febrero 6, 2026

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#4 Tiempos

De la colina del perro, al huachicol | Columna de Óscar Esquivel

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Desafinando

 

La fórmula…acabarnos todos.

 

En ocasiones parece que no nos aceptamos a nosotros mismos como un individuo de ideas, de intelectualidad o de sabiduría, aceptar la propiedad de nuestra idea, es mantener nuestra alma íntima.

La propiedad intelectual se vende, la tenencia de las ideas y difundirlas, está basada en la aportación de muchos, que en su momento serían ideales donde generara una acción para el bienestar común del pensamiento ahí florecen las ideologías.

Una fruta del árbol maduro, nace de la flor, ¿de dónde surgió la flor?, si no es del árbol quien se nutrió de todo para que emergiera la flor, así el hombre. Las ideas no son suyas, son de la transformación de la especie humana que las ha vitaminado durante siglos de evolución.

Somos una raza ególatra, sentimos que el mundo gira en torno a nosotros, por ello perdemos el sentido de la humildad, creemos que la idea surgió en la espontaneidad, como el conservadurismo o el socialismo, no son fantasmas poseyendo un cuerpo, son posiciones antagónicas, con visiones diferentes del crecimiento material, político y económico de la sociedad. Ambas posturas genera posturas neutrales, donde nace la crítica y la propuesta.

La ideología nacida de la idea individual casi siempre estará subordinada a intereses supremos de quienes alcanzan el poder, a través del dogmatismo, el adoctrinamiento de las masas, que no son otra cosa que el inicio del fanatismo.

Este sometimiento ideológico, casi siempre estar a disposición del sacrificio si las circunstancias lo ameritan, movimientos revolucionarios sangrientos anteponen la vida misma, ¿por qué no sacrificar el ideal si así se dispone?

Nadie es propietario absoluto de los ideales convertidos en la ideología, por ello cuando una persona llega al poder, con la ilusión de lucrar, los ideales de muchos se desmoronan cual galleta de polvorón.

En los ochenta se vislumbró nuestro potencial petrolero, nadie imaginaba que seríamos el país de la abundancia, petróleo por todos lados, ¿cómo administrar la riqueza? En los tiempos de José López Portillo, final de sexenio “y defenderé el peso como un perro”… y sí lo defendió, construyó  la “colina de perro”, una mansión del costo tres veces mayor que la Casa Blanca a valor actual, propiedad de la Gaviota. En su último informe JLP, como un rey de reyes, un Califa Árabe, en un auto sin capote recorrió la ciudad, saludaba con cinismo al público que vería después de seis horas de lectura del informe, sus ahorros perderse y ellos en la ruina, pero eso sí, lloró en la tribuna, pidiendo perdón a los pobres y nacionalizó la banca. Dejó el mando a Miguel De La Madrid, transformador del PRI, lo hizo a su imagen y semejanza. El nuevo PRI modificaba su ideología, al neoliberalismo como principio básico.

Ya para no repetir la historia, llegamos a nuestro tiempo, secuencias de sucesos que arrastraría al país a los peores horrores que jamás soñamos, sobre todo en los últimos 18 años, el ahorcamiento de la economía mexicana dejó más pobres en el camino que en los 70 años anteriores la ideología neoliberal. Aunado a esto, la permisibilidad de los gobernantes con la corrupción, quien no recuerda a los hijos de Martha Sahagún, esposa del infame Fox, de no tener nada, se convirtieron en multimillonarios al amparo de su mami. La calentura de guerra de Calderón, que no calculó que los pobres generados, también habrían de contribuir para las filas del crimen organizado, incluyendo el Huachicol. Y para rematar, un joven quien tuvo la oportunidad de cambiar el rumbo, prefirió el lado fácil de las cosas, le entregó el gobierno a los grupos económicos poderosos, políticos, sindicales, el poder de la república.

Hoy vivimos el resultado, si bien el presidente López Obrador, tiene apenas un mes en el cargo, le corre la prisa por querer componer la máquina que se desvieló por años, el correr se justifica, siempre y cuando se calcule bien los resultados que se pueden obtener.

Primero, es de todo conocido que AMLO es apasionado de la historia, habría que recordarle que México no siempre ha mantenido una postura neutral en el caso violación de derechos humanos de gobiernos extranjeros, no se le olvide que se rompió relaciones con Chile en el golpe de estado perpetrado por Pinochet, o

con los gobiernos de la República Dominicana por mandato de la OEA, Nicaragua, para respaldar la lucha revolucionaria contra Somoza, Guatemala por un evento armado en contra de pescadores.

Así las cosas, Maduro es un dictador.

Ante el desabasto, la crítica. Es verdaderamente comprensible que ciudadanos de 9 estados estén sufriendo la falta de suministro de gasolina, esto es la consecuencia de mirar para otro lado de los tres últimos ex presidentes, y no hacer nada. Tal vez el cálculo de surtir la gasolina a través de pipas fue malo, muy malo, pero ahora nos damos cuenta de la magnitud del robo de combustible, del desmantelamiento de la industria petrolera mexicana, aquí fracaso la reforma energética. Las seis refinerías solo producen 34 % de su capacidad, la refinería de Madero está en cero.

Surgieron las voces, se puede asumir que los ciudadanos comunes estén enojados, molestos, ellos deberían estar manifestándose y exigiendo el pronto restablecimiento de la venta de gasolina, pero, ¡los dirigentes de los partidos políticos!, ellos quienes avalaron este desastre, no se diga del PAN que sus presidentes, heredando a Peña un Pemex, herido  de muerte, y un Peña cómplice de la corrupción, no atendió la urgencia de PEMEX para reparar las refinerías. La empresa endeudada al equivalente del 97% de su activos, sin embargo, se empeñó al país, hasta llegar a una deuda de 10.8 billones de pesos, dinero que no se vio bien empleado, pues la miseria está en todos lados. El monstruo que nos hundió, está herido pero no muerto, y quiere apostar a concluir su misión, el saqueo de lo poco que queda.

Pasado donde no construiste, no luchaste, te sentaste a mirar cómo se desmoronaba lo construido por otros y exiges hoy, la edificación más perfecta en el fango de las inmundicias dejadas por ti.

DESAFINADO, ASÍ AVANZA EL PRI

No hay tiempo que no se cumpla, el PRI se prepara para otorgarle el bastón de mando a Elías Pesina para asumir la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI potosino, el ganador de una contienda interna entre dos sería el mismo Elías, si existiera alguna oposición es solo para sacar algo de posiciones dentro del partido, lo más curiosos, si el Ingeniero Elías es un buen candidato, ¿por qué se planchó hasta la mínima arruga a casi todo el consejo político estatal, así como los amarres con presidentes de comités municipales? Creo no le ha “caído el veinte” al gobernador Carreras que al imponer a Elías es refrendarle a la militancia el fracaso de elección de candidatos en las pasadas elecciones; no se le olvide al “Jefe Político” que Elías fue su principal operador con resultados desastrosos. Sería mejor y en aras de contribuir a la paridad de género que Elías Pesina fuera el Secretario General y una mujer la presidenta del partido, ahí está Ruth Tiscareño, Martha Orta, la Dip.Laura Patricia Silva. Más vale lealtad al partido que lealtades a grupos.

Nos saludamos pronto.

También lea: La derecha potosina | Columna de Óscar Esquivel

#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

También lee: ¡No tocar! | Columna de Juan Jesús Priego

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

También lee: El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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#4 Tiempos

Los “Chones-Pachones” de la UASLP | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis impulsos contenidos:

Los dedos me queman y mi sistema límbico pre frontal (causante de lo que llamamos risa) está que me brota como cascada, sin embargo, me gobernaré una vez más.

No haré mofa del asunto de los 2.4 millones de pesos de ropa interior comprados por la “UniTienda” de la UASLP.

Evitaré juegos de palabras como “espero que sean transparentes… (las autoridades, no las prendas)”.

Me abstendré de llamar el asunto “los chones pachones”.

No usaré frases como “enseñaron los chones”, ni mucho menos diré que esa “mancha” en la ropa interior, pues no es cualquier cosa.

El asunto está muy lejos de ser un misterio del estilo Ágatha Christie respecto por qué el señor Pachón compró (y a quién) semejante cantidad de prendas… eso es un misterio resuelto.

Lo del “caso cerrado” al respecto del rector Zermeño, fue la peor salida que encontraron, pero lo entiendo.

El rector, todos sabemos, es un hombre íntegro, pulcro, elegante… el andar hablando de calzones atenta contra el pudor propio.

Lamentablemente ya con “los chones enseñados” (otra frase que evitaré) pues lo mínimo era “vamos a investigar” -que en parte lo hizo- diciendo que ahora las prendas y el asunto está en la Contraloría de la Uni. (Podemos ahora decir, sin temor a equivocarnos, que la contralora universitaria pues está muy “calzonuda”)

El IFSE no desaprovechó la oportunidad y en pocas palabras dijo, otra vez: déjate auditar (que se podría decir coloquialmente: bájate los chones).

Todo eso y más diría solo para divertirme, pero como lo dije en un principio, mejor me autogobierno (que es mi especialidad) y no sigo por ese camino que tantas cosquillas da en los dedos de quien esto escribe.

Hablemos de lo serio del tema: comprar millones de pesos por un producto que no se vende no está de risa cuando esta rectoría ha sido marcada por su pensamiento de pobreza y penurias financieras permanentes.

Estoy seguro que el doctor Zermeño preferiría (por su pudor, que se respeta, y admira así como su forma de conducirse) hablar del encuentro incómodo que tuvo el sábado 17 de enero en La Parroquia con Fabián Espinosa Díaz de León, su ex arrendatario, el representante de VEM con quien la institución sostiene una demanda que, de acuerdo a los que saben, es muy probable que pierda la Universidad.

Palabras más, o palabras menos (en La Parroquia no graban los audios de sus clientes, bendito sea Dios) primero se saludaron así como con la cabeza, pero luego un tercero saludó a la señora esposa del rector y al galeno. Fabián Espinosa se acercó y el diálogo fue -según testigos que nunca faltan- entre un “mira él es responsable si me pasa algo físicamente o a mi salud-

Fabián Espinosa, dicen, respondió igual: “señora mire que mi esposa dice lo mismo de su marido”.

Qué incomodidad.

El rector dio guillotina a la charla con un “las cosas de la oficina las trato en la oficina”

¿Chisme de restaurante? Sí. Pero fondo también hay (en la tienda de la Uni, de los que no se han vendido).

En fin que preferiría el doctor Zermeño hablar de cualquier cosa menos de los “chones pachones” de eso si estoy seguro.

El asunto ya pasó y “ya lo pasado pasado” pero si nos interesa:

  1. ¿Qué medidas se toman para que una compra tan grande y absurda no se vuelva a repetir en la UniTienda?
  2. ¿Qué estudios de mercado se hacen a partir de que alguien más la administra?
  3. ¿Quién administra la UniTienda?

Con el convenio Federación-Estado para 2026 hasta este domingo detenido en firmas (y redacción según dicen) ¿hasta cuándo aguantará el préstamo que les hizo favor gobierno de pedir para la Uni?

En fin, ya me extendí. Yo quiero escribir de la tensión cubana, Ucrania, Venezuela, y Groenlandia (son piezas moviéndose para un “jaque mate” global)

También quería escribir sobre la valiente posición de la nueva titular de la Facultad de Derecho ante las “sugerencias” rectoriles, de la construcción de narrativas de Morena, de la renuncia de Adán Augusto, y la hamaca del Verde nacional, pero pues será para la próxima (si es que no escribo otro cuento, que ya le voy agarrando gusto).

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Jorge Saldaña.

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