agosto 24, 2026

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#4 Tiempos

¡¡¡Vive la experiencia en vivo, alguien más la grabará por Ti!!! | Columna de Luis Miguel Dorador

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Un fin de semana sin celular…

 

El fin de semana pasado creí que iba a arrancar en jueves porque como lo prometido es deuda y hace unas semanas se me había escapado la reservación en La Histórica, no le dimos oportunidad a que pasara una semana más sin asistir a ese hermoso lugar que se encuentra en el edificio Ipiña, frente a la Plaza de Los Fundadores, en contraesquina de la Iglesia de la Compañía de Jesús (importante: visitar ese templo para disfrutar de su arquitectura, decoración e historia).

La llegada fue a las 4:30pm y el lugar se encontraba con un buen número de comensales, la mayoría caballeros, entre abogados, empresarios y uno que otro jeepero que por ahí se dieron a la tarea de reunirse, el ambiente estuvo súper agradable. La comida exquisita, de entrada, pedimos unos Sopes de Lengua, perfectamente preparada sobre una base de distintos maíces y unas salsas que van de lo más sabroso levemente picante, hasta lo más picante y sin duda con un gran sabor por la forma de su preparación. Otra de las especialidades que ordenamos fueron los escamoles que, sí o sí, son un verdadero manjar para los paladares más exigentes y los disfrutamos en una tarde tan placentera con un clima súper agradable en un ambiente casual, pero con su toque especial por encontrarnos en el Centro Histórico.
¡¡¡¡¡Gracias Abaroa, tu cocina es elegantemente deliciosa y vamos a volver!!!!

Ese mismo jueves…. Algo raro pasó y no nos dijeron o no nos enteramos, porque la verdad, no tengo la menor idea, pero la gran mayoría de los lugares de “night live” estaban con poco aforo y creo que lo mejor fue lanzarnos por unos tacos de Los Arandenses de Sierra Leona. Una verdadera delicia nocturna en un verdadero misterio.

El viernes fue un día de mucha actividad y la semana no se daba a quebrar como en otras ocasiones, hasta que llegamos a uno de mis lugares favoritos, el “Marichelas”. Si te gustan los mariscos y realmente disfrutas de los más frescos productos del mar con recetas deliciosas, ese es uno de los lugares que debes descubrir en algún momento porque son de los mejores en San Luis Potosí. Eso sí, sin reserva, no hay lugar.
¡¡¡Gracias a Todo@s mis Guerreros!!!

El sábado inició con la salida a Querétaro para asistir a un evento familiar de grandes amigos de tantos y tantos años… El dolor de muelas que te puede producir lo rebasada que está la carretera 57 en tramos como San Luis de la Paz o San José Iturbide por el inagotable tráfico, vale la pena cuando llegas a una reunión en la que los anfitriones te abrazan aunque llegues tarde y su hospitalidad se disfruta con barbacoa y carnitas estilo michoacán acompañado de cerveza de cuartito (las que nunca se calientan y duran entre 2 y 3 sorbos). Tortillitas de maíz y una salsa bien picosa y la música empieza a hacer de las suyas para sonsacarnos a bailar en la pista con los éxitos de los 80¨s, 90´s y hasta unos setentosos como la música discotequera de los Bee Gees….
Wow, que padre es bailar clásicos, además de banda y reguetón.
¡¡¡Sí, a mi si me gusta bailar Flaquita!!!

El domingo no íbamos a dejar pasar la oportunidad de desayunar en el Josefa, una gran opción para compartir las experiencias de la fiesta del día anterior, ponernos al día en todos los temas degustando una Guajolota o unas Enmoladas con café americano. La carta de este lugar merece volver a visitar Querétaro muy pronto y probar cualquiera de sus platillos con o sin desvelada. ¡No te lo puedes perder!


¡¡¡Gracias Lilí y Chespy, siempre un gustazo volvernos a ver!!!

Y cuando parecía que el fin de semana estaba terminando y el lunes había que iniciar la semana atendiendo una cita en CDMX, se movió la agenda y se alinearon los astros para
poder asistir al Foro Sol del Autódromo de los Hermanos Rodriguez en CDMX….. Sí, la cita no agendada era para convertir ese recinto en el lugar de una emotiva despedida de una de las agrupaciones musicales más importantes e influyentes de la música de distintos ritmos y variedades…. Por su puesto que me refiero a ¡¡¡¡Depeche Mode!!!!

Previo al concierto, nos fuimos a un lugarcito de lo mejor, su nombre es La Martina Drinks & Wings. La terraza más acogedora y deliciosa en los rumbos del Foro Sol. Nos atendió personalmente Giovanni el propietario, quien cocina las mejores alitas y costillas que he probado en mucho tiempo. Entre cerveza y sangrías de limonada con tinto nos pasamos un precheleo agusisisísimo, caray.
¡¡¡Gracias Giovanni!!!

Con lo vanguardista que siempre ha caracterizado a los galeses, el pre del concierto estuvo a cargo de una de las mejores DJ´s del género dance y electrónico: Kelly Lee Owens. Simplemente extraordinaria.
¡¡¡Gracias Kelly!!!

No puedo darles más detalles de este súper concierto porque en esta visita, al parecer la despedida de Depeche Mode a nivel mundial, la producción ha servido en sus presentaciones de CDMX para audio/videograbar el material que servirá de base a un futuro lanzamiento de esta gira que guardará para la historia la memoria de esta despedida en una última producción. Sin embargo, debo decirles que su música, nos hizo estremecer con los temas de “My Cosmos Is Mine” y “Wagging Toungue” (ambos sencillos del último álbum 2023), “Walking In My Shoes” e “It´s No Good” (del álbum Ultra) entre otras. La parte más sensible del concierto fue cuando interpretaron “World In My Eyes” (en memoria de Andy Fletcher+) y cerrar con “Enjoy The Silence” que nos puso a bailar a pesar de que muchos otros prefieren disfrutar de un en vivo a través de la pantalla de sus dispositivos celulares…. Algo que definitivamente no entiendo. Vas a un en vivo y cortas la conexión entre la fuente de energía y tú para interponer un dispositivo….(¿Hello moto?)
¡¡¡Vivamos sin celular, al menos en algunos momentos importantes como estos, por favor!!! Y si por todo lo vivido “no era suficiente” el encore inició con “Waiting For The Night” seguida por “Just Can´t Get Enough” y luego de ejecutar “Never Let Me Down Again” Tod@s vibramos en la más alta frecuencia al unísono de “Personal Jesus”.

¡No le quiero dar las gracias a Dave Gahan y Martin Gore porque siempre quiero más Depeche Mode!

Este sí que fue un laaaaaargo fin de semana lleno de emociones y momentos especiales que quedarán almacenados en la memoria de mi corazón (esa tiene más gigas que mi celular).

¡¡¡Ánimo que ya casi es viernes!!!

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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