, pero tiene consecuencias y una de ellas es la movilidad humana, considerada por muchos como nociva”.

“En Estados Unidos, propiamente el único país que lleva estadísticas raciales precisas y actualizadas, 60 por ciento es blanco y otro 40 por ciento lo componen diferentes grupos: 18.3 por ciento hispano-latinos, 13.4 por ciento negros, 5.9 por ciento asiáticos y otros 2.4 por ciento. Eso nadie lo va a cambiar, más bien, para 2050 los blancos serán minoría. El concepto de raza fue un legado colonial, el de blanco es propiamente estadunidense, pero la realidad es multicultural”. (Influencias, 12/04/2020, La Jornada)

Remata un espontáneo, como en la tauromaquia

Un lector de esta columna enrd@rte, Ernesto N, contribuye a un cierre de colaboración con el siguiente texto:

Pienso que en estas circunstancias, todos y cada uno debemos tomar una posición personal ante esta realidad, ante el mundo que nos está tocando vivir.

En este sentido, hemos de entender que toda crisis es una oportunidad, un llamado a retornar a nosotros mismos y buscar en nosotros la base para una existencia consciente, resuelta y digna, que nos empodere ante los retos que tenemos ya enfrente.

Esta pandemia y sus consecuencias serán un hecho más que tornará más precaria nuestras vidas, pero que precisamente por ello exigirá de nosotros más cordura, cordialidad y bravura.

La impotencia y la parálisis son nuestros enemigos. Hay que oponerle la fuerza de vida que en nosotros alienta y darle una eminente figura, que procure encarnar los mejores valores e ideales que nuestros mejores maestros de pensamiento y vida han formulado.

Para algunos esto no es sino refrendar la tarea en la que ya están comprometidos. Para otros, será adoptarla e iniciarla conscientemente.

Deseo en esta tarea para todos y cada uno de nosotros lo mejor.

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

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