Deportes
Raúl Arias, el legendario entrenador de equipos potosinos
El ex futbolista ha estado 44 años ligado a la historia del futbol en el estado, en ellos recoge éxitos que no tienen comparación
Por: Daniel Rocha
La historia de Raúl Arias con el futbol potosino comenzó hace 44 años, específicamente en 1978, cuando todavía era futbolista y fue presentado como jugador de los Cachorros del Atlético Potosino, equipo con el que jugó durante cuatro años. Veintisiete años después, Arias regresó a San Luis como director técnico para comenzar su historia dorada en el futbol potosino.
Arias llegó al Club San Luis en el Apertura 2005, a falta de dos jornadas de terminar el torneo regular. En esos partidos Arias consiguió la victoria contra el Monarcas Morelia en el Alfonso Lastras y una derrota contra el Atlas en el Jalisco.
En el Clausura 2006, el San Luis tenía el objetivo de salvarse del descenso, una meta que solo se completó hasta la jornada 17: El 29 de abril de 2006 San Luis derrotó 2-1 al Atlas en un partido de infarto. Al minuto 87, el equipo potosino perdía 0-1, pero en el minuto 88 Alfredo González Tahuilán empató y en el 92 Marcelo Guerrero anotó el gol que salvaba a San Luis del descenso, mientras su rival en la lucha por el descenso, Dorados de Culiacán, encabezados por Pep Guardiola, no lograron ganar su partido y descendieron.
Ese torneo, San Luis terminó en quinto lugar con 29 puntos. En los cuartos de final se midió al Atlante. En el partido de ida, celebrado en el Alfonso Lastras ganó 1 a 0 con gol del brasileño Didi. En la vuelta el marcador fue 0 a 0 dándole el pase a los potosinos.
En las semifinales, el San Luis se midió contra el Toluca, en el partido ida en territorio mexiquense, el San Luis venció 2 a 1, los goles de los potosinos fueron de Leonel Olmedo al 41 y de Ángel Reyna al 62; el descuento de los toluqueños fue de Manuel Abundis. En la vuelta, el marcador también terminó 2 a 1 con goles de Ángel Reyna en el minuto 18 y de Octavio Valdez en el minuto 50. Israel López hizo el gol de la honra para los mexiquenses.
De esta manera, el San Luis jugaba su única final de Primera División en contra de Pachuca y que es recordada como una de las más aburridas de la historia. En juego de ida fue en el Alfonso Lastras el partido concluyó sin goles, en la vuelta, el Pachuca terminó como campeón con un penal polémico que terminó anotando Richard Núñez y que coronó al cuadro hidalguense por cuarta ocasión.
En el Apertura 2006, San Luis tuvo su peor torneo bajó las órdenes de Raúl Arias, en la que quedaron como decimotercer lugar con 20 puntos.
Para el Clausura 2007, el Club San Luis concluyó en séptima posición por lo que pudo entrar a repechaje. En la repesca, se enfrentaron a Santos. En el juego de ida, San Luis venció por la mínima; en la vuelta, el conjunto potosino perdió 2 a 0 por lo que quedó fuera de la liguilla.
Durante el Apertura 2007, el cuadro auriazul concluyó en quinta posición, por lo que se enfrentaron a las Chivas del Guadalajara en la fase final del futbol mexicano, en el partido de ida, Chivas y Tuneros empataron a 1 gol en cancha potosina, el gol de los rojiblanco fue de Sergio Santana y por parte del San Luis fue de Alfredo Moreno. En la vuelta, los tapatíos derrotaron 1 a 0 con gol de Sergio Santana.
El 2008 fue un año glorioso para el San Luis, los auriazules quedaron por única vez de su historia como líderes en la Primera División, llegaron a las semifinales de la liguilla y se clasificaron para jugar por primera ocasión un torneo internacional: la Copa Sudamericana.
En el Clausura 2008 San Luis terminó en cuarto lugar, pese a esto tuvo que jugar repechaje frente a Pachuca, La serie terminó 2 a 2 pero los auriazules pasaron de ronda por posición en la tabla.
Los Gladiadores jugaron contra el Toluca. En el partido de ida celebrado en el Nemesio Díez, potosinos y toluqueños empataron a 1 gol; en el cotejo de vuelta ambas escuadras no se hicieron daño por lo que San Luis avanzó por mejor posición en la tabla.
Al alcanzar las semifinales, los Gladiadores del San Luis se midieron ante el Cruz Azul, el partido de ida se jugó en el Alfonso Lastras, los celestes ganaron 1 a 0 con gol de Miguel Sabah. Para el enfrentamiento de vuelta, los dirigidos por Arias irían a buscar todo para que un equipo potosino pudiera llegar a una segunda final, pero desafortunadamente no les alcanzó. Celestes y auriazules empataron a un gol, las anotaciones cayeron por Ceballos para Cruz Azul y Coudet para el San Luis.
Durante el Apertura 2008, el San Luis jugó Copa Sudamericana y quedó en primer lugar del torneo local. En la Copa Sudamericana, San Luis en la Primera fase se enfrentó al Deportivo Quito. En el duelo de ida, el conjunto potosino ganó 3 a 1 en el Estadio Alfonso Lastras con goles del San Luis de Víctor Píriz Alvez, Braulio Luna y Eduardo Coudet. En la vuelta, San Luis perdió 2 a 3, pero seguía vivo en el certamen internacional.
En los octavos de final, San Luis jugó contra Argentinos Juniors. En el partido de ida, los potosinos vencieron 2 a 1, con anotaciones de Braulio Luna al minuto 24 y de Tressor Moreno al 40, el descuento de los Argentinos fue de Pavlovich al 78. En la vuelta, los Bichos Colorados ganaron 2 a 0 con goles de Pavlovich y de Gabriel Hauche.
San Luis quedó como primer lugar general con 29 puntos, y en la liguilla se enfrentó a Santos. En el partido de ida, celebrado en el Estadio Corona, el cuadro de Coahuila ganó 3 a 1. Las anotaciones fueron de Daniel Ludueña al 34 y de Matías Vuoso al 78, además de un autogol de Alfredo González Tahuilán, el descuento lo hizo Víctor Píriz Alvez. En la vuelta, San Luis perdió 2 a 1, el gol del San Luis fue de Jairo Patiño al 16, los goles de Santos fueron de Cuauhtémoc Blanco al 82 y de Daniel Ludueña al 86.
Al siguiente torneo, Raúl Arias fue al Necaxa para intentar salvarlos del descenso, aunque los hidrocálidos perdieron la categoría.
Tuvieron que pasar 7 años para que Raúl Arias pudiera regresar a dirigir en tierras potosinas, específicamente en el 2015, pero, en el Ascenso MX y con una franquicia nueva, es decir, el Atlético San Luis.
En el Clausura 2015, San Luis terminó en el primer puesto del Ascenso MX, debido al formato que había en la competición, los auriazules clasificaron directo a las semifinales.
Durante las semifinales, San Luis se enfrentó a Correcaminos, en Tamaulipas, el corre venció 2 a 0, con anotaciones de Alejandro Berber al 68 y de Saucedo al 82.
Ya en la vuelta, el San Luis venció 2 a 0 a los Correcaminos, Leandro Carrijo hizo el primero con un zapatazo desde fuera del área, el segundo lo hizo Orlando Pineda en un tiro libre desde el medio campo y calificaron a la final.
En la final, se jugó contra Dorados de Sinaloa, en el encuentro de ida, el San Luis perdió 3 a 0. Los goles del partido fueron obra de Raúl Enríquez, al minuto 45, Diego Mejía, de penal al 53, y Rodrigo Prieto cerró la cuenta al 74. En la vuelta, el San Luis ganó 1 a 0 con gol del “Quesos” González, el San Luis no pudo coronarse.
Para el Apertura 2015, el San Luis fue desmantelado por algunos problemas financieros que tenía el club, por lo que quedó en novena posición con 21 puntos y no pudo calificarse a la liguilla del Ascenso. Así concluyó la última etapa de Raúl Arias como director técnico del San Luis.
También lee: “Chacho” Coudet, el ídolo del San Luis
Deportes
Los potosinos que se colgaron el bronce bajo la llovizna de Berlín
Hace justo noventa años, once mexicanos con los dedos raspados y cortos de presupuesto se colgaron la única medalla olímpica que el país ha ganado en basquetbol. Dos eran potosinos, y uno de ellos se hubiera quedado en México si un caudillo no le hubiera pagado el boleto
Por: Carlos Ruíz Espinosa
La tarde del 14 de agosto de 1936 caía una llovizna sobre dos canchas de arcilla de un viejo club de tenis en Berlín, reconvertidas a las prisas en rectángulos de basquetbol, con gradas de madera para dos mil espectadores que nunca se llenaron. Ahí, once mexicanos vencieron 26-12 a Polonia y se colgaron el bronce en el primer torneo olímpico de baloncesto de la historia. Este viernes se cumplen noventa años, y esa tarde de lluvia sigue siendo la única medalla que México ha ganado en ese deporte.
Dos de esos once jugadores eran potosinos: Luis Ignacio ‘El Tallarín’ de la Vega y José Pamplona. Sus nombres pertenecen a la selecta lista de atletas mexicanos que han conseguirdo colgarse un metal olímpico, pero el caso de Pamplona estuvo a punto de ser muy diferente.
El Comité Olímpico Internacional determinó que los rosters de los equipos estarían conformados por máximo catorce jugadores, pero México armó su concentración con una lista de doce. Sin embargo, semanas antes de viajar a la Alemania Nazi, la Selección Mexicana sufrió una reducción en el presupuesto, por lo que el entrenador Alfonso Rojo de la Vega tuvo que armar una convocatoria de diez integrantes. La lista de bajas quedó en dos nombres: Pamplona y el chihuahuense Miguel Miranda.
Ahí entró un personaje que no tenía nada que ver con el baloncesto. Saturnino Cedillo era, en 1936, secretario de Agricultura en el gabinete de Lázaro Cárdenas y, antes que funcionario, uno de los últimos caudillos armados de la Revolución: se había unido a los maderistas en 1911, después peleó contra ellos junto a Pascual Orozco, combatió a los cristeros al frente de su propia gente y en junio de 1929 sus fuerzas mataron en combate al general Enrique Gorostieta, jefe militar del Ejército Cristero. También había sido gobernador de San Luis Potosí. Cuenta la leyenda que cuando Cedillo se enteró de que un potosino se quedaba fuera del equipo olímpico por falta de dinero, él pagó de su bolsa el pasaje de Pamplona. Nadie hizo lo mismo por Miranda, así que el chihuahuense se quedó en México, y el equipo que zarpó rumbo a Berlín llegó con once jugadores en lugar de doce.
Cedillo no tuvo tiempo de disfrutar mucho más ese papel de benefactor. Dos años después, en 1938, se levantó en armas contra el propio Cárdenas (supuestamente coaccionado por nazis en México) en el que es conocido como el último gran levantamiento posrevolucionario. Lo persiguieron durante meses. El 11 de enero de 1939 lo alcanzaron en la sierra potosina y murió ahí, a tiros, junto con varios de sus hombres. El mismo general que mandó a Pamplona a Berlín acabó cazado como fugitivo en las montañas, tres años después de aquella medalla.
Volviendo al tema deportivo, en 1936, el basquetbol no tenía nada que ver con el que conocemos hoy en día. Era un juego de muchos menos puntos y sin reloj de posesión, y si de por sí México no es el país más adelantado en dicho deporte, hace noventa años… mucho menos. Andrés Gómez, integrante de ese equipo, lo recordó décadas después en una entrevista: se entrenaba en parques de tierra o concreto, en gimnasios de duela cuando había suerte, con pelotas de cuero una pulgada más grandes que las de hoy y cosidas por fuera, lo que las hacía botar de manera irregular y despellejaba los dedos de quien las manejaba mucho tiempo.
Cuando por fin llegaron a Berlín, la sede olímpica del baloncesto no fue mucho mejor que las canchas de tierra que habían dejado atrás. Hoy en día, el básquetbol olímpico se disputa en pabellones techados de primer nivel. En 1936, los nazis adaptaron un club de tenis con dos canchas de arcilla al aire libre, y como Alemania perdió a las primeras de cambio, las gradas casi nunca tuvieron una asistencia decente.
En la cancha, el equipo tuvo sus propios problemas. En el segundo partido, contra Filipinas, aflojó una vieja rivalidad interna entre los jugadores capitalinos y los de Chihuahua (cada bando se negaba a pasarle el balón al otro) y México acabó perdiendo 32-30 un partido que dominaba. Tras la derrota que los había dejado prácticamente eliminados, lograron poner orden en el vestidor, y se enracharon en el resto de la competencia.
Con ‘El Tallarín’ de la Vega en un rol mucho más importante, México tuvo que afrontar una especie de Repechaje donde derrotaron contundentemente a Egipto, instalándose en la fase de eliminación en la que dejaron en el camino a la Japón Imperial y a la Italia Fascista para meterse en semifinales, donde acabaron cayendo ante Estados Unidos, en el partido donde Pamplona tuvo su primera (y única) aparición en el certamen.
En el juego por la medalla de bronce, ‘El Tallarín’ volvió a alinear con el equipo que derrotó de manera contundente 26-12 a Polonia. “La patria se había coronado, figurando entre las 3 primeras naciones del mundo en basquetbol, nuestra bandera se agitaba orgullosa para mostrar al mundo entero que en México se hace deporte, que en México se sabe luchar y vencer”, señaló en su crónica de ese día el mítico Fray Nano.
En la premiación, la quinteta mexicana compartió el podio con Estados Unidos y Canadá, en una ceremonia en la que participó James Naismith, ni más ni menos que el creador del basquetbol en 1891, y quien fue el encargado de entregar las medallas. El Dr Naismith vivió justo lo suficiente como para ver a su deporte en la máxima justa del olimpismo, pues acabaría falleciendo tres años después.
De los dos potosinos, ‘El Tallarín’ de la Vega tuvo después una vida casi tan inesperada como la remontada tras el partido contra Filipinas: dirigió cuadrillas de buzos que recogían guano de aves en islas del Pacífico para convertirlo en fertilizante, luego trabajó en una fábrica de cemento y terminó administrando un fraccionamiento de lujo en Tijuana, donde murió en 1974.
Con Pamplona, en cambio, ni siquiera está claro dónde nació: unas fuentes dicen San Luis Potosí, otras Zacatecas e incluso revisando en los archivos del Registro Civil se suma Colima a los contendientes para ser su lugar de origen. Lo que no está en duda es que fue en San Luis Potosí donde Pamplona hizo su vida y su carrera como basquetbolista, y donde se quedó jugando mucho después de su participación en Berlín.
Según contó décadas después Ángel Vázquez Robledo, Pamplona seguía yendo a echar cascaritas al Internado Damián Carmona con su viejo compañero de entrenamientos, el profesor Fausto González Ramírez. Hasta sus últimos años, el basquetbolista guardó entre sus recuerdos el álbum oficial de los Juegos de Berlín, el mismo donde aparecía, con foto y firma, Adolf Hitler.
Muchas veces se pasa por alto esa histórica medalla conseguida por los entonces once guerreros en Berlín, pero lo que ha pasado desde entonces con este deporte debería de ser para enaltecer este logro todavía más. Tras 1936, México solo ha clasificado seis veces más al basquetbol olímpico, y en este 2026 se cumplieron cincuenta años de la última participación mexicana en el certamen en Montreal 1976. A pesar de prospectos interesantes en la NBA como Karim López, la actualidad del equipo no da para pensar que vaya a cambiar mucho la situación, pues últimamente ya no clasifican ni a la AmeriCup.
México hace muchos años que dejó de figurar en el deporte ráfaga, pero la historia siempre recordará que la primera vez que se jugó de manera oficial en unos Juegos Olímpicos, nuestro país se colgó la medalla de bronce, y lo hizo con dos potosinos en el roster.
También lee: El éxito puede ser circunstancial, pero nunca accidental: La historia en la duela y en el aula de Naomi Galeana
Columna de Nefrox
El último partido | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay partidos que se recuerdan por el marcador.
Y hay otros que se recuerdan porque, sin saberlo, fueron una despedida.
El 14 de febrero de 2006, un joven Andrés Guardado pisó la cancha del Alfonso Lastras con la camiseta del Atlas. Era apenas un futbolista que comenzaba a llamar la atención, uno de esos talentos que prometían mucho, pero que todavía no cargaban con el peso de las expectativas. Meses después estaba jugando en Europa y aquella terminó siendo la última vez que San Luis lo vio con un equipo mexicano en muchos años (Andrés volvió a San Luis con León en 2025).
Nadie lo sabía esa noche.
Las despedidas importantes casi nunca avisan.
Veinte años después, el Alfonso Lastras vuelve a recibir a un futbolista que parece destinado a cruzar el océano más temprano que tarde.
Gilberto Mora.
Y cuesta trabajo no pensar en aquella imagen de Guardado. No porque sean el mismo jugador.
No porque sus carreras tengan que seguir el mismo camino. Sino porque ambos llegaron a San Luis con esa extraña sensación que producen los futbolistas diferentes. Esos que uno disfruta sabiendo que probablemente no volverá a ver muchas veces por aquí.
Gilberto Mora juega con una naturalidad que desarma. Hay jóvenes que parecen apresurados por demostrar que son buenos.
Él no.
Parece jugar convencido de que el tiempo siempre le pertenece. Recibe, levanta la cabeza, espera medio segundo más que los demás y, cuando todos creen que perdió la oportunidad, encuentra un pase que nadie había visto. Eso no se enseña. Eso aparece muy de vez en cuando.
Por eso resulta tan difícil hablar de él sin caer en exageraciones. Pero también sería injusto esconder la emoción.
Y entonces aparece una idea inevitable.
¿Y si de verdad estamos viendo al futbolista mexicano con el techo más alto de todos?
La historia siempre será cuidadosa con esas afirmaciones.
Antes estuvieron Hugo Sánchez, Rafael Márquez, Andrés Guardado y muchos otros que hicieron carrera durante dos décadas.
Gilberto apenas comienza.
Pero hay algo en su manera de entender el juego que invita a pensar en grande. Muy grande.
Por eso su visita al Alfonso Lastras tiene un valor distinto. No es solamente Tijuana enfrentando al Atlético de San Luis.
Es la posibilidad de ver, quizá por última vez en esta ciudad, a un futbolista que dentro de unos meses podría estar recorriendo estadios europeos.
Así pasó con Guardado. Un día vino como un joven prometedor. Al siguiente ya pertenecía a otro fútbol.
A veces el fútbol tiene estos pequeños regalos.
Nos permite ver el principio de historias que después terminan contándose desde muy lejos.
Quizá dentro de quince o veinte años alguien recuerde que Gilberto Mora jugó una noche en San Luis antes de convertirse en la figura que todos imaginaban.
Quizá no.
El fútbol también sabe romper pronósticos.
Pero si algo ha demostrado este muchacho es que los escenarios parecen quedarle pequeños.
Y cuando eso sucede, normalmente el siguiente destino está del otro lado del Atlántico.
Si este termina siendo su último partido en el Alfonso Lastras con la camiseta de un club mexicano, habrá valido la pena detenerse un momento para verlo.
Porque los grandes futbolistas no solo dejan goles o asistencias. También dejan recuerdos.
Como aquel muchacho de cabello largo que una noche de febrero de 2006 jugó con el Atlas antes de conquistar Europa.
Y como este adolescente que hoy viste los colores de Tijuana, pero que da la impresión de estar de paso.
Porque hay talentos que pertenecen a un equipo.
Y hay otros que, desde muy temprano, parecen pertenecer a la historia.
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#4 Tiempos
Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.
J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos
Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.
El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.
Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.
Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.
Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.
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