junio 7, 2026

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#4 Tiempos

De una vez hay que destapar a todos | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Es el efecto 2027. La elección adelantada. El fuego cruzado. Ganar o morir. Son dos bandos. Y lo que este año, apenas 25 trajo bajo su brazo fue un imperativo: tome cada quién su bando. Rojo o negro, la bola corre y la ruleta girará durante dos años. Hagan sus apuestas y se le corta la mano al que cambie en el camino.

¿Justo o injusto? Nada. Es y ya un juego en el que cada quien está jugando sus cartas y cada quien decide cómo. Ni más ni menos.

Claro, sembrar semillas de “estás conmigo o contra mi” resulta en cosechas de enemistades, se poliniza a la polarización, y se invoca a su primo hermano el caos (bendito el caos, por cierto), pero -todo parece indicar- esas serán las reglas del juego.

¿Quién va a jugar (disculpe, borrar, borrar borrar) quiero decir, ¿Quién ESTÁ jugando? (Así en presente).

Empecemos, pero primero aclaro que las menciones no están en orden ni alfabético, ni numérico, ni ascendente o descendente. Son los nombres que este aprendiz de reportero considera en este momento están todos en la misma línea de posibilidades, cada uno desde su color, partido o alianza.

La segunda consideración es la partidista, pues aunque ya hay anuncios y guiños (medio forzados -hay que decirlo-) entre Morena y Verde, no se puede dar por hecho hoy, que irán juntos, contrario a Verde y PT que casi, casi se puede dar por cierto que participarán unidos.

Destapemos pues (que ya todos están más destapados que un escote pronunciado, pero dejemos testimonio al menos) por cuestión solamente de orden, por colores y empezamos con el Verde.

 

En la carrera al 2027 está apuntada Ruth González, la senadora y esposa del gobernador, que a pesar de que la ley que envió la presidenta Sheinbaum en días recientes al Congreso de la Unión la dejaría fuera de la contienda a la gubernatura en 2027, justo por ser la cónyuge del primer mandatario, sigue siendo una figura en el tablero político electoral.

Los más de 500 mil votos logrados en la elección anterior la avalan y la convierten en una posibilidad grande para participar, sin candados visibles, por la alcaldía capitalina, esto de no ser que la propuesta presidencial o no pase (asunto que sería extrañísimo con acento) o que en defensa de sus derechos político electorales, pueda ampararse y participar (aunque sería un mensaje kamikaze jugar frontal y en contra de la postura presidencial).

De conseguir la alcaldía capitalina para el Verde, Ruth mantendría la línea a la gubernatura, con un intermedio de tres años en los que podría buscar un lugar en la legislatura local (con mayores reflectores) o una federal (con mayor influencia).

De entrar en vigor la propuesta presidencial que ha sido bautizada como “no al nepotismo” (por mi crush Claudia Sheinbaum) y si se resuelve no ampararse Ruth González, una de las figuras a las que se le alinean las posibilidades es sin duda Guadalupe Torres Sánchez, secretario general de Gobierno, hombre fuerte del gobernador y figura que se ha hecho indispensable en casi todas las esferas político, sociales, económicas y mediáticas en el Estado.

Es un hombre que sabe cumplir acuerdos, que los procura y los atiende. Al mismo tiempo cuida su imagen y su comunicación a través de sus redes sin querer ser protagonista ni queriendo acaparar reflectores que no le corresponden.

Para muchos, Torres Sánchez, es la figura “natural” para la sucesión de Ricardo, no obstante hay más cartas en la mesa y muchas hojas que arrancar al calendario.

Otra figura que, le puedo decir con todo conocimiento de causa, está en la lista de posibles candidatos Verdes al 2027 es Juan Manuel Navarro, actual alcalde de Soledad de Graciano Sánchez.

Navarro es un hombre de cercanía prudente, sabe atender los temas que le corresponden y en los que no, no se mete. Es prudente, trabaja y tiene una lealtad, hasta ahora, a toda prueba con su partido y con el gobernador.

Además, el trabajo que ha demostrado en los pocos meses al frente de Soledad han llamado la atención, tiene buena aprobación ciudadana y en las mesas y reuniones se oyen buenas expresiones de Navarro, que además comprende desde el fondo, los proyectos de infraestructura, obra pública y programas sociales Gallardistas, asuntos que son su fuerte.

Juan Carlos Valladares también está en la lista Verde al 2027. El actual diputado federal es cauteloso y prudente -ya contesta como político hasta a los amigos y dice que “su prioridad es trabajar duro y no confrontar a nadie”

y tiene razón, sin embargo, también sabe perfectamente que a su alrededor hay grandes intereses y grupos de poder fáctico que lo acompañan, que influyen grueso en sus circunstancias.

Juan Carlos está consciente de ello, y sabe perfectamente que deberá jugar por nota y no porque sea su obsesión ni deseo ferviente lograr la candidatura, sino por todos y cada uno de los hilos que jala con cada paso que da. No es fácil tomar decisiones de ese tamaño cuando uno se llama Juan Carlos y se apellida Valladares.

El espacio se me agota, sin embargo todos serán nombrados y analizados en la próxima y pronta entrega, mientras tanto termino la de hoy con una carta tapada, un caballo negro o un as bajo la manga: Se trata de Miguel Cavazos Guerrero, charro, tamaulipeco e hijo de Manuel Cavazos Lerma, gobernador de Tamaulipas del 93 al 99.

Cercano, muy cercano al gobernador potosino desde hace relativamente poco tiempo, pero en contraste con gran influencia en el mandatario.

Miguel Cavazos es el actual secretario técnico del gabinete de Ricardo, comparten gustos y pasatiempos, son contemporáneos, pero lo más importante, es que coinciden en su visión de futuro. Guarde el nombre y no lo descarte (ya es sabido que en cuestiones de sucesiones sexenales en San Luis todo es posible y si no pregunten a Toranzo y Carreras)

Otro “gallo del gallardismo” pudiera ser Héctor Serrano, sin embargo, él mismo hace circular la versión de que lo descarten, lo que puede ser una táctica para evitar el golpeteo, es un político hecho y derecho así que nadie se sorprenda si las condiciones cambian también cambie su opinión de apuntarse en la lista de posibles candidatos a suceder a Gallardo.

Hasta aquí la lista del Verde. ¿Me faltará alguno o alguna? Quizás Sonia, a la que tendrían que ocurrir como unos tres milagros seguidos, no obstante tampoco la desestimen. El tema de género puede hacerse presente y dar un giro a la historia.

Por la lista de Morena, contemos a Juan Ramiro Robledo que, aunque hace unos días me dijo a través de un mensaje que su vida en la política local había terminado, como buen político también sabe que no se le dice que no a la presidenta de la República y su opinión podría cambiar.

También en la lista Guinda están las hermanas Rita Ozalia y Rosa Isela, y ni para sorprenderse de más, pero también puede estar en esa lista Enrique Galindo, que ha recibido invitaciones y guiños morenistas.

Galindo también estaría anotado en una alianza PRI-PAN o en una PAN y MC sin PRI

Por el PRI, en caso de ir solo (y sin ninguna posibilidad para que lo anoten) tendría como abanderada quizás a Sara Rocha, que cuanta con un aliado nada más, pero ese aliado es el presidente nacional del partido.

En la lista de los “inesperados pero probables” anote usted al rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Alejandro Zermeño Guerra.

En la lista de los locos anote usted al Tekmol, José Luis Romero, que seguro prepara algunas maromas y bailes con jumentos para buscar algún partido chirris que le de la candidatura a la primer magistratura, luego bajarse y jugar una vez más por Valles.

De la lista de Morena, alianzas PAN con PRI y sin PRI, MC, los inesperados y hasta los loquitos, escribiré con más calma en la siguiente entrega, pero antes una observación importante:

Si juega Morena y Verde por separado, la elección se va a tercios, en cambio Juntos, limón y jamaica, y juntos PRIAN, se esperaría una elección dividida y por demás competida. Hagan sus apuestas.

Hasta aquí por ahora y hasta la próxima Culto Público.

Atentamente,

Jorge Saldaña

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El Cronopio

El mejor actor de la Época de Oro del Cine en México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Filmada en 1936, Vámonos con Pancho Villa, es considerada una de las mejores películas de la época de oro del cine mexicano. El protagonista: el potosino Antonio R. Frausto que participó en alrededor de 96 películas para el cine mexicano, así como en programas de televisión. Considerado como el mejor actor de esa gran época del cine en México. Presente en casi todos los rodajes que ahora son un hito en el cine nacional, destacó son su trabajo actoral en filmes como “Santa”, primera película sonora mexicana, “México de mis Recuerdos”, “El Tigre de Yautepec”, “Sobre las Olas”, “Ahí Está el Detalle”, “Cuando los Hijos se Van”, “Los Tres García”, “Los Tres Huastecos”, “El Siete Machos” entre muchas más.

Su nombre se une a los pioneros potosinos que participaron en el cine mexicano, principalmente en los inicios del cine sonoro en 1932, como Adolfo Girón Landell, Lupe Vélez, Enriqueta Ramírez Verastegui “Ligia Dy Golconda”, Emma Roldan, de quienes hemos tratado ya en esta columna, así como Noé Murayama, Lupe Inclán, Carlos López Moctezuma, Arturo Martínez Chávez, entre otros grandes actores.

Antonio R. Frausto nació en San Luis Potosí el 20 de septiembre de 1897, poco se sabe de la vida de Antonio Frausto, que se liga a la actuación que practicó de manera autodidacta, pues mostró un don natural para ello, y comenzara su carrera actoral con el inicio del cine sonoro en México. Su vida queda como su reconocimiento popular en el cine mexicano, al ser hecho a un lado por las leyendas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Cantinflas, aunque en la industria cinematográfica es recordado como el mejor actor y uno de los más prolíficos al participar en la mayoría de las películas mexicanas que han trascendido en la historia del cine en México.

Su personaje por excelencia fue Porfirio Díaz al encarnarlo en varias películas, por lo que fue bautizado como el “eterno Porfirio” en el medio cinematográfico. Recordarlo, es apreciando su trabajo en esa infinidad de películas que ahora pueden disfrutarse remasterizadas.

Hizo su vida, cotidiana y actoral, al lado de su esposa la actriz y maquillista, Dolores Sepúlveda Camarillo, también potosina, conocida en el medio como Dolores Camarillo, Fraustita, otra pionera potosina en el cine mexicano, que nació en San Luis Potosí en 1910 y que estuviera por un tiempo en Estados Unidos, hija de actores potosinos.

Trabajaron juntos en algunas cintas, como El Tigre de Yautepec de 1933, entre otras, convirtiéndose en una de las apreciables parejas en el mundo del espectáculo fílmico.

La importante cantidad de cintas interpretadas por Antonio R. Fraustro, fue interrumpida tras su muerte en pleno auge del cine de oro mexicano, acaecida el 29 de enero de 1954 en la Ciudad de México, a los cincuenta y seis años de edad, la cual hubiera sido aún más impresionante.

Antonio R. Frausto, así como su esposa Dolores Camarillo, dieron brillo a la actuación de potosinos brillantes que en buen número contribuyeron al desarrollo del espectáculo en México y en especial al cine en el país, figurando entre los mejores actores de la época de Oro del Cine en México y en particular Antonio R. Frausto, considerado por la crítica como el mejor actor en el ranking de las mejores películas, actores y actrices del Cine de Oro en México.

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#4 Tiempos

La sociedad de la indiferencia | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

“Quizá dejé abierta una de las ventanillas”, dijo alarmado un amigo mío mientras se acercaba a su coche; yo iba con él. Uno nunca sabe por qué presiente estas cosas, pero la verdad es que las presiente. “Sí –repitió en voz baja-, quizá olvidé cerrar la ventanilla trasera”. El corazón le latía de prisa, con violencia, como un trote de caballos.

Pero no, el vidrio no estaba abierto: estaba roto. Lo supimos por el crujido de los vidrios que pisábamos. Además, nada de lo que había en el auto seguía allí: unos libros todavía sin abrir, un estéreo de la mejor marca, varios estuches con discos, cinco o seis camisas que acababa él de pasar a recoger a la lavandería y algunas cosas más. En los asientos sólo había vidrios y un desarmador estropeado que, por supuesto, no era suyo.

Justo enfrente de donde había estacionado el coche un hombre picaba fruta; corrimos hacia él.

-Me robaron –dijo mi amigo-. Acaban de robarme. ¿No vio usted quién fue?

El hombre meneó la cabeza y hundió los ojos en la fruta que picaba. Silencio absoluto, total.

-Señor –insistió mi amigo-, es que usted debió haber visto algo; no pudo dejar de ver; tal vez hasta haya oído el ruido de los cristales al romperse…

-No, yo no oí nada –dijo el hombre. Se notaba a las claras que no quería seguir hablando. Bien, en este momento lo dejamos en paz. Adiós para siempre, indiferente señor.

Nos acercamos entonces a una mujer que por la lentitud con que escogía verduras y regateaba el precio debía tener  bastante tiempo parada allí.

-Y usted, señora, ¿no vio nada? –dije yo.

-¿Nada de qué?

-No, no se preocupe, estoy loco –dije. Me quedaba bien claro que la mujer no estaba dispuesta a hablar, aunque supiera bastante bien lo que le estaba preguntando.

Al otro lado del puesto de frutas estaba una joven que vendía gelatinas y flanes.

-¿Usted sabe quién fue, señorita? –pregunté señalando en dirección al auto de mi amigo.

-No –dijo-. Yo no he visto nada.

Nada, nada, nada. Todos estaban ciegos y sordos. Antes de darnos por vencidos, corrimos a buscar al tendero de la esquina con la esperanza de que por lo menos él tuviera algo que decir.

-No –dijo-. No vi. Además, no pensará usted que yo me paso la vida viendo lo que no me importa.

Me le quedé mirando; quería leer la verdad en sus ojos, pero él los cerró, haciéndome creer que lo cegaba el sol. ¡Qué impotencia! De pronto nos sentimos solos, o por lo menos así me sentí yo. Solo en medio de una multitud de hombres y mujeres que preferían callar. Pero yo estaba seguro de una cosa: que el vendedor de fruta vio, que la señorita de las gelatinas vio también, que el tendero de la esquina… Pues bien, me dije, ahora soy yo, ahora somos nosotros, pero mañana serán ellos, y entonces sabrán lo que se siente… Ponemos en marcha el motor del auto y desaparecemos dejando una estela de vidrios rotos.

Mientras escribo estas líneas me viene a la memoria la escena de una novela de Jay McInerney (“Bright Lights, Big City

”)
en la que un hombre –el protagonista de la historia- sube una mañana al metro de Nueva York y ve que se le acerca un tipo que anda como perdido, que seguramente está drogado y se cree en la luna; de pronto el tipo le palmea el hombre y le dice:

“-Mi cumpleaños es el trece de enero. Cumpliré veintinueve.

“-Magnífico” –responde el protagonista, retomando la lectura de su diario.

“Cuando te palmea el hombro por segunda vez –se dice a sí mismo el narrador- lo miras. Y cuando vuelves a levantar la mirada, el tipo está en la mitad del vagón… Acto seguido, se sienta sobre la falda de una anciana. Ella trata de librarse de él, pero la tiene atrapada.

“-Perdóneme, caballero, pero creo que está sentado arriba de mí -dice la viejecita-. ¿Señor? Perdón, señor…

“Casi todo en el vagón contemplan la escena y simulan no hacerlo. El tipo se cruza de brazos y acomoda sus asentaderas en la falda de la viejecita.

“-Señor, por favor, quiere levantarse de…

No puedes creerlo. Hay por lo menos media docena de hombres saludables en torno a la mujer. Tú mismo estuviste a punto de levantarte pero creíste que reaccionaría alguno más cercano. La mujer está sollozando. Tienes la secreta esperanza de que el tipo se levante y deje tranquila a la viejita.

“-Por favor, señor.

“Te levantas, por fin. En ese preciso instante, el tipo hace lo mismo. Luego se sacude las arrugas del saco con la mano y se aleja por el pasillo del vagón. Te sientes estúpido, de pie. La viejecita se está enjugando las lágrimas con un pañuelo de papel. Te gustaría preguntarle si está bien, pero a esta altura de los acontecimientos no serviría de mucho. Y te sientas”.

A veces -¡oh incurables románticos que somos!- creemos que la soledad es quién sabe qué cosa profunda y misteriosa, cuando en realidad a veces es sólo esto: que tu desgracia no le importe a nadie; que te puedan matar en medio de la multitud y que nadie se mueva para impedirlo; que mientras te mueres, todos estarán viendo lo que sucede, pero cada uno en su mutismo y prosiguiendo su camino para no enredarse en dificultades que no son suyas.

Tal vez vivamos en la civilización de la indiferencia, es decir, de la soledad. Tal vez, en el fondo, estemos más solos de lo que pensamos…

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#4 Tiempos

Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la memoria selectiva:

Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.

Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.

Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.

Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.

La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.

La historia se incendió.

Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.

¿Así de fácil?

Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.

El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.

La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.

Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.

Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.

Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.

Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.

A ver…

El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.

Eso es charoleo del más chafa.

La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.

Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.

Sí, así de ridículo.

Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.

La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.

La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.

Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:

¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?

Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.

Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.

Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial,

en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.

En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.

A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.

No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.

Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.

Pero aquí viene el giro:

Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese

ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.

Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:

¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?

¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?

Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.

Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.

Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.

Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.

En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.

Porque, a ver:

¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?

¿Quién tiene los recursos para hacerlo?

¿Quiénes son sus operadores mediáticos?

¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?

No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.

La última porque ya me dio sueño:

A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?

¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?

La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.

El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

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