febrero 5, 2026

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#4 Tiempos

Ricardo u Octavio, he ahí el dilema | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

 

Culto Público, lo invito a participar en la más bonita, fidedigna, transparente, pero sobre todo útil de las encuestas: He decidido contratar a Massive Caller, la encuestadora de cabecera de Octavio Pedroza, para que publique en los próximos días que su servidor tiene la nariz más respingada y estética de todo el país, compitiendo apenas unos puntos por debajo de la Miss Universo y hermosísima chihuahuense, Andrea Meza.

También romperé mi cochinito y pagaré a la nacional y mundialmente desconocida empresa FactoMétrica, casa encuestadora de Mónica Rangel y casi todos los candidatos morenistas de la elección, para que aseguren por todo lo alto (pero sobre todo por todo lo bajo) que este aprendiz de reportero arrasará contundente e irreversiblemente la elección sobre quién es el vecino mejor portado, el que se levanta más temprano, hace menos ruido los fines de semana y el más simpático de mi populosa colonia.

Mi más cercano competidor (con 5 puntos de diferencia) es una simpática monja en retiro, que organiza el Ángelus todos los días aquí cerca.

Ya encarrerado, pediré a la empresa Demotecnia de María de las Heras, la encuestadora de Ricardo Gallardo, que arroje y publique los resultados de un estudio en el que se asegure que, con 20 puntos de ventaja, en los próximos meses seré el ganador indiscutible del primer concurso estatal de brillo ocular, empatía y encanto natural.

Por el bien de todos, en ninguno de los ejercicios se tomará en cuenta la prueba del traje de baño, pero en todos resultaré ganador.

Así de confiables y fehacientes son las encuestas que los tres candidatos finalistas han usado como material de propaganda desde el inicio de la contienda, para mi gusto una herramienta sobre-utilizada, al grado que hoy se les desestima por completo.

¡Ah!, pero no tema el Culto Público, este audaz golpeatecleados, ha tenido acceso a algunos otros ejercicios, los cuales considero dignos, al menos, de un poco de atención, por la única razón de que me consta no están pagados por candidato alguno, y por no haber sido publicados, aún, en ningún lado como material de campaña.

Me refiero en específico a la encuesta levantada por México Elige, a través de la empresa Investigaciones Digitales, y a la que reposa en el escritorio del gobernador Juan Manuel Carreras elaborada por Arias Consultores.

No tengo autorización expresa de ninguna de las empresas para publicar sus gráficos como lo solicitan en el propio estudio, por ello solamente hago referencia a cada una y dejaré el sitio web y plataformas de contacto de cada una para que usted pueda comprobar la certeza y veracidad de las cifras.

Al grano: ¿Cómo van?

En el estudio de México Opina, Ricardo “El Pollo” Gallardo aventaja la elección con el 35.3 por ciento de las preferencias. Le sigue Octavio Pedroza con el 31.9% (3.4 puntos de diferencia) y en tercer lugar se ubica Mónica Liliana Rangel con el 16.8% (18.5 escalones de diferencia con el primer lugar). [email protected] y www.mexicoelige.com

Aunque ya dije que la encuesta no está patrocinada por el Pollo, ni por ninguno de los contendientes (para que ni empiecen) en lo particular me parece que su metodología está pobremente explicada, no deja clara la forma de elección de la muestra (2 mil 914 encuestados) ni las condiciones de exclusión, o no, de los levantamientos.

El segundo informe electoral al que me refiero, de Arias Consultores, con una técnica y metodología mucho más precisa (hasta el precio del estudio publican) coloca, al 13 de mayo, a Ricardo Gallardo Cardona como puntero de la encuesta con un 32.8 por ciento de las preferencias, seguido de Octavio Pedroza con 26% y en tercer lugar a la doctora Rangel con el 24 de los puntos porcentuales. www.ariasconsultores.com Contacto: Luis Octavio Arias Ortiz. www.facebook.com/ariasconsultores, Paseo de la Reforma 483 piso 14 Colonia Cuauhtémoc. Correo: [email protected]

A simple vista, el estudio de Arias arroja resultados mucho más cerrados entre el triduo puntero, pero ambas casas coinciden en el orden de las preferencias.

De ahí me explico tanto vaivén de trompazos mediáticos, el origen de las denuncias de ida y vuelta, de la guerra declarativa entre los voceros de ambos bandos y la desesperación por la colocación masiva de encuestas cuchareadas.

La elección vive su punto más critico, se está cerrando como Oxxo a las 10 o como banco a las 5, todo está en juego, ya no hay vuelta para atrás, las fichas están en su número y chin chin el que se raje.

Ya no bajaron ni bajarán al Pollo de la contienda, lo harían víctima en automático y virtual ganador antes de la votación. Los amarres con el presidente ya no los desata ni Mario Delgado, Gallardo cumplirá con las diputaciones federales prometidas a la federación y espera el respeto a los resultados finales por parte de la presidencia, la petición de operar a favor de Mónica en el día “D” (versión que corre en las más altas esferas), de ser cierta, llegó demasiado tarde. Los compromisos están firmes y el Gallardismo defenderá con todo lo que tenga a su alcance sus puntos de ventaja.

Bien lo dijo Riva Palacios en su columna de ayer miércoles sobre el Pollo Gallardo, que pese a lo que se diga del candidato, a la fecha todo son “percepciones y no realidades”.

Octavio por su parte, vive su mejor momento, ya no tiene razón para cuidar las formas con la contendiente de Morena, ex compañera de gabinete de su hermano y protegida indirectamente por el gobernador Carreras.

Ya no tiene que cuidar las formas con él, Carreras ya decidió (o lo hicieron decidir desde alguna llamada o reunión en una oficina del Zócalo) sacar las manos y dejar correr la elección tal cual lo arrojan los resultados, por lo tanto, el ingeniero Octavio tiene el campo libre para hacer notar y contrastar su proyecto frente a los dos restantes. La traba constante de “quedar bien” con todo el mundo ha quedado rebasada.

Es tiempo de Octavio para lanzarse con todo por la bandera ANTI-Cuarta Transformación, que hoy pertenece al Pollo mucho más que a Mónica, pero no con golpes bajos, tampoco con expedientes armados a modo que no llevan a ningún lado y que no son rentables electoralmente, esos se quedan en el campo de la velocidad ingrata y efímera de lo mediático. Esa estrategia ya está agotada.

Es hora que su equipo desborde pasión, no importa que haya llegado en mal momento la orden de aprehensión contra Cabeza de Vaca, no importa si su hermano salió o no del gabinete justo después de la acusación (desde mi punto de vista muy débil) de Arturo Segoviano, si Octavio quiere ser gobernador, debe demostrar en los próximos 5 días que todo esto lo puede superar con estrategia, y efectivamente puede ser el gobernador de los potosinos. Fortalecer sus enlaces, invitar a expertos en estrategia, no confiarse, usar sin miedo los recursos, tomando el timón por propia mano y navegar contra viento y marea.

Golpear y callar es lo más fácil, conmover y convencer, lo más difícil.

Octavio trae fragata ganadora, que levante pues las velas y no se desgaste en remeros de las inquinas y fomentadores de la polarización bajuna, agorera de inestabilidad post-electoral. Si el viento hoy no lo tiene a favor, no hay más que buscar el ángulo correcto de las velas.

A Mónica, la doctora, todo parece que le faltará un mes de campaña que no tiene. Su curva de aprendizaje fue muy lenta, la estructura y los recursos le llegaron tarde, el despliegue y la movilización apenas lo están atendiendo y ni idea tienen de la ubicación o diagnóstico de las 355 secciones básicas para ganar puntos. Su única esperanza es la de una intervención presidencial forzada y caprichosa que sería tan notoria como humillante.

En pocas palabras, Culto Público, a 17 días de la contienda, en mi humilde opinión la final está entre el Pollo Gallardo y Octavio Pedroza, alguno de los dos será el próximo gobernador, pero solo de ellos depende dar el último estirón, es la hora de que aguante la riata porque es el último jalón, ahora es cuando chile (verde y coalicionista) en el que hay que dar sabor al caldo.

La guerra de encuestas está rebasada, jueguen sus cartas, vienen las últimas semanas, pongan a trabajar a sus candidatos municipales y diputados locales, no hay más. ¿Quieren ganar o no? Ambos (o el triduo por respeto a los números de la doctora) ofrecen un cambio. ¿Por qué no lo demuestran en los próximos 17 días evitando la guerra sucia, la compra de votos? Con ninguno de los tres en el palacio, nos iría mal a los potosinos, compórtense, si me permiten la sugerencia, más como estadistas y políticos de altura, que como niños berrinchudos arrebatándose el juguete, acusando con sus mamás, llorando a grito pelón o presumiendo los dibujos de sus propias encuestas.

Digo y repito: es una simple sugerencia, pero hagan lo que quieran finalmente, si la campaña la polarizan en lo negativo en estos últimos días, en el pecado llevarán la penitencia, el que gane recibirá un estado en hervor, con poco margen de gobernabilidad y con su legitimidad cuestionada.

Para despedirme, un último dato: de acuerdo a PentaMarketing (que hace mucho no publica nada) su servidor lleva 51 puntos de ventaja para convertirme en el primer reportero en ser enviado a Marte, 49 puntos de ventaja para ganar el concurso de las uñas de los pies mejor arregladas y es irreversible mi triunfo frente a todos los potosinos por tener a la novia con más bonitos ojos (esa encuesta la levanté yo y el universo muestral fue de 1).

Ya en serio, faltan 17 días, son pocos para hacer mucho, y muchos para no hacer nada.

Hasta muy pronto, Culto Público y una disculpa de antemano por la extensión de la presente, no tuve tiempo de escribir poco.

Hasta muy pronto.

@jfsh007

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#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

También lee: El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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#4 Tiempos

Los “Chones-Pachones” de la UASLP | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis impulsos contenidos:

Los dedos me queman y mi sistema límbico pre frontal (causante de lo que llamamos risa) está que me brota como cascada, sin embargo, me gobernaré una vez más.

No haré mofa del asunto de los 2.4 millones de pesos de ropa interior comprados por la “UniTienda” de la UASLP.

Evitaré juegos de palabras como “espero que sean transparentes… (las autoridades, no las prendas)”.

Me abstendré de llamar el asunto “los chones pachones”.

No usaré frases como “enseñaron los chones”, ni mucho menos diré que esa “mancha” en la ropa interior, pues no es cualquier cosa.

El asunto está muy lejos de ser un misterio del estilo Ágatha Christie respecto por qué el señor Pachón compró (y a quién) semejante cantidad de prendas… eso es un misterio resuelto.

Lo del “caso cerrado” al respecto del rector Zermeño, fue la peor salida que encontraron, pero lo entiendo.

El rector, todos sabemos, es un hombre íntegro, pulcro, elegante… el andar hablando de calzones atenta contra el pudor propio.

Lamentablemente ya con “los chones enseñados” (otra frase que evitaré) pues lo mínimo era “vamos a investigar” -que en parte lo hizo- diciendo que ahora las prendas y el asunto está en la Contraloría de la Uni. (Podemos ahora decir, sin temor a equivocarnos, que la contralora universitaria pues está muy “calzonuda”)

El IFSE no desaprovechó la oportunidad y en pocas palabras dijo, otra vez: déjate auditar (que se podría decir coloquialmente: bájate los chones).

Todo eso y más diría solo para divertirme, pero como lo dije en un principio, mejor me autogobierno (que es mi especialidad) y no sigo por ese camino que tantas cosquillas da en los dedos de quien esto escribe.

Hablemos de lo serio del tema: comprar millones de pesos por un producto que no se vende no está de risa cuando esta rectoría ha sido marcada por su pensamiento de pobreza y penurias financieras permanentes.

Estoy seguro que el doctor Zermeño preferiría (por su pudor, que se respeta, y admira así como su forma de conducirse) hablar del encuentro incómodo que tuvo el sábado 17 de enero en La Parroquia con Fabián Espinosa Díaz de León, su ex arrendatario, el representante de VEM con quien la institución sostiene una demanda que, de acuerdo a los que saben, es muy probable que pierda la Universidad.

Palabras más, o palabras menos (en La Parroquia no graban los audios de sus clientes, bendito sea Dios) primero se saludaron así como con la cabeza, pero luego un tercero saludó a la señora esposa del rector y al galeno. Fabián Espinosa se acercó y el diálogo fue -según testigos que nunca faltan- entre un “mira él es responsable si me pasa algo físicamente o a mi salud-

Fabián Espinosa, dicen, respondió igual: “señora mire que mi esposa dice lo mismo de su marido”.

Qué incomodidad.

El rector dio guillotina a la charla con un “las cosas de la oficina las trato en la oficina”

¿Chisme de restaurante? Sí. Pero fondo también hay (en la tienda de la Uni, de los que no se han vendido).

En fin que preferiría el doctor Zermeño hablar de cualquier cosa menos de los “chones pachones” de eso si estoy seguro.

El asunto ya pasó y “ya lo pasado pasado” pero si nos interesa:

  1. ¿Qué medidas se toman para que una compra tan grande y absurda no se vuelva a repetir en la UniTienda?
  2. ¿Qué estudios de mercado se hacen a partir de que alguien más la administra?
  3. ¿Quién administra la UniTienda?

Con el convenio Federación-Estado para 2026 hasta este domingo detenido en firmas (y redacción según dicen) ¿hasta cuándo aguantará el préstamo que les hizo favor gobierno de pedir para la Uni?

En fin, ya me extendí. Yo quiero escribir de la tensión cubana, Ucrania, Venezuela, y Groenlandia (son piezas moviéndose para un “jaque mate” global)

También quería escribir sobre la valiente posición de la nueva titular de la Facultad de Derecho ante las “sugerencias” rectoriles, de la construcción de narrativas de Morena, de la renuncia de Adán Augusto, y la hamaca del Verde nacional, pero pues será para la próxima (si es que no escribo otro cuento, que ya le voy agarrando gusto).

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Jorge Saldaña.

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