#4 Tiempos
Duda Razonable | Columna de Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
«Hemos satanizado la figura de la policía como abusivos, como autoridades que son represoras, como que son arbitrarias. Sin embargo, si tú te colocas en los zapatos de un policía, dices: Bueno, ¿con qué voy a trabajar? ¿Cuál es mi capacidad o cuáles son los medios técnicos para hacer intervenciones, hacer fijaciones, tener vigilancia, tener personal, transporte? No los tienes. Entonces tienes que recurrir a ciertas mañas o ciertas muletas que, en un momento dado, rayan en la ilegalidad. Pero, a final de cuentas, si queremos un omelette, tenemos que romper uno que otro huevo.» Estas fueron las palabras que pronunció un ex funcionario de la Fiscalía General del Estado de Tabasco para Duda Razonable, la nueva miniserie documental de Roberto Hernández —director del documental Presunto Culpable— que se estrenó en Netflix el martes pasado.
Duda Razonable desmenuza la historia procesal de cuatro personas que, por una u otra razón, se encontraban en el lugar equivocado y en el momento incorrecto. En Macuspana, Tabasco, a mediados de 2015, una persona tratando de hacerse justicia por propia mano y con cierta influencia local, en connivencia con las autoridades policiales del lugar, señaló como responsables del secuestro de su hermana a estos cuatro sujetos, que fueron aprehendidos, torturados y encarcelados sin mayor trámite. Además de sufrir la corrupción, brutalidad y negligencia de policías, agentes del MP, fiscales y jueces de control, los cuatro sujetos también se encontraron a la merced de la incompetencia de los defensores de oficio, que estuvieron lejos de lograr tan solo un destello de libertad y de justicia. Casi cuatro años después y con el apoyo de un hábil abogado que logró que se desestimaran las acusaciones de secuestro, la Fiscalía del Estado les fabricó una acusación ahora solo por la tentativa de secuestro, misma que mantiene a tres de ellos en prisión y sentenciados con la pena máxima que corresponde a ese delito (50 años).
Más allá de la indignante historia procesal de cuatro sujetos, Roberto Hernández documenta momentos de las vidas de Juan Luis López, Gonzalo García, Héctor Muñoz y Darwin Morales y de sus familias, que de un momento a otro se vieron truncadas y afectadas de manera sustancial por delitos fabricados y que en el mejor de los casos se sustentaron con pruebas confeccionadas. Más allá de la intolerable corrupción del sistema penal, el documental muestra la historia de Andrés Andrade, un muy capaz abogado defensor que, sin cobrar, demostró la inocencia de Juan Luis, Gonzalo, Héctor y Darwin, pero que tuvo que abandonar Tabasco luego de que coincidentemente se incendió su camioneta después de una de las audiencias. Más allá de las encabronantes declaraciones de funcionarios cínicos, Duda Razonable nos permite observar cómo opera la justicia a ras de suelo y en cada una de sus etapas, manejada primero por policías en condiciones laborales indignas y motivados por incentivos perversos; y culminada por juezas y jueces que en el mejor de los casos no están debidamente capacitados para impartir justicia.
La realización de Duda Razonable, como lo narra su director Roberto Hernández, deviene de una serie de encuestas que se realizaron en la prisión de Macuspana sobre cómo vivieron sus internos la entrada en vigor en 2016 del sistema penal acusatorio, que sustituyó al sistema inquisitivo. Hernández encontró que realmente muy poco había cambiado en la manera en que se presentan ante la justicia a las personas acusadas de cometer algún delito.
Precisamente uno de los objetivos que tenía la transición del sistema inquisitivo al acusatorio era quitarle valor a las pruebas obtenidas mediante tortura, mismas que sustentaban la teoría del caso casi en su totalidad. Con el sistema acusatorio, los testimonios de los acusados que se obtienen ante el Ministerio Público carecen de valor probatorio, dado que es ahí en donde más se les suele torturar. Sin embargo, aún con el nuevo sistema, las tortura sigue siendo una práctica generalizada en el país.
Las encuestas levantadas en Macuspana por Roberto Hernández motivaron a que el INEGI realizara su primera Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) en 2016, en la que se encuestaron a más de 60 mil personas internas en prisiones de todo el país. La ENPOL demostró, entre otras cosas, la magnitud del problema de fabricación de culpables y de tortura que impera en nuestro país. Por ejemplo, de las más de 180 mil detenciones realizadas en el sexenio de Calderón, 80 mil fueron sin la orden de un juez. Asimismo, 100 mil personas reportaron haber sido golpeadas o pateadas durante el arresto; 50 mil fueron presionadas por las autoridades para dar otra versión de los hechos y más de 30 mil no contaron con la presencia de un abogado. La ENPOL está pensada para realizarse cada tres años; sin embargo, el recorte de cinco mil millones de pesos que aplicó López Obrador al INEGI en 2019 no permitió que se llevara a cabo la encuesta.
Los eventos de tortura y de fabricación de culpables varían entre estados y, ciertamente, varían en función del delito del que se trate la acusación. Para Tabasco —el caso que analizó Roberto Hernández— es casi un hecho que las personas acusadas de secuestro serán víctimas de tortura. Mientras ello sucede, el gobierno de Tabasco presume ante la sociedad que decenas de bandas de secuestradores son desarticuladas mes con mes, al tiempo que más historias de vida como las de Juan Luis, Gonzalo, Héctor y Darwin se replican. Ello responde a la lógica de tomar alguno de los fenómenos que más aquejan a la sociedad en determinado momento y obtener capital político de ahí: populismo penal, se le llama. Este consiste, entre otras cosas, en modificar la ley y aumentar el número de años de pena privativa de la libertad a quienes cometan determinado delito, usualmente acompañado de una eficiente política de fabricación de culpables para demostrarle a la sociedad que dicho modelo está funcionando con gran éxito. Duda Razonable nos recuerda por qué debemos tener especial cuidado cuando los gobiernos comienzan a prestar atención a ciertos delitos, como ha sucedido, por ejemplo, en esta administración, que ha ampliado dramáticamente el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva oficiosa, específicamente a aquellos relacionados con corrupción.
Duda Razonable nos demuestra también que el grueso de la justicia mexicana, su gran mayoría, es aquella que sucede en los estados y que suele recibir muy poca atención. Definitivamente son alentadoras las palabras de Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte, cuando nos dice que la justicia no se detuvo durante la pandemia o que la nueva reforma judicial es la más importante de los últimos 25 años. Sin embargo, eso solo será realidad para la justicia en el ámbito federal y al menos en solo una fracción de ella. En contraste, la justicia en el ámbito local se vigila por consejos de la judicatura ineficientes, rebasados e inclusive inexistentes en algunos estados. En lo que respecta a las investigaciones de delitos, solo nos podemos imaginar cómo operan las fiscalías estatales cuando vemos la desastrosa gestión de Gertz al frente de la FGR, que sí recibe atención, recursos y respaldo del gobierno.
Más importante que todo, me parece, Duda Razonable es excelente en trasmitirnos que debemos pensar al Derecho y a lo que sucede dentro de nuestro sistema de justicia siempre con las personas y sus historias de vida en el centro.
Fácilmente se pueden hacer declaraciones como las del inicio de este texto. Sin embargo, las cosas cambian drásticamente cuando a esas declaraciones se les apareja un nombre, un rostro, la historia de alguien. Nuestra liga social está ya demasiado tensa y poco aguantará de mantenerse esta política penal deshumanizante e indigna.
En El Tunel, primer documental dirigido por Roberto Hernández, la académica Layda Negrete se preguntaba «qué pedacito de nuestro sistema (inquisitivo, en ese entonces) podría exportarse a Suecia». Se trataba de un sistema que entonces no satisfacía a nadie: ni a víctimas ni a acusados. Ahora, a casi seis años de la implementación en todo el país del sistema penal acusatorio, ¿A quién se le satisface? ¿Las víctimas son reparadas? ¿Se respeta el debido proceso? ¿Qué pedazo de nuestro sistema acusatorio tiene calidad de exportación? Para entender mejor, indispensable ver Duda Razonable.
Lee también: Yo defiendo al CIDE | Columna de Víctor Meade C.
Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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