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#Cálele | Analistas anticipan que Óscar Vera fracasará en tener un partido nacional
Oswaldo Ríos e Israel LM Elizondo alientan al dirigente de Conciencia Popular a probar su reconocimiento en el país
Por: Ana G Silva
Óscar Vera Fábregat, presidente del Comité Ejecutivo Estatal del partido Conciencia Popular, anunció que, en alianza con otros institutos políticos del país, buscará obtener el registro como partido nacional ante el Instituto Nacional Electoral (INE), el cual se llamará Conciencia Mexicana. Ante esto Oswaldo Ríos e Israel LM Elizondo, analistas políticos, indicaron que esperan que esto se lleve a cabo y que Óscar Vera pueda mantener un registro a nivel nacional:
“Me parece muy positivo, porque a mí me encantaría ver a Conciencia Popular ser capaz de salvar los requisitos de registro, a ver si es cierto que tiene toda esa membrecía que dice que tiene para lograr el registro nacional y lo más importante, en su caso si tuviera las firmas, sería maravilloso ver si tiene la capacidad de obtener el 3 por ciento de votos sin alianza para poder seguir vivo, porque hasta la fecha, salvo la primera elección donde Conciencia Popular participó de manera autónoma, sigue siendo un partido que ha sobrevivido gracias a las alianzas electorales”, señaló Oswaldo Ríos.
Los analistas coincidieron en que es “hilarante” que Óscar Vera busque crear un partido nacional, cuando a nivel local no ha alcanzado el tres por ciento de la votación, sino es gracias a las alianzas que ha formado en las elecciones.
Israel LM Elizondo comentó que no ve cuál podría ser la ideología de Conciencia Mexicana y por ahora lo colocaría en el centro, a pesar de que Vera suele tener inclinaciones conservadoras; mientras que Oswaldo Ríos comentó que su ideología sería la del amasijo de intereses de sus impulsores, pues no hay coherencia ni aparato crítico en este tipo de partidos: “por eso es debut y despedida, ahí están los ejemplos como Fuerza por México, Encuentro Solidario y demás fauna nociva que puede que obtengan el registro a través de ciertos trucos”.
Elizondo comentó que los partidos locales de otros que se unirían a Conciencia Popular tienen su propia identidad: “hay que ver el proceso, que puede haber, la ambición de alguien que ya no es económica sino de poder, es alguien que no quiere retirarse, que quiere seguir vigente en la política y que aún se siente con las energías de continuar”.
Ríos destacó que podría ocurrir que se unan los partidos políticos locales, por ejemplo los que tienen registro estatal en diferentes partes del país, sin embargo, destacó, que lo que percibe “es el esfuerzo de líderes políticos locales que controlan partidos como familias y que pueden unir sus franquicias a nivel nacional y en esa medida creo que sería amasijo de intereses. Un partido político por definición es un referente ideológico y en el caso de Conciencia Popular y otros similares, francamente de lo que adolecen es de ideología”.
Israel Elizondo dijo desconocer que Óscar Vera tenga un liderazgo nacional para convocar o que lo convoquen, además de que no ve en el termómetro político condiciones para el nacimiento de un nuevo partido, “menos donde la figura sea Oscar Vera”, pues jamás ha tenido un cargo nacional.
“Su política siempre ha sido más local, no creo que lo vaya a conocer en Baja California o en Chiapas y que tenga todas las redes, sino es capaz ni de ganar aquí. Habría que ver si cumple con los requisitos, puede que me equivoque, pero lo que me dice la elección anterior es muy claro”.
Finalmente, Ríos reiteró que cualquier mexicano podría tener un perfil para dirigir un partido “aquí la pregunta es si habrá suficientes hijos en la familia Vera para ir ocupando las posiciones del ahora partido a nivel nacional, le va a faltar parentela para cubrir los requisitos de un partido político familiar nacional, porque al final vimos que la única manera en que una persona llegó al Congreso que no se apellidara Vera fue por un criterio de paridad, nunca fue por la voluntad democrática del partido y al país no le hace falta un partido nuevo que repita el es
quema de nepotismo electoral”.
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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Es jueves, siempre lo es.
En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.
La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.
En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).
El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.
Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.
¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.
Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?
Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.
La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.
En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.
En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad : La que se tiene o la que viene.
Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.
Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.
En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.
Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.
Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.
Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.
Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.
Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.
Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.
Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.
Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.
Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.
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SLP registra afluencia récord en Semana Santa
La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado
Por: Redacción
En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.
Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.
Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.
También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes.
De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.
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Ayuntamiento de SLP
Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera
El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción
Por: Redacción
La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera.
Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes.
Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción.
Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.
La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.
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