julio 23, 2026

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#4 Tiempos

¿Y quién es mi prójimo? | Columna de Juan Jesús Priego

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Se ha dicho a menudo, pero no es verdad, que la compasión la llevamos dentro los humanos como llevamos las venas, el corazón y el vientre; que corre por nuestra sangre como los glóbulos blancos y que está inscrito en nuestro código genético. ¡Qué va a estar, hombre! Eso es lo que argumentan quienes propugnan una ética sin Dios, pero lo dicen precisamente porque no quieren a Dios.

El hombre –decía Rousseau- nació libre, pero por doquier se halla encadenado; nació naturalmente bueno, pero la sociedad lo hecho malo. ¡Vaya cosa: naturalmente bueno! Como si no supiéramos que hace no mucho existieron en Polonia y Alemania campos de concentración y de exterminio en los que murieron más de 6 millones de personas. Que se estudie cómo torturaba el ejército chileno a los disidentes durante la Dictadura y que luego me digan que el hombre es ese santo que dicen que es.

Por otra parte, hay quien dice también que el hombre es perverso porque es ignorante, pero que, en cuanto se instruya y se ilustre, será mejor. Mas tampoco este argumento se sostiene: sabemos por muchos testimonios dignos de todo crédito que los miembros de la SS alemanes eran cultos, y que dejaban a un lado el libro de Goethe que estaban leyendo o apagaban la música de Bach que escuchaban para ir a encender los hornos crematorios.

No, la compasión no es un sentimiento que llevemos en la sangre, y esto es algo que han probado suficientemente, y como sin quererlo -como de rebote, por decirlo así-, los estudiosos de la mentalidad primitiva. Lucien Lévy-Bruhl, por ejemplo, sostiene en uno de sus libros que la naturaleza humana tiende más a alejarse del prójimo en desgracia que a acercarse a él. Los primitivos, según este famoso antropólogo francés, razonaban de la siguiente manera: “Si este hombre se halla en estado tan lastimero es porque seguramente ha desafiado a los dioses, que ahora lo castigan enviándole esta desgracia. Sufre, luego es castigado. Y si ha sido castigado, más vale que no nos le acerquemos demasiado, no vaya a ser que los dioses nos castiguen a nosotros también”.

Quizá suene exagerado lo que voy a decir, pero de todas formas lo diré: han sido necesarios dos mil años de cristianismo para que la compasión nos parezca, como de hecho lo es, sentimiento noble y un deber humano. Pero quita el cristianismo y habrás borrado la compasión de la faz de la tierra.

¿Soy injusto al hablar así? No, no lo soy. Y, para demostrarlo, voy a hacer uso de unas pruebas que tengo en la mano. Hace unos días cayó en mi poder un viejo libro publicado en Francia antes de la Segunda Guerra Mundial titulado La Morale de la Force, escrito por un tal Ernst Mann. Sí, se trata de la traducción francesa de un libro publicado originalmente en Alemania. ¿Y que es lo que me encuentro entre sus páginas? Lo siguiente, que con escalofríos traduzco y con temblor trascribo: “El suicidio es el único gesto heroico que les queda a los enfermos y débiles. Quienquiera que haya llegado a la persuasión de que sufre una enfermedad crónica, de que no volverá a recuperar jamás la plenitud de su salud o de que no dispondrá del libre uso de sus miembros, éste deberá librarse, por muerte voluntaria, de la carga de su miserable vida, ya rehusando contantemente el alimento, ya por otro medio cualquiera.

Para todo enclenque y enfermo, para todo el que sufre una enfermedad  crónica o hereditaria, el suicidio es el deber más sagrado”.

¡Oh, pero la cosa no acaba allí! Nuestro autor no ha detenido la pluma, sino que va todavía más allá: “El Estado deberá velar rigurosamente por la destrucción de los débiles y los enfermos. Valiéndose de asambleas anuales de control, examínese por los mejores médicos el estado sanitario de toda la población, con objeto de descubrir a los enfermos y a los enclenques, y aniquilarlos. Fuera de dichas asambleas de control debe ser obligación de todo aquel que se siente enfermo o tarado, presentarse ante los médicos de control. Todo aquel que sepa de un hombre enfermo o desgraciado, deberá denunciarlo a la policía de la higiene”.¿Y me vienen a decir a mí que el hombre es naturalmente compasivo y misericordioso? Pues bien: un mundo sin Dios sería exactamente así…, ¡porque ya lo fue!

No es, pues, casualidad, que el primero de los mandamientos se refiera a Dios: es preciso amarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Y luego amar al prójimo con el mismo amor con que amamos a Dios. ¡Ah, si el hombre fuera naturalmente amoroso, no habría por qué ordenarle nada a este respecto! Pero si Dios manda amarlo a Él y amar al hermano es porque lo natural es que pensemos sólo en nosotros mismos. Sucede aquí como en el caso de aquel mandamiento que dice: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20, 12). Es al hijo a quien se le ordena amar a sus padres, porque no siempre se halla en la disposición de amarlos; pero, en cambio, no existe un mandamiento dirigido a los padres que diga: “Amarás a tus hijos e hijas”, pues es mucho más natural que un padre ame a su hijo que un hijo ame a sus padres.

Una vez, Jesús contó una parábola. Era la historia de un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y que, a un cierto punto del trayecto, fue atacado por unos asaltantes dejándolo medio muerto. Pasan por ahí un sacerdote y un levita, lo ven y prosiguen su camino. Éstos reaccionaron como exigía su naturaleza humana: huyendo del dolor. Porque no es natural compartir las penas de los otros, como ya dijimos. Para acercarse al que sufre se requiere algo más que mera humanidad: se requiere un amor excepcional. Y este amor sólo lo podemos recibir de Dios, pues únicamente Él ama excepcionalmente. Sin Dios, la moral desaparece, o sólo se convierte en eso que Ernst Mann llamó “la moral de la fuerza”.

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#4 Tiempos

Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.

El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.

En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.

Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.

En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.

Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.

De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:

“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.

Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:

Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.

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Ciudad

Casa del Migrante pide antibióticos y oxígeno para hondureña sin piernas

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El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para atender a la mujer, que perdió las piernas al intentar subir al tren conocido como “La Bestia”.

Por: Redacción

Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante, pidió el apoyo de la sociedad potosina para una migrante hondureña que perdió ambas piernas al intentar subir al tren de carga conocido como “La Bestia”, en su trayecto hacia el norte del país.

El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para la mujer, que es atendida en el lugar pero cuyo tratamiento no puede completarse con los recursos disponibles.

Luna Aguilar explicó que la Casa del Migrante opera actualmente a poco más de la mitad de su capacidad, mientras el flujo de personas migrantes, principalmente de Centroamérica, va en aumento. Muchas de ellas llegan con enfermedades y heridas diversas, por lo que el dispensario médico del refugio se encuentra rebasado.

“Antibióticos, material de curación, también ahorita estamos necesitando un concentrador de oxíge no que no es fácil conseguirlo también, es una persona que lo necesita, hemos estado buscando y no hemos podido conseguirlo, ojalá que alguien pueda echarnos la mano”, dijo el sacerdote, quien compartió el teléfono de la Casa del Migrante para quien desee colaborar: 4448156225

.

Los donativos pueden entregarse a través del área de Trabajo Social del refugio, dijo Luna Aguilar, con el objetivo de evitar que la mujer adquiera una infección y de mejorar la atención de los demás enfermos que resguarda la institución.

Sobre el accidente, el director de la Casa del Migrante relató que la mujer arribó a San Luis Potosí junto con su pareja, pero al pasar el tren frente al refugio, ubicado en el barrio de Tlaxcala de la capital potosina, solo el hombre logró subir. Ella cayó y perdió ambas piernas.

Desde entonces la pareja se separó y la migrante hondureña permanece sola, atendida únicamente por la caridad del refugio católico.

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El Cronopio

Orgullo de la física potosina, José Luis Morán López | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con un total de catorce concursos individuales en ciencias y matemáticas se realizó la versión 2026 del Fis-Mat, el XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas, que este año está dedicado al Dr. José Luis Morán López, como un reconocimiento a su destacada labor en el área de la física.

Morán López es uno de los más importantes científicos potosinos, pilar para el desarrollo de la física en San Luis Potosí realizando un destacado trabajo de investigación en física, tan relevante, que obtuvo en 1996 el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, además de un importante número de los más importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Obtuvo también el Premio Nacional de Ciencias que otorga la Academia Mexicana de Ciencias.

Los Premios Nacionales de Ciencias y Artes que otorga el Gobierno de México es el máximo reconocimiento que se da a científicos y artistas mexicanos y se entrega desde 1944. A lo largo de sus setenta y seis años solo dos potosinos se han hecho merecedores al Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, uno de ellos José Luis Morán López nacido en Charcas, San Luis Potosí, en 1950.

Morán López estudió física en la entonces Escuela de Física de la UASLP y realizó sus estudios de maestría en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados, CINVESTAV, partiendo posteriormente a realizar su doctorado en ciencias en la Universidad Libre de Berlín en Alemania y realizó una estancia posdoctoral en la Universidad de California, en Berkeley. Al terminar sus estudios, se incorporó como investigador en el Departamento de Física del CINVESTAV, colaborando desde 1981 con investigadores del Instituto de Física de la UASLP apareciendo en las primeras publicaciones científicas de esta institución, donde se incorporaría posteriormente de manera formal en 1986.

Ha realizado investigación en temas de física llamados de frontera, esto es, el conocimiento que se ubica en los límites del desarrollo de la investigación científica y tecnológica; lo que han dado prestancia al propio desarrollo de la física en San Luis Potosí y que la han colocado como uno de los importantes polos de desarrollo a nivel mundial.

José Luis Morán López es especialista en las áreas de física teórica, física del estado sólido y la ciencia de materiales, ha trabajado en temas de materia condensada y sus investigaciones han contribuido al desarrollo de la teoría electrónica de la segregación y de los fenómenos de orden-desorden en superficies, y de los efectos superficiales en aleaciones, han sido objeto de numerosas referencias por los especialistas del área. Su investigación actual se centra particularmente en termodinámica y las propiedades electrónicas y magnéticas de sistemas de baja dimensionalidad y en la estructura electrónica de fullerenos. Ha dirigido y fundado sociedades científicas y centros de investigación de importancia en el país, como la Sociedad Mexicana de Física y la Academia Mexicana de Ciencias

, que congrega a los científicos más destacados del país; en cuanto a instituciones destacan la creación del Instituto Potosino de Investigación en Ciencia y Tecnología, promotor de la creación del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología y del Museo del Meteorito.

Actualmente es investigador Titular C en la División de Materiales Avanzados del IPICYT y coordinador académico del Centro Nacional de Supercómputo cuya creación promovió. Las aportaciones de José Luis Morán López contribuyen al entendimiento de la materia y han impactado en la ciencia de materiales, principalmente en materiales magnéticos que tienen aplicación en varias áreas de la ciencia. Con su trabajo ha contribuido al progreso cultural, científico y tecnológico de México, al de sus propias instituciones y a la entidad.

José Luis Morán López es un orgullo para los potosinos y en especial para la Zona del Altiplano de San Luis Potosí. El XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas está dedicado a su trayectoria y cuya premiación a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria se efectuará este próximo 17 de julio en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

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Opinión

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