marzo 17, 2026

Conecta con nosotros

Destacadas

211 niños potosinos fueron deportados de EU el año pasado

Publicado hace

el

Nueve de cada diez menores emprenden el sueño americano sin la compañía de un adulto

Por La Orquesta

En 2018, las autoridades migratorias de Estados Unidos deportaron a 211 menores potosinos, según el Boletín Estadístico de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación. De los menores deportados 199 fueron varones y 12 mujeres.

De acuerdo con estas cifras, el año pasado fueron repatriados 205 adolescentes cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 17 años, (197 hombres y 8 mujeres), así como 6 niños de once años o menos (2 niños y 4 niñas).

Nueve de cada diez adolescentes potosinos que emprenden el viaje hacia el sueño americano, lo hacen sin la compañía de un adulto. Según los datos de Menores Deportados 2018 de la Segob, el 95.12 por ciento de los adolescentes viajaban solos, y solo 10 de ellos lo hacían acompañados por un adulto.

En el caso de los 6 niños repatriados, 5 viajaban acompañados y solo 1 menor del sexo masculino emprendió la travesía en solitario.

La cifra de menores deportados en 2018, representa un aumento de 3.9 por ciento, con respecto al 2017, cuando se reportaron 203 repatriaciones.

El año pasado, Estados Unidos deportó a 10 mil 831 menores mexicanos, 9 mil 143 varones y 1 mil 338 mujeres.

A nivel nacional las repatriaciones de menores aumentaron 21.53 por ciento, con respecto a 2017.

El estado con mayor número de menores repatriados es Tamaulipas con 1 mil 665, en segundo lugar Guerrero con 1 mil 644; en tercer lugar se ubica Oaxaca con 1 mil 287; en cuarto lugar Chiapas con 646; y en quinto lugar Puebla con 577.

Con 211, San Luis Potosí se ubica en el número catorce.

UN LARGO Y SINUOSO CAMINO

En los últimos años, el número de menores mexicanos que buscan llegar a los Estados Unidos, ha aumentado. Algunos van en busca de mejores oportunidades con el objetivo de mejorar económicamente el nivel de vida de sus familias, otros van en busca de sus padres que un día también emprendieron el viaje y con los que han perdido contacto.

La ruta hacia la frontera está llena de peligros para los adolescentes, y para los niños, que solos o incluso acompañados deben enfrentar diversas manifestaciones de violencia desde la interacción con los “coyotes” -a quienes deben pagar para cruzar la línea fronteriza-, integrantes del crimen organizado, e incluso las propias autoridades migratorias de los Estados Unidos que dan un trato poco menos que humano a los menores al separarlos de sus padres, cuando son capturados.

La cifra de menores potosinos deportados ha venido a la baja en la última década: en 2011 la estadística migratoria de la SEGOB reportó 262 repatriaciones de niños y adolescentes originarios de San Luis Potosí. En 2012 la cifra se elevó a 338; siguió en ascenso en 2013 con 356 deportaciones, pero comenzó decrecer en 2014, cuando fueron retornados al país 276 menores potosinos. En el siguiente año, 2015, la cifra descendió a 259; y en 2016 bajó a 250.

En 2017, año de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos se registró el número más bajo, con 203 casos de menores deportados, sin embargo la cifra volvió a aumentar en 2018 a 211.

La más de la tercera parte de los menores deportados, son regresados a México a través de la frontera de Estados Unidos con Tamaulipas, los puntos de Recepción son Nuevo Laredo I “Miguel Alemán”; Nuevo Laredo II Juárez-Lincoln; Puerta México (Matamoros II) y Reynosa-Hidalgo Benito Juárez I y II.

En 2018, de los más de diez mil menores mexicanos deportados, 3 mil 958 llegaron a estos puntos de recepción.

La mayoría de los menores migrantes son adolescentes que han abandonado los estudios en la primaria o la secundaria, un porcentaje menor ha dejado trunco el bachillerato.

MEXICANOS Y POTOSINOS DEPORTADOS

En 2017 fueron deportados un total de 167 mil mexicanos desde los Estados Unidos, de esta cifra, 5 mil 404 fueron potosinos.

En 2018, el número total de mexicanos deportados aumentó a 203 mil 711, y la cifra de potosinos creció a 6 mil 233.

De los potosinos deportados 5 mil 982 fueron hombres y 251 mujeres. La deportación de mujeres incrementó 32 por ciento, con respecto al 2017.

En promedio, mes con mes, fueron deportados 519 potosinos.

Sobra decir que, en el caso de México, la pobreza es la principal causa de la migración de personas hacia los Estados Unidos, y el fenómeno está lejos de extinguirse.

La migración incluso, o más bien, los migrantes mexicanos en la Unión Americana, son una fuente muy importante de ingresos para la economía mexicana y potosina.

En 2018, llegaron a San Luis Potosí más de mil millones de dólares en envíos de remesas familiares.

En el trimestre Abril-Junio fue el periodo en el que más envíos de remesas se registraron en San Luis Potosí, con 337 millones 145 mil 284 dólares.

El monto disminuyó en el trimestre Julio-Septiembre a 324 millones 578 mil 669 pesos, y al cierre de 2017, en el trimestre Octubre-Diciembre, los envíos alcanzaron los 318 millones 674  857 dólares.

Estas cantidades, desde luego, se reparten primero entre las cuatro regiones del estado, luego entre los municipios, y finalmente se distribuyen entre las familias, que usan principalmente estos recursos para satisfacer necesidades básicas, como vestido, alimentación y en algunos casos educación.

También lea: Creció 17% el número de potosinos deportados en 2018

Destacadas

Balancear la fórmula: Gabriela Palestino, entre la terquedad y el éxito

Publicado hace

el

Hay gente que estudia química… y hay quien convierte su vida en una reacción constante. Es el caso de la doctora Gabriela Palestino

Por: Jorge Saldaña

Es fácil hablar con la doctora Gabriela Palestino; es la directora de la Facultad de Ciencias Químicas, es investigadora, universitaria, doctorada en Francia, se mueve en un entorno competitivo en los que cuentan los cargos y premios, ella tiene ambos, el último es el Premio Potosino de Ciencia e Innovación; también es madre de familia y como buena ingeniero químico, sabe balancear la fórmula entre ser una mujer de éxito, al que define como el logro de metas para beneficio de los demás, y una madre de familia que desea la felicidad de sus cercanos.

Es cualquier jueves al medio día cuando se concretó la cita para la entrevista. Hay dos formas de llegar a la Facultad de Ciencias Químicas, atravesando el Hábitat, o subir desde el Hospital Central, pasando por ingeniería, estomatología y geología. Es un espacio que si bien no es el corazón de la Zona Universitaria, si es un sitio que la conecta y articula.

En su oficina nos espera una pequeña mesa de juntas con sillas genéricas de oficina y una esquina en la que se dispuso un sillón a rayas flanqueado por una bandera de la UASLP.

Puntual, la doctora llega a la cita con talante afable, y hasta accede a repetir su entrada y saludo que por un error técnico no se grabó a la primera.

Luego de presentaciones y saludos, la doctora toma su lugar e iniciamos la entrevista con una pregunta tan abierta como profunda, ¿Quién es Gabriela Palestino?

La doctora se toma unos segundos antes de responder, como si acomodara elementos de una tabla periódica íntima antes de responder.

“Somos muchas cosas”, dice. “Es una pregunta compleja”.

Lo dice sin solemnidad y ambas partes, entrevistada y entrevistador, coinciden en que una biografía y una descripción de algo tan complejo como un ser humano, no cabe en una sola frase.

Ahí, en el rumbo de “somos muchas cosas” la doctora transita en su definición entre una mujer inquieta, terca (en un sentido productivo del término) y exitosa.

Antes de la investigación, antes del doctorado en Francia, antes de la dirección de una facultad, también relató su paso por la industria.

Fue ahí donde ocurrió una revelación que suele repetirse en muchas historias científicas: el descubrimiento de que la práctica cotidiana está llena de preguntas que todavía no tienen respuesta.

En medio de procesos programados y rutinas industriales, Palestino comenzó a detectar problemas que —según su intuición— podían resolverse desde el laboratorio.

La ciencia, entonces, apareció como un camino.

“No siempre tuve claro qué iba a pasar”, reconoce. “Me hubiera encantado tener una bola de cristal”.

Pero no la tuvo. Ningún científico serio la tiene y mucho menos le creería sin evidencia.

Y es que- se le plantea- en el imaginario popular, la ciencia suele representarse como un territorio gobernado por la inteligencia. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Palestino, uno sospecha que hay otra variable menos romántica y más decisiva: la disciplina.

O, como ella dijo, esa disciplina se transforma en una forma de terquedad, asunto que la doctora admite sin rodeos.

Sí, la ciencia exige insistencia. Persistencia. Volver a intentar cuando el experimento falla. Y volver otra vez. No la terquedad del capricho, sino la del método.

Cuando se le pregunta por el éxito, su respuesta se mueve en otra dirección.

Para ella, el éxito ocurre cuando una meta se alcanza y además genera beneficios para otros.

“Cuando lo que haces impacta a las personas que están alrededor”.

La definición tiene algo de ecuación ética.

¿Se considera a sí misma una mujer exitosa?

La respuesta llega con serenidad, sin falsa modestia ni triunfalismo.

-Sí.

Pero no como punto final, sino como parte de un proceso que no está terminado, que se sigue moviendo.

En medio de la conversación aparece una escena doméstica que dice mucho sobre sus prioridades y es cuando se le pregunta por la realización personal, Palestino menciona algo que no aparece en los currículos académicos: ver a sus hijos felices, acompañados y con proyectos de vida propios.

En otras palabras, el éxito también tiene un lado íntimo.

Uno que no se mide en papers ni en citas bibliográficas.

La doctora suele bromear con que su formación como ingeniera química le ha servido para algo más que entender reacciones moleculares: también le ha ayudado a equilibrar la ecuación entre la vida académica y la vida familiar.

Ser investigadora, directora de facultad y madre de familia exige una especie de alquimia. Una mezcla de organización, disciplina y, probablemente, un poco de paciencia.

“A veces soy más mamá que profesionista… o las dos cosas al mismo tiempo”, dice. Como ingeniera, sabe que el equilibrio “Es una obligación con mis deberes, con mi esposo, con mis hijos”.

En algún punto de la conversación aparece la pregunta inevitable: ¿para qué sirve la ciencia?

Para ella, la investigación adquiere sentido cuando logra impactar en la sociedad.

Cuando mejora una comunidad.

Cuando deja de ser únicamente un experimento dentro del laboratorio y se convierte en una solución afuera.

Dirigir una facultad, sin embargo, introduce otra dimensión.

Pasar del laboratorio a la administración implica un cambio de lógica: de investigar moléculas a coordinar personas.

Y gobernar personas es un ejercicio mucho más impredecible que cualquier reacción química.

La doctora lo explica con naturalidad.

La clave, dice, es escuchar.

Escuchar problemas, escuchar ideas, escuchar inconformidades.

Luego aplicar algo que la ciencia enseña muy bien: analizar, ordenar y buscar soluciones.

Si se quiere, gobernar una facultad también puede parecerse a diseñar un experimento.

La conversación inevitablemente llega a un tema que atraviesa a muchas instituciones académicas: la igualdad.

Palestino la define de manera precisa: Igualdad es que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades y beneficios. Ni más ni menos.

El dato inevitable aparece en la charla: en más de cien años de historia, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí nunca ha tenido una rectora.

La doctora no evade la cuestión.

Reconoce que han existido brechas históricas, aunque también observa que cada vez hay más mujeres en posiciones de liderazgo académico.

—¿De qué “team” eres, doctora? ¿Debe ser la próxima rectoría para una mujer por cuestiones de equidad de género, o debe privilegiarse la capacidad al género?

Su respuesta es cuidado-diplomática: la capacidad no tiene género, por eso la universidad debería elegir siempre a la persona más capaz.

Pero ataja que, para que eso ocurra, las condiciones de igualdad deben existir realmente.

Hacia el final de la entrevista aparece el tema del movimiento feminista y el significado contemporáneo del 8M.

Palestino habla desde una experiencia personal que la marcó: asistir a una marcha para entender lo que ocurría dentro de ellas.

Lo que encontró —dice— fue una mezcla de dolor acumulado y exigencia de ser escuchadas.

“Hay muchas mujeres que sienten que todavía no han sido tomadas en cuenta”.

La violencia que algunas veces aparece en las manifestaciones, explica, no debe distraer de la discusión de fondo.

Porque el problema central sigue siendo otro: la desigualdad y la inseguridad que todavía enfrentan muchas mujeres.

“Yo soy madre”, dice en algún momento. “Y claro que me gustaría que mis hijas pudieran salir a la calle sin que una tenga que estar preocupada”.

A veces las explicaciones más contundentes son las más simples.

Cuando la conversación entra en su recta final, se le cuestiona ¿qué ocurrirá después de su periodo como directora de la Facultad de Ciencias Químicas?

La respuesta parece seguir la lógica natural de su trayectoria: Volver a la investigación, consolidar proyectos científicos y seguir participando en la gestión universitaria si las oportunidades aparecen. En otras palabras: seguir trabajando. (Algunos de sus pares, no la descartan como un gran perfil para buscar la siguiente rectoría)

La entrevista termina pero sin punto final.

Y es que la conversación de la doctora Palestino es de esas que no terminan, quizás solo cambian de matraz para seguir vigente en la vida universitaria y en la comunidad potosina, donde todas y todos tenemos algo qué decir.

También lee: Cynthia Valle: timón y alma de la Feria Nacional del Libro de la UASLP

Continuar leyendo

Destacadas

Analiza SSPCE incorporación de “body cams” al uniforme de los agentes

Publicado hace

el

Jesús Juárez Hernández, titular de la SSPCE, aseguró que no son prioridad gracias a las numerosas cámaras que hay en el estado

Por: Redacción

Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Civil del Estado (SSPCE), señaló que ya se encuentran analizando la posibilidad de implementar las “body cams” como parte de los uniformes de sus agentes.

El secretario indicó que, si bien no es prioridad esta incorporación, sí es una medida que están contemplando con el fin de seguir mejorando y optimizando las investigaciones correspondientes, así como la seguridad de los elementos.

Juárez Hernández se mostró tranquilo, pues hoy en día, las patrullas de seguridad estatal ya cuentan con cámaras frontales, además de que aseguró que “prácticamente en todos lados ya hay una cámara”.

Añadió que justamente por esto se están instalando los arcos de seguridad en distintas vialidades del estado, ya que estos también cuentan con cámaras de reconocimiento facial apuntando a la calle.

De estos arcos hay 35 activos en este momento, pero el gobernador Ricardo Gallardo ya anunció la semana pasada que estarán instalando 15 más en algunas de los puntos de más alta afluencia de las carreteras potosinas.

También lee: Investiga Fiscalía a policías acusados de torturar a jóvenes en Valles

Continuar leyendo

Destacadas

Matehuala y Villa de Reyes concentran problemas de seguridad: Gallardo

Publicado hace

el

El gobernador atribuyó los delitos a personas provenientes de Nuevo León y Guanajuato

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, aseguró que los principales problemas de seguridad en la entidad se concentran en los municipios de Matehuala y Villa de Reyes los cuales identificó como puntos de ingreso para personas provenientes de otros estados con intenciones delictivas.

El mandatario explicó que, en el caso de Matehuala, la cercanía con el sur de Nuevo León facilita la llegada de personas que buscan delinquir en esa zona.

“Es gente que baja de Nuevo León a querer delinquir en Matehuala”, señaló, al tiempo que afirmó que ya existe presencia de corporaciones de seguridad para evitar que grupos delictivos se establezcan en el municipio.

En cuanto a Villa de Reyes, indicó que su ubicación colindante con Guanajuato —entidad que se mantiene entre las de mayor incidencia delictiva a nivel nacional— la convierte en otro punto vulnerable.

A pesar de estos focos, Gallardo Cardona sostuvo que el estado atraviesa su mejor momento en materia de seguridad en las últimas dos década

s, al asegurar que “casi toda la entidad está limpia”.

El gobernador destacó que México Evalúa ubica a San Luis Potosí entre las entidades con mejores indicadores de seguridad, particularmente en delitos de alto impacto y homicidio doloso.

De acuerdo con el informe, el estado registra una tasa de 0.2 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, colocándose entre los más bajos del país, junto con Yucatán y Coahuila.

En otros indicadores, la entidad se posiciona en el lugar 15 en feminicidio, con una tasa de 0.03 casos por cada 100 mil mujeres; en el sitio 12 en delitos contra la vida y la integridad corporal, y en el lugar 11 en homicidio culposo.

También lee: Gallardo entre los tres mejores gobernadores de México

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados