octubre 21, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

Cambio de nombre | Columna de Víctor Meade C.

Published

on

SIGAMOS DERECHO.

Alejandro Gertz Manero es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho; es doctor en Derecho por la UNAM, por la Universidad Mount Union en Ohio y por la Universidad de las Américas (así es, tres doctorados); ha sido profesor del ITAM, de la UNAM y de la Universidad Anáhuac; ha ocupado diversos cargos en la anterior Procuraduría General de la República; fue Secretario de Seguridad Pública (2000-2004) con Fox; diputado federal plurinominal por el Partido Convergencia en 2009; rector de la Universidad de las Américas; y, desde el 2019, es la primer persona en ocupar el cargo de Fiscal General de la República. Una más a la lista: desde la semana pasada, Gertz Manero es investigador Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Vale la pena entrar al contexto para dimensionar y poner en perspectiva las responsabilidades de Gertz Manero como el primer titular de la Fiscalía General de la República (FGR), que vino a suplir a la extinta Procuraduría General de la República (PGR). En el 2014, el empuje y la insistencia de organizaciones de la sociedad civil logró que el gobierno de Peña Nieto reformara el artículo 102 constitucional para que la Procuraduría dejara de pertenecer al Poder Ejecutivo y volverla un órgano autónomo con personalidad jurídica y patrimonio propios, a la luz de los terribles resultados en materia de investigación de delitos y de deficientes presentaciones de acusaciones penales.

Aunque los ejemplos sobran, recordemos que fue aquella fallida Procuraduría la responsable de la detención de Florence Cassez en 2005 y que quedó en libertad por faltas graves al debido proceso y a sus derechos humanos. Fue responsable de la detención e imputación de Elba Esther, quien fue absuelta pasados cinco años. Fue responsable, con Jesús Murillo Karam al frente, de llevar a cabo una vergonzosa investigación, actos de tortura, alteración de pruebas, detenciones arbitrarias y violaciones graves a los derechos de personas detenidas en el caso de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.

Por lo anterior, la nueva Fiscalía fue concebida como un órgano autónomo al servicio de la sociedad con cuatro fiscalías especializadas (delitos electorales, combate a la corrupción, derechos humanos y asuntos internos); con un Consejo Ciudadano de consulta conformado por cinco ciudadanos de «probidad y prestigio»; con un fiscal con una duración de nueve años en el cargo; y con planes de trabajo sujetos de aprobación por parte del Senado y del Consejo Ciudadano. Es decir, en principio, la transición sí implicaba algo más que el mero cambio de nombre.

Fue hasta el 14 de diciembre de 2018 que se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República y, así, le tocó a la entrante administración de López Obrador estrenarla y nombrar en los primeros días de su gobierno a Gertz Manero como el primer fiscal para el periodo 2019-2028. Desde entonces, todas y todos hemos podido atestiguar que la transición de Procuraduría a Fiscalía no ha trascendido a más allá del nombre. Las torpezas en la manera de aprehender, investigar e imputar delitos continúan.

Con el caso de Lozoya, la Fiscalía le otorgó al exdirector de Pemex el carácter de testigo protegido y se fue directamente a su casa, incluso con la posibilidad de viajar dentro del país; se filtraron a los medios sus acusaciones; y se han extraviado pruebas no integradas al expediente. Con Salvador Cienfuegos, Gertz decidió no ejercer la acción penal después de que el exfuncionario llegó a México entregado por Estados Unidos y —sorpresa— quedó libre. El más reciente, Alonso Ancira, autor del fraude de Agronitrogenados, llegó a un acuerdo reparatorio con la Fiscalía para pagar 216 millones de dólares dentro del plazo de tres años, con lo que se extinguirá su proceso penal. Mientras ello sucede, Ancira ya está en libertad.

Más allá de la visibilidad que dan estos casos con tanta atención mediática, fuera de los reflectores la gestión de Gertz al frente de la Fiscalía ha sido poco transparente y con muy poca actualización de la información pública aún cuando el INAI le ha ordenado en distintas ocasiones que dé publicidad a información de interés público. Además, el Consejo Ciudadano ni siquiera ha sido instalado y, por tanto, sigue pendiente de su aprobación el Plan de Persecución Penal. Según los informes que presenta constantemente la organización civil México Evalúa, el rezago en las investigaciones va al alza y solamente el 4.9% de los delitos federales tienen respuesta efectiva (sentencia o algún otro modo de resolución).

Sumado a todo lo anterior, Gertz Manero promovió la abrogación de la Ley Orgánica de la FGR que se promulgó hace tres años para que esta fuese sustituida por una nueva y en sus términos.

La propuesta de Gertz retira a la Fiscalía del Sistema Nacional de Búsqueda, lo cual implica que ahora ya no participarán en coordinación con otras instituciones y organizaciones civiles en la búsqueda de personas desaparecidas —uno de los peores y principales males del país—. También, ello significa que las organizaciones civiles y colectivos perderán el poco acceso que habían tenido a las bases de datos de personas desaparecidas, lo cual limita mucho más sus insumos para investigar aunque sea por su propia cuenta el paradero de sus ausentes. La Fiscalía ahora rendirá aún menos cuentas y será menos transparente; todo a propuesta del Fiscal y alabado casi en todos sus términos por un Poder Legislativo complaciente. La FGR regresa a la misma lógica operativa de la PGR del priísmo, pero con la sutileza del cambio de nombre.

En un tenor diverso, pero a propósito de legisladores y legisladoras complacientes, la legislatura pasada cerró el periodo ordinario de sesiones aprobando también modificaciones a la Ley del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y a sus diversos reglamentos, como el del Sistema Nacional de Investigadores. Lo anterior cobra especial notoriedad cuando se anunció la semana pasada que Alejandro Gertz Manero fue ingresado al Sistema Nacional de Investigadores directamente al Nivel III —su nivel más alto— sin siquiera haber pasado por los escalones de Candidato, Nivel I y Nivel II. El argumento de la Comisión Dictaminadora —por cierto, fue instaurada especialmente para su caso— determinó ingresarlo como una medida reparatoria de supuestos actos discriminatorios en su contra, según una resolución dictada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), que depende de la Secretaría de Gobernación.

Gertz Manero denunció ante la CONAPRED que habían sido reiteradas ocasiones en que él había tratado de ingresar al SNI, pero que fue rechazado en todas por no cumplir con los requisitos de producción académica (dirección de tesis, publicación de libros, textos científicos dictaminados, conferencias, entre otros). La Comisión Dictaminadora argumentó que con sus tres doctorados, numerosos textos de opinión y trascendencia para el país, lo justo era permitir su ingreso al Nivel III del SNI. Ahora que todas las reglas y requisitos —a las que toda la comunidad científica se ciñe— fueron ignorados, quién sabe; quizás le otorguen la misma dispensa a Samuel García, gobernador electo de Nuevo León y también con tres doctorados. O mejor aún, que también a mí me hagan SNI por los textos de opinión que escribo cada lunes, aunque sea Nivel I.

El cuento de las instituciones públicas que dan prebendas a otros funcionarios públicos es uno que conocemos bien. Tan es así que incluso la CNDH solicitó protección para Sanjuana Martínez, directora de Notimex que, por su notoria ineptitud, ha tenido a toda la institución a su mando en paro total de labores desde hace varios meses. Quizás mencionar lo anterior ya sea una digresión innecesaria, pero deja de manifiesto que el discurso de transformación no alcanza a penetrar la realidad de retroceso y decadencia que prevalece en tantos rincones de la administración pública federal. En el menos peor de los casos, las trayectorias de vida como la enunciada en el primer párrafo del presente texto serán maquilladas a petición de parte. En el peor, la investigación de los delitos y las acusaciones penales quedarán en manos del pasado, incidiendo aún más y de manera negativa en las vidas de las miles de víctimas y sus familiares.

Lee también: El Derecho a Votar | Columna de Víctor Meade C.

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano

Continue Reading

Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados