mayo 7, 2026

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#4 Tiempos

Silencio gubernamental cómplice/mustio | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Enred@rte

 

Mustio, según definición elemental de diccionario, es “triste, abatido o melancólico”. Aplicado a la naturaleza significa “falto de lozanía, frescura y verdor”.

Sinónimos: marchito, ajado, apagado, decaído, lacio, lánguido, melancólico, mohíno, triste, abatido, deprimido

En el sentido tradicional potosino, mustio es el que permanece silente para disimular conductas vergonzantes propias o en complicidad.

Ese es el sentido acorde a la conducta gubernamental frente a los acontecimientos vandálicos de la tarde del viernes negro potosino 5 del junio del 2020.

Una horda circunstancial de aprendices de delincuente de cuello blanco, filtrados en una manifestación, de inicio pacífica y multitemática, hicieron destrozos tan nihilistas como simiescos, propios de la irracionalidad y/o la demencia. Pero tolerados, acaso apadrinados por funcionarios gubernamentales antigobierno federal. Los hay identificados en distintas dependencias y con evidencias obvias en la Secretaría de cultura.

La respuesta policiaca/gubernamental municipal/estatal fue primero permitirlo todo y luego reprimir a destiempo con detenidos selectivos y el delincuente principal, Sebastián “N”, apodado de inmediato Mono blanco (por su conducta simiesca y su atuendo al momento del agravio con varias prendas blancas).

Hasta la mañana del 5 de junio, Sebastián “N” presentaba su perfil en Facebook como director ejecutivo de la empresa Markex LAB. Un día antes, comentó en su muro: “Si me ven en la protesta de mañana me saludan”. 

También, hasta antes de los sucesos mencionados, se autodefinía en Linkedin como “Un emprendedor sumamente activo, mis fines son los negocios, la política y el emprendimiento social, funde mi primera empresa a los 14 años, actualmente estudio dos carreras, Negocios en el Tecnológico de Monterrey y Derecho en la Universidad Del Valle de México, soy miembro del Club Rotaract y afiliado al Pan”. Sebastián es hijo de una funcionaria en la secretaría de Cultura del Estado.

Para la memoria no oficial

El destrozo tuvo dos líderes altenados, el primero, (convocante de la protesta en redes sociales) Alejandro “N”, quien portaba una cartulina roja con las siglas Frente revolucionario aliado anti represión, FRAAR, siempre acompañado de una joven pelirroja (ambos vestidos de negro, según la consigna dada en internet por Alejandro). En un momento que le dan la espalda al edificio del Congreso tienen una bandera mexicana en la mano. “Estado asesino, estado feminicida”, gritó ella y prendió la bandera. También la página en Facebook de este grupo, cuya consigna era “abolir el mal gobierno y buscar la destitución del presidente Andrés Manuel López Obrador”, desapareció después de la marcha.

El segundo líder fue el mencionado Sebastián “N”, aprendido primero, tolerado con trato especial, y luego liberado, aparentemente, sin cargos.

Desde el principio de la marcha –según crónica de Marcelo Muro, forjada con testimonios de las detenidas- hubo un elemento policiaco infiltrado, Ricardo “N” quien se identificó con las hermanas Hernández Herrera como prensa. En el video se muestra como Claudia le pide que deje de grabar caras y se vaya. 

Algunos granaderos llegaron aventando a los marchistas. Los juntaban a macanazos para después soltarlos.  Claudia fue la primera detenida. La subieron a golpes a un camión anti motín.

El camión avanzó y comenzaron los arrestos a dedazo: subieron a José Luis, de quince años, quien observaba acompañado de su abuela. Hubo diez detenidos en total. Entre ellos. Sebastián –ahora apodado “Mono blanco”. Lo suben a la cabina del camión. 

Entre los detenidos hubo menores de edad y militantes pacíficas identificadas como defensoras de la Sierra de San Miguelito, las hermanas Claudia y Rocío Hernández.

Sebastián nunca fue molestado, mientras platicaba con algunos policías, a los otros detenidos les rompen celulares y les pedían carteras. Los hombres son insultados, empujados y golpeados. Las mujeres empujadas e insultadas: “Eres una perra. Eres una feminazi. Eres una zorra. Esto te pasa por andar alborotando en marchas”.

Los golpean con las macanas, con los escudos, los empujan entre ellos, los patean. Por lo que nos hicieron, creemos que no hay cámaras de vigilancia” comenta Claudia. Las mujeres eran empujadas contra la pared, con jalón de pelo. 

A los jóvenes arrestados les pidieron que se quitaran agujetas, cinturones y aretes, y pidieron sus datos para el registro.  Todos menos Sebastián, quien solo estaba de observador. A él, según comentan las hermanas, nunca lo tocaron. 

Familiares y amigos de las hermanas Hernández informaron que Sebastián salió pasadas las diez de la noche del edificio de Seguridad Pública. Nadie lo detuvo, nadie preguntó. 

En los nombres de los diez detenidos que presentó la Fiscalía General del Estado, donde se quitó a José Luis por ser menor de edad, aparece en el número tres el nombre de Sebastián “N”. Quien, según reportan los manifestantes detenidos, nunca fue encarcelado. 

Los secretarios, general de gobierno Alejandro Leal Tovías, y de Seguridad Pública,  Jaime Pineda, luego de los acontecimientos, estuvieron presentes en el escenario principal de los destrozos, y justificaron su incapacidad en nombre de “la prudencia”.

 

Detrás de la mustiedad gubernamental se advierte:

  • Río revuelto muti-modal de la “cargada” frente a la sucesión gubernamental.
  • Esto luce, también, como un biombo distractivo para empolvar y archivar las acusaciones múltiples y reiteradas que involucran -malversación de fondos a la secretaria de Salud Mónica Rangel.
  • Numerosos medios informativos y portales en Intenet, ver en el hecho un montaje teatral convertido en farsa tragicómica, pero con cargo al erario y, a un gobernador y presidente capitalino silentes. Y…, consabidos es, el que calla algo esconde o es actor intelectual mustio.
  • También parece un ejercicio amedrentador para manifestantes. Difícil de asumir por jóvenes pro o anti-gubernamentales, partícipes o no de la violencia. Ellos no tienen futuro y el presente heredable aún está infectado por corrupción y criminalidad.
  • Se mira tolerancia extrema a grupos de ultraderecha anti-gubernamentales. Señal nada favorable para la, hasta hoy, buena relación entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador Juan Manuel Carreras. De Xavier Nava, ni hablar. Sus asesores de ascendente priista le han provocado una hiperactividad de campaña política que le luce y desluce al mismo tiempo.
  • El ridículo de la vigilancia gubernamental que se hace nada creíble y, mucho menos aceptable, que un grupo juvenil pueda derribar vallas, romper candados y hacer destrozos sin la menor resistencia ni cámaras de seguridad que lo consignen. Qué ironía, los aprendices de delincuente, en la misma conducta simiesca/narcisista de presunción, aportaron las grabaciones realizadas para festinar su triunfo. Mismas que han circulado “trending topic” en redes sociales; pero quienes pueden/deben impartir justicia parecen no considerarlas para responsabilizar culpables y exonerar manifestantes pacíficos ya atendidos por defensores de los derechos humanos locales y por el comisionado de Naciones Unidas en el país.

 

¿Qué sigue?

Sí el aparato de estado se quiso apropiar de la tendencia ultraderechista para imponer un candidato de cuello blanco a suceder al gobernador, fueron tan torpes los titiriteros que mecieron la cuna y tan exhibicionistas los delincuentes, que el tiro parece auto-infringido.

El gobernador está a tiempo para hacer un relevo con buenas formas. Es de natural flemático y suele dar la vuelta a los problemas, pero sólo se es gobernador una vez. Tiene la decisión y, vale insistir, está a tiempo. Mientras, luce como falto de autoridad.

De la secretaría de cultura, como siempre, nada significativo qué decir. Tan sólo que no inciden en lo cultural (o conjunto de expresiones, usos y costumbres de la colectividad), tal sólo “maladministran” los cuantiosos recursos para impulso de las artes a ellos asignados, de los cuales, 90 por ciento se van a nómina obesa en directivos de bajo perfil. Combinación errática de cacicazgo grupal, aderezado con nepotismo mustio y timorato.

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El Cronopio

Carmen Sarabia en la historia de la biología mexicana | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Casada con un profesor convertido en naturalista y biólogo autodidacta, entró al mundo de la ciencia acompañando la pasión de su esposo el Sr. Ochoterena. La familia, compuesta de sólo el matrimonio, recorrerían los parajes de Durango en pleno movimiento revolucionario para trasladarse finalmente a la Ciudad de México, radicando por un tiempo en San Luis Potosí donde Ochoterena, como ya tratamos en entrega anterior, culminaría una de sus importantes obras científicas.

El limitado mundo de la mujer en esos tiempos, era allanado en parte por la comunión de pareja; muchos casos, que han quedado ocultos por la figura del esposo, podrían mencionarse, donde las mujeres se aliaron para cooperar en el trabajo intelectual y experimental de los esposos. Solo como ejemplo, un caso tratado en esta sección, y en especial en el mundo de la biología, Graciela Calderón compañera de Jerzy Rzedowski.

Mi propio trabajo de divulgación, principalmente en la realización de eventos, ha sido acompañado por el trabajo de mi esposa Ruth Gutiérrez, no siempre reconocido por la gente. El caso de la esposa de Ochoterena también es oculto, a excepción del propio Ochoterena que reconoce la labor de su esposa en su trabajo de investigación y difusión del mismo, donde en el librito que escribiera en San Luis Potosí y que con él diera nacimiento a la biología mexicana moderna, da los créditos del trabajo de su esposa para su culminación, aunque sin mencionar su nombre.

Carmen Sarabia Castrellón, se casó en 1912 con Isaac Ochoterena en Ciudad Lerdo, Durango y lo acompañó en su trabajo de escritura de su libro: Técnica microscópica y de histología vegetal, impreso en los talleres de la Escuela Industrial de San Luis Potosí en 1914-1915 que fue publicado en fascículos. En esta obra Ochoterena muestra la utilidad del microscopio y las técnicas asociadas para el estudio de la histología, para lo cual muestra imágenes, las cuales fueron dibujadas por Carmen Sarabia; así como parte de la revisión del texto.

Para lograr los dibujos fue necesario conocer la manipulación básica del microscopio y las técnicas para proyectar imágenes en una pantalla y poder lograr la fidelidad de lo observado. Es de esperar que esos tiempos de convivencia, además de la rutina en su vida de pareja, incluyera las discusiones de los logros de Ochoterena y compartieran la pasión de su trabajo de investigación y se involucrara en el conocimiento de aspectos biológicos y las técnicas de preparación de muestras para la observación microscópica.

El propio Ochoterena en el prólogo del libro manifiesta el trabajo y apoyo de Carmen Sarabia, que fuera hermana del aviador mexicano Francisco Sarabia:

“No terminaré este prólogo, sin hacer público acto de gratitud a las personas que bondadosamente me han ayudado en mis tareas. Permítaseme consignar mi gratitud, antes que a nadie, a mi cara esposa, que ha sabido ser mi compañera fiel en todas estas fatigas y mi más experto auxiliar, debiéndose a ella muchos de los dibujos que ilustran la obra; ha sido quien, antes que nadie, la ha conocido paso a paso, y me ha alentado con su valeroso ejemplo, con su constancia, con el sacrificio de todos sus paseos y entretenimientos agradables en aras de una ayuda tan grata como útil. Séame permitido conceder justamente a ella, el primer sitio en mi gratitud”.

Carmen Sarabia trabajó al lado de su esposo en el gabinete, en ese periodo de estancia en San Luis Potosí, donde convivieron con la sociedad potosina y compartieron tiempos de trabajo y de recreación. Del extenso trabajo realizado por Ochoterena, ya en la Ciudad de México a la que se trasladaron desde San Luis Potosí en 1915, estaría la ayuda invaluable de su esposa Carmen Sarabia Castrellón.

Carmen Sarabia nació en San Fernando, Mapimí, Durango en 1894, vivió en San Luis Potosí por dos años de 1914 a 1915 y murió en la Ciudad de México.

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#4 Tiempos

Dos gobernadores, una presidenta y un precipicio | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos del pleno disfrute de mi soberanía:

Esta semana, dos gobernadores se asomaron al mismo hoyo, o precipicio para ser preciso, pero no por la misma razón. Una, Maru Campos, abrió la puerta de atrás de la soberanía para que entraran unos invitados que debían tocar el timbre. El otro amaneció con el nombre rondando en un expediente del Distrito Sur de Nueva York que huele a chupitos, dinero sucio y vergüenza pública.

En medio de los dos, berenjenales, una presidenta caminando sobre alambre: abajo, el abismo; arriba, el ruido; enfrente, Trump afilándose los dientotes.

Pero, respiremos para no marearnos:

Maru Campos usó la eficiencia como coartada para abrir la puerta… y no se vale.

La gobernadora de Chihuahua decidió que la soberanía nacional, vista desde su oficina, puede estorbar más que ayudar. Y entonces, según se reportó, acordó una operación con agentes de la CIA en territorio mexicano sin pasar por la ventanilla de Palacio Nacional.

El operativo funcionó. Desmantelaron un laboratorio y que bueno. Hubo resultado… sí, pero ahí está precisamente el problema: hay actos que, aunque sean eficaces, resultan todavía más peligrosos y no son legales. Colgarse de un diablito eléctrico, por ejemplo, es eficaz porque te da luz, pero en una de esas te quedas pegado y es ilegal porque le estas robando a la Comisión o al vecino.

Se oye feo y el hubiera no existe (aunque yo tengo otros datos) pero ¿Qué hubiera pasado si los dos agentes de la CIA no hubieran muerto? Maru se hubiera salido con la suya (con cual otra) y dejaría una ventana abierta para que esas criaturas comedoras de hamburguers and fríes, pudieran entrar y salir cuando convenga y hacer lo mismo con los vecinos.

En cambio, con los CIA boys volteados y fallecidos, el asunto escaló al grado de hervor necesario como para poder sacar a Maru hasta de la olla.

Aceptemos hijos de mi México en la piel: la soberanía no sirve nomás para adornar discursos del 15 de septiembre ni para que los niños la memoricen en civismo. La soberanía es la cerradura de la casa. Y si otro Estado entra sin permiso, no está ayudando, está recordando que quiere copia de la llave.

Maru confundió cooperación con autoservicio diplomático. Creyó que podía brincarse la fila institucional porque la causa era noble, urgente o rentable en términos de imagen. Y no. En este país, al menos en el papel (y de vez en cuando también en la práctica), la coordinación con agencias extranjeras no la administra un gobierno estatal como quien pide refuerzo por aplicación.

El asunto no es si el laboratorio existía. El asunto no es si el operativo fue “exitoso”. El asunto es que cuando un gobernador decide que puede gestionar la relación con un poder extranjero por su cuenta, lo que desmantela no es solo un narcolaboratorio: desmantela la jerarquía del Estado mexicano.

Muy eficiente todo. Muy práctico. Muy “resolvimos”. Pues sí, pero hasta que uno recuerda que así empiezan las cesiones: primero te agarro la manita, luego te llevo del brazo y al final hasta tienes que tender la ropa, o en otras palabras: primero por utilidad, luego por costumbre y al final por obediencia. (Y de ahí a ponerle estrella 51 a la bandera gringa pues tampoco falta tanto…ojalá esté exagerando)

Del otro lado (no del país, sino de la moneda) está Rubén Rocha Moya. Y lo suyo no es una puerta abierta, sino una sótano obscuro.

Según las acusaciones dadas a conocer en Nueva York, su nombre aparece salpicado por un expediente que habla de narcotráfico, armas, sobornos y una red de complicidades donde varios funcionarios también quedaron embarrados. Dicho así, parece serie mala de plataforma. El problema es que no lo escribió Netflix (ni modo, ¿para qué me cortan mi acceso? -ambiciosos-)

Rocha respondió como responden casi todos cuando sienten el agua en el cuello: que todo tranqui, que ya habló con la presidenta, que no pasa nada. Uff, esa frase dicha por políticos suele tener la consistencia de una gelatina de esas temblorosas con papelito húmedo del que escurre.

Y aquí conviene dejar algo claro para que no nos gane ni la pasión patriótica ni la tentación del linchamiento por delivery: si hay pruebas, que se investigue; si no las hay, que no se condene por consigna. Así de sencillo y valido para los dos gobernadores mencionados.

Porque la soberanía no puede servir para abrirle la puerta a la CIA en Chihuahua, pero tampoco para tapar con la bandera a un gobernador señalado por una corte extranjera.

El escudo nacional no es sábana para cubrir vergüenzas.

El problema de fondo no se llama Maru. Ni Rocha. El problema se llama ¿Qué nos dice todo esto? ¿Qué lineas se leen desde el exterior?

En política, ya sabemos, la percepción es esa bestia que muerde más duro que los hechos.

Si México se ve como un país que protege a sus impresentables bajo el argumento de la autodeterminación, le está poniendo la mesa a Trump para que vuelva a vender su cuento favorito: que aquí no gobierna un Estado, sino un cártel con himno y Palacio.

Y si el gobierno mexicano actúa con tibieza, peor: la narrativa se le arma sola al vecino.

Pero si la Fiscalía decide avanzar, si encuentra elementos sólidos, si el lodo deja de ser rumor y se vuelve expediente, entonces la 4T tendrá que tragarse una piedra. Porque una cosa es defender la soberanía frente a Washington, y otra muy distinta descubrir que uno de los tuyos tiene las manotas llenas de fango.

Y ahí sí se abre el cajón que nadie quiere abrir: cuánto se sabía, quién miró para otro lado, quién cobró, quién calló y cuánto de ese dinero lubricó las maquinarias electorales de años recientes (saludos a Palenque).

Tómala barbón. Ese es el verdadero mega golpazo, y es que el lodo mancha los zapatos del que pisa, pero también salpica a quien lo acompaña y aquí está en duda el actuar en consecuencia porque, como escribió Carlos Monsiváis: “En México la impunidad no es la excepción, es el paisaje“.

Esta mañana Claudia Sheinbaum hizo lo único que podía hacer: caminar por la cuerda sin mirar abajo. Dijo, en esencia, que si hay pruebas contundentes se actuará, pero que México no aceptará instrucciones de un juez extranjero como si la soberanía fuera un trámite aduanal.

Y esa es la cuerda exacta.

Ni entreguismo disfrazado de colaboración, como en Chihuahua. Ni encubrimiento envuelto en nacionalismo, como quisieran algunos en Sinaloa. Ni subordinación. Ni impunidad.

Difícil equilibrio. Porque un paso en falso la deja del lado de los débiles frente a Washington y el mundo; el otro, del lado de los complacientes frente a los propios. Y mientras, la oposición se siente en el circo: aplaude las acrobacias mientras por dentro espera la caída del malabarista con grado de dificultad del tipo precio de la gasolina, alianza amarrada con hilo del delgado y T-MEC en puerta.

Estar en los zapatos de Claudia Sheinbaum en este momento, es lo mismo que cambiar un foco con cables pelones saliendo de la ducha.

En resumen, dos gobernadores se asomaron esta semana al precipicio y pueden acabar en el hoyo. Mi presidenta entre tanto, mide la profundidad sin pestañear para el próximo brinco.

Y aquí no se vale resbalarse porque nadie sabemos si todavía queda suelo institucional antes del fondo.

 

Bemoles.

¿Ya vieron las últimas encuestas? La senadora Ruth González, de acuerdo a los resultados de una empresa seria que hizo el ejercicio a nivel nacional, en este momento y en caso de decidirse a ser candidata solamente por el Verde, arrancaría la contienda con más de 20 puntos de ventaja contra todos. A nadie sorprende el dato y parece que los demás protagonistas posibles se están pasando de cautos.

Será que se desaniman por los números ¿o será que ya todo está amarrado y la senadora irá prácticamente sin rival? Ese escenario es posible… aunque aburrido y hasta injusto para la senadora Ruth. Su legitimación fundada en su alta votación está en riesgo. Sin rival, da lo mismo tener 500 mil ó 5 mil votos.

Hasta la próxima. Yo soy Jorge Saldaña.

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El Cronopio

El creador de la biología mexicana moderna | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La ciencia en México, a pesar de su presencia desde los tiempos novohispanos, ha tenido un lento desarrollo propiciado por su mezquino apoyo económico y su sesgo por un sentido utilitario. De esta forma las aportaciones mexicanas, que no son escasas, pasan desapercibidas al igual que sus protagonistas; sobre todo, aquellos que vivieron en épocas pasadas donde los obstáculos para su trabajo eran muy frecuentes.

En esta columna, hemos estado dando vida a estos personajes, principalmente potosinos o relacionados con San Luis, que han contribuido desde sus trincheras a nuestro desarrollo social y cultural, independientemente de su actividad principal.

En esta ocasión tratamos el caso de uno de los pioneros de la biología moderna en el país y que fincó su trayectoria en esta disciplina en la estancia que tuvo en San Luis Potosí al cambiar la exploración en busca de especies vegetales, como las cactáceas, al trabajo del gabinete con el uso del microscopio impulsando así los estudios biológicos en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí y en el país, Isaac Ochoterena Mendieta.

Isaac Ochoterena pasa de la actividad de los naturalistas a la biología, considerado así el último naturalista en México y el pionero en los estudios biológicos, en particular se le considera el creador de la biología mexicana moderna. Aunque oficialmente se le considera que nació en 1885 en Atlixco, Puebla, en realidad nació el 28 de noviembre de 1880, de acuerdo a las indagatorias de Jorge Comensal, que ha escrito el más reciente ensayo sobre Isaac Ochoterena por encargo de El Colegio Nacional, institución, entre otras, a la que perteneció Ochoterena.

En Atlixco se interesaría por las cactáceas, que era el ambiente natural de lugar de nacimiento, formándose como profesor y practicando la docencia en primaria, lo que lo llevaría al estado de Durango como inspector de educación y maestro de primaria, lugar donde daría rienda suelta a sus intereses intelectuales, la enseñanza y el estudio de las cactáceas. Se dice que esa profesión, la de maestro, le salvo la vida al retirarlo del paredón de fusilamiento Francisco Villa, que en la toma de Torreón fusilaría a numerosos miembros del ejército vestidos de civiles en un tren en Durango entre los que se encontraba Isaac Ochoterena. Al enterarse Villa que era maestro, le perdonó la vida. Escriben sus biógrafas (Cecilia Cabrera y Cecilia Campos) en primera persona:

“Yendo en tren hacia el norte fuimos detenidos por las tropas de Villa y al ser presentados ante éste, le dijeron: ¿Qué hacemos con estos… y con este rotito que dice ser profesor? Villa contundente ordenó: a éstos ¡fusílenlos! Y a este rotito que dice ser profesor ¡libérenlo!, porque gentes como él necesita la patria

”.

De Durango, Ochoterena vino a radicar a San Luis Potosí en 1914, donde ocupó el puesto de director general de Educación del estado y fue profesor de Biología e Historia Natural del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí y profesor de Antropología en la Escuela Normal del Estado.

Manifestó interés por muchos ámbitos de la biología, pero su pasión fue la histología, el estudio de la composición, estructura y funcionamiento de los tejidos orgánicos, y se especializó en estudios biomédicos, en especial el estudio de tejidos del cuerpo humano; interés iniciado en San Luis Potosí, donde realizó estudios de gabinete con el uso de microscopio y donde publicó sus primeros trabajos en este tema: elementos de técnica microscópica y de histología vegetal, un opúsculo de cincuenta páginas con diecisiete figuras, impreso en los Talleres de la Escuela Industrial de San Luis Potosí; y elementos de citología. Ochoterena se encerraba en el laboratorio en la época violenta de la revolución mexicana.

El microscopio con los que realizaría estos pioneros trabajos lo tengo bajo mi resguardo en la colección de instrumentos científicos de gabinete de ciencias que los considero patrimonio cultural de San Luis Potosí.

Ochoterena sería llamado por el gobierno constitucionalista para encargarse de la sección de Biología Vegetal del Instituto de Biología adscrita a la Dirección de Estudios Biológicos creada por el gobierno de Venustiano Carranza. Se encargaría posteriormente de las cátedras de histología en la Escuela médica Militar y a la postre sería el directos del Instituto de Bilogía al pasar estas instituciones a la Universidad Nacional Autónoma de México, que acababa de recibir su autonomía en 1929, siendo la Casa del lago el recinto del Instituto de Biología.

Ochoterena se desempeñó, así, como profesor, investigador y funcionario académico, muriendo en la Ciudad de México el 11 de abril de 1950; sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, siendo el primer científico cuyos restos son depositados en dicha Rotonda.

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