mayo 27, 2024

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

Crónica | Culebra

Publicado hace

el

culebra

Vivir entre cubetas, jabón y peleas

Por: Deborah Chavarría 

El combustible de La Orquesta.mx siempre ha sido la vitalidad de las y los jóvenes periodistas potosinos. Como parte de un ejercicio para dar a conocer su talento, durante las próximas semanas publicaremos entrevistas y crónicas realizadas por los alumnas y alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Queremos saber cuál es la visión de las chicas y chicos que, desde ya, son responsables de registrar la memoria de nuestra ciudad.

Llegamos a la Alameda. El calor era sofocante y el sol de la una de la tarde causaba picor en la piel. Mi madre recién comenzaba su bazar por Internet y me pidió que la acompañara a su primera venta. Estaba genuinamente entusiasmada, no podía decirle que no (además de que la idea de dejar a mamá ir sola al encuentro con un extraño no me daba buena espina).

El propósito de la salida era fácil: localizar al cliente, entregar los pantalones y volver a casa. Encontrar estacionamiento fue un dolor de cabeza, pero luego de un par de vueltas, hallamos un espacio frente a la iglesia de San José.

El coche estaba lleno de polvo y residuos de las fábricas cercanas a casa, así que nos pareció conveniente que lo lavaran mientras esperábamos al comprador (que para entonces ya estaba retrasado). Apenas nos estacionamos, notamos que esa era la zona de los lavacoches. Las cubetas en las aceras y el piso lleno de espuma y charcos los delataban. Casi a la par de nosotros, una Van se estacionó a unos cuantos espacios. La mujer que la conducía abrió la ventanilla y le gritó a una de las lavacoches.

–¿Cuánto por fuera?
–40 Doñita –respondió.
–¿Pero bien lavado?

La lavacoches era una mujer muy robusta, de aproximadamente un metro setenta, cabello teñido de un rojo intenso y piel oscura, su ropa (uniforme de trabajo, se podría decir) tenía varios orificios y una enorme mancha de aceite en la espalda. Sonrió con la pregunta y respondió cargando una de las cubetas del piso: “La pregunta ofende”.

Me pareció una persona bastante curiosa, alguien que no se tiene la oportunidad de ver todos los días. Detrás de ella corrió una niña de unos nueve, cuando mucho diez años, mordiendo un pedazo de plástico.

–Pero no sea malita –dijo la lavacoches –estacióneme la camioneta de este lado, junto al camión de mudanza, porque esta zona no es mía.

Antes de que la conductora le respondiera o pudiera hacer una maniobra, otro lavacoches salió por detrás de una camioneta, e ignorando la presencia de su compañera, gritó –ahí déjela doña, ahorita me la aviento yo. –Eso bastó para que la lavacoches cambiara completamente su semblante.

–¿Qué dijiste pendejo? – gritó, secándose las manos a los costados de su pantalón. La niña la tomó de la playera, intentando jalarla, pero sus esfuerzos no rindieron frutos.

–Mamá, no… –escuché a la niña decir, pero la que, ahora sabía, es su madre, la apartó con un aventón brusco; otra mujer la tomó del brazo y la jaló hacia donde estaban los demás lavacoches, que al ver la reacción de la madre de la niña no hicieron más que reírse.

Mi madre y yo observábamos todo desde dentro del auto, en la radio sonaba “A tu recuerdo” de los Ángeles Negros. No sabíamos cómo reaccionar, pero la posibilidad de que algo sucediera reafirmó nuestra decisión de quedarnos en el coche.

El hombre medía aproximadamente un metro ochenta, era muy delgado y tenía un tatuaje de la virgen de Guadalupe en el brazo izquierdo. Sus ojos pajizos estaban hundidos dentro de las cuencas y parecían perderse en sus ojeras. Tenía la apariencia de un esqueleto cubierto de cuero.

La mujer se paró frente a nosotros, cerca de donde el lavacoches tenía sus cubetas con agua, y le lanzó una mirada retadora. Le hizo una seña obscena y pateó una de las cubetas.

Sentí genuino miedo de quedar en medio del pleito, pero el hombre no actuó. La mujer de la Van se escabulló por detrás y en medio del duelo, la lavacoches perdió la concentración en su cliente. –Ya sabes que no te tienes que meter conmigo, pinche Culebra, ¿te crees muy chingón? –dijo la mujer, acercándose al hombre, que inconvenientemente para mí, decidió pararse a nuestra izquierda.

Él no se movía, no decía ni hacía nada. Ella se acercó y lo tomó de la playera. Otro de los lavacoches corrió hacia ellos y la jaló por el brazo. –Ya wey, la niña te está viendo.

En lo que pareció ser un momento de paz, la lavacoches soltó al hombre y caminó hacia la acera, cargó a la niña (que había empezado a llorar) y la perdí de vista detrás del camión de mudanzas.

El hombre se quedó parado junto a nosotros unos segundos, parecía a la expectativa de algo, estaba alerta.

Mi madre, ignorando mis recomendaciones, bajó el cristal y le dijo:

–¿Cuánto me cobra por lavármelo?
–40 doña, bien lavadito
–Órale, aviénteselo.

Me sentí incómoda con el hecho. No era agradable estar en un ambiente tan hostil, bajo ese sol que casi nos cocinaba vivos, esperando a alguien que no sabíamos si llegaría.

–Nomás deme chance de llenar la cubeta del jabón otra vez, ¿no, doña?, ya ve que esta pinche vieja loca me la tiró toda.

–Aunque sea nomás con agua, no se apure.– Él asintió y empezó a lavar el coche. Fue cosa de cinco minutos para que la mujer regresara, esta vez con más furia. Jaló al hombre de la camisa y lo empujó contra el auto a un lado del nuestro, empezó a amenazarlo con la mano derecha, y a gritarle.

Esta vez, iban en serio.

–¿Quieres que nos peleemos?
–No te tengo miedo cabrón.
–Ya déjame en paz, pinche loca.

Mi madre no parecía entender lo incómoda y terrible que me resultaba la situación, porque por más que le pedí que moviera el coche, no lo hizo. En cambio, le subió el volumen a la radio; en ese momento sonaba “Mi Matamoros querido” de Rigo Tovar, canción que detesto, haciendo aún más insoportable e increíble el escenario.

Ella lanzó el primer golpe, justo en el ojo derecho del hombre. Él la jaló del cabello, intentando alejarla de sí. La mujer no estaba dispuesta a detenerse hasta causarle daño.

–¡Para que aprendas a no meterte conmigo, Culebra! –Le gritaba, lanzando golpes al aire. Muchos no llegaban siquiera a rozar al hombre, pero podía notarse que la cansaban.

Él la abrazó en un nulo intento por detenerla, pero otro de los lavacoches, el que la calmó hacía unos minutos, llegó a ayudarla.

Golpeó al hombre en la mejilla, cerca de la boca, y lo hizo escupir sangre.
–Tú no te metas cabrón.

La mujer tomó un tubo de una de las cubetas, y Culebra corrió hacia la avenida Universidad.
No podía creer lo que estaba presenciando, ni la falta de acción por parte de los otros lavacoches. Para ellos, más que una pelea, o como yo lo vi, un ataque, era un show de comedia, un sketch.

Ella lo siguió, junto con el hombre que la estaba ayudando. A lo lejos pudimos ver que Culebra empezó a pelear con el otro hombre, en la calle frente a la iglesia.

La mujer que había alejado a la niña aún la tenía de la mano. –Ya deja de llorar, chingao –le dijo.
Las lágrimas de la pequeña rodaban por su cara, quemada por el sol.

Una patrulla pasó frente a ellos, pero no se detuvo.

Luego de cinco minutos, silencio. No había rastro de la mujer, ni de Culebra, ni del otro hombre. Los demás lavacoches seguían riendo.

Me sentía frustrada y en shock. El cliente de mamá no llegaba, y ya era demasiada espera. –¿Sabes qué?, ya vámonos –dijo mi madre, molesta. Bajó del coche a echar un último vistazo, en búsqueda del cliente.

–¡Ay Dios!, ¡ahí viene esta vieja! –Me dijo metiéndose al coche de nuevo. La mujer y su cómplice llegaron corriendo a donde tenían sus cosas, cargando mochilas y botellas.

–¡Evelyn! ¡Vámonos ya! –Exclamó la lavacoches, llamando a la niña.
–¿Y eso? ¿qué te hizo el cabrón? –Preguntó otra de las mujeres.
–Ya se fue wey, pero nos va a caer con toda su banda.

Ella, la niña y el cómplice corrieron hacia la parada del camión, y los perdí de vista.
Mamá encendió el coche, y aunque no me lo dijo, sé que la idea de que el sujeto llegara con su pandilla la asustó.

–De todas maneras, el viejo este no vino, ya lo esperamos mucho.

Arrancamos hacia el distribuidor Juárez, con medio coche sin polvo, un salpicón de sangre en la llanta trasera y 4 pantalones que sacamos a pasear.

El resto del día pensé en la mujer, en lo difícil que debe ser vivir en un ambiente de hombres y tener que imponer respeto. Pero el verdadero foco de mis pensamientos era la niña, que pudiendo estar en cualquier otro lugar del mundo, le tocó pasar su infancia en la Alameda, viendo a su madre pelear para sobrevivir, perdiendo inocencia y derramando lágrimas al suelo lleno de jabón.

Así amanece el precio del dólar hoy 27 de mayo en SLP

Continuar leyendo

#4 Tiempos

Hubo dos debates | Crónica de Jorge Saldaña

Publicado hace

el

CRÓNICA

Hubo dos debates, el que organizó y ejecutó la autoridad electoral para los candidatos a la alcaldía capitalina de San Luis Potosí en su sede, y el que se desarrolló al mismo tiempo entre los punteros en los medios de comunicación y sus redes sociales.

Son finalistas, de acuerdo a las encuestas, Sonia Mendoza de la coalición Verde, Morena y PT, y Enrique Galindo, de la coalición “Fuerza y Corazón por San Luis”.

Sonia llegó al Ceepac luciendo un elegante traje sastre de color marfil y en el cuello una mascada de tonalidades verdes.

“Agárrame” – le pidió a su fotógrafa que la agarró del brazo. Los tacones de la candidata y el empedrado del estacionamiento fueron por minutos una mala combinación pero el camino fue corto rumbo a donde ya la esperaban los medios de comunicación.

Antes de ella, ya habían llegado al recinto y pasado por la mesa de registro, Ángeles Hermosillo del Nueva Alianza, Luis Egure del Partido Encuentro Solidario, José Luis Chalita de Conciencia Popular (el primero en llegar) y Sebastián Pérez, de MC, que bajó de una lujosa BMW blanca acompañado solamente de su esposa y un chofer que se llevó el elegante vehículo.

“No se dejaba el listón” se excusó el candidato Naranja, por una muy breve pausa que hicieron para que su esposa acomodara un listón negro en la solapa del saco de Sebas como un símbolo de luto y solidaridad por la tragedia de San Pedro en Nuevo León ocurrida hace dos días.

Sonia responde a la banquetera mediática, y ahí contesta cuestionamientos sobre la “Guerra Sucia”, la abanderada guindavede suelta con seguridad que se trata de actos de desesperación de su contrincante, y al mismo tiempo niega lo que corre en su contra.

Los minutos se desvanecen. La manecilla grande ve al norte y la chica al sur. Son las seis de la tarde y Enrique Galindo no llegó, pero empezó el debate. El otro debate.

El candidato del “Quédate” anuncia con carácter de emergencia que dará un mensaje a través de sus redes sociales.

Mientras tanto, dentro del set se acomodan la quintilla restante de los aspirantes. Fuera del salón de sesiones del órgano electoral, unas filas de sillas ocupadas por reporteros que vigilan la pantalla que hace de ventana al foro donde se desarrolló el encuentro.

Minutos de organización y hasta de tiempo para el chacoteo entre los cinco que quieren ser jefes de la comuna.

No empieza el debate pero tampoco empieza la transmisión en vivo anunciada por Galindo.

Son las seis con siete: Inician los dos debates con sincronía y oportunidad.

Apenas la profesional y contundente periodista Erika Salgado comenzó con la presentación de los invitados, cuando ya en los teléfonos de los reporteros se estaba reproduciendo el mensaje de Enrique Galindo con diferencia de segundos. Se escuchó una y otra vez que parecía se un eco.

Empezó el primer debate justo cuando empezó el segundo:

Enrique Galindo, frente a la cámara denunció que su persona, su familia y su campaña ha sufrido “la guerra sucia más agresiva y baja de toda la historia”

y aseguró que desde el primer día de su campaña una “mano negra” ha difundido mentiras a través de videos y audios que han incurrido hasta en la falsificación de la imagen de medios de comunicación y a utilizar inteligencia artificial para falsificar su voz y su imagen.

En esta ocasión, el candidato acusó directamente a la campaña de su contrincante Sonia Mendoza y sostuvo que se tienen pruebas contundentes que el equipo de Mendoza Díaz está detrás de dichos ataques.

Más tarde vendría la réplica ya sin reloj ni formato.

Durante el debate, muy poco a resaltar respecto a las propuestas. Sonia lanzó algunas alusiones directas al candidato ausente y expuso leyendo, a momentos con nerviosismo evidente, sus propuestas.

Sebastián Pérez, estructurado y resuelto. El de MC engalanó sus intervenciones con frases como la de “90 por ciento del trabajo en el territorio y el 10 en escritorio”, o la de “propuesta sin recurso es puro discurso” (o algo así) que le han funcionado bien en su narrativa.

Si hubo un ganador por la forma de comunicar, confrontar y responder, sin duda fue Sebastián Pérez de Movimiento Ciudadano y en eso coincidieron varios reporteros, organizadores y oyentes.

Luis Egure echó mano de ser ciudadano y no político y en la pasarela mediática del final acusó a los demás candidatos de “plagio” a sus propuestas.

José Luis Chalita, bien parado, dueño de sus espacios y esgrimió un discurso de contrastes contra el alcalde que busca su reelección sobre todo en temas de seguridad.

Ángeles Hermosillo hizo ver sus propuestas y respuestas respecto al tema del agua y remató con un mensaje emotivo a voz alzada. Antes de entrar, en el encuentro con la prensa previo al debate, aseguró que va en segundo lugar y que al terminar el encuentro, estaría en primero.

Sí vino la réplica por parte de Sonia, que fue informada por los propios reporteros de lo que había ocurrido minutos antes.

Se deslindó por completo de las acusaciones de Galindo. “Él es policía, pues que investigue” fue parte de lo que dijo en la entrevista al final del debate uno.

El debate dos también tiene limite de tiempo y es el próximo miércoles 29 de Mayo en que termina el periodo de campañas. Se esperan réplicas y contra replicas.

A la alcaldía de la capital, hubo dos debates.

También lee: Morena y Verde se subieron a las sillas voladoras | Apuntes de Jorge Saldaña

Continuar leyendo

#4 Tiempos

La final en números | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Publicado hace

el

TESTEANDO

 

Entiéndase por final, no al partido que decidirá al campeón del futbol mexicano, sino al encuentro que se da entre los dos equipos de la capital, dos equipos de tradición que tienen un largo historial de enfrentamientos, donde por cierto y adelantando, lleva ventaja los de televisa.

América y Cruz Azul se han enfrentado en 4 finales antes de esta en 2024. La primera, fue la única hasta ahora con ventaja para los Azules, en la 71-72 la máquina venció 4-1 a las Águilas para levantar el título. Sin embargo, la historia ha sido complicada para los de La Noria, que en la 88-89 perdieron 5-4, en el Clausura 2013 perdieron 4-2 en penales después de un empate 2-2 en el global y por último en el Apertura 2018 donde volvieron a perder por 0-2 frente al América.

Ahora bien, dentro de toda la fase de liguilla este enfrentamiento se ha dado en 34 ocasiones, con una ventaja de 15 victorias para, el América, 10 empates y solo 9 para el Azul. En temporada regular han jugado 120 partidos, con 40 triunfos para los de Coapa, 46 empates y solo 34 victorias celestes. Incluso en Copa Mx, el palmarés sigue favoreciendo al América, ya que en 14 duelos, 8 han sido americanistas, 3 empates y solo 3 en favor de la máquina celeste.

Para cerrar los datos, en 193 partidos entre estas dos escuadras, contando oficiales y amistosos, 70 victorias americanistas, 65 empates y 58 en favor de Cruz Azul.

La historia parece cruel pero es certera, un grande como el América, sabe enfrentar a otro grande que no ha sabido tomar la medida para vencer a su más grande rival. La final de ida se ha jugado y nuevamente el Cruz Azul, no ha podido vencer a los de Televisa. Cruz Azul no vence al América desde el 23 de marzo de este año, sin embargo ese fue un encuentro amistoso, la última victoria oficial fue el 31 de octubre de 2021, cuando Cruz Azul gana 2-1 de local. No olvidemos que el 20 de Agosto de 2022 América le dio la peor goleada a Cruz Azul, al vencerlo 7-0 en la jornada 10 de ese torneo.

Datos contundentes que puede servir de nada el próximo domingo, 90 minutos más agregado nos separan de conocer al campeón, los números ya han dado su favorito, habrá que esperar a ver que tan certeros nos salieron.

También lee: Sextete a la MX | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Continuar leyendo

#4 Tiempos

¡50´s Party Vallarta, Lucas y a Volar! | Columna de Luis Miguel Dorador

Publicado hace

el

Un fin de semana sin celular

 

Como lo habíamos comentado en la columna anterior, este último fin de semana sería distinto porque me tocó salir de mi hermosísima ciudad para poder dar un servicio de alimentos en Puerto Vallarta a un grupo de amigos de la preparatoria que se reunieron con motivo de festejar su llegada al tostón.

En un grupo de 7 cincuentones, había de todo, pues cada uno de los invitados comentó en algunas ocasiones sobre su trabajo o actividad económica y la verdad es que fue muy interesante, porque había desde empleados hasta empleadores, empresarios y emprendedores, comerciantes y prestadores de servicios profesionales y mientras los comentarios de unos hacen “match” con los de alguien más y en otros temas definitivamente cada quien tiene su óptica, toda esta reunión se dio en un ambiente muy fraterno, solidario y desinteresado. 

El jueves inició el fin de semana con una comida/cena de burritos de mariscos en los que preparé camarón a la diabla, pulpo encebollado a la crema y camarón y pulpo al ajillo, guisos con los que cada uno de los comensales tuvo oportunidad de disfrutar con bebidas que iban desde la cerveza y mezcal hasta el vodka y el brandy… una vez levantada la mesa todos los

del grupo se fueron a arreglar para salir a dar una vuelta por la vida nocturna de ese puerto de Jalisco tan atractivo. La primer parada fue en La Bodeguita del Medio, donde la música caribeña estaba siendo interpretada en vivo y se hicieron presentes los temas más representativos de la música cubana y todo esto fue acompañado de mojitos deliciosos. Más tarde, se acercaba la hora de la reservación y la cita era en un club del que en otras columnas me ha tocado comentar, que se llama “Strana” y como tradicionalmente sucede el show de luces y sonido para apertura de pista con saxofonista y toda esa parafernalia que hacen de este lugar una diversión bien lograda con producción hicieron de esa noche una verdadera experiencia disco.

El viernes me tocó estar preparado para que este grupo que atendí, pudiera disfrutar de la levantada con un caldo de camarón “levantamuertos” que acompañado de cerveza bien fría dio espacio para que este grupo pudiera continuar con su agenda y mientras que unos fueron al gimnasio, otros al spa y el resto a las actividades acuáticas, por la tarde/noche tenía ya preparada una mesa de botanas de mar donde había camarones para pelar con una variedad de aderezos para aumentar la experiencia de sabor… Algunos de ajo, otros de cilantro, mayonesas, chimichurris y salsas para hacer camita y poder pasar a los ceviches peruanos con leche de tigre y sabores más dulces, mientras que por el otro lado, tenían las opciones de ceviches mexicanos pero en las versiones sinaloenses y tampiqueña que lograron que ese grupo disfrutara su festejo antes de salir a la vida

nocturna de ese destino… Acercandose la media noche todos llegaron puntuales a la reserva de un miniantro llamado “Lucas” que es como una mezcla de primera fila para miniconciertos en vivo de grupos de covers y cantabar con músicos en vivo en un ambiente de disco ochentosa por su decoración y la totalidad de la clientela de este lugar si pertenece a la generación del festejo, por lo que el ambiente fue mucho más encendido que el de la noche anterior. Entre el set del grupo en vivo, los festejos de varias mesas por cumpleaños, reuniones y hasta una celebración de divorcio dieron pie para que esa fuera la salida más divertida de este viaje de trabajo.

Al día siguiente, ya sábado, todo ese grupo, o mejor dicho, la mayoría desde temprano estuvieron haciendo llamadas para asegurar que sus negocios pagaran puntuales a su personal y el último día de esa reunión de amigos estaba por cerrar con una cena en la que me tocó servirles aguachiles de camarón con ceniza de habanero, curry de pulpo, tostadas de atún fresco soya y jengibre (tipo oriental), sashimi de pulpo, pescado blanco enchilado para pescadillas y de postre pie de limón de “Pie in the Sky”…

El domingo, con las maletas ya preparadas para el regreso, poco a poco cada uno de los invitados de este selecto grupo fue tomando su camino por los distintos horarios, vuelos y destinos a los que debían regresar…

A mi me tocó la ya muy tradicional puesta en espera que provoca la sobreventa de boletos que muchas aerolíneas mexicanas realizan y tuve que esperar por más de ocho horas mi salida en el siguiente vuelo que tuvo una ligera demora en su llegada pero nada que provocara mayores inconvenientes…

En resumen, este fin de semana fue de mucha satisfacción pues mis clientes disfrutaron de muy buenos platillos con producto fresquísimo y yo alcancé a disfrutar de una salida a la playa que no tenía programada en mi agenda.
¡¡A eso yo le llamo alineación astral!!

Del debate ni hablamos porque me lo perdía por el cambio de horario del vuelo y la verdad es que ya escuché unos comentarios y parece que no fue ni interesante, caray. ¡Ni hablar!

¡¡¡Ánimo que ya casi es viernes!!!

También lee: Agua, luz, seguridad… ¿qué más falta? | Columna de Luis Miguel Dorador

Continuar leyendo

Opinión