agosto 18, 2026

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#4 Tiempos

Alianza Empresarial Potosina: Los Antorchistas con American Express | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

El antorchista viaja en camión, el líder empresarial en Mercedes Benz. Los seguidores de Aquiles Córdova huelen a sudor de las caminatas, a hambre de otra torta en sus manifestaciones. Los líderes del licuado de logotipos de cámaras y asociaciones huelen a perfume caro y se sacian de buenos cortes con mejores vinos en los restaurantes de moda.

Los primeros acuden a marchar y gritar consignas a cambio de bultos de cemento, unas cuantas varillas o una despensa. Los segundos acuden a los eventos oficiales, defienden mediáticamente a los gobiernos en turno o en potencia y obtienen contratos, concursos, espacios bien pagados en las administraciones para sus hijos o para sí mismos y ocupan cargos en casi todos los “comités ciudadanos” en los que se aprueban licitaciones financieramente redituables.

Ambos grupos juegan al mismo juego, pero en canchas distintas. El chantaje velado es la estrategia, la pobreza y la necesidad son la carta de los pseudo socialistas, el progreso y el desarrollo económico la de los supuestos dueños del capital.

Dame para dar, la premisa de ambos. Unos en cancha polvorienta de futbol llanero, otros en campo de golf regado a diario.

El batallón de la flama está formado por centenares de desaventurados, el batallón de la liga “generadora de empleos y riqueza” lo conforman algunos visibles privilegiados que presumen cifras abultadas de supuestos agremiados que nadie ha contado nunca, pero que usan también como carne de cañón y ficha de intercambio.

“Nosotros representamos al pueblo”, dicen unos. “Nosotros representamos al sector productivo”, dicen otros. “Queremos privilegios del gobierno”, dicen ambos.

Los líderes empresariales (reducidos a tres personajes) pagan con tarjeta Amex dorada, los antorchistas suben al camión con tarjeta prepagada. Ambos se dirigen al palacio de gobierno.

Los de traje y corbata son recibidos, los que van a exigir agua se les deja afuera.

Ambos grupos son carne de cañón en la política, unos con disciplina “voluntaria” para no perder sus blocks, despensas o varilla, otros con desplegados pagados, entrevistas y eventos con meseros que solventan para sus amigos mandatarios o proyectos rentables de no importa qué color. Apuestan a negro y rojo, a altas y bajas, a águila y sol.

La Alianza Empresarial Potosina está conformada por una docena de asociaciones y cámaras; sin embargo, en la práctica la punta de la pirámide la conforman tres personajes, que se iluminan no con antorchas, sino flashazos disparados sobre ellos en la cercanía con importantes personajes, ese es su alimento y su valor. Es la pose, es la coraza que detiene cuestionamientos y acerca interesados.

Manuel Castanedo de Alba, presidente de la Cámara de la Construcción, es quizá la cabeza central de la hidra aliancista de la que doy cuenta para Usted mi Culto Público. Castanedo (le dicen el “Chivo”o “Chiva” para mayor referencia zootécnica).

Es un prospero constructor (sobre todo de proyectos públicos, rehabilitación de carreteras represas, desarrollos habitacionales y un poco de proyectos hídricos), fue presidente de Coparmex, viejo lobo de mar en el ambiente empresarial y encantador relacionista público.

También es administrador único dr5e Construcciones y Edificaciones Tangamanga, socia temporal de la empresa Coedessa S.A. de C.V. y de Desarrollo Habitacional RS, con quienes ganó en 2018 la licitación para construir la presa de La Maroma en el municipio de Real de Catorce y los límites de Matehuala.

Un trío de constructoras ganó la licitación convocada por la Conagua con un monto de poco más de 163 millones de pesos. Dicha cantidad aumentó en el camino con la portación del organismo operador de agua de Matehuala, sumando el total de la obra 209 millones de pesos.

A las empresas ganadoras, en las que llevó mayoría de participación la de Castanedo de Alba, se les entregaron 100 millones de pesos por parte del gobierno federal y unos 46 millones por parte del organismo operador de agua matehualense, es decir más del 50 por ciento del valor total de la obra.

Debieron terminar en 2020 pero ¿qué cree? Nadie sabe cómo, pero la obra no avanzó ni en un 25 por ciento de acuerdo a las cifras del gobierno federal, razón por la que la Conagua en diciembre de 2019 les retiró la obra.

¿Y el dinero federal? ¿Y el dinero invertido por Matehuala? ¿Y el agua? ¿Y la presa? Sabrá Dios.

El señor Castanedo se ha dedicado a respaldar casi todas las acciones de gobierno y solo hace falta poner su nombre en cualquier buscador en internet para conocer que casi siempre le ha parecido maravilloso el desempeño gubernamental y en el colmo de la desvergüenza hace poco, en mayo, declaró a medios que la Cámara de la Industria de la Construcción a su cargo, emprendería un diagnóstico a puentes y vialidades de la ciudad para “evitar accidentes” ¿Por qué no empieza haciendo un diagnóstico respecto a la presa que su empresa y sus socios no terminaron. Digo, por pura curiosidad pregunto.

Hasta el momento es inexplicable el destino final de los 146 millones de pesos depositados en las cuentas de las empresas de Castanedo, cuando en la obra física se observa un avance de apenas un cuarto del proyecto, y eso es apenas la punta del iceberg: desde 2019 su empresa también está demandada por el Infonavit por incumplimientos de contratos de los que se desconoce su monto.

Millones y millones a sus empresas a cambio de ser el supuesto líder del sector económico en el estado. ¿Nada mal no? Ya quisieran los antorchistas ganar eso de un plumazo, sin asolearse ni desgañitarse la garganta, mejor deberían comprarse buenos trajes, acudir a las reuniones correctas y montar empresas legítimas y honestísimas… (ah no, eso no va con su política hibrido socialista).

Las otras dos cabezas de la hidra no mitológica potosina son Juan Branca, líder de la Cámara Nacional de Comercio, pero que no ha puesto un solo comercio en su vida, ni puesto de pepitas o dulces, tienda de abarrotes o empresa formal ha montado en su existir. No sabe lo que es pagar una nómina o contratar o despedir a un empleado ni pagar la renta de un local, pero representa a “todos” los comerciantes potosinos (que me corrijan si me equivoco y le insisto en la entrevista que desde hace meses le he pedido).

El tercero es Alejandro Pérez Rodríguez, ex presidente de Canaco, fabricante y comerciante mueblero (vetado, según me comenta alguien que sabe, de la Expo mueble en Guadalajara por “plagiar” diseños de salas) de quien comentaré algunos pendientes de programas millonarios que tiene con Sedeco y que este aprendiz de reportero solicitó por medio de la plataforma de transparencia.

Este trío es la crème Brulée de los organismos empresariales, los que juntan y desjuntan, los que dijeron “tú si y tu no” eres de los nuestros, los que seleccionaron a los empresarios invitados al desayuno con el gobernador electo en casa del ex gobernador Teófilo Torres Corzo hace dos semanas.

Son los mismos que quieren “Sedeco y Seduvop” pues porque les “toca”, les “corresponde”, los que buscan la Dirección de Obra Pública Municipal o ya de plano llevar mano en cuanta licitación pública se genere en los nuevos gobiernos. ¡Ah! Y se me olvidaba, también quieren ocho puestos en el gabinete económico.

Son la Alianza Empresarial, son los antorchistas con traje. Los Antorchistas con American Express, los que quieren los bultos de dinero y no de cemento, los blocks de contratos, no los de concreto. Antorchos con historias escondidas, pero buenas relaciones.

Si me lo permite el Culto Público, la próxima entrega le contaré un poco más sobre las cámaras y su peso específico, no se lo pierda. También tengo muchos bemoles en el tintero, pero para ya no aburrirle hoy e irme a sembrar 200 flores, le dejo solamente el siguiente muy fresco:

VADE RETRO SATANÁS

Ayer por la tarde noche, la Sala Regional de Monterrey del TEPJF, por unanimidad, echó por tierra la resolución del Tribunal Electoral local en el caso de María Eugenia Castro y Scanda Guadalupe Aranda Escalante, lo que significa que una vez más el Tribunal Local tendrá que sesionar, pero tomando en cuenta las pruebas aportadas por Maru Castro, emitir una nueva resolución, y solicitar un nuevo acuerdo al Ceepac para la asignación de las regidurías en la capital, es decir, no hay nada para nadie teóricamente; sin embargo, en la práctica, esta resolución de la Sala de Monterrey está dando la razón a Maru Castro y todo parece indicar que será ella quien ocupe su lugar en la planilla municipal capitalina. ¿Qué les dije? Aunque se oiga chocante, ya les había advertido que lo de Scanda era montaje y la verdad siempre sale a la Luz. #LaChapuzaAcusa

#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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