septiembre 3, 2026

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#4 Tiempos

¿Sabía usted que…? | Columna de Juan Jesús Priego

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Con el andar del tiempo y las lecturas sucede que a veces se encuentra uno aquí y allá con datos curiosos e interesantes que después transcribe en algún lugar para no olvidarlos. He aquí, por ejemplo, tres de ellos. Durante dieciocho años han estado guardados en una libreta de pastas amarillas y ya es hora de darlos a conocer (en el caso, claro está, de que no sean ya de sobra conocidos):

  1. «El padre Mauro Cozzoli, teólogo y catedrático de la Universidad Lateranense de Roma, ha comentado muy positivamente los resultados de un reciente estudio que demuestra que ir a Misa alarga la vida. La investigación se basó en una muestra de 2 000 ancianos californianos, y dio como resultado que las vidas más largas estaban proporcionalmente relacionadas con una asistencia frecuente a Misa. “Es profundamente verdadero que ir a Misa alarga la vida”, ha dicho Cozzoli. “El dato –ha añadido- no sorprende si consideramos la unidad de los tres componentes o dimensiones del ser humano: el físico, el psíquico y el espiritual. La serenidad y concordia espiritual, alimentada por la fe, la ración o la práctica litúrgica es un factor de bienestar global y por lo tanto también físico y psíquico”. [Tomado de la revista Vida Nueva, n. 2191, edición del 26 de junio de 1999.]

Claro, los ancianos que van a Misa se concentran en Dios, se relajan y se olvidan de todo lo demás, aunque sólo sea por unos minutos; en cambio, los que nunca van a ella, ¿qué hacen a esa hora sino quedarse en su cuarto deshojando margaritas y preguntándose: ¿Me quieren? ¡No me quieren! ¿Me quieren? ¡Sí me quieren! Y, así, mientras los primeros se relajan, los segundos se atormentan, de modo que unos viven más y mejor, en tanto que los otros lo hacen menos y mal. ¡Vaya descubrimiento!

He aquí la siguiente historia:

  1. «Recientes investigaciones han probado que el amor incrementa positivamente nuestro sistema inmunológico. Por ejemplo, a un grupo de estudiantes de la Universidad de Harvard les fue mostrado un documental de la Madre Teresa ayudando incondicionalmente a los enfermos. Tras el documental, les fue practicado un test de saliva. La prueba médica reveló un aumento del nivel de ciertos anticuerpos, incluidos aquellos que previenen las infecciones y los resfriados. Es más, un estudio practicado a 10 000 hombres con problemas cardíacos reveló una reducción del 50 por ciento del dolor provocado por angina de pecho en aquellos que recibían el apoyo de sus esposas».

«Sin amor, la humanidad no podría vivir ni un día más», dijo Erich Fromm (1900-1980) en ese libro espléndido que es El arte de amar, y lo que vale para la humanidad en general, vale todavía más para cada hombre en particular. Sin amor, uno literalmente se muere. ¿Qué de raro tiene que el enfermo que oye continuamente palabras cariñosas viva más y mejor que el que no oye más que el cuchicheo impersonal de las enfermeras y el goteo del suero sobre su cabeza? Y, por último:

  1. «Un estudio a largo plazo realizado sobre una muestra de 600 hombres dirigido por el profesor Larry Scherwitz, de la Universidad de Chicago, indica que el riesgo de sufrir problemas cardiacos es mayor entre los hombres con estudios superiores que suelen utilizar más a menudo el pronombre personal en primera persona (es decir, los que hablan siempre de sí mismos).
    Tras llevar durante varios años un control riguroso de los individuos estudiados, el profesor Scherwitz comprobó que cuanto más se habla de uno mismo, mayor es la posibilidad de sufrir una enfermedad coronaria. Según el estudio, la obsesión por el ego es un catalizador tanto o más peligroso para el corazón que fumar, una dieta rica en grasas o la falta de ejercicio. Los descubrimientos del profesor Scherwitz confirman la tesis de que la salud del cuerpo depende de la salud del alma y que el cultivo de las virtudes morales –en este caso la humildad- favorece el bienestar físico y la salud integral». [Tanto los datos del número 2 como de éste han sido tomados de: Byron L. Sherwin, ¿Para qué ser bueno? El sentido de la ética en el mundo actual, Barcelona, Plaza y Janés, 1999.]

¡Esto sí que es una novedad! Hablar demasiado de uno mismo hace mal, causa infartos y depresiones…

Soy consciente de que los datos anteriores podrían dar pie a una especie de «secularización de las virtudes», y que a causa de ello más de alguno podría decirse a sí mismo:

-De ahora en adelante iré más frecuentemente a Misa, pues ya veo que hace bien a la salud.

O incluso:

-En adelante seré más bondoso para no enfermarme tan seguido.

O quizá:

-En el futuro hablaré menos de mí mismo, pues no quiero morirme de un infarto.

Esto no sería virtuoso de ninguna manera, sino algo tan chocante como lo que hizo Benjamín Franklin cuando,  al querer dar a las virtudes un sesgo puramente utilitarista, acabó poniéndolas al servicio de su propio provecho. De él es, por ejemplo, esta máxima que detesto: «Acostarse pronto y levantarse temprano hacen al hombre rico y sano». El consejo me parece bueno, pero no la finalidad, que es puramente mercantil y convenenciera. Yo diría más bien lo contrario: si lo único que piensas hacer en el día es dinero, mejor quédate en tu cama.  (Aconsejó una vez un padre a su hijo: «Hijo mío, haz dinero; honradamente, si puedes, pero haz dinero»).

En realidad el hombre bueno no va a Misa ni trata de ser humilde para vivir más: lo hace simplemente para agradar a Dios y, en recompensa, Dios lo bendice dándole salud. La virtud no se practica para sacar algo de ella; pero, cuando se la practica con desinterés, no deja nunca sin recompensa a los que se han esforzado en practicarla. No es ésta, después de todo, una mala noticia.

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El Cronopio

Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Andrés Manuel del Río, el científico español naturalizado mexicano que desarrolló su carrera científica en México en el Seminario de Minería de México en los albores del siglo XIX y finales del XVIII se convirtió en una figura representativa de la química en México; se encargó de la cátedra de Mineralogía del también llamado Colegio de Minería y escribió el libro Elementos de Orictognosia que llevaría el potosino Mariano Jiménez, que sería su alumno.

De sus logros sobresalientes fue el descubrimiento del eritronio, un nuevo elemento químico que descubriera en 1801 en una muestra recolectada en Zimapán Hidalgo. La historia de este descubrimiento es una de las tristes historias de la ciencia mexicana, pues el descubrimiento de este elemento fue adjudicado años después a E. Wöhler que lo bautizó como vanadio. El elemento vanadio debe ser considerado como descubrimiento de Andrés Manuel del Río, quien también descubrió otros compuestos, como la plata azul o la aleación del rodio y el oro.

El nombre de Andrés Manuel del Río lo tiene asignado la Sociedad Química de México para denominar sus premios de química en México a destacados investigadores y docentes de la química en el país. Este año 2026 la profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Juana María Alvarado Rodríguez se hizo merecedora al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, por su actividad docente.

El Premio Nacional de Química se otorga desde 1964 y es otorgado en tres categorías: Docencia, Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, tiene como finalidad hacer un reconocimiento público nacional a la labor realizada por profesionales de la Química que hayan contribuido de manera extraordinaria a elevar la calidad y el prestigio de la profesión Química en México.

Juana María Alvarado estudió en la licenciatura en la Facultad de Ciencias Químicas y realizó una maestría en hidrosistemas con opción en irrigación, en el 2006. Fue coordinadora de la licenciatura en química de la Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP y ha desempeñado una destacada labor docente en dicha Facultad.

Juana María Alvarado ha incursionado en el área de divulgación de la ciencia en varias de sus facetas de comunicación, entre ellas y de manera importante en la radio. En 2008 inició la producción del programa La Vida es Química en Radio Universidad el cual ella misma conduce y en los que invita a participar a alumnos de química, lo que les ha permitido ser un factor más en su formación.

El amor y la pasión por la química que tiene la maestra Juanita, como se le conoce en el medio, la ha llevado a especializarse en comunicación social de la ciencia para lo que decide ir a España a Almería en particular a realizar el máster en Comunicación Social de la Ciencia en la Universidad de Almería realizando un trabajo comparativo de fin de máster entre dos jóvenes radios universitarias españolas, RadioUAL y RadioOlavide, y dos radios veteranas mexicanas, Radio UNAM y Radio UASLP.

La influencia que ha tenido, inyectando a su vez su pasión y amor por la química en sus estudiantes les ha permitido seguir con éxito sus carreras profesionales, algunos de los cuales se han convertido en sus colegas en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas. Su interés por la historia de la química en San Luis se ha manifestado al difundir la labor de mujeres químicas pioneras en química y mantener la memoria del desarrollo de la química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y compartirlo con el pueblo potosino, sin descartar a los niños y jóvenes con talleres de ciencia donde la química es la protagonista, entusiasmándolos para orientar su vocación a la química y mostrarles, como reza el título del que fuera su programa en Radio Universidad, que La Vida es Química. ¡Felicidades a la maestra Juanita!

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El Cronopio

Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.

Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.

Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.

Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.

Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.

Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8

En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.

Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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