octubre 28, 2026

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#4 Tiempos

¿Y quién es mi prójimo? | Columna de Juan Jesús Priego

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Se ha dicho a menudo, pero no es verdad, que la compasión la llevamos dentro los humanos como llevamos las venas, el corazón y el vientre; que corre por nuestra sangre como los glóbulos blancos y que está inscrito en nuestro código genético. ¡Qué va a estar, hombre! Eso es lo que argumentan quienes propugnan una ética sin Dios, pero lo dicen precisamente porque no quieren a Dios.

El hombre –decía Rousseau- nació libre, pero por doquier se halla encadenado; nació naturalmente bueno, pero la sociedad lo hecho malo. ¡Vaya cosa: naturalmente bueno! Como si no supiéramos que hace no mucho existieron en Polonia y Alemania campos de concentración y de exterminio en los que murieron más de 6 millones de personas. Que se estudie cómo torturaba el ejército chileno a los disidentes durante la Dictadura y que luego me digan que el hombre es ese santo que dicen que es.

Por otra parte, hay quien dice también que el hombre es perverso porque es ignorante, pero que, en cuanto se instruya y se ilustre, será mejor. Mas tampoco este argumento se sostiene: sabemos por muchos testimonios dignos de todo crédito que los miembros de la SS alemanes eran cultos, y que dejaban a un lado el libro de Goethe que estaban leyendo o apagaban la música de Bach que escuchaban para ir a encender los hornos crematorios.

No, la compasión no es un sentimiento que llevemos en la sangre, y esto es algo que han probado suficientemente, y como sin quererlo -como de rebote, por decirlo así-, los estudiosos de la mentalidad primitiva. Lucien Lévy-Bruhl, por ejemplo, sostiene en uno de sus libros que la naturaleza humana tiende más a alejarse del prójimo en desgracia que a acercarse a él. Los primitivos, según este famoso antropólogo francés, razonaban de la siguiente manera: “Si este hombre se halla en estado tan lastimero es porque seguramente ha desafiado a los dioses, que ahora lo castigan enviándole esta desgracia. Sufre, luego es castigado. Y si ha sido castigado, más vale que no nos le acerquemos demasiado, no vaya a ser que los dioses nos castiguen a nosotros también”.

Quizá suene exagerado lo que voy a decir, pero de todas formas lo diré: han sido necesarios dos mil años de cristianismo para que la compasión nos parezca, como de hecho lo es, sentimiento noble y un deber humano. Pero quita el cristianismo y habrás borrado la compasión de la faz de la tierra.

¿Soy injusto al hablar así? No, no lo soy. Y, para demostrarlo, voy a hacer uso de unas pruebas que tengo en la mano. Hace unos días cayó en mi poder un viejo libro publicado en Francia antes de la Segunda Guerra Mundial titulado La Morale de la Force, escrito por un tal Ernst Mann. Sí, se trata de la traducción francesa de un libro publicado originalmente en Alemania. ¿Y que es lo que me encuentro entre sus páginas? Lo siguiente, que con escalofríos traduzco y con temblor trascribo: “El suicidio es el único gesto heroico que les queda a los enfermos y débiles. Quienquiera que haya llegado a la persuasión de que sufre una enfermedad crónica, de que no volverá a recuperar jamás la plenitud de su salud o de que no dispondrá del libre uso de sus miembros, éste deberá librarse, por muerte voluntaria, de la carga de su miserable vida, ya rehusando contantemente el alimento, ya por otro medio cualquiera.

Para todo enclenque y enfermo, para todo el que sufre una enfermedad  crónica o hereditaria, el suicidio es el deber más sagrado”.

¡Oh, pero la cosa no acaba allí! Nuestro autor no ha detenido la pluma, sino que va todavía más allá: “El Estado deberá velar rigurosamente por la destrucción de los débiles y los enfermos. Valiéndose de asambleas anuales de control, examínese por los mejores médicos el estado sanitario de toda la población, con objeto de descubrir a los enfermos y a los enclenques, y aniquilarlos. Fuera de dichas asambleas de control debe ser obligación de todo aquel que se siente enfermo o tarado, presentarse ante los médicos de control. Todo aquel que sepa de un hombre enfermo o desgraciado, deberá denunciarlo a la policía de la higiene”.¿Y me vienen a decir a mí que el hombre es naturalmente compasivo y misericordioso? Pues bien: un mundo sin Dios sería exactamente así…, ¡porque ya lo fue!

No es, pues, casualidad, que el primero de los mandamientos se refiera a Dios: es preciso amarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Y luego amar al prójimo con el mismo amor con que amamos a Dios. ¡Ah, si el hombre fuera naturalmente amoroso, no habría por qué ordenarle nada a este respecto! Pero si Dios manda amarlo a Él y amar al hermano es porque lo natural es que pensemos sólo en nosotros mismos. Sucede aquí como en el caso de aquel mandamiento que dice: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20, 12). Es al hijo a quien se le ordena amar a sus padres, porque no siempre se halla en la disposición de amarlos; pero, en cambio, no existe un mandamiento dirigido a los padres que diga: “Amarás a tus hijos e hijas”, pues es mucho más natural que un padre ame a su hijo que un hijo ame a sus padres.

Una vez, Jesús contó una parábola. Era la historia de un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y que, a un cierto punto del trayecto, fue atacado por unos asaltantes dejándolo medio muerto. Pasan por ahí un sacerdote y un levita, lo ven y prosiguen su camino. Éstos reaccionaron como exigía su naturaleza humana: huyendo del dolor. Porque no es natural compartir las penas de los otros, como ya dijimos. Para acercarse al que sufre se requiere algo más que mera humanidad: se requiere un amor excepcional. Y este amor sólo lo podemos recibir de Dios, pues únicamente Él ama excepcionalmente. Sin Dios, la moral desaparece, o sólo se convierte en eso que Ernst Mann llamó “la moral de la fuerza”.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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