#4 Tiempos
Carlos Loret de Mola o lo amoral | | Columna de Julián de la Canal
Quizás no sea casual la sombra de paranomasia mola-moral. Acaso sea menos fortuita de lo que se antoja a la vista aunque con frecuencia lo que se ofrece a la vista sea fortuito. La equiparación parecería incluso previsible pero en Carlos Loret su mola nada tiene de moral excepto si es amoral extraviando sombra en lobreguez. No niega la moral, tampoco se opone a la moral, sencillamente carece de moral. La ausencia de referentes éticos explica premeditadas sobreactuaciones, militancias interesadas, irresponsabilidades habituales, enconos episódicos. El periodista aprovecha la polarización para presentarse como crítico del obradorato a condición de que la oposición olvide recurrentes faltas de ética profesional del periodista. No se debate la relevancia de su información porque es relevante la corrupción de los hermanos López Obrador, de la prima de López Obrador, de los hijos de López Obrador. Pero esas denuncias disipan la seriedad en voz de un profesional-no profesional que a cada oportunidad violenta el código de ética: no arremete contra la ética, naturalmente la ignora. El montaje televisivo sobre la detención de Florence Cases impugna de manera irreversible y definitiva su integridad. Todo indica que para Loret el cuestionamiento de su integridad resulta improcedente porque es Loret mientras resulta procedente para otros porque no son Loret. Incomoda que un personaje amoral acuse de inmoralidad a otros personajes a lo que agrega un coro de individuos tan amorales como el primero o inmorales como los segundos o ambas cosas.
Sujetos inmorales concibieron el linchamiento de la inmoral Yasmín Esquivel. Se arrogan autoridad para señalar con el dedo en lugar de voltearlo primero hacia sí mismos. Cínica obscenidad prevalece en adversarios de López Obrador quien apremia adversarios dotados de moral que subrayen su inexcusable amoralidad. En términos de ética es tan reprobable el plagio como el fraude informativo, el tráfico de influencias, el enriquecimiento indebido, la condición de aviador académico. Las faltas de la sra. Esquivel exhiben gravedad equiparable a las de Carlos Loret de Mola, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Guillermo Sheridan (sonrisas amables). Ante la sociedad, asumen inasumible postura crítica que no disimula la codicia de la pitanza previa a 2018. Tan desautorizados y desacreditados unos como otros. A no ser que ninguno esté desautorizado y desacreditado provocando bramidos convulsos de los custodios de una moral a conveniencia. El conflicto expone un panorama en que canallas aprovechan para tapar sus vergüenzas consignando las vergüenzas de otros canallas. La prevaricación se instala en lo público con desenvoltura disolviendo la verdad que fomenta la convivencia. La apariencia de legalidad quisiera encubrir la inmoralidad de la legalidad. No se deduce ocultar abusos de nadie sino exhibir los de todos. Loret de Mola denuncia únicamente excesos de parte. Pretextar periodismo como contrapoder no convence. Aguilar Camín y Krauze se han significado por ejercer un poder susceptible de crítica sospechosamente omisa durante décadas. Un periodismo condicionado de manera premeditada no es periodismo, sino excusa para propósitos infames. Tras su expulsión de Televisa, Loret de Mola se rehabilita en lo profesional al maniobrar a su favor las querellas con López Obrador ubicándose como periodista de oposición que practica la oposición pero no el periodismo. La 4T no transforma nada, pero muestra mucho. A pesar de la resistencia, ni Aguilar Camín volverá a ser Aguilar Camín, ni Krauze, Krauze. Estafermos ya a la espera de manipulación para fingir vigor. Aun equipado con la identidad de Octavio Paz, Sheridan seguirá siendo Sheridan, planeando a placer sobre el presupuesto público entre risa y risa porque su edad se abriga con la rutina de lo conocido.
La corrupción de López Obrador o Esquivel a escala se asemeja a la de Aguilar Camín, a la de Krauze, a la de Sheridan (frescas risas). Las denuncias a López Obrador o Esquivel no deberían privar de denuncias a Aguilar Camín, Krauze o Sheridan (carcajadas generosas). Carlos Loret de Mola no examina la información sino que la restringe, no opera como comunicador sino como censor, no se conduce como periodista sino como cara visible de una facción utilizando como coartada el periodismo. Como Sheridan (francas risotadas), Loret de Mola es el chico al batt. López Obrador divide y enfrenta. Aguilar Camín y Krauze aprovechan la tesitura a su vez para dividir y enfrentar bajo apariencia de sensatez y moderación cuando sensatez y moderación son estratagemas al servicio de cálculo personal. Carlos Loret de Mola es periodista-no periodista, mascarón de un colectivo que pretende ocultar corrupciones a condición de exhibir las de otros. Loret procede como correveidile. Su periodismo no es periodismo, solo activismo; su información no es información, se limita a fervor militante. Su tarea expone la amoralidad de su quehacer. Sin sombra de paronomasia, el oportunismo de Mola es amoral.
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El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
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El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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