agosto 19, 2026

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#4 Tiempos

De la colina del perro, al huachicol | Columna de Óscar Esquivel

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Desafinando

 

La fórmula…acabarnos todos.

 

En ocasiones parece que no nos aceptamos a nosotros mismos como un individuo de ideas, de intelectualidad o de sabiduría, aceptar la propiedad de nuestra idea, es mantener nuestra alma íntima.

La propiedad intelectual se vende, la tenencia de las ideas y difundirlas, está basada en la aportación de muchos, que en su momento serían ideales donde generara una acción para el bienestar común del pensamiento ahí florecen las ideologías.

Una fruta del árbol maduro, nace de la flor, ¿de dónde surgió la flor?, si no es del árbol quien se nutrió de todo para que emergiera la flor, así el hombre. Las ideas no son suyas, son de la transformación de la especie humana que las ha vitaminado durante siglos de evolución.

Somos una raza ególatra, sentimos que el mundo gira en torno a nosotros, por ello perdemos el sentido de la humildad, creemos que la idea surgió en la espontaneidad, como el conservadurismo o el socialismo, no son fantasmas poseyendo un cuerpo, son posiciones antagónicas, con visiones diferentes del crecimiento material, político y económico de la sociedad. Ambas posturas genera posturas neutrales, donde nace la crítica y la propuesta.

La ideología nacida de la idea individual casi siempre estará subordinada a intereses supremos de quienes alcanzan el poder, a través del dogmatismo, el adoctrinamiento de las masas, que no son otra cosa que el inicio del fanatismo.

Este sometimiento ideológico, casi siempre estar a disposición del sacrificio si las circunstancias lo ameritan, movimientos revolucionarios sangrientos anteponen la vida misma, ¿por qué no sacrificar el ideal si así se dispone?

Nadie es propietario absoluto de los ideales convertidos en la ideología, por ello cuando una persona llega al poder, con la ilusión de lucrar, los ideales de muchos se desmoronan cual galleta de polvorón.

En los ochenta se vislumbró nuestro potencial petrolero, nadie imaginaba que seríamos el país de la abundancia, petróleo por todos lados, ¿cómo administrar la riqueza? En los tiempos de José López Portillo, final de sexenio “y defenderé el peso como un perro”… y sí lo defendió, construyó  la “colina de perro”, una mansión del costo tres veces mayor que la Casa Blanca a valor actual, propiedad de la Gaviota. En su último informe JLP, como un rey de reyes, un Califa Árabe, en un auto sin capote recorrió la ciudad, saludaba con cinismo al público que vería después de seis horas de lectura del informe, sus ahorros perderse y ellos en la ruina, pero eso sí, lloró en la tribuna, pidiendo perdón a los pobres y nacionalizó la banca. Dejó el mando a Miguel De La Madrid, transformador del PRI, lo hizo a su imagen y semejanza. El nuevo PRI modificaba su ideología, al neoliberalismo como principio básico.

Ya para no repetir la historia, llegamos a nuestro tiempo, secuencias de sucesos que arrastraría al país a los peores horrores que jamás soñamos, sobre todo en los últimos 18 años, el ahorcamiento de la economía mexicana dejó más pobres en el camino que en los 70 años anteriores la ideología neoliberal. Aunado a esto, la permisibilidad de los gobernantes con la corrupción, quien no recuerda a los hijos de Martha Sahagún, esposa del infame Fox, de no tener nada, se convirtieron en multimillonarios al amparo de su mami. La calentura de guerra de Calderón, que no calculó que los pobres generados, también habrían de contribuir para las filas del crimen organizado, incluyendo el Huachicol. Y para rematar, un joven quien tuvo la oportunidad de cambiar el rumbo, prefirió el lado fácil de las cosas, le entregó el gobierno a los grupos económicos poderosos, políticos, sindicales, el poder de la república.

Hoy vivimos el resultado, si bien el presidente López Obrador, tiene apenas un mes en el cargo, le corre la prisa por querer componer la máquina que se desvieló por años, el correr se justifica, siempre y cuando se calcule bien los resultados que se pueden obtener.

Primero, es de todo conocido que AMLO es apasionado de la historia, habría que recordarle que México no siempre ha mantenido una postura neutral en el caso violación de derechos humanos de gobiernos extranjeros, no se le olvide que se rompió relaciones con Chile en el golpe de estado perpetrado por Pinochet, o

con los gobiernos de la República Dominicana por mandato de la OEA, Nicaragua, para respaldar la lucha revolucionaria contra Somoza, Guatemala por un evento armado en contra de pescadores.

Así las cosas, Maduro es un dictador.

Ante el desabasto, la crítica. Es verdaderamente comprensible que ciudadanos de 9 estados estén sufriendo la falta de suministro de gasolina, esto es la consecuencia de mirar para otro lado de los tres últimos ex presidentes, y no hacer nada. Tal vez el cálculo de surtir la gasolina a través de pipas fue malo, muy malo, pero ahora nos damos cuenta de la magnitud del robo de combustible, del desmantelamiento de la industria petrolera mexicana, aquí fracaso la reforma energética. Las seis refinerías solo producen 34 % de su capacidad, la refinería de Madero está en cero.

Surgieron las voces, se puede asumir que los ciudadanos comunes estén enojados, molestos, ellos deberían estar manifestándose y exigiendo el pronto restablecimiento de la venta de gasolina, pero, ¡los dirigentes de los partidos políticos!, ellos quienes avalaron este desastre, no se diga del PAN que sus presidentes, heredando a Peña un Pemex, herido  de muerte, y un Peña cómplice de la corrupción, no atendió la urgencia de PEMEX para reparar las refinerías. La empresa endeudada al equivalente del 97% de su activos, sin embargo, se empeñó al país, hasta llegar a una deuda de 10.8 billones de pesos, dinero que no se vio bien empleado, pues la miseria está en todos lados. El monstruo que nos hundió, está herido pero no muerto, y quiere apostar a concluir su misión, el saqueo de lo poco que queda.

Pasado donde no construiste, no luchaste, te sentaste a mirar cómo se desmoronaba lo construido por otros y exiges hoy, la edificación más perfecta en el fango de las inmundicias dejadas por ti.

DESAFINADO, ASÍ AVANZA EL PRI

No hay tiempo que no se cumpla, el PRI se prepara para otorgarle el bastón de mando a Elías Pesina para asumir la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI potosino, el ganador de una contienda interna entre dos sería el mismo Elías, si existiera alguna oposición es solo para sacar algo de posiciones dentro del partido, lo más curiosos, si el Ingeniero Elías es un buen candidato, ¿por qué se planchó hasta la mínima arruga a casi todo el consejo político estatal, así como los amarres con presidentes de comités municipales? Creo no le ha “caído el veinte” al gobernador Carreras que al imponer a Elías es refrendarle a la militancia el fracaso de elección de candidatos en las pasadas elecciones; no se le olvide al “Jefe Político” que Elías fue su principal operador con resultados desastrosos. Sería mejor y en aras de contribuir a la paridad de género que Elías Pesina fuera el Secretario General y una mujer la presidenta del partido, ahí está Ruth Tiscareño, Martha Orta, la Dip.Laura Patricia Silva. Más vale lealtad al partido que lealtades a grupos.

Nos saludamos pronto.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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