junio 3, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

Diez cosas que no sabías sobre el escándalo en Cabildo | Columna de Jorge Saldaña

Publicado hace

el

Grupo de choque

Tercera Llamada

 

El deplorable espectáculo que se vivió en la sesión de cabildo el lunes pasado, no es digno ni para la peor emisión de un “TalkShow” de un canal local de la televisión peruana. Fue tan humillante tanto para los protagonistas como para los espectadores.

El productor de tan bochornoso espectáculo no es otro que el propio gobierno municipal y su obsesión por mostrar, un día sí y el otro también, que jamás estuvieron preparados para gobernar una ciudad como la nuestra y que compensan su falta de oficio con actitudes viscerales.

Queda claro que hubo dos grupos en pugna. Ni quien lo dude. El primer grupo se presentó a exigir la renuncia del secretario por ordenar el ultraje a ojos vistos que se cometió en contra de Teresa Carrizales, Oficial número 11 de la oficina del Registro Civil.

¿Había gente afín al llamado “gallardismo” entre este grupo? Sí, por supuesto, y aún así, se debió respetar su manifestación puesto que nada tiene que ver su filias partidistas con el asunto del ultraje a Carrizales, o que alguien me diga desde cuándo los ciudadanos contrarios al gobierno de Nava perdieron el derecho de la libre manifestación. ¿Hay que tener credencial de cierto partido político para poder exigirle justicia a la autoridad? No lo creo.

El segundo grupo, el que inició verdaderamente la violencia atacando a los miembros del cabildo y a los manifestantes con gritos altisonantes y provocaciones (para prueba solo hace falta ver los videos que circulan en redes) es el grupo de guerra sucia que usa el alcalde lo mismo para manifestarse en un partido político, que para gritar en el congreso o, en este caso, para reprimir una exigencia de despido en contra de su secretario general.

Son los autodenominados “líderes de comerciantes” como Juan Rodríguez Chessani, Arturo Pérez Alonso, sus hermanos Teresa y Juan, José Luis Menchaca, Pedro Torres y otras plagas, a los que Xavier Nava ha convidado de plazas dentro de su administración así como de privilegios para sus negocios informales a cambio de ser un grupo de reacción y choque, un reducido, manipulable pero muy ruidoso grupo que no sabe más que gritar en las plazas como en las redes, pero poco sabe pensar. Son changos amaestrados para decirlo en pocas palabras.

Las evidencias del pacto entre éste grupo y el gobierno de Xavier Nava sobran.

 

 

Pero antes de que se repita el vergonzoso enfrentamiento, producto de la polarización social generada desde el palacio municipal, me parece indispensable que los potosinos tengamos muy en cuenta algunas precisiones sobre todo por el futuro de nuestra comunidad, más allá de los intereses mezquino/electorales de los grupos políticos que están en pugna.

Si los Gallardo y los Nava quieren pelearse en cada esquina, en alguna cantina, en los tribunales, en lodo, en un ring o en un torneo de albures, que lo hagan…pero que no utilicen a los potosinos como carne de cañón en sus embates. Ni todos somos navistas, ni todos somos gallardistas, pero eso sí: todos somos potosinos y ¿adivinen qué? No somos tontos.

Dejo pues los siguientes apuntes para usted, mi Culto Público:

1.- El origen del altercado en el Cabildo no es un asunto entre navistas y gallardistas, tampoco partidista o de colores como lo quiere hacer creer ante la opinión pública el gobierno municipal en turno.

2.-El origen de la manifestación se encuentra en el justo reclamo social generado a partir de la represión que sufrió Teresa Carrizales de manos de una autoridad torpe, violenta y misógina. Nadie puede perder de vista que la tiranía y hostilidad mostrada en contra de una mujer por parte de un aparato de gobierno debe ser castigada hasta sus últimas consecuencias. No hacerlo dejaría un antecedente barbárico

3.- La libre manifestación es un derecho que debe estar garantizado. Si algunos, muchos, unos pocos, o la gran mayoría quiere o cree que una autoridad debe desocupar su puesto, están los ciudadanos en todo su derecho de exigirlo sin importar su credo, color, creencia o filiación política. Nadie puede ser reprimido por exigir que Sebastián Pérez o Jiménez Arcadia renuncien.  

4.- El navismo tiene un grupo de choque bien identificado con nombres y apellidos. Negarlo es mentir. Hay fotos, testigos, antecedentes. No son simpatizantes. Son interesados que reciben privilegios a cambio de gritos y desmanes. Porros sociales. Changos amaestrados.

5.- (Quizás el punto más importante) A quien más conviene este tipo de escándalos es al propio gobierno y a Xavier Nava. A través de su muy pobre e inoperante maquinaria de propaganda, pretenden transferir los negativos de la trifulca que ellos fomentaron (para pelearse hacen falta dos) hacia una manifestación legitima en contra de su abuso de autoridad, es decir, quieren convertir el asunto Carrizales, en un asunto Gallardo contra Nava.

6.- Eso les conviene porque entonces no es un abuso de su gobierno lo que se investiga, si no un conflicto con un adversario electoral…y no hay nada más equivocado.

7.- No hay mucho que investigar. La comisión creada para aclarar el asunto Carrizales es una cortina de humo para distraer a los babosos. No hace falta ser científico nuclear para saber quién pudo dar la orden del desalojo y por ende la comisión del abuso. Nava le puede preguntar a Sebastián Pérez sin protocolos, y deberá despedirlo ipso facto al igual que a Jiménez Arcadia. El abuso está documentado. No hay que buscarle más pies al gato. Eso del debido proceso son puras papas.

8.- Nava está más enojado y más desesperado que nunca. Por eso es errático. Por eso se le acumulan las malas decisiones. Insultar en el cabildo, reírse con sorna de cada cuestionamiento o salirse por la tangente cada que se habla de temas que le incomodan, son muestras de un carácter poco formado y a punto del quiebre. Sabe además que en el tema Carrizales le va su futuro político, pues es una realidad que incluso aunque no prospere el juicio político en su contra, la agresión cometida y documentada será un fantasma que le perseguirá hasta su tumba política cuando ni a la reelección pueda llegar con un mínimo de aceptación social, ya ni hablemos de una aventura hacia el palacio grande. Si el juicio prospera, que se olvide hasta de seguir viviendo en SLP.

9.- El gobierno de Xavier Nava navega en las aguas de fascismo. Ninguna crítica es válida en contra de su gobierno porque en automático se convierte en un enemigo al que se le impone el sello de “gallardista”. Como si López Dóriga, Denisse Maerker, Ciro Gómez Leyva o los medios nacionales que lo exhibieron de represor lo fueran. Como si los baches o las alcantarillas, o las luminarias fundidas o la falta de agua preguntara filiación. Es un peligro que se nos polarice en alto contraste y son signos de la tentación de los dictadores: o estás conmigo o en automático eres mi enemigo. Grave y riesgoso porque así es como gobiernan los cobardes. ¿Qué van a hacer contra la gente que le exige mejores servicios? ¿Mandarles a Chessani?

10.-Que no se les olvide…si no hubieran tratado así como lo hicieron a Teresa Carrizales de su oficina, no habría motivo de este tipo de manifestaciones…No tuvieron tacto o cálculo político para asumir las consecuencias.

 

Que queden los apuntes asentados en actas. Es cuanto.

Hasta la próxima

 

@jfsh007

 

 

BEMOLES

ACHIS ACHIS…

¿Qué le pasó al notario Eduardo Martínez Benavente? En esta semana algún mosco le picó al fedatario que lo mismo se puso a destapar panistas a la gubernatura que a cubrir a funcionarios acusados de abuso de autoridad. Unos sospechan que le hackearon las cuentas de las redes. Ojalá que así sea porque no queremos perdernos el sano juicio político al que nos tiene acostumbrados. #NoSeaGuacho

SIERRA DE SAN MIGUELITO

Por mucho que se haya dicho y hecho, parece inminente que el próximo domingo el dueño de media ciudad peluche, Don Camerino López –perdón- Don Carlos López, finalmente se apropie de 2 mil hectáreas de la comunidad de San Juan de Guadalupe y Tierra Blanca (incrustadas en la parte más cercana a la urbanización de la Sierra de San Miguelito)  para poder fraccionarlas. A un precio de 30 mil pesos por cada comunero con derechos, es que se comprará la voluntad de la asamblea para que “cedan” sus bienes a favor de una empresa con la que se supone se “asocian”. El truco jurídico es muy sucio, pues por tan pocos pesos, los comuneros perderán para siempre el derecho sobre sus tierras y pasarán a ser asociados sin voz ni voto en una empresa inmobiliaria que hará cuanto le pegue en gana y además sin opinión de la Procuraduría Agraria. Que negociazo y que golpazo para los potosinos. A menos que ocurra un milagro, éste domingo se escribirá una derrota más de los pobres contra los acaudalados dueños eternos del futuro y la especulación inmobiliaria. Los fraccionamientos en la Sierra de San Miguelito serán una triste realidad muy pronto, y la protección de la declaración ambiental poco podrá hacer al respecto porque, si es que llega algún día, tendrá que omitir esas 2 mil hectáreas que prácticamente están ya en las manos de López Medina. 30 mil pesos me recuerdan a 30 monedas de plata…#GanaronLosFraccionamientos

COLLADO DETENIDO, PERO POTOSINO EN LIBERTAD.

Entre el torbellino creado a partir de la aprehensión del abogado Juan Collado, existe un dato poco conocido, y es que, ante la ausencia de Collado en el consejo de administración de la Caja Popular Libertad, quien quedó prácticamente a cargo de todo como secretario del mismo consejo es un joven abogado potosino de nombre Mauricio Gutiérrez Navarro. El paisano tiene credenciales y trayectoria para el cargo y esperemos se conduzca con verticalidad y sabiduría en éste momento de tormenta. #ÉchalePaisa

También lee: Cisma en el corazón municipal | Columna de Jorge Saldaña

El Cronopio

El mejor actor de la Época de Oro del Cine en México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Filmada en 1936, Vámonos con Pancho Villa, es considerada una de las mejores películas de la época de oro del cine mexicano. El protagonista: el potosino Antonio R. Frausto que participó en alrededor de 96 películas para el cine mexicano, así como en programas de televisión. Considerado como el mejor actor de esa gran época del cine en México. Presente en casi todos los rodajes que ahora son un hito en el cine nacional, destacó son su trabajo actoral en filmes como “Santa”, primera película sonora mexicana, “México de mis Recuerdos”, “El Tigre de Yautepec”, “Sobre las Olas”, “Ahí Está el Detalle”, “Cuando los Hijos se Van”, “Los Tres García”, “Los Tres Huastecos”, “El Siete Machos” entre muchas más.

Su nombre se une a los pioneros potosinos que participaron en el cine mexicano, principalmente en los inicios del cine sonoro en 1932, como Adolfo Girón Landell, Lupe Vélez, Enriqueta Ramírez Verastegui “Ligia Dy Golconda”, Emma Roldan, de quienes hemos tratado ya en esta columna, así como Noé Murayama, Lupe Inclán, Carlos López Moctezuma, Arturo Martínez Chávez, entre otros grandes actores.

Antonio R. Frausto nació en San Luis Potosí el 20 de septiembre de 1897, poco se sabe de la vida de Antonio Frausto, que se liga a la actuación que practicó de manera autodidacta, pues mostró un don natural para ello, y comenzara su carrera actoral con el inicio del cine sonoro en México. Su vida queda como su reconocimiento popular en el cine mexicano, al ser hecho a un lado por las leyendas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Cantinflas, aunque en la industria cinematográfica es recordado como el mejor actor y uno de los más prolíficos al participar en la mayoría de las películas mexicanas que han trascendido en la historia del cine en México.

Su personaje por excelencia fue Porfirio Díaz al encarnarlo en varias películas, por lo que fue bautizado como el “eterno Porfirio” en el medio cinematográfico. Recordarlo, es apreciando su trabajo en esa infinidad de películas que ahora pueden disfrutarse remasterizadas.

Hizo su vida, cotidiana y actoral, al lado de su esposa la actriz y maquillista, Dolores Sepúlveda Camarillo, también potosina, conocida en el medio como Dolores Camarillo, Fraustita, otra pionera potosina en el cine mexicano, que nació en San Luis Potosí en 1910 y que estuviera por un tiempo en Estados Unidos, hija de actores potosinos.

Trabajaron juntos en algunas cintas, como El Tigre de Yautepec de 1933, entre otras, convirtiéndose en una de las apreciables parejas en el mundo del espectáculo fílmico.

La importante cantidad de cintas interpretadas por Antonio R. Fraustro, fue interrumpida tras su muerte en pleno auge del cine de oro mexicano, acaecida el 29 de enero de 1954 en la Ciudad de México, a los cincuenta y seis años de edad, la cual hubiera sido aún más impresionante.

Antonio R. Frausto, así como su esposa Dolores Camarillo, dieron brillo a la actuación de potosinos brillantes que en buen número contribuyeron al desarrollo del espectáculo en México y en especial al cine en el país, figurando entre los mejores actores de la época de Oro del Cine en México y en particular Antonio R. Frausto, considerado por la crítica como el mejor actor en el ranking de las mejores películas, actores y actrices del Cine de Oro en México.

Lee también: Elke Köppen y la sociología visual | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

#4 Tiempos

La sociedad de la indiferencia | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

“Quizá dejé abierta una de las ventanillas”, dijo alarmado un amigo mío mientras se acercaba a su coche; yo iba con él. Uno nunca sabe por qué presiente estas cosas, pero la verdad es que las presiente. “Sí –repitió en voz baja-, quizá olvidé cerrar la ventanilla trasera”. El corazón le latía de prisa, con violencia, como un trote de caballos.

Pero no, el vidrio no estaba abierto: estaba roto. Lo supimos por el crujido de los vidrios que pisábamos. Además, nada de lo que había en el auto seguía allí: unos libros todavía sin abrir, un estéreo de la mejor marca, varios estuches con discos, cinco o seis camisas que acababa él de pasar a recoger a la lavandería y algunas cosas más. En los asientos sólo había vidrios y un desarmador estropeado que, por supuesto, no era suyo.

Justo enfrente de donde había estacionado el coche un hombre picaba fruta; corrimos hacia él.

-Me robaron –dijo mi amigo-. Acaban de robarme. ¿No vio usted quién fue?

El hombre meneó la cabeza y hundió los ojos en la fruta que picaba. Silencio absoluto, total.

-Señor –insistió mi amigo-, es que usted debió haber visto algo; no pudo dejar de ver; tal vez hasta haya oído el ruido de los cristales al romperse…

-No, yo no oí nada –dijo el hombre. Se notaba a las claras que no quería seguir hablando. Bien, en este momento lo dejamos en paz. Adiós para siempre, indiferente señor.

Nos acercamos entonces a una mujer que por la lentitud con que escogía verduras y regateaba el precio debía tener  bastante tiempo parada allí.

-Y usted, señora, ¿no vio nada? –dije yo.

-¿Nada de qué?

-No, no se preocupe, estoy loco –dije. Me quedaba bien claro que la mujer no estaba dispuesta a hablar, aunque supiera bastante bien lo que le estaba preguntando.

Al otro lado del puesto de frutas estaba una joven que vendía gelatinas y flanes.

-¿Usted sabe quién fue, señorita? –pregunté señalando en dirección al auto de mi amigo.

-No –dijo-. Yo no he visto nada.

Nada, nada, nada. Todos estaban ciegos y sordos. Antes de darnos por vencidos, corrimos a buscar al tendero de la esquina con la esperanza de que por lo menos él tuviera algo que decir.

-No –dijo-. No vi. Además, no pensará usted que yo me paso la vida viendo lo que no me importa.

Me le quedé mirando; quería leer la verdad en sus ojos, pero él los cerró, haciéndome creer que lo cegaba el sol. ¡Qué impotencia! De pronto nos sentimos solos, o por lo menos así me sentí yo. Solo en medio de una multitud de hombres y mujeres que preferían callar. Pero yo estaba seguro de una cosa: que el vendedor de fruta vio, que la señorita de las gelatinas vio también, que el tendero de la esquina… Pues bien, me dije, ahora soy yo, ahora somos nosotros, pero mañana serán ellos, y entonces sabrán lo que se siente… Ponemos en marcha el motor del auto y desaparecemos dejando una estela de vidrios rotos.

Mientras escribo estas líneas me viene a la memoria la escena de una novela de Jay McInerney (“Bright Lights, Big City

”)
en la que un hombre –el protagonista de la historia- sube una mañana al metro de Nueva York y ve que se le acerca un tipo que anda como perdido, que seguramente está drogado y se cree en la luna; de pronto el tipo le palmea el hombre y le dice:

“-Mi cumpleaños es el trece de enero. Cumpliré veintinueve.

“-Magnífico” –responde el protagonista, retomando la lectura de su diario.

“Cuando te palmea el hombro por segunda vez –se dice a sí mismo el narrador- lo miras. Y cuando vuelves a levantar la mirada, el tipo está en la mitad del vagón… Acto seguido, se sienta sobre la falda de una anciana. Ella trata de librarse de él, pero la tiene atrapada.

“-Perdóneme, caballero, pero creo que está sentado arriba de mí -dice la viejecita-. ¿Señor? Perdón, señor…

“Casi todo en el vagón contemplan la escena y simulan no hacerlo. El tipo se cruza de brazos y acomoda sus asentaderas en la falda de la viejecita.

“-Señor, por favor, quiere levantarse de…

No puedes creerlo. Hay por lo menos media docena de hombres saludables en torno a la mujer. Tú mismo estuviste a punto de levantarte pero creíste que reaccionaría alguno más cercano. La mujer está sollozando. Tienes la secreta esperanza de que el tipo se levante y deje tranquila a la viejita.

“-Por favor, señor.

“Te levantas, por fin. En ese preciso instante, el tipo hace lo mismo. Luego se sacude las arrugas del saco con la mano y se aleja por el pasillo del vagón. Te sientes estúpido, de pie. La viejecita se está enjugando las lágrimas con un pañuelo de papel. Te gustaría preguntarle si está bien, pero a esta altura de los acontecimientos no serviría de mucho. Y te sientas”.

A veces -¡oh incurables románticos que somos!- creemos que la soledad es quién sabe qué cosa profunda y misteriosa, cuando en realidad a veces es sólo esto: que tu desgracia no le importe a nadie; que te puedan matar en medio de la multitud y que nadie se mueva para impedirlo; que mientras te mueres, todos estarán viendo lo que sucede, pero cada uno en su mutismo y prosiguiendo su camino para no enredarse en dificultades que no son suyas.

Tal vez vivamos en la civilización de la indiferencia, es decir, de la soledad. Tal vez, en el fondo, estemos más solos de lo que pensamos…

También lee: Amor empieza con A | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña

Publicado hace

el

APUNTES

 

Culto Público, hijos de la memoria selectiva:

Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.

Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.

Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.

Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.

La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.

La historia se incendió.

Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.

¿Así de fácil?

Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.

El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.

La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.

Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.

Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.

Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.

Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.

A ver…

El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.

Eso es charoleo del más chafa.

La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.

Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.

Sí, así de ridículo.

Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.

La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.

La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.

Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:

¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?

Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.

Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.

Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial,

en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.

En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.

A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.

No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.

Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.

Pero aquí viene el giro:

Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese

ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.

Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:

¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?

¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?

Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.

Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.

Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.

Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.

En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.

Porque, a ver:

¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?

¿Quién tiene los recursos para hacerlo?

¿Quiénes son sus operadores mediáticos?

¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?

No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.

La última porque ya me dio sueño:

A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?

¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?

La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.

El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

También lee: ¿Como para qué fabricar mártires? | Apuntes de Jorge Saldaña

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados