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Cuatro creadoras de joyas en SLP
Con diferentes materiales y técnicas, Martha Saldaña, Gaby Guerrero, Ana Villalba y Susy Suárez han hecho de la joyería más que su pasión
Por: Itzel Márquez
La joyería es un arte que ha existido entre los seres humanos desde tiempos remotos; sus creaciones han dado testimonio de la historia de la mayoría de la sociedades: hablan de su tecnología, su cultura e incluso de su geografía. Es peculiar que aunque San Luis Potosí ha sido un estado minero desde su fundación, no tiene una tradición encaminada a la creación de joyas. Sin embargo, en los últimos años han surgido varias creadoras que buscan construirse un nombre dentro de este ámbito. A continuación te presentamos a cuatro de estas artistas:
Nawá, por Martha Saldaña
Gracias a un curso de joyería en su natal Torreón Coahuila, Martha Saldaña se acercó a este mundo, el cual afirma que siempre le ha apasionado, especialmente la plata.
“Es una forma de expresión que me encanta, porque la plata me permite utilizar cualquier material alternativo para complementar las piezas y me encanta trabajar con piel de lagarto y víbora, me apasiona su significado: el cambio constante y crecimiento”, mencionó Martha Saldaña.
Martha mencionó que su última colección fue una donación de piezas para salvar a las abejas en Torreón, el movimiento Bee to Bee; lo recaudado en la venta de la joyería será destinado a esta causa.
“Nawá es raíz en tarahumara y escogí este nombre porque soy una apasionada de la lengua autóctona y raíz porque es parte de la identidad de México, somos de los principales lugares con yacimientos de plata”, añadió la creadora.
Finalmente, Martha Saldaña dijo que entre sus piezas favoritas se encuentran las arrancadas con piel de víbora en la colección BA’WI, la cual fue en homenaje al agua y trabajó con circonio transparente que transluce la luz.
Gaby Guerrero, Joyería
Gabriela Guerrero mencionó que siempre le ha gustado la ropa y los accesorios, en un momento se dio cuenta que imaginaba piezas que no existían, pero podía crear, y así fue cómo decidió poner su propio taller.
“La joyería es algo que me ha ayudado a sentirme más plena y ahora estoy segura que es lo que quiero hacer siempre. Me impulsa a trabajar en todos los sentidos de mi vida para poder seguir haciéndolo”, agregó Guerrero.
La joyera añadió que los elementos en los cuales se inspira son las formas geométricas y las cosas simples.
Por último, Guerrero habló sobre una de las piezas que más recuerda, la cual hizo con Jorge Manilla, quien es un reconocido maestro de joyería, dicha pieza está hecha con huesos de animales.
Batek, por Ana Villalba
Batek inició como una tradición familiar de generación en generación por el bisabuelo de Ana Villalba, ahora se ha convertido en su propia marca y taller de joyería.
“Mi familia proviene de una tradición joyera, aunque trabajaban más en la compra-venta de joyería fina. Desde niña iba a la joyería y aunque nunca pensé que me dedicaría a esto, estudié diseño industrial, tomé cursos e inicié en un colectivo de joyeras y así continué aprendiendo sobre técnicas y procesos”, mencionó Villalba.
Batek nació como marca en 2015 y en 2017 inició con la escuela de joyería, para Ana complementar su pasión por la docencia, en ella enseña técnicas y procesos para la creación de estos productos; a pesar de que el colectivo en el cual inició Ana se deshizo, varias de las integrantes ahora son profesoras en la escuela, en donde se enfocan principalmente en plata y técnicas de joyería, es así que algunos ex alumnos ya tienen su propia marca de joyas y han ganado algunos concursos con sus piezas.
“Batek significa latido en catalán y es un nombre relacionado con el corazón, pienso que cuando uno crea algo entrega una parte de sí mismo en el proceso y en la pieza, por eso me gustó el nombre; además, creo que es corto y se queda en la mente”, añadió la creadora.
Villalba añadió que a pesar de que no tiene una inspiración en particular para crear sus piezas, saber que todo puede ser motivo de inspiración, pues le gusta buscar elementos que generen una reflexión, trabajar con ellos y crear una pieza con sentido, “me puedo inspirar tanto en elementos tangibles como en intangibles, sentimientos,
situaciones o sueños”.
“La joyería es mi mundo, creo que se trata de comunicarte y expresarte a través de una pieza que puede llegar más allá y lograr ver la idea que se convierta en algo que lleva una carga simbólica, un significado, se crea una conexión, la joyería es más que un adorno”, recalcó Ana Villalba.
Por último, la creadora contó sobre una de sus piezas más representativas, perteneciente a la línea de agua de nombre Baui, representa una gota de agua que cae y las ondas de arriba y abajo son un reflejo que simulan el espejo en el agua, dicha pieza está hecha con plata.
Susana Suárez, joyería de autor
Además de ser joyera, Suárez es escultora y comenzó su camino en la joyería debido a una clase de joyería que tomó en el Centro de las Artes durante 2015 con un enfoque conceptual, no comercial.
“Para mí la joyería es una manera de dar sentido a la vida, un lenguaje dependiendo hacia quien va dirigido y no tengo un público específico, quien entre en contacto con mi pieza es quien la siente”, mencionó la joyera.
Además, Suárez mencionó que entre sus fuentes de inspiración se encuentran la naturaleza, la escultura, las semillas y todo lo relacionado con la vida, pues su trabajo está basado en dichos elementos.
“Mi intención no es comercializar mis piezas, sino mostrarlo en algún momento en un museo en donde la gente vea cosas diferentes, se conecte con ellas y se transporte a donde yo los invito”, añadió la creadora.
Es así que, Susana contó sobre una de sus piezas más importantes la cual creó en un reto de joyeras entre Venezuela y México durante la pandemia de covid-19, hacían retos con dichos populares y hay uno sobre las dos caras de la moneda, el cual representó con dos anillos en cerámica que se conectan entre sí.
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Claudia y los nueve minutos de México | Apuntes de Jorge Saldaña
Por Jorge Saldaña
Sin mapas, sin ejércitos, sin carabelas y sin reproches, Claudia Sheinbaum desembarcó en España.
En un solo discurso dejó un estandarte, un ayate, un cuadro de Frida Khalo del 2026, una postura por la paz, una definición de democracia y una propuesta para sembrar vida.
En nueve minutos, la presidenta dibujó para el mundo el ADN mexicano, su milenaria historia, su basta y universal cultura, su profundo espíritu, su conocida diplomacia magnánima y su columna de valores con olor a copal.
Claudia recorrió miles de años en los nombres de los dioses que dieron y siguen dando significado a una raza de la que somos fruto, dioses vivos en nuestras lenguas, tradiciones y en nuestra forma de mirar el cielo.
Apellidos heroicos que nos dieron no solo independencia sino sentimientos a una nación.
Hombres que se levantaron en armas para darle sentido a un país, que exigía tierra y libertad, sufragio efectivo, no reelección y tierra para quien la trabaje.
Ni por encima ni después, los nombres de mujeres con apellido completo. Muchas aquellas a quienes la historia minimizó en sus renglones pero que llegaron junto a Claudia, y junto a todas en 2024.
Es sábado. Escuché el discurso de los nueve minutos al menos cinco veces, lo repetí a propósito mientras transitaba mi fin de semana.
Las palabras de la mandataria en Barcelona me resonaban con cada escena que estuvo a mi alcance.
El mismo sábado pude y me senté en una banca. No era cansancio, era esa cosa sin nombre que a veces te obliga a quedarte quieto cuando algo importante se está diciendo. Es como detener el auto, para atender una llamada.
Desde la banca me puse a ver: Vi al señor que espera el camión con la semana y la vida entera en los hombros. Vi a unos niños que juegan futbol sin saber que son la cosa más seria del mundo. Vi a una señora vendiendo nopales con la economía de un país en sus manos callosas.
Vi a unos uniformados que trabajan en sábado porque el descanso es un lujo que no les toca.
Vi a mis sobrinas crecer y a mis padres volverse más lentos.
Y me vi a mí, con mi historia cosida a retazos como la de cualquier mexicano que ha tenido que inventarse el camino mientras lo camina.
Porque México no es solo un país; es la fuente donde cada uno lanza la moneda de su historia. Es una herencia que se sangra y se canta.
Saboreé el discurso de la presidenta, que más que hablar, contó esa herencia a nombre de todos en la Cumbre por la Democracia en Barcelona.
Escuchándola me vino a la mente un collage de mi propia memoria. Con su voz me llevó a las imágenes que ahí están: el Calendario Azteca, el humo del copal, el sarape de Saltillo y la vastedad de un país que se desbordaba en palabras ante los líderes del mundo.
Ahí estaba la blancura de Mérida, el azul que solo pertenece al Caribe y los arcos de piedra que custodian el fin del mundo en Los Cabos.
Apareció la tierra de José Alfredo, el vértigo de los clavadistas en la Quebrada y ese puerto de Veracruz que también es canción y donde la historia siempre decide desembarcar.
Ahí estaban los mayas y los olmecas, los volcanes y las lenguas que ninguna conquista pudo borrar.
En ese podio, Claudia dejó de ser una figura política para volverse bandera, himno y escudo. Fue el sincretismo —esa mezcla imposible y perfecta que somos— sin contradicción y sin disculpa.
¿Cómo lo hizo? Con una sola herramienta: una palabra repetida como invocación, como el caracol prehispánico que anuncia y convoca.
Vengo.
En retórica se llama anáfora. Pero llamarla figura retórica es como llamar copal a un perfume: técnicamente correcto, esencialmente equivocado.
Lo que se construyó con cada repetición no fue gramática, fue una vela encendida sobre el altar de la memoria colectiva. Cada “vengo” sumaba una fuente de autoridad moral distinta; era un escalón milenario que no sostenía a una mujer, sino a una nación entera de pie.
“Vengo cubierta”, dijo en un momento. Y esa palabra, de metáfora se convirtió en rebozo. Era el peso físico y espiritual de todo lo que cargamos los mexicanos sin que nadie nos lo pida y sin que queramos soltarlo. Dieciocho veces la palabra. Dieciocho esca lones. Y al final, la Cumbre escuchando en silencio lo que llevamos cinco siglos queriendo decir.
De pronto pensé en Cortés y en su ignorancia involuntaria. Ese hombre que pisó Veracruz pensando que llegaba a civilizar…lo que ya estaba civilizado.
Pensé en lo trágico y triste de que haya muerto sin saber que el territorio que pisó era tan vasto que toda su España cabría en él casi cuatro veces. Sin saber que estaba ante civilizaciones que miraban las estrellas con una precisión que Europa apenas imaginaba.
Y quinientos años después, una mujer mexicana —hija de esa historia larga, dolorosa y magnífica— se paró allá de donde ellos partieron e hizo lo que la fuerza acá nunca pudo: mostrarle al mundo de qué está hecho realmente este territorio.
Claudia habló, en ese recorrido de nueve minutos, usó tres palabras que no solo describen, sino que dibujan y gobiernan: pueblo, dignidad, soberanía.
Pueblo no como estadística, sino como el filo que separa a los de abajo, de los que siempre han mirado desde arriba.
Dignidad como palabra que convierte la carencia en postura recordándonos que los desposeídos no necesitan lástima, sino reconocimiento.
Y soberanía como el escudo figurado de Juárez, rescatado para advertir que la paz sin autonomía es solo otro nombre para la sumisión.
Pero el movimiento más audaz fue una pregunta: ¿Cuál libertad? Tres palabras con interrogación que desarmaron una ideología entera sin disparar un solo dardo.
El discurso no atacó a nadie, no hubo estridencia, y sin embargo, nadie en esa sala pudo escucharla sin saber exactamente a quién se estaba refiriendo.
Más allá de las siglas o de la gestión que el tiempo habrá de juzgar, lo que se presenció fue un ejercicio de altura política. Fue “colmillo” envuelto en terciopelo discursivo. Mis respetos.
Regresé a la banca. A los mismos rostros. Al mismo sábado de una ciudad que no siempre sabe que es protagonista de su historia.
El discurso no solo me explicó y recordó a México; me lo devolvió silbando “La Bikina”.
Porque Claudia allá representó a nuestros abuelos que resistieron sin odiar y a generaciones que heredarán esta historia sin haberla pedido.
Claudia fue cada uno de nosotros, lanzando las monedas a la fuente.
No, no escribo desde la trinchera de un partido, ni defiendo una sola posición. Soy imparcial y objetivo frente a lo mucho que nos aqueja, lo mucho que nos falta, del miedo que sentimos y de los rumbos a veces inciertos que tomamos.
A lo que sí soy parcial es a la construcción de lo bien dicho, lo que produce emociones, y evoca la memoria simbólica, a un discurso de reconocimiento personalísimo de lo que me hicieron sentir que esos nueve minutos, tan bien estructurados, que para mi fueron en realidad, quinientos años.
Soy parcial por esa mujer que llegó a Barcelona a hacer sonar el caracol místico ante quienes quizás nunca habían escuchado ese sonido —y que, sin saberlo- lo llevábamos dentro.
Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Fue el cierre profético y cita fundacional.
Claudia cantó a México en Barcelona, sin el Cielito Lindo, sin el Son de la Negra, sin Jarabe Tapatío.
Allá, Claudia dejó su voz y la de todos para el registro histórico, y para la resignificación de la democracia en una cumbre por la defensa de la misma. No es poca cosa.
Mientras tanto, nosotros acá en la banca, en la calle, en el mercado, en el camión, en la casa, en el campo, en la ciudad o en la montaña, tarareábamos a distancia el futuro. Como siempre lo hemos hecho. Como México.
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SLP encabeza afectación por incendios forestales en 2026
Un incendio en Santo Domingo concentró más del 70% del daño total, con más de 15 mil hectáreas consumidas
Por: Redacción
San Luis Potosí se mantiene como la entidad más afectada por incendios forestales a nivel nacional en lo que va de 2026, al registrar más de 21 mil 731 hectáreas dañadas y un total de 64 siniestros, informó el titular de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en el estado, Teodoro Morales Organista.
El funcionario explicó que, aunque la cifra de incendios representa aproximadamente la mitad de los registrados durante todo 2025, la superficie afectada coloca a la entidad en el primer lugar nacional.
Detalló que la mayor parte de las áreas dañadas corresponde a matorrales y pastizales, lo que, si bien representa un impacto ambiental, reduce el riesgo en comparación con zonas boscosas.
Morales Organista señaló que un solo incendio, ocurrido en el municipio de Santo Domingo, ha sido determinante en la estadística estatal, ya que consumió alrededor de 15 mil 287 hectáreas tras tres días de intensas labores de combate.
“Ese incendio representa más del 70 por ciento de la superficie afectada en el estado durante este año”, puntualizó.
El titular de Conafor advirtió que la temporada crítica de incendios aún no concluye y se prevé que se extienda hasta finales de junio, por lo que el riesgo se mantiene latente en las próximas semanas.
No obstante, destacó que los pronósticos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) son favorables, ya que anticipan la presencia de lluvias en los próximos meses, incluso durante mayo, periodo que suele registrar las temperaturas más elevadas.
Finalmente, subrayó que los incendios forestales son fenómenos impredecibles, por lo que será hasta el inicio de julio cuando se pueda considerar el cierre de la temporada y hacer un balance definitivo de los daños.
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Ayuntamiento de SLP
Anuncia Galindo 152 mdp de inversión en seguridad
Esta inyección se suma a los más de 433 millones que se han destinado en los últimos tres años en fortalecimiento de la policía municipal
Por: Redacción
Enrique Galindo Ceballos, presidente municipal de San Luis Potosí, afirmó que su administración mantiene una estrategia firme en materia de seguridad, respaldada por una inversión sin precedentes para fortalecer a la Policía Municipal.
“No bajamos la guardia en seguridad; por el contrario, hemos hecho una inversión histórica para consolidar una corporación más fuerte, mejor equipada y más cercana a la gente“, señaló el alcalde.
Destacó que para 2026 se destinarán 152 millones de pesos a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como parte de una política sostenida que suma más de 433 millones de pesos en los últimos tres años.
Galindo explicó que estos recursos se han enfocado en la profesionalización de los elementos, así como en la adquisición de patrullas, chalecos, uniformes, tecnología de radiocomunicación y herramientas como cámaras corporales.
Asimismo, resaltó que esta estrategia incluye certificaciones, estímulos económicos por desempeño y aumentos salariales desde el inicio de su administración, lo que ha ayudado a que se mejore la percepción de seguridad en la capital, alcanzado el mejor nivel desde 2013.
Finalmente, destacó que la incidencia delictiva también ha mostrado una tendencia a la baja. “En 2025 logramos reducir los delitos en más de 10 por ciento y seguimos avanzando; tan solo en enero de este año disminuyeron todos los tipos de robo, lo que confirma que vamos por el camino correcto”, concluyó.
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