marzo 5, 2021

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#4 Tiempos

Somos las personas más fastidiosas | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas.

Un gran señor de la corte de Madrid se dirigió una vez al padre Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658) -erudito jesuita, autor de innumerables obras espirituales, traductor de la Imitación de Cristo al castellano- para preguntarle, para preguntarle…, ejem, cuál era la penitencia agradable a Dios más apropiada a su condición de noble. Sí, de noble, porque en efecto lo era. Cuando menos de apellido, si no de otra cosa.

El padre Nieremberg, que era un religioso estimado por su sabiduría y su gran austeridad de vida (quizá no esté por demás decir que don Marcelino Menéndez y Pelayo [1856-1912] lo colocó entre los cinco mejores prosistas del siglo XVII español), sin hacerse rogar, tomó la pluma y escribió una larga carta a modo de respuesta en un tono que nuestro presuntuoso inquisidor ni siquiera se esperaba. La carta empezaba así:

«Alabo la devoción de vuestra señoría que desea saber en qué cosa podría hacer penitencia por amor de Dios. Si el deseo es bueno, empero la ignorancia es grande; y me hace sonreír un poco su pregunta y el hecho de que no sepa en qué cosa hacer penitencia, porque no solamente puede, sino que debe hacerla en cada una de sus acciones. De hecho, vuestra señoría hace siempre lo que le acomoda, pues es común de los grandes señores el ser prepotentes».

¡Caray, qué modo de decir las cosas! ¿Y cómo sabía el Padre Nieremberg que es común de los grandes señores el ser prepotentes? ¿Quién se lo dijo? ¿Qué pajarillo se lo reveló? ¡Y cuál no sería el rostro de nuestro noble al llegar a este punto de la carta! Me imagino que perdió el color y hasta se le demudó el semblante. Pero el padre Nierembreg continuó, impasible:

«El que es prepotente suele ser impaciente y fastidioso y pesado, y en un modo o en otro impone mil sufrimientos a quien le está cercano».

La diagnosis, es decir, la evaluación de los signos, está hecha; ahora viene el remedio: «Los silicios, las disciplinas, la cama dura son ejercicios santísimos, pero son dejados a la libre voluntad de cada uno, de tal manera que no se peca si no se recurre a ellos. Pero quien no se cuida del exceso de los caprichos superfluos, ése peca habitualmente». Y concluye así el venerable jesuita: «¿De veras quiere vuestra señoría hacer penitencia? Pues huya de sus caprichos y aborrézcalos porque son la cosa más desagradable a Dios»…

¡Señores míos, qué carta más actual! Confieso que, mientras la leía, esperaba ver caer como un torrente cien mil ásperas recomendaciones, doscientas mil otras tantas prescripciones, un número igual de amenazas de infierno y otra suma igual de advertencias severísimas. Pero no hubo nada de eso. Resulta que para el padre Nieremberg la primera penitencia, la penitencia que está sobre toda otra penitencia, consiste en evitar ser una carga molesta para los demás con nuestra mala educación, nuestros desplantes y nuestras pretensiones desmedidas.

La molestia de la que se habla aquí no es la que causamos desde nuestra cama cuando estamos enfermos y pedimos algo a quienes están a nuestro lado; no, es esa otra molestia llamada capricho, que busca hacer girar los mundos en torno a nuestra fastidiosa persona; es esa carga llamada tiranía que suelen practicar incluso los novios, cuando uno de ellos exige una llamada telefónica a las 6,43 de la tarde y a esa hora exactamente, se pena de privar al otro del don de la palabra. ¡Quién hubiera dicho que abstenerse de todo esto era una verdadera penitencia y, por lo tanto, algo muy agradable a Dios!

¿No es verdad que hay seres cuya cercanía es siempre patógena por agobiante? Son tan exigentes, tan inflexibles que los que los rodean, a la larga, no pueden sino enfermarse. Tan pronto como estos tiranos llegan a su casa, todos, incluido el perro, se echan a temblar.

«Cállate», dicen a su hija.

«Quítate de ahí», dicen a su nuera.

«Lústrame los zapatos», exigen a su mujer.

Nunca una palabra dulce o afectuosa, una declaración cargada de ternura. Su hogar es como un cuartel en el que todos caminan a paso redoblado, y, si se casaron y tuvieron hijos, más parece haber sido por tener una legión de criadas y súbditos que por otra cosa. ¿Y de qué le serviría estos tales ayunar todos los viernes del año si en su trato con los demás siguen siendo sumamamente ríspidos y, a la larga, insoportables? Pues bien, lo primero es esto, según el padre Nieremberg: hacerse más humanos, más tratables; lo demás, en todo caso, vendrá después.

Desde esta óptica es posible interpretar las palabras del Señor: «Cuando ayunen, no pongan cara triste» (Mateo 6,16). Se trata, sí, de no andar in giro exhibiendo una piedad orgullosa, pero también de no amargar la vida de los demás con un ceño eternamente fruncido.

Si ayunamos no es para comer al día siguiente doble ración, sino para tener algo que ofrecer a los que tienen hambre; si sonreímos, no es para hacer creer que la vida es una bobada, sino para que el otro –nuestro hermano- se sienta amado en un mundo en el que no hay lugar para los bobos.

Vistas así las cosas, la penitencia es algo mucho menos árido de lo que parece y mucho menos pasado de moda de lo que se cree. Es, más bien, un compromiso. El compromiso, hecho ante Dios, de buscar por todos los medios hacer más agradable la vida del prójimo.

Si usted que me lee es un gran señor, ¡por el amor de Dios, no sea prepotente! Porque, si lo es, de nada le valen sus sacrificios y sus penitencias.

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#4 Tiempos

¿Para cuándo la recuperación turística? | Columna de Edgar Morales “El Castor”

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SUITE PRESIDENCIAL.

En México no han hecho eco las palabras de los expertos ni los casos de éxito de los destinos internacionales que han paliado mejor la crisis por SARS-CoV-2; desde el primer cuatrimestre de la pandemia, nos vinieron a decir esto: “Los países que más protejan al sector turístico, es obvio que van a ser los primeros en recuperarse” “…la pregunta es ¿Cuánto tiempo vamos a tardar? Y esto va a depender de las medidas que se implementen y las decisiones que se tomen, para así salir adelante…” Esto lo expresó Gloria Guevara, la presidente del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).

Plan, estrategia, apoyos no han existido desde el gobierno federal, pura “táctica ficción” para “calmar las aguas”, juegan al antagonismo salinista de “ni los oigo, ni los veo” porque aquí parece que, si los oyen, actúan como que los ven, pero tampoco les hacen caso. Ríos de saliva ha gastado el sector turístico de la nación para lograr facilidades que les permitan aguantar el impacto de la inactividad turística, pero se han encontrado con negligencia desde SECTUR y hasta las alianzas les han desactivado.

Situándonos en la realidad, nuestro país camina en un escenario muy diferente al resto de los líderes en el mercado turístico. Costará más trabajo la recuperación, pero también hay otros elementos coyunturales que permitirán una restauración menos compleja. Advirtiendo lo anterior, Cicotur-Anahuac comparte las percepciones empresariales sobre el ritmo de la recuperación turística por segmentos: al que mejor le va ir, será a la sección de Placer Nacional y las peores circunstancias las tendrán que enfrentar los especialistas de negocios del mercado internacional.

El segmento de placer iniciará por arriba del 40 por ciento en el primer trimestre y para el cuarto trimestre alcanzará más del 72 por ciento, comparado con lo obtenido en el 2019. El segundo rubro es el grupo de Placer internacional que inicia por arriba del 25 por ciento en los primeros tres meses del 2021 y llegará por arriba del 64 por ciento cotejado con el 2019. Enseguida llega el segmento de Negocio nacional, el cual parte entre enero y marzo con un 22 por ciento aproximadamente, y para el fin de año alcanza casi al 60 por ciento. Mientras que el fragmento de Negocios del mercado internacional se moverá en los primeros tres meses del año casi en 20 por ciento del total alcanzado en el año 2019 y no podrá llegar ni al 50 por ciento en el último trimestre del año.

Vayan tomando sus previsiones.

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#4 Tiempos

Reflexiones a un año de la pandemia (parte I) | Columna de Andreu Comas García

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La Ciencia de la Salud

 

En México se detectó oficialmente el primer caso de SARS-CoV-2 (virus causante de la enfermedad llamada covid-19) el 28 de febrero del 2020. Al día siguiente ya eran 4 casos, todos importados. Hasta ese momento, dichos casos parecían algo anecdótico y el subsecretario Dr. Hugo López-Gatell lo minimizó diciendo “que ni siquiera era equivalente a influenza”. Bueno, al final el tendría razón, pero en el sentido opuesto.

El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de covid-19. Para entonces, en México habían pasado 13 días desde el primer caso y se contaban oficialmente otros 10 diez casos más. El 18 de marzo cuando se contaban con 118 casos y 1 defunción, el gobierno empezó a “implementar las primeras medidas para frenar los contagios de covid-19”. Cabe mencionar que parecía que para entonces el gobierno no le preocupó el comportamiento explosivo del brote en el Sureste Asiático o en Europa. Es decir, México no se estaba tomando en serio la magnitud de la epidemia.

Un buen ejemplo de la falta de seriedad y planificación fue el hecho de que el Gobierno de México a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, había vendido durante enero y febrero del 2020 al Gobierno de China equipo de protección contra el covid-19. Como la lógica lo dictaba, para mayo del 2020, el Gobierno Mexicano tuvo que comprar insumos médicos provenientes de China.

Desde el principio los mexicanos tuvimos mensajes encontrados con respecto a la pandemia. Por un lado, el Dr. Hugo López-Gatell anunciaba una “Fase 1” en la cual se pedía a los ciudadanos quedarse en casa para labores no esenciales. Pero al mismo tiempo, el presidente Andrés Manuel López Obrador acusaba a los medios de exagerar el brote de covid-19 y recomendaba que nos siguiéramos abrazando. De hecho, los mexicanos tenemos dos tipos de mensajes contradictorios, por un lado, tenemos lo que dice el gobierno y la que observamos en nuestra realidad cotidiana o entre lo que nos recomienda el gobierno y lo que nos recomienda la ciencia. 

Otros mensajes encontrados -en este caso con la comunidad internacional- era de que no servía el cubrebocas o que ya se había aplanado la curva o que el presidente no usaba cubrebocas por que no era una fuerza de contagio sino una fuerza moral. De hecho, estos mensajes que se contraponen han sido parte de la causa de esta catástrofe (sanitaria, social, económica, cultural, educativa, etc.).

Para finales de marzo ya se habían cerrado las actividades no esenciales y el Subsecretario López-Gatell haciendo alarde del sistema de vigilancia centinela diseñada para influenza, no recomendaba el uso masivo de pruebas de PCR para la detección de casos y sus contactos. De hecho, el gobierno entorpeció -inicialmente- el mecanismo para que laboratorios de la academia y privados rápidamente pudieran ofertar el diagnóstico de SARS-CoV-2.

¿Por qué no era útil usar el sistema centinela de influenza?, Primero, por que no se conoce el comportamiento del SARS-CoV-2, así que no puedo extrapolar los resultados. Segundo, porque uno de los objetivos de la detección es el asilamiento de los casos y sus contactos para cortar la cadena de transmisión, y para eso no esta diseñado este sistema. 

Hasta la fecha, México ha sido uno de los países que menos pruebas realiza para la detección de covid-19. Al 1 de marzo del 2021, nuestro país tiene en los último siete días un promedio de 15 pruebas por cada 100 mil habitantes. Esta tasa es la menor del continente americano y está solo por encima de los siguientes países: Indonesia, Sudán del Sur, Mozambique, Etiopia, Senegal, Togo, Costa de Marfil, Nepal, Pakistán, Zimbawe, Bangladesh, Uganda y Taiwán.

A pesar de que, el Dr. Hugo López-Gatell ha repetido continuamente como un mantra la frase de que “no tiene utilidad hacer detección masiva de pruebas de covid-19”, esto no es verdad. La detección masiva de casos sintomáticos y el seguimiento de sus contactos, llevará a la detección de casos asintomáticos. Esto permite hacer seguimiento y asilamiento adecuado de la cadena de transmisión, con lo cual se pueda parar la epidemia. Además, esto nos permitiría tener cifras más adecuadas a la realidad. Eso sí, no dejaríamos de ser el país con la mayor tasa de mortalidad de covid-19, aunque sí se reduciría su tasa de letalidad. La detección y control de la cadena de transmisión evitaría el cierre general de actividades productivas y escolares.

La falta de planeación y preparación durante este último año se ve reflejado dentro del Ranking de Resiliencia COVID el cual ubicó a México en último lugar (el lugar 53 con 37.6 puntos de 100 posibles). En el análisis del Instituto Lowy de Australia, México ocupó el lugar 98 de 99 en el manejo de la pandemia (solo rebaso a Brasil).

¿Qué consecuencias ha tenido la falta la planeación y preparación de la pandemia? Para el 1 de marzo del 2021 hay reportados 2,086,938 casos oficiales. Sí multiplicamos este número por el número de casos no detectados por el Instituto Nacional de Salud Pública, estamos hablando que se han infectado 52,173,450 mexicanos (58.4% de la población mexicana).

Para la misma fecha, según datos oficiales hay 185,715 defunciones (pero sí corregimos por el factor del INEGI serían 268,915 defunciones o según los cálculos del Dr. Raúl Rojas de la Universidad Libre de Berlín serían 464,288 defunciones). Es decir, México es el país con la mayor tasa de mortalidad por COVID19 con 366.8 defunciones por cada 100,000 habitantes -el que le sigue es el Reino Unido con aproximadamente 192 defunciones por cada 100,000 habitantes-.

De acuerdo con el INEGI para inicios del 2021 debido a la pandemia-y su manejo- se ha desplomado la economía mexicana en un 8.5%. Esto es el peor desempeño desde la Gran Depresión (1932). Hasta el 3 de diciembre del 2020 han cerrado 1 millón de Mipymes. El 86.6% de las empresas del país han reducido sus ingresos y se calcula que la pobreza en México crecerá del 11.1% al 15.9%.

La conclusión de esta primera parte es que el Gobierno Federal centró su estrategia en proteger la economía. Pero como hemos podido leer y vivir, esta estrategia no solo fallo en mitigar el brote evitando infecciones, hospitalizaciones y muertes, también fallo en proteger a la economía.

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#4 Tiempos

Ramón Villarreal pionero en salud pública en México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los pioneros en temas de salud pública en México, fue el Dr. Ramón Villarreal Pérez (1919-1978), potosino por adopción y formación, quien en su momento dirigió la Escuela de Medicina, hoy Facultad, de la UASLP, y quien gestionó y logró la construcción de su actual edificio, así como la implantación de la medicina moderna en dicha Facultad. Ramón Villarreal fue un fundador de instituciones de educación superior, pues al formar el Departamento de Fisiología en la UASLP sentó las bases de su gran proyecto educativo basado en un modelo modular en contraposición al modelo disciplinar común en la educación superior en México. En 1874 creaba la unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y con ese proyecto regresaba al país después de estar trabajando en los Estados Unidos en medicina y en su enseñanza en América Latina por más de quince años, emprendía así el novedoso modelo educativo que implantaba en la UAM.

“En la UAM he encontrado muchos aspectos positivos. Simplemente el haber aceptado este reto: embarcarse en una innovación educacional, porque eso es la UAM-Xochimilco; la sola decisión de venir a estas instalaciones tan precarias habla de cosas positivas.

Vivir esto da una sensación de inquietud por lo desconocido. No únicamente los estudiantes la experimentan, también los docentes.

Queremos que en Xochimilco la enseñanza no se centre sólo en la Universidad, sino también en la comunidad social, porque sólo así incidiremos en el cambio de valores, tanto de los estudiantes como de los profesores. Para lograrlo es indispensable el constante contacto con la realidad”

Villarreal estudió medicina en la UNAM y viajó a Estados Unidos a proseguir sus estudios de posgrado complementando su preparación en gastroenterología se especializó en fisiología, siempre estuvo interesado en las ciencias básicas y se interesó mucho por los trabajos de Claudio Bernard, quien fue realmente el introductor del método científico en medicina. En su primera época de estancia en Estados Unidos estuvo en las universidades de Harvard, Madison y de Chicago hasta 1955, año en el que regresa a México a incorporarse a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde impartiría la cátedra de fisiología y formaría el Departamento de Fisiología para ser luego director de la entonces Escuela de Medicina de la UASLP.

En este periodo comienza a gestar un nuevo diseño académico impulsando la investigación y la educación en medicina, elabora un ensayo sobre la situación de la enseñanza de la medicina y configura el concepto de departamentos, que llevaría años después al proyecto modular de la UAM-Xochimilco.

Ramón Villarreal, al terminar su gestión como director de la Escuela de Medicina de la UASLP en 1959 fue invitado por la Organización Mundial de la Salud, OMS; a trabajar como asesor de educación médica en los programas para América Latina, con sede en Washington, DC; ahí formó lo que sería el Departamento más importante de la OMS, el departamento de formación profesional. Desde ese momento se involucró en el tema de la salud pública, pues su formación originaria fue en el campo de la fisiología y gastroenterología. Obtuvo así su maestría en salud pública en la Escuela de Higiene y Salud Pública John Hopkins en Baltimore. En su momento estuvo postulado para ocupar la dirección de la OMS. 

En la enseñanza de la medicina fue un pilar en toda Latinoamérica. En sus últimos años fue presidente de la Fundación Mexicana para la salud. Publicó alrededor de 43 artículos científicos relacionados con la formación de recursos humanos como base para aumentar la calidad y cantidad de atención a la salud, con énfasis comunitario.

Colaboró con un grupo internacional de distinguidos epidemiólogos, en la publicación de Epidemiología, Guía de Métodos de enseñanza, editada por C.R. Lowe y J. Kostrzewski, publicado en varios idiomas y del cual se basan para tomar los modelos de contingencia usados en epidemias como la que ahora padecemos del coronavirus. Ramón Villarreal fue el promotor de la escuela de salud pública en nuestro país, y sus contribuciones ahora se vuelven importantes.

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#ElNotón

Hijo y esposa de Tekmol participarán también en cargos públicos

Opinión