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El Congreso de SLP en Pugna: ¿quién para la Jucopo y la Directiva?
PRI y PAN deberán elegir a los presidentes de la Junta de Coordinación Política y la Mesa Directiva en el Congreso; ¿quién lo logrará?
Por: Abelardo Medellín
El próximo 14 de septiembre terminará oficialmente el Primer Año del Ejercicio Legal de la LXII legislatura del Congreso del Estado, con esto saldrá de su cargo como presidenta del Congreso la diputada Sonia Mendoza Díaz, del PAN. También dejará la titularidad de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) el diputado del Morena Edson Quintanar.
Al terminar este primer año legal y pasados los dos períodos ordinarios que marca la Ley Orgánica del Congreso del Estado, se elegirá una nueva directiva y un nuevo presidente para la Jucopo.
Sobre la presidencia del Congreso, la Ley Orgánica marca que durante el tiempo que dure la legislatura, estos mandos tienen que ser plurales, por lo que de ninguna forma, quien ocupe la Junta y la Presidencia pueden pertenecer al mismo partido. Como en esta legislatura ningún partido cuenta con una mayoría absoluta, por tanto, y según el artículo 78, la Presidencia de la Junta será ocupada por cada grupo parlamentario durante un año consecutivo por cada uno, donde el orden de ocupación se decide por el grado de representación parlamentaria.
De acuerdo con lo dicho en su Ley Orgánica y considerando los puestos actuales que ocupa el diputado Edson Quintanar en la Jucopo y la diputada Sonia Mendoza en la Presidencia, ahora tocaría al PRI y al PAN ocupar en este segundo año legal la titularidad de la Mesa Directiva y de la Junta de Coordinación Política respectivamente. La elección de estos puestos directivos deberían respetar los principios de paridad que incluso ya fueron dispuestos en reformas a la ley desde el 27 de agosto pasado. Lamentablemente, la mayoría de las normas que pueden promover la elección de puestos en paridad, se apegan a la Ley Orgánica del Congreso.
A días de que se dé la elección de los legisladores que ocuparán estos puestos directivos, los panistas Rolando Hervert Lara, que fue propuesto por el dirigente de su partido Juan Francisco Aguilar Hernández, así como José Antonio Zapata Meraz, levantaron la mano para dirigir la Junta de Coordinación Política.
En la bancada del PRI, tanto la diputada Beatriz Benavente como el diputado Martín Juárez Córdova han sido señalados como los legisladores interesados en ocupar la Presidencia de la Mesa Directiva.
También al diputado José Antonio Zapata Meraz se le ha preguntado si estaría interesado en presidirla, pero este negó buscar la Mesa Directiva.
¿Para dónde?
En la bancada del PAN, el diputado Rubén Guajardo comentó que su grupo parlamentario muestra una clara madurez política y que está se ve reflejada en una reunión a la que llamaron antes del viernes 13, con el fin de seleccionar al candidato para dirigir la Jucopo.
Rubén Guajardo declaró: “no puedo negar que me interese, ¡claro que me interesa ser coordinador!”, con lo que confirmó su interés para ocupar la Junta de Coordinación Política. Sin embargo, comentó de igual manera que a pesar de su interés él “no será factor de división al interior de su partido”, reafirmando que será respetuoso de la decisión de su bancada.
Guajardo Barrera mencionó que independientemente de los acuerdos: “Lo más importante que estaremos cuidando será la unidad”. Respecto a si se respetaría el principio de paridad de género en esta elección de los representantes, el diputado Guajardo señaló que respetarán tanto a los acuerdos al interior del partido, como a esta normativa que busca igualdad en el Congreso.
Por su parte, el diputado Rolando Hervert Lara aseguró que sí buscará presidir la Jucopo: “a todos nos interesa ese tipo de posición, sí, pero si mis compañeros deciden otra cosa, pues, es un cargo menos para mí”. Sobre el mismo tema, comentó que al interior del PAN “nadie sale raspado”, puesto que, como coordinador de su bancada, respetará los acuerdos al interior de su partido . “Ya si no me eligen, pues me dedico más a legislar”, dijo el diputado panista.
Al preguntársele a Harvert Lara si consideraba necesario que se continuara respetando el principio de paridad de género en este segundo año legal, tanto en la Directiva como en la presidencia de la Jucopo, el diputado dijo que: “en este tema no hay cuestiones de paridad de género, si en la ley dice qué partido preside, pues el partido se pone de acuerdo para ver quién es el coordinador, […] no es cuestión de paridad de género”.
El diputado José Antonio Zapata Meraz comentó que, por su parte, se respetará la decisión del PAN estatal y espera que los compañeros involucrados en los acuerdos respeten la unidad del partido. A la pregunta de si él levantaría la mano para ocupar la Jucopo, Zapata Meraz respondió: “no, yo no, muchas gracias… gracias, pero no gracias”. Al mismo tiempo, el diputado desmintió que Rolando Hervert renunciaría a ser coordinador de la bancada para ocupar el puesto directivo de la Junta de Coordinación Política.
Dentro de la bancada del PRI, el favorito del partido para ocupar la Presidencia del Congreso es Martín Juárez Córdova, quien comentó que “estamos en diálogos con los compañeros, y para mi sería muy honroso si me dan la oportunidad, pero realmente hay que esperar estos dos tres días mientras haya discusiones en la Jucopo”. Insistió en que al momento él no es un candidato de unidad, pese a que los diputados priistas han platicado para ir con un solo aspirante para fortalecerse.
A pesar de la neutral declaración de Juárez Córdova, el coordinador de la fracción parlamentaria del PRI, Mauricio Ramírez Konishi, confirmó que el candidato de unidad y él interesado claro es justamente el diputado Martín Juárez Córdova. “Yo creo que vamos a apoyar al diputado Martín Juárez para que sea la propuesta del PRI a encabezar la Presidencia rumbo al próximo año”.
Al preguntarle sobre si la diputada Beatriz Benavente había mostrado interés por presidir el Congreso, el diputado Konishi dijo: “Sí, digo, la diputada Rosario (Sánchez Olivares) también lo hizo, pero hemos tenido pláticas y hemos acordado que lo más sano es salir con una propuesta de unidad”. Respecto al principio de paridad de género que, en teoría debería regir el Congreso, el legislador Mauricio Ramírez señaló que: “yo creo que se les está dando un lugar muy respetable a las mujeres, si es que llegara un hombre a la Directiva, puesto que ya tuvo en su momento una mujer”.
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Ciudad
La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte
Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina
«No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.»
Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)
Por: Jorge Saldaña.
Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.
Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.
El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior- al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.
El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.
De los apodos a los apellidos
En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.
Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.
Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.
Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».
La cuadra como unidad onomástica
Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.
La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.
«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»
Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)
Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.
Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.
Las cuatro fechas bisagra
La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:
- 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
- 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
- 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
- 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.
Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.
La memoria popular como capa subterránea
Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.
Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.
Ciudad
Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra
El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme
Por: Redacción
Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.
El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.
“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.
Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.
Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.
“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.
En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.
La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.
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Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor
El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol
Por: Redacción
Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.
Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.
Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.
Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.
Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado.
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