octubre 30, 2026

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#4 Tiempos

El cadáver que nadie ve | Columna de Óscar Esquivel

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Desafinando

 

 

Surrealismo mágico contra la realidad.

Hablando de necedad y terquedad, pareciera que es una misma condición, pero tienen cada una sus vertientes, en algún punto se encuentran.

Terquedad se relaciona sin duda, a un mal muy grave, lleva al hombre a desaprovechar los consejos ajenos, se aferra con pinzas al análisis dictaminado individual personal, resuelto por las ideas, donde revolucionan hacia su propio yo, olvidando ser prudente y tal vez, poco justo con los demás.

El hombre con poder, difícilmente se previene, es poco cuidadoso pues sale de él orgullo, se transforma en una especie de enredadera que muy fácil crece apoderándose de algunas conciencias. Estos personajes son obstinados, necios y culpables de sus actos.

Se dice que a partir de este plano nace y se adhiere la necedad cíclica, se hace difícil reconocer a un necio en esta etapa cuando se calla y guarda silencio, tal vez los más peligrosos, pues en grupo podía dejar pasar una aportación positiva de algún miembro, pero al cabo de los minutos o las horas, simplemente cambia de parecer y realiza su voluntad a pesar de su aprobación.

Santiago Ramón y Cajal médico español, además artista, fotógrafo, científico, editor, pionero de la neurociencia, dibujó los secretos del cerebro en alguno de sus libro y gráficas donde lo divide. Por extraño que parezca descubrió que el hombre en alguna parte del cerebro guardaba celosamente el comportamiento para ser necio, así como los sentimientos del amor u odio. Creía haber encontrado la sección de la necedad la cual describía que él tenía muy desarrollada esa parte cerebral: “Conoceremos infinitas clases de necios, los más deplorables son los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento”.

Terco y necio, vinculación  íntima, compañeros inseparables, conductas erráticas. Además de dañarse hieren a los cercanos, a sus familias, empleados y hasta a todo un pueblo si se tiene poder. Rige la intolerancia, el necio evade a todos aquellos que no piense de manera igual y los acusa de intolerantes sin determinar que el intolerante es él mismo.

 

LA MUERTE QUE SE IGNORA

Parece San Luis Potosí como un circo dentro de una carpa sellada con muchos espectadores y pocos artistas. Algunos, los parientes del domador, que aplauden las piruetas de los perritos -ya no les alcanzó para los elefantes que eran el espectáculo mayor-. La ovación se escucha cuando salen al ruedo a otorgar su espectáculo los malabarista. Hacen de todo y posteriormente los payasos, tratan de sacar una sonrisa al público indolente que no hace otra cosa más que mirar y esbozar una minúscula sonrisa debido a las graciosas muestras de alegría que tienen los niños. El número esperado, el globo de la muerte donde algunos motociclistas, que parecen policías, se adentran en una jaula circular de acero haciendo rugir los motores, y digo rugir, porque los del Partido Verde se encargaron de aniquilar a todos los felinos y animales de los circos.

Hay de todo: emoción, alegría, asombro, nervios, miedo… de pronto un accidente, el equilibrista había caído de la cuerda floja fracturándose el cuello. Falleció quedando al centro de la pista de aserrín.

La voz campante ante un micrófono y después de recoger el cuerpo del desafortunado equilibrista se escuchó por el altavoz: ¡el show debe continuar!.

De esta forma poco ortodoxa, como ejemplo, actuamos ante la mirada atónita de todos y la simulación alegre del dueño del circo – perdón de las autoridades potosinas-. Cadáveres de muchas. Mujeres jóvenes, decapitadas, mancilladas , deshonradas, lapidadas en su cuerpo y en su alma. Los ciegos  aplauden el actuar policial solo para continuar recibiendo favores gubernamentales. Nunca (y es nunca) se escucha como ejemplo la voz de las cámaras empresariales, de los beneficiarios de tantos incentivos, de aquellos que solo saludan y besan el anillo del poder, mucho menos, algún funcionario que esté inconforme con la actuación policial y de la Fiscalía del Estado.

Una sola voz no se escucha, no hubo autoridades de otras universidades que no fuera la de la última víctima de feminicidio. Los reclamos son siempre del pueblo espectador y poco participativo.

La Alerta de Género se define como: “Conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida y/o la existencia de un agravio comparado que impida el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, en un territorio determinado, la violencia contra las mujeres la pueden ejercer los individuos o la propia comunidad”.

En una entrevista a la diputada priista plurinominal su respuesta sobre el tema fue “Ha sido una farsa el tema de la Alerta de Género pues no ha venido a resolver en nada, al contrario, se ha incrementado el número de actos de este tipo”. A ella le preguntaría, ¿ya le comentó a su jefe político por qué no actúa como debe?

Además, la legisladora concluyó “pareciera que el tema de mujeres muertas en San Luis Potosí cada día es más común; ¿para qué endurecemos las penas si no detienen a los culpables?, y en el caso de que los lleguen a detener resulta que las carpetas de investigación no están bien integradas”.

Se diría que la diputada tiene toda la razón, pero se le quisiera ver enarbolando alguna marcha con cientos de mujeres priistas, como “líder que es” y con su fuero. Ojalá apoyará a su “jefe político” en resolver el problema. Le hace mucha falta a Carreras quitarse la terquedad y la necedad para atacar los grandes temas pendientes de violencia que sufren los potosinos. Según el gobierno se resuelven los feminicidios pero no se trata de resolver, es tomar acciones de prevención y vigilancia en la ciudad donde también tiene responsabilidad el Ayuntamiento de la capital.

El gobernador no ve, ni oye, ni escucha. Está al filo del abismo y que pareciera ya no importarle, como se los hizo saber a sus colaboradores incluidos diputados en la llamada “cumbre del hangar”.

Cubiertas de lodo, de inmundicia, de pecado, maltratadas, humilladas, violentadas, muchas han muerto solo por ser mujer.

Ahí en su circo de poca calidad humana, al centro de todos los espectadores se han recogido los cadáveres, para llorarles en familia y el estado potosino, todos en su comodidad, gritan a los cuatro vientos, ¡el show debe continuar!.

Recibamos pues con “festejos” el Surrealismo Mágico de la mujer maltratada.

“Hoy vivo entre el aburrimiento y la vergüenza de pertenecer a un género animal como el ser humano, por eso me gustaría ser un elefante salvaje. No dejarme de nadie, aunque la tortura continúa dentro de la poca libertad que logre”, Leonora Carrington.

“No hay que poner la palabra antes de la realidad, hay que poner primero la realidad” ,Leonora Carrington.

Nos saludamos pronto.

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También lea: Los motivos de Rosa, 575 pesos para morir. Historia real | Columna de Óscar Esquivel

Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

También lee: Gallardo renueva transporte público urbano

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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