agosto 19, 2026

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#4 Tiempos

¿Aniquilar o reconciliar a México con el universo? | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Enred@rte

 

El hombre colabora activamente a la defensa del orden universal, sin cesar amenazado por lo informe. Y cuando éste se derrumba debe crear uno nuevo, esta vez suyo. Pero el exilio, la expiación y la penitencia deben preceder a la reconciliación del hombre con el universo.

El laberinto de la soledad

Octavio Paz

Los partos como el amor, articulan el dolor de su insalvable tormenta con el acto creacional fascinante. Todo tan humano como la condición de seres inteligentes/pensantes, en proceso continuo de transformación/evolución. Con aspiraciones a ser libres y felices.

Pero…, ¿es eso posible cuando la mitad de la humanidad en la etapa temprana no alcanza a tener los nutrientes mínimos para que su cerebro se desarrolle plenamente?, ¿Cuándo el 1% de los habitantes es dueño del 50% de la riqueza?

Es posible cuando eres esclavo (de tabúes, dogmas, legalismo, consumismo de desechables) y ni siquiera te percatas de ello (pensar, actuar y soñar tienden a están disociados, cuando se relegan amor y conciencia).

Ahora parece que una pandemia, la actual denominada Covid-19, no distingue al 1 del 50% en cuanto a riesgos de contagio, y pone al desnudo la aberrante realidad:

Esto es, media humanidad o más está incapacitada para ejercer su condición, la ser humano con anhelos, recursos y posibilidades para ser libre y feliz.

Varias percepciones de una misma realidad, en México, y en tiempos de coronavirus

Mientras la pandemia asola al mundo y, en México está relativamente controlada con un esfuerzo científico y sanador generosos, pareciera que hay varios Méxicos según se puede percibe en distintos contextos y escenarios.

Es lamentable percatarse, ante una amenaza común:

  • De la guerra desatada de falsas noticias para infundir miedo y desestabilizar al mandato presidencial y la ciencia
  • Ataques y crímenes a personal de salud, el más expuesto, el obligado a ser escudo y remedio

Ante el recuento de hechos del pasado, cuando durante contingencias graves se sobre-endeudó el país a costa del erario público y en favor de una pequeña minoría de grandes capitales, hoy se da prioridad para apoyo a los más necesitados y a las pequeñas empresas, máximas generadoras de empleos en el país.

Citas que reflejan distintas visiones y posturas de un mismo suceder:

CITA UNO.- Visión de un empresario, quien no representa el todo de su micro-universo.

Pedro Luis Bringas, accionista de la cadena de tiendas Soriana, y ubicado en la lista de Forbes, como poseedor de un capital de más de 3 mil millones de dólares. El encabeza un movimiento contra el presidente Andrés Manuel López Obrador llamado Frente Nacional Anti-AMLO (FRENAAA).

En un video publicado el jueves en el Twitter oficial del movimiento, el empresario declaro: “Este grupo está conformado por la iniciativa pública. Así como el coronavirus que no respetó ricos, pobres, estudiantes o profesionistas, así queremos que FRENAAA sea el detonante para que el señor López Obrador se vaya a su casa antes del 1 de diciembre”.

CITA DOS.- La mañana del viernes, justo cuando los ejercicios matemáticos marcaron como día pico en la curva ascendente de contagios covid en México, 3 medios internacionales pusieron en entredicho el conteo de fallecidos en la ciudad de México. Uno de ellos, el New York Times, con información aportada por su corresponsal en México Daniel Berehulak, pese a ser un diario serio y prestigiosos, fue el menos consistente, y puesta en duda de inmediato por Fabricio Mejía en el noticiero Aristegui noticias, quien comentó:

El doctor López Gattel tiene el soporte matemático de un equipo científico. Me parece un insulto al trabajo de médicos y científicos mexicanos del Cinvestav de la UNAM esa afirmación.

El mismo periodista Daniel Berehulak, agregó, hace años hizo un artículo donde Claudio  X. González (uno de los más recalcitrantes opositores a AMLO) era el campeón contra la lucha contra la corrupción en México; y resultó no ser tan cierto lo que él decía; por lo tanto, puedo poner en duda si sus “fuentes confidenciales” sobre el ocultamiento de muertes son válidas o no (…) sería un ocultamiento de proporciones bíblicas; lo que se ve aquí, es tratar de sembrar la duda y colaborar al pánico para servir a intereses como los Claudio X., como varios medios de comunicación lo han hecho.

CITA TRES.- Sobre el mismo tema, Jorge Zepeda Patterson, comentó ayer en su editorial titulado  López-Gatell vs. La prensa extranjera. Verdadero y falso:

Tres diarios extranjeros (…) citan fuentes que aseguran que el efecto de la pandemia es mayor del que arrojan las cifras oficiales. De inmediato, los círculos adversos al presidente Andrés Manuel López Obrador convirtieron las notas, en particular la del New York Times, en argumento definitivo para acusar al gobierno de una estrategia deliberada para esconder la realidad y engañar a los mexicanos sobre los alcances de la pandemia.

Las consecuencias. El impacto en las redes sociales fue tan explosivo como polarizado: unos pidiendo la cabeza de Hugo López-Gatell, vocero del gobierno en esta materia, y otros acusando a la prensa internacional de haberse prestado a una campaña de desprestigio azuzada por la derecha en contra de la 4T

.

Claudio X, Loret de Mola, Javier Lozano, Héctor de Mauleón, Raymundo RivaPalacio, Denise Dresser, Pascal Beltrán del Río, Felipe Calderón o León Krauze no iban a desperdiciar una nota negativa del NYT sobre el presidente y para eso no necesitan ponerse de acuerdo. Al margen de esto, bots orquestados de parte de los dos bandos operan permanentemente; unos para atacar al presidente y los suyos, otros para defenderlo y contraatacar a los críticos.

El New York Times, da la sensación de que seleccionó los datos que confirmaban su hipótesis, en una nota en la que abundan juicios de valor y ningún intento de recoger la versión opuesta o complementaria (…)

Conclusión. A ratos da la impresión de que entre los detractores hay una suerte de frustración porque México no está padeciendo las tragedias por las que ha pasado Nueva York, Italia o España. Incluso con los 700 muertos adicionales que el NYT imputa a la Ciudad de México, las cifras son moderadas, hasta ahora. La falta del desastre anunciado es compensado con una satanización del que da la cara (López-Gatell), con la difusión de las opiniones de los exfuncionarios que dejaron el sistema de salud en los huesos y buscan cargarle la culpa a quien así lo recibió, (…). Solo espero que el infatigable López-Gatell y todo el equipo que está detrás de él no se doble ante una batalla en la que el virus no ha sido su peor enemigo.

CITA CUATRO.- Lorenzo Meyer en su editorial de ayer “Que el futuro no sea lo que era” comenta: La pandemia está reafirmando una realidad: es a los pobres a los que el coronavirus afecta y afectará de manera desproporcionada (esa desgracia, socavará aún más la legitimidad de aquellos sistemas que en los últimos años han propiciado que la disparidad (…) los imprescindibles no son los dueños del capital ni quienes viven en su entorno(…) sino los médicos, enfermeras, los que siembran (…) sería deseable, concluye, que tras la epidemia, logremos que el futuro no sea mera prolongación del pasado inmediato, sino algo menos desequilibrado, más justo.

***

En esta columna de opinión, en diversas ocasiones se ha hecho referencia a un pensamiento y estrategias con visión utopista, esto es, aspirar a lo deseable/posible. Al respecto, hay coincidencias con la siguiente…

***

QUINTA CITA.- Por su parte, Jean Meyer en su texto “¿Despertar colectivo?” publicado ayer afirma: “… para mí, la utopía no es algo irrealizable, sino algo que aún no se ha realizado, una propuesta realizable, un programa de acción. Utopía hoy, realidad mañana.

Necesitamos un “despertar colectivo”, inútil soñar con Gobierno Mundial de la Salud (OMS), exigir a nuestros gobiernos concentración y solidaridad internacional, en lugar de huir en un “sálvese quien pueda”, eso debe dejar de ser un sueño.

(…) el hombre tendría que “hominizarse”, en el sentido de merecer el adjetivo de Sapiens. Somos Homo, pero muy poco Sapiens. Si seguimos acumulando tonterías y estupideces, vamos a preparar un porvenir muy negro a nuestros descendientes. Si el hombre desaparece (…) por fin, liberados de sus verdugos, gorilas y todos los simios, ballenas y todas las especies marinas, terrestres y aladas, cantarán aleluya.

Acá en pueblo quieto

Mientas, en la capital potosina, la politiquería variopinta le saca raja a la pandemia y hace alarde exhibicionista con dádivas caritativas con foto de sociales en evidente cargada de diversos poderes fácticos, públicos y privados, para imponer en la sucesión gubernamental a un bebesaurio con genes políticos gallardistas. ¿Cuál reconciliación del hombre con el universo? Se podría preguntar Octavio Paz.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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