Deportes
¿Cómo fue la última vez que el San Luis jugó unos Cuartos de Final?
En aquel momento Fernando Toranzo era gobernador, López Obrador era parte del PRD, Chivas tenía más títulos que América y Cruz Azul tenía 13 años sin se campeón
Por: Daniel Rocha
Esta tarde, en punto de las 19:00 horas, después de 12 años de espera, un equipo de futbol potosino regresa a jugar una liguilla por el título en la Liga MX, cuando el Atlético de San Luis se enfrente al Pachuca en los cuartos de final. La franquicia ha vivido una gran cantidad de cambios desde el apertura desde que cayó contra el América en el Apertura 2012, pero también los ha experimentado la ciudad, el equipo y el futbol, por ello hacemos un repaso de cómo era San Luis Potosí en ese año.
En los Cuartos de final del Apertura 2010, los Gladiadores del San Luis se enfrentaron al 4 lugar del certamen, el Club América. En esa fase eliminatoria, el conjunto auriazul caería 4 a 1, los goles anotados por el América serían por parte de: Vicente Sánchez, Enrique Esqueda y Matías Vuoso, además de un autogol de Anibal Matellán. El gol anotado por el San Luis fue del potosino Diego de la Torre.
El campeón al finalizar el Apertura 2010 fue el Monterrey, venciendo 5 a 2 al Santos Laguna. De esta manera, el equipo regio conseguía su 4 título en la Primera División.
En aquellos años, los nombres de los torneos eran únicamente “Clausura y Apertura”, la liga todavía no se llamaba Liga MX, los equipos entraban a la cancha separados, cada y en algunos estadios con alguna canción característica del equipo, como el “Guadalajara, Guadalajara” con el que entraban las Chivas, en lugar del Himno Oficial de la Liga MX y sin un protocolo prepartido.
En el 2010, la liga todavía tenía el sistema de grupos, el formato era que todos los equipos se dividían en 3 grupos de 6 equipos, aunque ya existía la tabla general y era la que terminaba definiendo cómo se jugaba la liguilla.
El San Luis era propiedad de Televisa, por lo que era considerado el hermano menor del Club América, ya que no era extraño que las figuras destacadas del equipo potosino fueran enviadas a jugar con el equipo de la Ciudad de México
Cruz Azul en el Apertura 2010 terminó como primer lugar, tenía 13 años sin conseguir un campeonato y era el único equipo que había jugado una final de la Copa Libertadores, por su parte las Chivas seguían siendo el equipo más ganador de México con 11 trofeos, seguido por el América con 10 títulos.
Los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, tenían dos campeonatos, aunque solo faltaba un año para que comenzara su dominio en el futbol mexicano.
El Apertura 2010 tuvo a 4 franquicias que actualmente no existen o que se mudaron de ciudad: Estudiantes Tecos de la UAG, equipo que descendió en 2012 y que se convirtió en los Mineros de Zacatecas,equipo que actualmente juega en la Liga Expansión MX; San Luis, que en el 2013 pasó a ser Chiapas y descendió en el 2017 para posteriormente desaparecer; Morelia, que en 2020 se convirtió en Mazatlán; y Chiapas, que en el 2013 se convirtió en el Querétaro.
Cuando comenzó el certamen, solo habían siete entrenadores extranjeros, en el actual certamen empezaron 13 directores técnicos foráneos.
En el ámbito político, Felipe Calderón Hinojosa era el presidente de la república; Fernando Toranzo Fernandéz, era el gobernador del estado; Victoria Labastida era la alcaldesa de San Luis y Ricardo Gallardo Juárez, padre del actual gobernador del estado, era el alcalde de Soledad.
A nivel Federal se comenzaba a fraguar la elección presidencial 2012, para la que Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del Estado de México, era el favorito, situación que finalmente se consumó aunque con un apretado margen sobre Andrés Manuel López Obrador, quien participó en su segunda elección presidencial con el PRD, partido que finalmente abandonó para fundar Morena.
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El clásico de la gente | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El clásico entre San Luis y Querétaro es uno de esos partidos que no se explican únicamente desde lo futbolístico. No nace de finales, títulos ni de una historia prolongada de choques decisivos. Su verdadera raíz está en otro lado: en la tribuna, en el viaje, en el orgullo regional y en una rivalidad que las aficiones se han encargado de alimentar con el paso de los años.
En la cancha, el enfrentamiento suele ser más sobrio de lo que la previa anticipa. Ni los jugadores ni los cuerpos técnicos cargan con una animadversión profunda; los planteles cambian, los proyectos se renuevan y las prioridades pasan por sumar puntos más que por saldar cuentas históricas. Pero fuera del rectángulo verde, el partido se vive con otra intensidad. Ahí es donde el clásico cobra sentido.
San Luis llega a este duelo con la obligación de hacerse respetar en casa. El Alfonso Lastras se transforma cuando aparece Querétaro en el calendario, no tanto por lo que representa el rival en términos deportivos, sino por lo que despierta en la afición local. Ganar este partido es una forma de reafirmar identidad, de sostener una narrativa que va más allá de la tabla y que conecta directamente con la grada.
Querétaro, en cambio, asume el papel de visitante incómodo. No necesita dominar el juego para competirlo; le basta con resistir el ambiente y aprovechar cualquier momento de desconcentración. En este tipo de clásicos, el equipo que mejor entiende el contexto suele sacar ventaja, porque sabe que el partido puede romperse por tensión, no por talento.
La rivalidad, entonces, se manifiesta más en los cánticos que en las barridas, más en el color de las tribunas que en los esquemas tácticos. Los futbolistas juegan un partido importante
, sí, pero no uno que defina su historia personal. Para la afición, en cambio, este encuentro sí pesa distinto: es conversación de semana completa, es memoria compartida, es rivalidad de las redes y comparación inevitable.Eso no significa que el partido carezca de intensidad. Al contrario. Precisamente porque se carga desde fuera, el margen de error se reduce. Nadie quiere ser el responsable de un tropiezo en un partido que la gente siente propio. Cada balón dividido se juega con un poco más de cuidado, cada decisión arbitral se magnifica y cada gol tiene un eco que trasciende los noventa minutos.
El clásico San Luis–Querétaro no necesita exagerar su importancia deportiva para existir. Su valor está en el entorno, en la cercanía geográfica, en la rivalidad que se construyó sin manual y sin guion. Es un partido donde los jugadores cumplen su función y los entrenadores hacen su trabajo, pero donde las aficiones son las verdaderas protagonistas.
Al final, como ocurre con muchos clásicos regionales, el resultado importa, pero no lo es todo. Lo que queda es la sensación de haber defendido colores, de haber impuesto presencia y de haber ganado (o perdido) un duelo que se juega tanto en la memoria como en el marcador. Y en la Liga MX, esos partidos, aunque no siempre definan campeonatos, sí terminan definiendo identidades.
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Noventa minutos para confirmar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El duelo entre San Luis y Necaxa llega en un punto delicado, la tabla empieza a apretar y cada partido deja de ser trámite para convertirse en sentencia. No es un choque cargado de reflectores ni de discursos, pero sí uno de esos encuentros que terminan definiendo el ánimo y el rumbo de un equipo.
San Luis enfrenta este compromiso con la obligación silenciosa de hacerse sentir. De visita ha sido más, los cuatro puntos de este torneo, los ha obtenido en patio ajeno, un espacio donde el equipo entiende mejor sus límites y virtudes. San Luis no vive de la posesión prolongada ni del brillo individual; vive del orden, de la disciplina táctica y de saber esperar su momento. Ante Necaxa, esa paciencia será clave, porque cualquier exceso de confianza puede volverse en contra.
Necaxa, por su parte, llega con una identidad clara: intensidad, presión y transiciones rápidas. Es un equipo incómodo, que rara vez regala espacios y que suele crecer cuando el rival se desespera. No necesita dominar el partido para competirlo; le basta con mantenerse cerca del marcador y aprovechar errores ajenos. En ese contexto, el reto para San Luis será no caer en el juego que propone el rival.
Este partido se jugará más en la cabeza que en los pies. San Luis tendrá que manejar la ansiedad de buscar el resultado sin romper su estructura. Necaxa, en cambio, intentará alargar el partido, hacerlo pesado, llevarlo a una zona donde cualquier descuido sea definitivo. No es un duelo para distracciones ni para excesos de riesgo.
Hay además una lectura más profunda: este encuentro puede marcar una línea. Para San Luis, ganar significaría confirmar que el proyecto tiene argumentos para sostenerse en la pelea y no quedar atrapado en la irregularidad. Perder, en cambio, devolvería viejas dudas sobre su capacidad para cerrar partidos clave. Para Necaxa, sumar sería reforzar la idea de que su propuesta sigue siendo competitiva, sobre todo en casa.
No será un partido que se decida por grandes secuencias de juego. Todo apunta a que el marcador se moverá por detalles mínimos: una pelota parada, una mala salida, una jugada aislada. En la Liga MX, esos momentos suelen pesar más que cualquier dominio estadístico.
San Luis y Necaxa se encuentran en un cruce que no promete espectáculo, pero sí consecuencias. Y en un torneo tan corto y tan exigente, esos partidos son los que terminan definiendo temporadas completas. Aquí no se trata de brillar, sino de resistir, entender el momento y no fallar cuando la oportunidad aparece.
Partido de pronóstico reservado, parejo y con ambas escuadras muy necesitadas de esos sagrados tres puntos. Que gane el fútbol y que por lo menos Joao Pedro vuelva a marcar, que ese es un espectáculo independiente en este presente del fútbol potosino.
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Ciudad
Listo operativo “Estadio Seguro” para el Atlético de San Luis vs Chivas
Más de 860 elementos coordinarán la seguridad, asegurando tranquilidad para las familias asistentes
Por: Redacción
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado (SSPCE) implementa el Plan de Operaciones “Estadio Seguro” como parte de las medidas de seguridad para la Jornada 4 del Torneo Clausura 2026 de la Liga MX.
El encuentro entre Atlético de San Luis y las Chivas Rayadas del Guadalajara se llevará a cabo este sábado 31 de enero a las 17:00 horas, y se espera la presencia de miles de aficionados en el estadio.
En una reunión presidida por Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría, y con la participación de representantes de las instituciones de seguridad y procuración de justicia, se definieron las líneas de acción del operativo, incluyendo el monitoreo constante a través de cámaras de videovigilancia y la coordinación entre todas las corporaciones involucradas .
El operativo iniciará a las 13:30 horas y contará con más de 860 elementos de seguridad, Protección Civil y personal médico. Su objetivo es mantener el orden y garantizar un ambiente seguro y familiar para todos los asistentes durante la jornada futbolística, reafirmando el cambio que se vive y se siente en cada evento organizado en la entidad.
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