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#8M | Hermanas Hermoso, las vándalas de las flores en SLP
Las dueñas de Rojo Carmín Florería han decorado en el Festival San Luis en Primavera, escenografías de la serie María Félix, escenarios de Mexicana Universal, entre otros
Por: Ana G Silva
Lorena y Lucia Martínez Hermoso, son dos potosinas de 29 y 34 años, emprendedoras y dueñas de “Rojo Carmín Florería”, un lugar en que el trabajo creativo y artístico como mujeres se ha destacado; es un sitio en el que han impulsado movimientos como el de “Vandalismo Floral” que tiene por objeto intervenir el espacio público con flores.
Las hermanas Hermoso contaron que Rojo Carmín Florería inició durante el confinamiento por la pandemia por el covid-19, ya que tienen un negocio de organización de eventos junto con su madre, Irma Hermoso, y al ser una de las actividades que se suspendió por no ser prioritaria, no pudieron trabajar. Además de que el gusto por las flores les fue heredado de su abuela.
“No podía haber eventos y de la nada salió Rojo Carmín. Ese mismo día fuimos a ver unos locales. Me acuerdo perfecto, que vimos el primer local y ahí nos quedamos. Recuerdo que la primera vez que hicimos unos centros de mesa fue en la cochera de la casa de mi mamá, en el piso. Y nos tardamos horas”, contó Lorena.
Resaltaron que en Rojo Carmín siempre intentan dar un toque diferente a los arreglos, por lo que salen de lo clásico o lo tradicional y lo llevan no solo en las flores, sino en las envolturas, los colores o las texturas, como sus “ramos mix”, que cuenta con diferentes colores y texturas de flores. Lo anterior les ha permitido participar en eventos importantes como decorar el Festival San Luis en Primavera, las escenografías de la serie de María Félix que se llevó a cabo en San Luis Potosí, Picnic 7B y el escenario de Mexicana Universal.
Lorena indicó que una de las cosas que consideran que les ha abierto las puertas a estos eventos es su manejo de redes, además de las constantes capacitaciones y actualizaciones sobre el tema que se hacen en otras partes del mundo.
Lucia remarcó que el nombre de Rojo Carmín no surge como una idea romántica para llamar a su florería, sino como algo que las distingue como el hecho de que a las dos les gusta pintarse los labios color rojo intenso y porque es su color favorito.
Ambas coincidieron que emprender como hermanas es una gran ventaja, pues aunque en ocasiones se cruza la línea durante las discusiones, se complementan y tienen una conexión de trabajo que lo atribuyen a su éxito: “Prefiero 100 veces que estemos las dos, porque siento que nos complementamos muy padres, o sea, a lo mejor yo puedo tener muchas ideas de algo y luego Lorena llega y me dice oye, y si mejor lo hacemos así y terminas, o sea, termina viéndose mucho más chido, o sea esta conexión de que ya terminamos hasta las frases”, explicó Lucia.
Lorena y Lucia contaron que el apoyo entre ambas las ayudó a dar el primer paso para poder emprender, aunque no todo ha sido éxito en su trabajo, ejemplo de ello fue cuando tuvieron que cerrar su florería en la plaza comercial The Park tres meses después de haber arrancado, aunque prometieron que ese sueño sigue en pie en el que buscarán de darle otra perspectiva.
“Cuando tuvimos los primeros eventos nos sobraba muchísimo follaje o nos faltaba flor o sacando ya cuentas de todos los gastos a veces no le ganamos tanto y a veces ni le ganábamos. En la plaza, fuera del dinero que se perdió aprendimos mucho, si no, no pasa nada” dijo Lucia; mientras que Lorena agregó que “No es malo tocar puertas, hace un año tocamos la puerta para decorar el Festival de la Primavera y nos dijeron que sí; jamás pensamos que nos dijeran que sí. Fue un proyecto muy grande”.
Las Hermoso subrayaron que se deben aprovechar los tiempos en el que las mujeres tienen mayor presencia, “gracias a todo el movimiento que se ha hecho desde años atrás”, y comenzar a materializar sus proyectos. Agregaron que uno de los que ellas tienen en mente es el de realizar un festival, en el que el equipo en los diferentes cargos esté compuesto por mujeres, reiteraron que no se trata de una competencia de género, sino de permitir el desarrollo de este sector.
Las dueñas de Rojo Carmín mencionaron que el regalar flores o regalarse flores tiene un sentimiento importante de felicidad y alegran el espacio en el que están; también destacaron que el ser florista no es un trabajo solo que realizan las mujeres y tampoco es sencillo, pues también se suda y se ocupa la fuerza.
Desde Rojo Carmín, Lucía y Lorena Hermoso se han unido a movimientos como el de “Vandalismo Floral” que tiene por objeto intervenir el espacio público con flores, quien además de embellecer las calles pueden ir dirigidos a apoyar a una causa como el que realizaron en la Décima Marcha por el Orgullo LGBT+ en la capital potosina.
“Ya no urge volverlo a hacer, Vandalismo Floral es un movimiento que vimos en diferentes países, el mensaje principal es que la gente encuentre flores en cualquier lugar, el punto es intervenir un espacio donde no hay flores, así literal como el vandalismo, pero floral; y le demos un momento como de ‘oye, qué chido’, ‘ay, eso está padre’, ‘voy a tomar una foto’. En alguna parte de la ciudad, aparte, intervenimos el espacio sin permiso, llegamos un día y lo hacemos”.
Las hermanas Hermoso, trabajan a lado de Irma Hermoso, su madre en “Hermoso Eventos”, en donde organizan eventos empresariales y de bodas; no obstante, no han descartado seguir emprendiendo y realizar nuevos proyectos.
Rojo Carmín Florería está ubicado en Venustiano Carranza 1415, entre Terrazas y Avanzada. a una cuadra del Jardín de Tequis, en un horario de 9:30 a 19:00 horas. También pueden encontrarlos en redes sociales como Instagram, Facebook y TikTok como @rojo_carmin_floreria
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Balancear la fórmula: Gabriela Palestino, entre la terquedad y el éxito
Hay gente que estudia química… y hay quien convierte su vida en una reacción constante. Es el caso de la doctora Gabriela Palestino
Por: Jorge Saldaña
Es fácil hablar con la doctora Gabriela Palestino; es la directora de la Facultad de Ciencias Químicas, es investigadora, universitaria, doctorada en Francia, se mueve en un entorno competitivo en los que cuentan los cargos y premios, ella tiene ambos, el último es el Premio Potosino de Ciencia e Innovación; también es madre de familia y como buena ingeniero químico, sabe balancear la fórmula entre ser una mujer de éxito, al que define como el logro de metas para beneficio de los demás, y una madre de familia que desea la felicidad de sus cercanos.
Es cualquier jueves al medio día cuando se concretó la cita para la entrevista. Hay dos formas de llegar a la Facultad de Ciencias Químicas, atravesando el Hábitat, o subir desde el Hospital Central, pasando por ingeniería, estomatología y geología. Es un espacio que si bien no es el corazón de la Zona Universitaria, si es un sitio que la conecta y articula.
En su oficina nos espera una pequeña mesa de juntas con sillas genéricas de oficina y una esquina en la que se dispuso un sillón a rayas flanqueado por una bandera de la UASLP.
Puntual, la doctora llega a la cita con talante afable, y hasta accede a repetir su entrada y saludo que por un error técnico no se grabó a la primera.
Luego de presentaciones y saludos, la doctora toma su lugar e iniciamos la entrevista con una pregunta tan abierta como profunda, ¿Quién es Gabriela Palestino?
La doctora se toma unos segundos antes de responder, como si acomodara elementos de una tabla periódica íntima antes de responder.
“Somos muchas cosas”, dice. “Es una pregunta compleja”.
Lo dice sin solemnidad y ambas partes, entrevistada y entrevistador, coinciden en que una biografía y una descripción de algo tan complejo como un ser humano, no cabe en una sola frase.
Ahí, en el rumbo de “somos muchas cosas” la doctora transita en su definición entre una mujer inquieta, terca (en un sentido productivo del término) y exitosa.
Antes de la investigación, antes del doctorado en Francia, antes de la dirección de una facultad, también relató su paso por la industria.
Fue ahí donde ocurrió una revelación que suele repetirse en muchas historias científicas: el descubrimiento de que la práctica cotidiana está llena de preguntas que todavía no tienen respuesta.
En medio de procesos programados y rutinas industriales, Palestino comenzó a detectar problemas que —según su intuición— podían resolverse desde el laboratorio.
La ciencia, entonces, apareció como un camino.
“No siempre tuve claro qué iba a pasar”, reconoce. “Me hubiera encantado tener una bola de cristal”.
Pero no la tuvo. Ningún científico serio la tiene y mucho menos le creería sin evidencia.
Y es que- se le plantea- en el imaginario popular, la ciencia suele representarse como un territorio gobernado por la inteligencia. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Palestino, uno sospecha que hay otra variable menos romántica y más decisiva: la disciplina.
O, como ella dijo, esa disciplina se transforma en una forma de terquedad, asunto que la doctora admite sin rodeos.
Sí, la ciencia exige insistencia. Persistencia. Volver a intentar cuando el experimento falla. Y volver otra vez. No la terquedad del capricho, sino la del método.
Cuando se le pregunta por el éxito, su respuesta se mueve en otra dirección.
Para ella, el éxito ocurre cuando una meta se alcanza y además genera beneficios para otros.
“Cuando lo que haces impacta a las personas que están alrededor”.
La definición tiene algo de ecuación ética.
¿Se considera a sí misma una mujer exitosa?
La respuesta llega con serenidad, sin falsa modestia ni triunfalismo.
-Sí.
Pero no como punto final, sino como parte de un proceso que no está terminado, que se sigue moviendo.
En medio de la conversación aparece una escena doméstica que dice mucho sobre sus prioridades y es cuando se le pregunta por la realización personal, Palestino menciona algo que no aparece en los currículos académicos: ver a sus hijos felices, acompañados y con proyectos de vida propios.
En otras palabras, el éxito también tiene un lado íntimo.
Uno que no se mide en papers ni en citas bibliográficas.
La doctora suele bromear con que su formación como ingeniera química le ha servido para algo más que entender reacciones moleculares: también le ha ayudado a equilibrar la ecuación entre la vida académica y la vida familiar.
Ser investigadora, directora de facultad y madre de familia exige una especie de alquimia. Una mezcla de organización, disciplina y, probablemente, un poco de paciencia.
“A veces soy más mamá que profesionista… o las dos cosas al mismo tiempo”, dice. Como ingeniera, sabe que el equilibrio “Es una obligación con mis deberes, con mi esposo, con mis hijos”.
En algún punto de la conversación aparece la pregunta inevitable: ¿para qué sirve la ciencia?
Para ella, la investigación adquiere sentido cuando logra impactar en la sociedad.
Cuando mejora una comunidad.
Cuando deja de ser únicamente un experimento dentro del laboratorio y se convierte en una solución afuera.
Dirigir una facultad, sin embargo, introduce otra dimensión.
Pasar del laboratorio a la administración implica un cambio de lógica: de investigar moléculas a coordinar personas.
Y gobernar personas es un ejercicio mucho más impredecible que cualquier reacción química.
La doctora lo explica con naturalidad.
La clave, dice, es escuchar.
Escuchar problemas, escuchar ideas, escuchar inconformidades.
Luego aplicar algo que la ciencia enseña muy bien: analizar, ordenar y buscar soluciones.
Si se quiere, gobernar una facultad también puede parecerse a diseñar un experimento.
La conversación inevitablemente llega a un tema que atraviesa a muchas instituciones académicas: la igualdad.
Palestino la define de manera precisa: Igualdad es que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades y beneficios. Ni más ni menos.
El dato inevitable aparece en la charla: en más de cien años de historia, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí nunca ha tenido una rectora.
La doctora no evade la cuestión.
Reconoce que han existido brechas históricas, aunque también observa que cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo académico.
—¿De qué “team” eres, doctora? ¿Debe ser la próxima rectoría para una mujer por cuestiones de equidad de género, o debe privilegiarse la capacidad al género?
Su respuesta es cuidado-diplomática: la capacidad no tiene género, por eso la universidad debería elegir siempre a la persona más capaz.
Pero ataja que, para que eso ocurra, las condiciones de igualdad deben existir realmente.
Hacia el final de la entrevista aparece el tema del movimiento feminista y el significado contemporáneo del 8M.
Palestino habla desde una experiencia personal que la marcó: asistir a una marcha para entender lo que ocurría dentro de ellas.
Lo que encontró —dice— fue una mezcla de dolor acumulado y exigencia de ser escuchadas.
“Hay muchas mujeres que sienten que todavía no han sido tomadas en cuenta”.
La violencia que algunas veces aparece en las manifestaciones, explica, no debe distraer de la discusión de fondo.
Porque el problema central sigue siendo otro: la desigualdad y la inseguridad que todavía enfrentan muchas mujeres.
“Yo soy madre”, dice en algún momento. “Y claro que me gustaría que mis hijas pudieran salir a la calle sin que una tenga que estar preocupada”.
A veces las explicaciones más contundentes son las más simples.
Cuando la conversación entra en su recta final, se le cuestiona ¿qué ocurrirá después de su periodo como directora de la Facultad de Ciencias Químicas?
La respuesta parece seguir la lógica natural de su trayectoria: Volver a la investigación, consolidar proyectos científicos y seguir participando en la gestión universitaria si las oportunidades aparecen. En otras palabras: seguir trabajando. (Algunos de sus pares, no la descartan como un gran perfil para buscar la siguiente rectoría)
La entrevista termina pero sin punto final.
Y es que la conversación de la doctora Palestino es de esas que no terminan, quizás solo cambian de matraz para seguir vigente en la vida universitaria y en la comunidad potosina, donde todas y todos tenemos algo qué decir.
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Analiza SSPCE incorporación de “body cams” al uniforme de los agentes
Jesús Juárez Hernández, titular de la SSPCE, aseguró que no son prioridad gracias a las numerosas cámaras que hay en el estado
Por: Redacción
Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Civil del Estado (SSPCE), señaló que ya se encuentran analizando la posibilidad de implementar las “body cams” como parte de los uniformes de sus agentes.
El secretario indicó que, si bien no es prioridad esta incorporación, sí es una medida que están contemplando con el fin de seguir mejorando y optimizando las investigaciones correspondientes, así como la seguridad de los elementos.
Juárez Hernández se mostró tranquilo, pues hoy en día, las patrullas de seguridad estatal ya cuentan con cámaras frontales, además de que aseguró que “prácticamente en todos lados ya hay una cámara”.
Añadió que justamente por esto se están instalando los arcos de seguridad en distintas vialidades del estado, ya que estos también cuentan con cámaras de reconocimiento facial apuntando a la calle.
De estos arcos hay 35 activos en este momento, pero el gobernador Ricardo Gallardo ya anunció la semana pasada que estarán instalando 15 más en algunas de los puntos de más alta afluencia de las carreteras potosinas.
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Matehuala y Villa de Reyes concentran problemas de seguridad: Gallardo
El gobernador atribuyó los delitos a personas provenientes de Nuevo León y Guanajuato
Por: Redacción
Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, aseguró que los principales problemas de seguridad en la entidad se concentran en los municipios de Matehuala y Villa de Reyes los cuales identificó como puntos de ingreso para personas provenientes de otros estados con intenciones delictivas.
El mandatario explicó que, en el caso de Matehuala, la cercanía con el sur de Nuevo León facilita la llegada de personas que buscan delinquir en esa zona.
“Es gente que baja de Nuevo León a querer delinquir en Matehuala”, señaló, al tiempo que afirmó que ya existe presencia de corporaciones de seguridad para evitar que grupos delictivos se establezcan en el municipio.
En cuanto a Villa de Reyes, indicó que su ubicación colindante con Guanajuato —entidad que se mantiene entre las de mayor incidencia delictiva a nivel nacional— la convierte en otro punto vulnerable.
A pesar de estos focos, Gallardo Cardona sostuvo que el estado atraviesa su mejor momento en materia de seguridad en las últimas dos década s, al asegurar que “casi toda la entidad está limpia”.
El gobernador destacó que México Evalúa ubica a San Luis Potosí entre las entidades con mejores indicadores de seguridad, particularmente en delitos de alto impacto y homicidio doloso.
De acuerdo con el informe, el estado registra una tasa de 0.2 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, colocándose entre los más bajos del país, junto con Yucatán y Coahuila.
En otros indicadores, la entidad se posiciona en el lugar 15 en feminicidio, con una tasa de 0.03 casos por cada 100 mil mujeres; en el sitio 12 en delitos contra la vida y la integridad corporal, y en el lugar 11 en homicidio culposo.
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